martes, 5 de enero de 2010

Calidad de vida en el envejecimiento de las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo(parte I)

Las personas mayores suelen presentar una salud más quebradiza, con enfermedades y pérdidas asociadas al envejecimiento de muy diverso tipo. Sin embargo, esto no impide el que los mayores
logren niveles aceptables de bienestar físico, psicológico y social.
Una primera tendencia en los estudios psicológicos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las personas mayores tuvo como meta analizar sus habilidades intelectuales, memoria y aprendizaje.
A su vez las investigaciones analizaron la adaptación del individuo a la vejez y a la jubilación. Posteriormente, se examinó el nivel de actividad y la satisfacción con la vida. En ese momento muchos estudios sobre las personas mayores se propusieron el aumento de los años de vida y de la calidad de vida en esos años.
Los estudios de calidad de vida hoy se proponen profundizar en los factores objetivos que conducen al bienestar de los individuos, y en los procesos psicológicos que permiten afrontar el deterioro y que llevan a la persona a la satisfacción y felicidad .
Junto a ese tipo de investigaciones, se desarrollan otras muchas para examinar los servicios prestados y el apoyo social recibido por las personas mayores. Los esfuerzos van dirigidos
a "añadir vida a los años, más que añadir años a la vida" . De esta manera, se engloban en el concepto de calidad de vida distintos factores que también se han denominado determinantes
sociales de la salud , y se presta atención a la experiencia del propio individuo, su participación en el control de su vida, de su salud y de los procesos de enfermar.

DETERMINANTES DE LA CALIDAD DE VIDA EN LOS MAYORES
La calidad de vida depende de múltiples factores ambientales y personales que influencian el comportamiento de los individuos.En la calidad de vida del mayor, junto a aspectos referidos al contexto en el que vive, desempeñan un papel esencial los aspectos emocionales (características de personalidad, presencia de tología patológica, autoeficacia, y otros), los referidos a la interación personal y los referidos al apoyo recibido y percibido.
Las variables sociodemográficas y las de personalidad son las utilizadas con mayor frecuencia para evaluar el bienestar subjetivo
Las variaciones en las variables de sexo, edad, estado civil y lugar de residencia parecen tener una importancia determinante. Fernandez-Ballesteros (1997)encontrá que la calidad de vida de las personas mayores parece no depender tanto del contexto en el que se encuentran (vivir en el propio domicilio o en una residencia) como de otras variables relacionadas con la edad (más los jóvenesque los mayores), el género (más los hombres que las mujeres), y la posición social (a mejor posición social mayor calidad de vida). Eso sí, las diferencias que encontró en los diferentes contextos fueron significativas en cuanto a la satisfacción con las relaciones interpersonales, logrando niveles muchos mayores aquellas personas que residen en su propio domicilio.
El análisis sobre si la calidad de vida en la vejez está en dependencia del contexto o de ciertas circunstancias del individuo se examina
a través de múltiples indicadores de calidad de vida como: la salud (tener una buena salud), las habilidades funcionales (valerse por sí mismo), las condiciones económicas (tener una buena pensión renta), las relaciones sociales (mantener relaciones con la familia y los amigos), la actividad (mantenerseactivo), los servicios sociales y sanitarios (tener buenos servicios sociales y sanitarios), la calidad en el propio domicilio (y del contexto inmediato), la satisfacción con la vida y las oportunidades culturales y de aprendizaje.
Urciuoli, Buono, Padoani y De Leo (1998) evaluaron las diferencias en la percepción de calidad de vida (salud física, ciones cognitivas, depresión y ansiedad, funcionamiento sexual, funcionamiento social y religiosidad) en personas mayores de 85 años que vivían en el hogar y en residencias. Los autores no encontraron diferencias entre los viven en sus casas y los que están institucionalizados, aunque estos son menos autosuficientes y más dependientes para las funciones básicas de la vida diana.
Shatahmasebi, y Wenger (1992) no encontraron relación entre la longevidad de las personas y su calidad de vida lo que, según los autores, implica que ambos conceptos pueden ser analizados
independientemente. Pero no significa que el profesional de la salud deba atender separadamente ambos aspectos.
El aspecto más destacado en las investigaciones revisadas es el de la autonomía e independencia de la persona en diferentes contextos (Clark, pues un deterioro en esas habilidades influencia muy negativamente muchos otros aspectos de la vida. De hecho, es la pérdida de independencia lo que determina las mayores necesidades de apoyo y en muchas ocasiones el alejamiento del medio familiar y comunitario natural. La relación entre el funcionamiento
físico, el apoyo social, los síntomas depresivos y la satisfacción en la vida ha sido analizada por Newson yShutz (1996). Estos autores concluyeron que el funcionamiento físico es un predictor del apoyo social, y que este último predice significativamente los síntomas depresivos y la satisfacción con la vida.
Los aspectos emocionales resultan de gran interés. Kempen, Jelicic y Ormel (1997) en una muestra de 5.279 personas mayores examinaron los efectos de algunas caractensticas de personalidad en relación con la morbilidad médica crónica y la salud. Los resultados encontrados indican que caractensticas de la personalidad como el neuroticismo y la autoeficacia influyeron significativamente en los niveles de calidad de vida relacionados con la salud, o en la percepción del individuo sobre esos niveles.
El apoyo social recibido y percibido es una de las variables determinantes para la calidad de vida de las personas mayores. El deterioro funcional junto a las limitaciones en la autonomía personal
de los ancianos hacen necesaria la ayuda de otras personas para poder seguir viviendo sin problemas en el hogar propio. La carenciaapoyo familiar o conyugal disminuye la motivación del
anciano para cuidarse y perjudica su estado de salud . Cuando no existe un apoyo social natural suficiente, las personas mayores necesitan servicios específicos de apoyo a fin de evitar la institucionalización . Cuanto mayor sea el apoyo social con que cuenta la persona, más baja es la
probabilidad de que enferme. Por ello, resulta de interés la puesta en marcha de programas de intervención dirigidos tanto a familias como a grupos de autoayuda, vecinos y voluntariado
La percepción de calidad de vida en personas mayores y pacientes con enfermedad crónica sin hospitalizar no está estrechamente asociada con indicadores objetivos como las caractensticas demográficas y el uso de servicios de cuidado de salud. Más bien son indicadores subjetivos (percepción de pacientes sobre su salud, memoria, deterioro intelectual, funcionamiento físico y cuestiones financieras) los que correlacionan independientemente con la calidad
de vida global (Pearlman, 1991).
En las personas ancianas con graves discapacidades, como son los enfermos de Alzheimer, los estudios sobre calidad de vida son más bien estudios sobre la calidad del cuidado iiistitucional de la residencia en la que se encuentran. En estos casos, parece que serán los factores relacionados con aspectos interactivos los que serán de mayor importancia. Se propone un modelo
sobre el cuidado institucional y analiza la influencia de los factores predictivos en la calidad asistencial. Este modelo examina tres niveles: institucional (medio ambiente, tipo y número de profesionales, estructura institucional), relaciona1 (residentes y familiares) y de interacción. Encuentra que los aspectos más destacados de la calidad asistencia en personas mayores se refieren a los de nivel institucional (el carácter privado del centro, el medio ambiente, la configuración familiar, el número de profesionales por cama, su formación y entrenamiento para combatir el estrés laboral y el grado de retención laboral), seguidos de los indicadores del nivel
relacional (participación y cuidado informal de los familiares).
Pero, en contra de lo que se esperaba, los factores de interacción como las habilidades de comunicación y conflicto personal no fueron significativos respecto de la calidad asistencial.


