sábado, 28 de agosto de 2010

Gaby Brimmer : Ejemplo de dignidad


SEMBLANZA DE GABY BRIMMER
Aquí nací, en la Ciudad de México, en la ex-región más transparente, el 12 de septiembre de 1947, padeciendo parálisis cerebral la cual me impide valerme físicamente por mi misma, sin embargo con el leve movimiento del pie izquierdo escribo todo lo que se me cruza por la mente.
A los ocho años de edad ingresé a la Primaria del Centro de Rehabilitación Músculo Esquelético, donde encontré a un ser humano que supo impulsarme hacia las letras y fue la Maestra Margarita Aguilar, aparte de que el ambiente cultural de mis padres era muy elevado, sobre todo el de mi papá y como es normal me quedé con el espíritu de saber de él y la gran sensibilidad de mi madre; además ambos escribían muy bien.
Al transcurrir el tiempo entre los libreros llenos de sabiduría, juegos infantiles, y tareas por escrito, me adentraba en la literatura, en 1964 logré entrar a la Secundaria 68, una escuela regular, donde tuve como maestro de lengua española a Jorge Aguilar Mora, poeta quien influyó para que leyera más poesía. y así fue como, con timidez de adolescente, empecé a escribir poemas que guardo como un tesoro; recuerdo cuando mi madre descubrió uno de ellos, lo leyó y con lágrimas me instó a seguir escribiendo y comenzar la recopilación de cada escrito, ya fuera de la escuela o personal, porque ella pensaba en un libro mío.
En 1967 entré a la Preparatoria 6 y por ese tiempo murió mi padre; esta pérdida fue traumante para mí pues además del amor que me daba, era mi guía en varios aspectos de la existencia humana.
En 1968 estalló el movimiento estudiantil y a pesar del trágico e injustificado 2 de octubre la existencia de miles de mexicanos no fue la misma, al menos yo no sería lo que era antes y en mi poesía lo reflejaba todo.
En 1971 me matriculé en sociología en la UNAM, en donde cursé tres semestres de dicha carrera; por decisión familiar la tuve que suspender, en 1974 regresé y me inscribí ahora en periodismo. Por motivo de las barreras arquitectónicas y humanas de la UNAM de nuevo solo estudié dos o tres semestres, además que en ese entonces adopté una niña, era mayo de 1977 e iba a cumplir los 30 años.
Vivir en México quiere decir muchas cosas, ser o no ser, revolucionaria, feminista, antiyanqui, jipi, o todo lo contrario. Y también suele suceder que se finge lo que no es o se pretende negar lo que se es; nos ponemos la máscara de la conveniencia en todos los ámbitos de la vida, es una manera de sobre vivencia.
Mi madre siguió juntando cada escrito, pero también los criticaba muy duramente. Con ésto me ayudó a entender lo que la gran poeta y escritora Rosario Castellanos recomendaba, para escribir bien, hay que ser claros y precisos, muy cierto. A base de leer mucho y escribir otro tanto, le hice caso a mi madre no sin poner algo de lo mío. Por otro lado ella seguía con la idea de editar un libro mío y en 1979 logró su objetivo con la valiosa ayuda de Elena Poniatowska y fue mi biografía.
En 1980 salen los libros de poemas y de cartas, en ese mismo año conocimos al cineasta Luis Mandoki, quién quiso que yo le escribiera el argumento de la película de mi vida; esto me llevó ocho meses en escribirlo.
Poco después escribo los cuentos de mujeres que viven distintas situaciones pero con un común denominador, que es la soledad y la falta de alternativas. Estos cuentos los recopilé después de la muerte de mi madre y de haber tenido que madurar más.
En un deseo por ayudar a quienes tienen el cuerpo en mil pedazos y la mente libre, o por ocuparme en otros asuntos mas terrestres, no lo sé aun, fundé con unos amigos la Asociación para los Derechos de Personas con Alteraciones Motoras ADEPAM, I. A. P.; en 1989, en ella damos servicios de Trabajo Social, Médico, Psicológico, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Alfabetización, Primaria y Secundaria a través del Sistema Abierto de Enseñanza, así como Preparatoria Abierta, Intermediación para el trabajo, también brindamos actividades Recreativas y Culturales.
El 24 de Abril de 1995, tuve el alto honor de recibir "La Medalla al Mérito Ciudadano", de manos del Lic. Manuel Jiménez Guzmán, Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea de Representantes de D.F. I Legislatura.
El 25 de Mayo de 1996, pasé a formar parte, con el cargo de "Vicepresidente" de la mesa directiva de la Confederación Mexicana de Limitados Fisicos y/o Representantes de Deficientes Mentales A.C.
En el mes de junio de 1997, me otorgaron el cargo de "Representante del Comité de Mujeres de la región Latinoamericana".
Algo que me ha servido mucho a lo largo de mi existencia, es el estar bien conciente de las cosas que puedo hacer y de las que no, por ejemplo: sé que no puedo correr, pero con mi pensamiento puedo volar en fracción de segundos al más distante de los lugares; se me dificulta hablar, pero mis libros, mis cartas y mis poesías hablan mucho por mi; mis manos tal vez no puedan hacer una caricia y sin embargo he sabido amar como mujer, como madre y como amiga.
Yo sé, que lo limitado de mi condición física, no me impide ser creativa y tener muchas ganas de vivir, por ello pienso que quienes están en los inicios de la vida, los que tienen salud, los que han tenido la suerte de haber recibido educación, quienes cuentan con el apoyo de sus padres o el respaldo de su familia, no deben nunca sentirse derrotados, ya que tienen un compromiso con la vida, con su familia, con su Estado y con su País, además de formarse como hombres y mujeres íntegros y honestos para un futuro mejor.
Mi vida tiene un denominador común al de muchos escritores latinoamericanos; nos la pasamos denunciando las atrocidades que suceden en nuestros países pero caen en oídos sordos y en almas que solo quieren el poder y la riqueza.
Garbiela Brimmer murió el 02 de Enero del año 2000
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jueves, 26 de agosto de 2010

