lunes, 1 de marzo de 2010

Abuso sexual en personas con déficit cognitivo


La educación sexual tiene entre otros objetivos brindar información correcta para ayudar a niños, adolescentes y adultos a protegerse a sí mismos de abusos sexuales. Y en el caso de personas con sus facultades cognitivas disminuidas, este objetivo es fundamental desarrollarlo en cualquier plan de educación sexual que vaya a impartirse.
Educar en sexualidad es favorecer que un niño o una niña tengan una vivencia libre, sana, creativa y placentera de su cuerpo, de sus relaciones, de sus afectos. Para ello, es necesario que la violencia no forme parte de su forma de vivir y sentir la sexualidad. Ahora bien, poner el acento en la violencia, en lugar de en la sexualidad misma, es hacer que dejen de interesarse por lo bueno y afectivo que rodea a la sexualidad, porque de algún modo sienten que algo profundo, complejo y maravilloso se reduce a peligro, miedo y prevención. Esto no significa que no haya que abordar la violencia sexual. Es algo que existe y que está ahí. Niñas y niños tienen que aprender a preservar sus vidas de ella. Pero para ello es fundamental tener referentes que les permitan sentir y experimentar el gusto de vivir el cuerpo, las relaciones, los afectos, sin violencia y con placer.
Entonces, “hablar sobre prevención de abuso sexual” se torna un tema complejo. Debemos trasmitir que la sexualidad se puede vivir plenamente, aunque “tiene sus riesgos si no sabemos de algunas cuestiones”. Riesgos que van desde contagio de enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados hasta los abusos sexuales.
Para comenzar a hablar de abuso debemos tener en claro que el abuso es una forma más de violencia. Y actualmente asistimos casi a diario a diferentes episodios de violencia en nuestra sociedad.
Un niño que levanta la pollera a una niña, un niño/a que acosa a una/o niña/o de forma sistemática, una niña que siente que es normal que su novio la controle porque es su forma de expresar que la quiere, dos niños que se burlan de otro que es sensible y dulce, una niña que margina a otra que es gordita, cuatro niños que ocupan todo el patio del recreo dejando sin espacio a las niñas, un niño que dice que prefiere una prostituta a cualquier niña de su clase, son niños y niñas que, bien como víctimas o como verdugos, han interiorizado la violencia como algo normal. La violencia sexual. Es algo que existe y que está ahí. Niñas y niños tienen que aprender a preservar sus vidas de ella. Los jóvenes con déficit cognitivo tienen más probabilidades de sufrir un abuso sexual. Están expuestos a mayores condiciones de riesgo, tanto en su integridad física como mental, tanto en el ámbito familiar como en su entorno social cotidiano.
Cuando se desata la violencia, no es fácil actuar sin quedar atrapado emocionalmente. Por eso es fundamental trabajar antes de que estas situaciones ocurran para prevenirlas. Esta tarea permite no sólo prevenir agresiones, sino también crear un ambiente en el que cuando éstas ocurran, no sean percibidas como actitudes lógicas, normales o incluso divertidas, sino como lo que realmente son. Y lo que nos tiene que interesar más es educar en la no violencia, ofreciendo recursos para conocer, reflexionar, confrontar y elegir modelos de referencia para el crecimiento, modelos que favorezcan la participación y la acción positiva y no violenta.
Los adultos a cargo debemos mostrar una actitud crítica ante situaciones o mensajes orales o escritos en los que se produzca cualquier tipo de violencia relacionada con el sexo. Y promover el diálogo crítico y creativo con la realidad que permita elaborar normas y proyectos contextualizados, con las familias, los docentes y profesionales.
Una dificultad al momento de preguntar a la víctima con discapacidad mental es que muchas veces su declaración es puesta en duda, sobre todo si desmiente lo revelado inicialmente, como ocurre muchas veces, ya sea por miedo, temor familiar o poca experiencia del entrevistador. Sin embargo, ciertas características presentes en el relato nos orientan acerca de la veracidad del mismo. En estos casos, durante el relato se suele describir la anatomía o fisiología sexual mostrando un conocimiento no acorde a su nivel madurativo y a sus conocimientos de cuestiones fisiológicas, detallando eventos como el coito, la eyaculación, etc. Además, durante el relato demuestra un grado de emoción (en general, miedo) al relatar o actitudes de retraimiento o vergüenza. Para evitarlo es fundamental tener referentes que les permitan sentir y experimentar el gusto de vivir el cuerpo, las relaciones, los afectos sin violencia y con placer, y saber aspectos de la sexualidad humana.