ENVEJECIMIENTO Y DISCAPACIDAD INTELECTUAL
Las personas con discapacidad intelectual que envejecen hoy se encuentran dentro de un sistema y social de cuidados que previamente no se ha adaptado a ellos. Y deben afrontar los retos
de la jubilación y el envejecimiento sobre todo en el medio familiar y con una significativa carencia de apoyos. Sin embargo, los adultos con discapacidad intelectual de hoy vivirán en el futuro más que hace unos años, disfrutarán de mejor salud, tendrán muchas más experiencias y envejecerán con mayor dignidad que las generaciones anteriores A pesar que la inclusión en la comunidad ofrece nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida,también trae consigo más riesgos para los que se debe estar preparado.
Por eso se hace preciso planificar adecuadamente su proceso de envejecimiento.
Los estudios que comparan población mayor con y sin discapacidad intelectual muestran diferencias respecto a la autonomía, utilización de servicios y mejora de la calidad de vida. No obstante, las dificultades en definir los aspectos asociados con la calidad de vida en personasmayores con discapacidad intelectual son análogas a los de las personas mayores que viven sus vidas con una discapacidad. Se ha observado también que algunas pautas de cambio en las vidas de los adultos con discapacidad intelectual pueden servir de orientación para facilitar la calidad de vida de todos los mayores.
En todo caso, la experiencia psicológica de las personas mayores es lo mismo para ambas personas con y sin discapacidad intelectual
Desde una perspectiva ecológica se propone desarrollar un concepto de la vida de las personas mayores con discapacidad intelectual en relación con su familia, vecinos, amigos, proveedores de
servicios, apoyos comunitarios informales y el contexto administrativo, político y filosófico más amplio en el que se encuentran
No obstante, hay que tener presente las posibles diferencias culturales en los modelos de atención desarrollados en diferentes países. Las personas con discapacidad intelectual adultas participan activamente en sus comunidades y muestran mayor satisfacción
consigo mismas y con sus vidas cuando viven independientemente en base a sus propiosrecursos La investigación y la atención en el campo de la salud mental y discapacidad intelectual en los últimos años subrayan la importancia de que los individuos desarrollen preferencias, actúen de acuerdo a sus intereses personales y demuestren su autodeterminación
Con ello se espera mejorar los patrones comportamentales de adaptación
y la calidad de vida de los individuos.
Autor:

MIGUEL ÁNGEL VERDUGO

1 comentario:

  1. hola veronica. entre a esta pagina porque estoy buscando un residencial de primer nivel aqui en rosario o en pueblo o ciudad cercana, para la internacion permanente de un hombre adulto no anciano con leve discapacidad mental. si me podes recomendar te lo agradezco mucho.andrea.
    mi mail:andrea_roma_68@hotmail.com

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