Sugerencias para colaborar con la persona ciega


Si le entrega dinero, agrupe el mismo por su valor.
Si convive con ella, procure que las puertas y ventanas permanezcan total¬mente abiertas o cerradas, informe de los cambios que se produz¬can en la ubicación de los muebles.
No modifique su modo de hablar para evitar ciertas palabras y ex¬presiones como "ciego" o "ver": hable naturalmente.
Cuando acompañe a una persona ciega, procure mantener conversación y avísele cuando se marche.
Para indicarle donde sentarse, lleve la mano de la persona ciega al respaldo del asiento, sa¬brá sentarse por sus propios medios.
Cuando entre o se retire de una habitación donde se encuentre una persona ciega, indique su presencia o anuncie su ausencia.
Si se encuentra con un conocido ciego o disminuido visual, debe presentarse por su nombre, no pretenda que adivine con quien habla.
Cuando se encuentre con una persona ciega en una parada de colec¬tivos, pre¬gúntele que línea desea tomar. Si ayuda a abordarlo, co¬lóquele la mano sobre el pasamanos.
Señor conductor de transporte público: cuando un ciego descienda de su vehí¬culo, cuide que no lo haga frente a un obstáculo ni lejos del cordón.
Si observa una persona ciega esperando un colectivo, pare y pregúntele si es ése el trans¬porte que desea tomar.
La ceguera sólo impide ver. Una vida productiva e inde-pendiente, no de¬pende de la visión.
La compasión aumenta la dificultad de la persona ciega. El tratoiguali¬tario la dignifica y ayuda a desenvolver su vida normalmente.
Los niños y adultos ciegos o disminuidos visuales, tienen el de¬recho na¬tural de igualdad de posibilidades educativas, laborales y de integra¬ción social.
Si una persona ciega acepta su ayuda, ofrezca siempre el brazo opuesto al que lleva el bastón, pues así, podrá seguir y realizar los mismos movi¬mientos que usted.
Evite una solicitud excesiva, hable con naturalidad, ayude discretamente.
Cuando escuche el golpeteo del bastón de un ciego en una esquina, proponga ayuda para cruzar la calle, deténgase un mo¬mento junto al cordón de la vereda para indicar la presencia del mismo.
Jamás se dirija a una persona ciega por intermedio de otra per¬sona, há¬galo normalmente y asegúrese que sepa que se dirige directa¬mente llamando a las per¬sonas por su nombre o tocándole el brazo.
Cuando se encuentre con una persona ciega, insinúe para acompa¬ñarle pero no insista.
Si un ciego le consulta una dirección, indique con precisión, si debe doblar a la derecha, izquierda o seguir en línea recta.
Para subir o bajar una escalera común, colóquele la mano sobre el pasamanos.
El bastón blanco no es sólo un símbolo de ceguera, utilizado con la técnica adecuada, permite a la persona ciega, su movilidad libre e independiente.
La rehabilitación devuelve a la persona ciega, la capacidad de desarrollar su vida activa e independiente.
La persona ciega sólo ha perdido un sentido: la vista, recuerde que con¬serva cuatro restantes y su capacidad intelectual.
Dijo Hellen Keller, poetisa ciega y sorda: "Lo que más lastima no es la ceguera, sino la actitud de las personas que ven".
TODA PERSONA CIEGA ES UN/A CIUDADANO/A PARTICIPANTE.
Aporte del Lic. Jorge Horacio Raíces Montero