Abordar el tema del abuso no es nada sencillo. Hablar de ello resulta difícil. Y callar y guardar silencio hace que el agresor reciba un mensaje de consentimiento que interpreta como aprobación, lo que afianza su actitud y lo invita a continuarla o incluso incrementarla. El abuso sexual es un problema muy extendido. A pesar de ello, hay mucha reticencia a hablar del tema con niños y adolescentes con capacidades mentales diferentes, ya que en general se piensa que no podrán comprender información al respecto y es importante brindar información y generar un espacio para que puedan aprender a hablar del tema y pedir ayuda, si es necesario.
¿Qué es el abuso sexual?
Abuso sexual: conducta realizada por una persona en la que fuerza a otro a satisfacer sus necesidades sexuales.
Abuso sexual infantil: cuando la víctima es un menor de edad. El abuso sexual de menores se torna una situación traumática que deja huellas imborrables en la estructuración de su psiquismo y consecuentemente en el manejo de las emociones y en sus vivencias sexuales. En muchas ocasiones los niños quedan paralizados emocionalmente y cognitivamente, comprenden que algo está mal, aunque “no saben bien qué”. Cuando el abuso se produce en una persona con déficit cognitivo, la comprensión de lo sucedido es mucho más compleja y poder poner en palabras lo ocurrido les resulta más costoso.
El impacto de un abuso es a corto, mediano y largo plazo. Debemos entre padres y educadores acercarlos a conocimientos referidos a la sexualidad y ayudarlos a desarrollar habilidades que les posibiliten reconocer, distinguir y responder adecuadamente a los aspectos positivos y negativos que rodean la sexualidad, enmarcando todo ello dentro de una concepción de la sexualidad como fuente de salud, placer y afectividad y desarrollando habilidades que les posibiliten tener unas vivencias afectivo-sexuales positivas, responsables y saludables.
Las personas con discapacidades físicas y/o mentales, frecuentemente atraviesan por un exceso de contacto físico en su vida diaria. Muchas veces deben ser bañados, vestidos, alzados por otros. Necesitan de otro para realizar actividades de la vida diaria. A su vez, la mayoría de las personas con déficit cognitivo desde muy pequeños “se ven obligados” a obedecer a muchos adultos, padres, familiares, médico, clínico, neurólogo, psiquiatra, fisiatra, fonoaudióloga, docentes, musicoterapeutas, psicomotricistas, directivos de escuelas, etc. Y ser obedientes a las personas que los rodean los hacen sentir bien, ya que agradan al adulto. La autoestima de una persona con cualquier discapacidad está disminuida desde su nacimiento y el ser aceptado por el otro al obedecerlo lo hace sentir bien.
Muchas veces esta dependencia en los cuidados diarios y depender de ese adulto que lo cuida para poder participar de acontecimientos sociales, familiares, alimenta relaciones de dependencia difíciles de cambiar.
Las personas con déficit generalmente están ávidas de afecto, abrazos y caricias que no tengan que ver con el cuidado personal de la higiene por ejemplo, lo que hace que se encuentren en una posición de alta vulnerabilidad ante el abuso sexual, ya que desean el contacto cálido de otro sujeto y a veces desconocen que ciertas partes de su cuerpo no deben ser tocadas si no lo desean.
Dar orientación socio-afectiva-sexual que les permita prevenir, cuidar y contar con elementos para enfrentarse a estas situaciones es una manera de evitar el abuso.
Muchas veces el abuso es “tapado” y sólo se conocen casos que son detectados por docentes, profesionales o padres que se animan a denunciar y allí recién podemos actuar terapéuticamente. Suelen pasar entre 5 y 10 años en ser descubierto el hecho de abuso.
Por otro lado, muchos profesionales, por preservar el vínculo, no realizan las denuncias, ya que la intervención judicial podría provocar un daño mayor a la familia. También puede ocurrir que el profesional se equivoque y no haya existido el abuso y ha sometido al niño a controles médicos, pericias jurídicas que terminan siendo perjudiciales también. Actualmente “el abuso se-xual” es utilizado muchas veces como motivo de disputas en juicios de divorcio, por derechos de tenencia, de exigencias de manutención, quedando los hijos expuestos a situaciones de maltrato por parte de los padres, quienes los “convencen de que algo ocurrió”.