miércoles, 25 de agosto de 2010

Alalia y disartria: La dificultad de comunicarse


Estos trastornos dificultan la capacidad de comunicación oral. La alalia, que, más que un trastorno específico, parece el grado más alto de otros, es la incapacidad de emitir un discurso. La disartria posee una base orgánica. Se trata de una lesión ubicada en el cerebro, producto de diversas causas, la que dificulta de manera extrema las posibilidades de fonación comprensible en el sujeto. Irreversible y no progresiva, sin embargo, las funciones afectadas pueden mejorarse significativamente.
Habíamos visto que la afasia implicaba dificultades en la comprensión y/o en la emisión de mensajes, producto de una lesión en el cerebro.
En esta ocasión nos ocuparemos de otros dos trastornos del lenguaje, los que, si bien comparten con la afasia algunas características, se diferencian en otras.
Alalia
No hay un acuerdo generalizado sobre su etiología. La definición que circula de ella es muy poco específica: “Se denomina con este término a la pérdida patológica del lenguaje oral. Es sinónimo de mudez”.
Es posible que se produzca por lesiones encefálicas, al igual que la mayoría de los trastornos de tipo orgánico, aunque también suelen estar comprometidos los músculos y los procesos que intervienen en la fonación.
Usualmente, el sujeto puede valerse y comprende perfectamente el lenguaje escrito, pero es incapaz de operar con la palabra hablada. Su propio nombre indica esta característica: alalia significa, literalmente, “sin hablar”, “no hablar”. No se halla comprometida la capacidad de audición.
En algunos casos, quizás más cercanos a la histeria o a alguna patología psicológica, su origen deriva de alguna causa psicológica, por lo cual, una vez removida dicha causa, el individuo podrá volver a expresarse utilizando su oralidad.
Según algunos especialistas, existe cierta asociación entre alalia y autismo, pero parece que más bien aquélla es un síntoma de éste, por lo cual la mejora de uno redundará en una disminución de la otra.
Otros la relacionan con algún grado de retraso mental, que impide o dificulta en extremo la capacidad comunicativa.
En realidad, como ya expresáramos, las clasificaciones no concuerdan y hay quienes creen que sólo se trataría de una exacerbación del prurito científico por definir cada caso o acotar un campo de especialización, más que de un trastorno propiamente dicho. Según esta línea de pensamiento, la Alalia sería un caso extremo de Afasia, aunque lo que la diferencia estribaría en que en la primera los problemas surgen cuando el lenguaje ya está adquirido, mientras que en la segunda la dificultad es previa a él. Pero existen casos de alalia en los que, como en la Afasia global, el habla ya estaba y se pierde, por lo cual la distinción no resulta pertinente.
No existen datos estadísticos sobre su incidencia en la población. De hecho, no parece ser extremadamente frecuente.
Su tratamiento implicará todas aquellas opciones logopédicas, kinesiológicas, psicológicas y asistivas que permitan recuperar la palabra hablada o que la sustituyan, además de las que ayuden a quien padezca este trastorno a mejorar su imagen, caída por la imposibilidad de expresarse oralmente.
Sea cual fuere su origen, se trate de un trastorno específico o de un simple rótulo, lo importante es estar atentos a que las etapas de desarrollo del lenguaje en los niños se produzcan dentro de los marcos temporales considerados normales y recurrir a un especialista ante cualquier retraso.
Disartria
En 1853 se describió su cuadro por primera vez y hacia 1885 se la definió como un trastorno propio de la pronunciación, sentando las bases de su entidad.
Nuevamente, la producción de este trastorno se debe a una lesión neurológica que afecta el sistema nervioso central y el periférico. Se diferencia de la Afasia en que mientras ésta es una dificultad del lenguaje, la Disartria se centra en el habla, más específicamente en la capacidad de articulación de los fonemas. También es distinta de la Dislalia, ya que en ella no hay un síndrome neurológico de base.
La injuria cerebral afecta las zonas encargadas de regular los movimientos del habla por lesiones de las vías motoras endocerebrales y/o algunas agrupaciones subcorticales.
Cuando el daño es mayormente periférico, produce síntomas más delimitados y específicos, mientras que aquel que se ubica en las regiones centrales suele ser variable, más amplio e inespecífico. En todos los casos, lo que resulta evidente es que, sea por un trauma, por accidente cerebrovascular, por procesos infecciosos, tóxicos o metabólicos o por consecuencia de alguna otra enfermedad o síndrome, el individuo pierde la memoria de la articulación del lenguaje, o sea, el recuerdo automático de cómo posicionar la boca, la lengua, cómo contraer o relajar tal o cual músculo para producir la articulación necesaria para emitir un sonido o serie de sonidos adecuados para la comprensión de su interlocutor. Según distintos estudios, aparece como secuela en alrededor del 10-20% de quienes recibieron un trauma cerebral severo y en aproximadamente 20-30% de aquellos que sufrieron un ACV.
Por tal razón, lo que caracteriza a la Disartria es que se trata de una alteración del aspecto fonético del lenguaje. Ello implica que el disártrico presenta anormalidades en la coordinación respiratoria, alteraciones en el ritmo de la emisión y trastornos en la expresión vocal. Esto lleva a que la organización prosódica (es decir, el acento, el tono y la entonación) sea atípica, más allá del rango de variaciones usuales de sujeto a sujeto. Así, el ritmo, el flujo sonoro, el matiz fonético de los sonidos y la realización fónica resultan alterados por la presencia de emisiones que distorsionan, omiten o sustituyen sonidos. En los casos más severos, será prácticamente imposible comprender lo que dice el sujeto.
Junto con ella pueden aparecer problemas para la masticación y la deglución, puesto que parte del aparato articulatorio también cumple estas funciones y la incorrecta información que llega a los músculos en el caso del habla también las compromete. Asimismo, es corriente que se produzcan inconvenientes para realizar otras acciones en las que estén implicadas la lengua, la boca, los labios y los músculos faciales, tales como besar, silbar, escupir, etc. También es frecuente que quien la porte ostente problemas psicomotores, sobre todo los referidos a la motricidad fina.
Se ha clasificado a la Disartria en varios tipos diferentes, según la región cerebral en que se haya anidado la lesión, lo que produce variaciones.
También presentan formas derivadas de corea (o mal de San Vito) y atetosis, que son la antítesis de la enfermedad de Parkinson, aunque igualmente devastadoras, caracterizadas por la actividad hiperquinética rápida, en la primera, o lenta, en la segunda.
En la corea, los tics, movimientos involuntarios y la variación del tono muscular hacen que el hablante sea impreciso en su fonación, produzca pausas y silencios inapropiados, la voz resulte monótona y áspera y que la pronunciación de las vocales aparezca distorsionada y con excesiva variación.
En la atetosis, los movimientos son lentos, pasivos e igualmente involuntarios, con una marcada hipotonía muscular. Ello lleva a que la expresión oral se manifieste áspera, esforzada y estrangulada, con quiebres articulatorios irregulares y monótona.
También existen formas mixtas, asociadas a la Esclerosis Lateral Amiotrófica y a la enfermedad de Wilson, extremadamente rara y caracterizada por el depósito de cobre en ciertos órganos (entre ellos, el cerebro), que produce la muerte de los tejidos y el deterioro consecuente, que puede resultar mortal. Igualmente, resulta común hallarlas asociadas a otros síndromes complejos.
El diagnóstico de la Disartria suele ser diferencial, es decir, como algunas de sus características son compartidas por otros síndromes y trastornos, ante la aparición de sus manifestaciones se opera por comparación y descarte. Para ello, se realizan diversas pruebas clínicas y de aparatología, para establecer la existencia y la localización del daño. Será necesaria la labor del neurólogo para determinarla.
Por supuesto que cuanto antes se advierta el problema, mejor será la recuperación, puesto que con el paso del tiempo el defecto se afianza y su reversión requerirá esfuerzos mucho mayores.
En cuanto al tratamiento, además de la medicación que resulte pertinente para eliminar las causas infecciosas y la que busque detener los procesos de deterioro (aunque generalmente la Disartria no es progresiva), habrá que atender a todos los procedimientos terapéuticos que ayuden al disártrico a:
- Normalizar el tono muscular e incrementar la fuerza y la precisión del movimiento.
- Reducir la velocidad del habla de la persona, para que resulte más inteligible.
- Compensar la hipernasalidad del habla mediante elementos protésicos (elevadores de paladar, por ejemplo, si es necesario) o algún dispositivo de entrenamiento.
- Regularizar su fonación mediante asistencia tecnológica sustitutiva (computadoras, tableros, etc.) que faciliten la comunicación por otro medio o que contribuyan a la regularización del habla, como una tabla rítmica, por ejemplo.
- Mejorar el entorno, lo que implica que quienes se hallan usualmente en contacto con el disártrico, sean pacientes y lo estimulen.
En todo caso, se hace imprescindible que la acción sea integral, es decir, que la rehabilitación abarque los aspectos neurológicos, funcionales y psicológicos. Este último, porque el afectado se ve limitado en la vida de relación por las manifestaciones de su mal, lo que tiende a aislarlo ante la incomprensión de los demás.
Las distintas formas de expresión de la Disartria requerirán, como siempre sucede, estrategias y atención personalizada para cada individuo, puesto que ni él ni su trastorno son exactamente idénticos a los demás.
Ronaldo Pellegrini