En el caso de personas con déficit cognitivo moderado y profundo es aún mucho más complicado poder establecer si hubo o no un abuso cuando no hay pruebas físicas que lo comprueben.
Un adulto que toca los genitales de un menor no deja huellas físicas, aunque sí huellas psíquicas, y si este menor no posee lenguaje porque todavía no lo ha adquirido, o no puede poner en palabras lo ocurrido por poseer algún síndrome del espectro autista, o es un adolescente con un nivel profundo de retraso mental, nos encontramos con un vacío de palabras, aunque muchas veces notamos un cambio de conducta muy notorio que nos hace pensar “que algo ha ocurrido”.
Como en general los niños son dóciles frente al adulto, son abusados sin violencia física, por lo que es mucho más difícil constatar.
Debemos saber que el abuso sexual es un crimen se-xual, y que generalmente no ocurre una vez, sino que la víctima se ve sometida a vivenciar incidentes de abuso repetido, muchas veces en una situación y horario específicos. En general consiste en tocar genitales, masturbación y exhibición.
El abuso sexual generalmente se produce en el seno de la familia y es realizado por un familiar o allegado a la misma. El patrón en el abuso sexual es el de una persona con una relación muy cercana entre el ofensor y la víctima.
Muchas personas convencionales que han sido abusadas en su infancia olvidan el abuso, otras lo recuerdan, y algunas tienen algunos recuerdos aislados.
¿Por qué es variable la posibilidad del recuerdo?
El mismo está relacionado a la situación traumática. El niño se siente traicionado por una persona de su confianza y el olvido va a estar en íntima relación con sus capacidades cognitivas, y la falta de comentarios respecto de lo que es un abuso ayuda a que se produzca el olvido de algo que “no se puede poner en palabras”.
El niño se siente traicionado y lo manifiesta en su conducta. El olvido ayuda a bloquear el suceso traumático. Se bloquea el acceso de la información a la conciencia a pesar del procesamiento inconsciente. Cuando estamos ante niños, adolescentes y adultos con una discapacidad cognitiva, nos encontramos también con recursos psíquicos débiles si a eso le sumamos la falta de información referida a conductas y expresiones sexuales buenas y malas, nos encontramos frente a un verdadero problema para poder llevar a cabo un tratamiento frente al abuso.
Es por eso que es importantísimo prevenir el abuso. Estar atentos. Brindar educación a las familias y a los niños, iniciar una educación sexual que comience con el cuidado de su propio cuerpo.
Indicadores de abuso sexual
• Aumento y manifestación de diferentes conductas en la masturbación.
• Cambios en el control de esfínteres.
• Búsqueda de mayores espacios de atención.
• Cambios en la higiene y orden personal (esconder cosas, ropa).
• Escuchar música o la TV a alto volumen.
• Tristeza, aislamiento, reacciones violentas sin motivo aparente.
• Alteraciones de peso, caída del cabello, cambios posturales marcados.
• Temor a ruidos fuertes, a elementos concretos y/o situaciones concretas.
• Conductas exhibicionistas.
• Continuo estado de alerta y nerviosismo.
• Modificaciones de rutinas y desorganización en hábitos personales.
• Búsqueda de mayor contacto físico (abrazos más intensos, caricias).
• Hiperactividad, falta de tolerancia.
• Presencia reiterada de lesiones.
• Presencia reiterada de fractura.
• Dificultad para andar o sentarse, dolor, picazón en la zona genital.
• Falta de higiene e infecciones recurrentes.
• Se niega a la higiene de sus genitales.
• Desconfianza hacia el adulto, apatía hacia sus progenitores.
• Frialdad, menosprecio, rechazo verbal y desvalorización hacia el niño por parte de sus progenitores.
• Agresividad, miedo, tristeza, aislamiento.
• En los niños varones todo se exacerba por miedo al estigma de homosexualidad.
• Pérdida del apetito.
• Baja o disminución de su rendimiento escolar.
Actividad propuesta
El abuso sexual puede prevenirse o detenerse. El principal objetivo es lograr que los niños/as adquieran seguridad y autoestima; esto los hará menos propensos al abuso sexual.
Educarlos en el respeto por el cuerpo. Enseñar a reconocer los diferentes tipos de caricias. Aprender a decir “no”. Enseñarles que hay secretos que no pueden quedar como secretos, por ej.: que alguien quiera acariciar sus partes íntimas. Deben saber que hay personas que lo aman y lo protegen. Es importante decirles una y otra vez que si alguien quiere usar su cuerpo de una manera que no les gusta o les incomoda, salgan de esa relación lo antes que puedan, pidan ayuda y, si es posible, no lo permitan. Asimismo, tienen que tener claro que, si les ocurre algo así, no son culpables de nada. Es la persona que invade o usa sus cuerpos quien tiene la responsabilidad de lo ocurrido.
Mensajes apropiados de acuerdo a la maduración mental
Nivel moderado y leve de maduración:
El cuerpo de una persona sólo le pertenece a él/ella.
Todos tienen el derecho, incluyendo los niños, a decirles a otros que no le toquen su cuerpo si no desean ser tocados.
Hay buenas razones para que algunos adultos miren y toquen los cuerpos de los niños, tal como un doctor que está examinando a un niño o un miembro de la familia que lo está bañando. Ningún adulto debería tocar las partes sexuales de un niño a menos que sea por razones de salud. El abuso sexual ocurre cuando una persona mayor, más fuerte o más poderosa, mira y toca los genitales de otra persona sin ninguna razón legítima.
Una persona que está abusando sexualmente, a veces le dice a éste que mantenga la conducta en secreto.
Si se es tocado sin desearlo y esto le produce incomodidad, debería contarle a un adulto de su confianza. Si una persona extraña trata de que un niño se vaya con él/ella, el niño debiera alejarse rápidamente y contarle a uno de sus padres, un profesor, un vecino o a otro adulto. Un niño nunca tiene la culpa si un adulto -incluso un miembro de la familia- lo toca de manera incorrecta o que le produce incomodidad. La mayoría de los adultos y adolescentes nunca abusarían a un niño. Tanto los niños, co-mo las niñas, pueden ser abusados sexualmente.
Nivel leve de maduración:
Gente profesional en las escuelas y en la comunidad pueden ayudar a las personas abusadas sexualmente.
El abuso sexual es muy común, aunque muchas personas no quieren hablar de eso.
El abuso sexual es cometido más a menudo por personas que son conocidas.
Los adolescentes pueden ser abusados sexualmente por los adultos.
La violación ocurre cuando una persona obliga a otra a tener cualquier tipo de contacto sexual íntimo.
La violación puede ocurrir con fuerza física o psicológica.
La víctima frecuentemente conoce al violador.
Los hombres pueden ser violados.
Las personas que han sido violadas nunca tienen la culpa por la violación.
Nunca es apropiado forzar a alguien a que tenga un comportamiento sexual.
No todas las violaciones se pueden prevenir.
El acoso y hostigamiento sexual es una atención se-xual no deseada ni buscada dentro del lugar de trabajo o en la escuela.
En el caso de que ocurra:
Creer en su palabra. Explicarle que el que cometió el hecho debe ser castigado, para que se sienta protegido. Mostrarse sensible, cálido. Brindar la posibilidad de hablar. Recurrir de inmediato a la justicia y a un servicio medico.



María Marta Castro Martín*



* María Marta Castro Martín es sexóloga educativa, especialista en Estimulación Adecuada/Temprana. Contacto:
www.estimulos adecuados.com.ar


5 comentarios:

  1. Excelente Publicación...Estoy haciendo mi tésis de Maestría en Dcho. Penal y Criminología y me ha servido de mucho toda la información, debido a que la misma trata de "Abuso Sexual en Niños y Niñas con Discapacidades Mentales". Muy bueno todo el material informativo... Mis más sinceras felicitaciones!
    Abg. AMELIA VERENZUELA

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    1. Me alegra que te hay resultaado de utilidad.
      María Marta Castro Martín
      info@estimulosadeucados.com.ar

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  2. estuvo muy interesante este articulo

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    1. Me alegra que te hay resultaado de utilidad.
      María Marta Castro Martín
      info@estimulosadeucados.com.ar

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  3. hola somos futuras profesoras de educacion especial... muy bueno el informe nos sirvio mucho ya que estamos tratando el tema de abuso sexual en niños con discapacidad!! nair.. fla.. yani.. anita... nati! ah y muy linda la foto!

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