martes, 24 de agosto de 2010

Padre de niño autista crea innovadora tecnología de comunicación

El padre de un niño con un autismo severo ha desarrollado una tecnologia que facilita la comunicación con el menor.
El británico Stephen Lodge, creador del sistema, dice haber tenido hace varios años la idea de Speak4me, pero que debió esperar a que existiera la tecnologia necesaria para poder llevarla a cabo. Su hijo de 11 años, Callum, no puede hablar y ahora usa la invención de su padre para comunicarse. Speak4me fue presentado en Naidex 2010, feria anual para descapacitados organizada por NEC en Birmingham, Reino Unido.Speak4me funciona moviendo las imagenes de un lugar a otro y soltándolas en una pantalla táctil, formando asi frases.
 El usuario luego presiona el botón de voz para «verbalizar» la frase. Callum ha estado usando Speak4me desde hace algun tiempo y ya ha logrado algunas frases muy expresivas, explicó Lodge a la BBC.
Entre los ejemplos menciona: "quiero un vaso de jugo", "quiero salir" y "estoy cansado". Lodge, residente en South Yorkshire, tiene 20 años de experiencia en tecnología y ha desarrollado Speak4me luego de decidir que los productos en el mercado no satisfacían las necesidades de Callum. Financió su idea ocupando sus ahorros e hipotecando su casa. Por ahora, Speaks4me está siendo comercializado como un dispositivo integrado de hardware y software. Sin embargo, la empresa está desarrollando un software que le permitirá funcionar en sistemas Windows.
Lodge explicó que el sistema ha sido bien recibido por los usuarios y que sorprende ver la facilidad con que los niños autistas entienden su funcionamiento. Agregó que toma media hora, o menos, enteder y usar Speaks4Me (habla por mi).
Otra área de aplicación sería entre sobrevivientes de accidentes cardiovasculares; una tercera parte de los cuales pierde la capacidad de hablar temporal o permanentemente. Presentación (en inglés) de Speaks4me:


domingo, 22 de agosto de 2010

El ABC de la familia de la persona con discapacidad mental

Dificultades que afronta la familia de la persona con discapacidad mental pueden ser atenuadas con el asesoramiento adecuado
Este ABC está dirigido a la familia que tiene un miembro con discapacidad mental, sin que importe su edad ni el origen de la deficiencia (debilidad mental, síndrome de Down, esquizofrenia, psicosis, etc.), siempre que tenga como efecto una disminución o anulación de sus facultades para atender las necesidades derivadas de la convivencia.
La discapacidad, precisamente, es un término genérico que incluye déficits, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Indica los aspectos negativos de la interacción entre un individuo y sus factores contextuales, ambientales o personales. (Clasificación internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, Organización Mundial de la Salud, 2001).
La familia de la persona con discapacidad mental afronta dificultades que pueden parecer insuperables. Sin embargo, por lo general pueden ser atenuadas con un debido asesoramiento, ya que han sido ampliamente estudiadas.
Este “ABC” es sólo una orientación para atender estos problemas. Ha sido redactado por un juez y un funcionario judicial con experiencia en esta área. A su vez, ha contado con la colaboración de profesionales de otras disciplinas y con la actualización elaborada por integrantes de la Asesoría General de Incapaces del Ministerio Público del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Consta de tres partes:
La primera (letra A) se refiere a cuestiones típicas de la organización familiar;
La siguiente (letra B) da información básica sobre el proceso judicial que a veces la familia debe iniciar para proteger adecuadamente a la persona con discapacidad mental;
y la última (letra C) enumera los recursos sociales que la familia puede usar.
La letra A  Integrar a la persona con discapacidad mental, en la medida de sus posibilidades, a su familia y a la socie-dad, trae mayor bienestar y alivio para él y su grupo de convivencia Toda persona, cualquiera sea el límite de sus facultades mentales, tiene posibilidades de autovalerse en alguna medida. Inclusive muchas veces puede ayudar a los demás miembros de su familia y de la sociedad en las tareas comunes.
Algunos sólo podrán atender sus necesidades fisiológicas o cola-borar en su aseo; otros serán capaces de ejecutar algunas de las tareas domésticas; muchos aprenderán a leer y a escribir o, en otro momento, habrán realizado estudios primarios, secundarios y universitarios; un gran número viajarán solos, trabajarán en lugares protegidos o abiertos, etc.
El miembro de la familia con discapacidad mental tiene el derecho de asumir las responsabilidades que le caben en la medida que sus posibili-dades se lo permitan. Este es un derecho inherente a la persona.
Incluir a la persona con discapacidad mental en las tareas familia-res y sociales, en la medida de sus posibilidades, es la forma más impor-tante de respetar su dignidad humana y de ensanchar el límite de sus aptitudes. Además, constituye un modo concreto de aliviar a los demás miembros de la familia en la distribución de las tareas comunes que impli-ca la convivencia y evita la sobrecarga de alguno de sus miembros. En este “ABC” nos referimos a este proceso como “integración de las perso-nas con discapacidad mental”
En síntesis, lo ideal es buscar entre todos los miembros de la fami-lia en cada a paso que dan la mayor autonomía posible. Esto no es más ni menos, que velar y respetar un derecho humano fundamental, el derecho a una calidad de vida digna.
Cuando la familia asume esta actitud, todos sus miembros se be-nefician con el desempeño de la persona con discapacidad. Sienten alivio al no tener que suplirlo más allá de lo realmente necesario y van descubriendo a la vez nuevas alternativas de funcionamiento familiar.
La información sobre los padecimientos mentales y las posibilidades de integración debe ser buscada, recibida y compartida por todos los miem-bros responsables de la familia.
La familia está habitualmente muy atenta a lo que médicos, psicó-logos, educadores y rehabilitadores le informan sobre la discapacidad mental de uno de sus miembros y, sobre todo, al modo y grado en que éste puede llegar a aprender y a realizar ciertas tareas y a responsabili-zarse de ellas.
Es necesario que todos los integrantes de la familia participen del esfuerzo de informarse bien, a pesar del sufrimiento que ello puede traer o de los temores que hay que vencer. Las familias que buscan el debido asesoramiento pueden actuar con el miembro con un padecimiento mental como un equipo coherente de educación y socialización.
La falta de información correcta, o el no compartirla todos los miembros de la familia, conduce muchas veces, sin que se quiera, a acti-tudes equivocadas: el ocultamiento, el abandono, la sobre-exigencia o la sobreprotección.
La vergüenza por algo que no se conoce o se conoce mal lleva en ocasiones a ocultar al discapacitado. Esto impide su integración y además, obliga a toda la familia a aislarse como grupo, o a que cada miembro organice su vida sin atender al conjunto, o –lo que es más grave aún- a que la familia se centre en la discapacidad, lo que contribuye a cronificarla.
Otro efecto muy común de la ignorancia de las reales posibilida-des de integración de la persona con discapacidad es la apresurada deci-sión de internarlo definitivamente. Con ello se priva del medio socializador por excelencia, que es la familia, y ésta pagará luego un costo muy alto por la culpa qué genera la ruptura de la solidaridad entre sus miembros.
El desconocimiento de los recursos del miembro con discapacidad puede conducir también a:
 exigirlo arbitrariamente en tareas que no puede cumplir, con la frustra-ción personal y familiar consiguiente. Se pasa con facilidad entonces del “lo puede todo” al “no puede nada”.
 no reclamarle el cumplimiento de los deberes y cargas que sí puede asumir y cuya ejecución lo ayudará a autovalerse e integrarse. Esta sobreprotección anula las aptitudes existentes en la misma persona con discapacidad, y pone en riesgo su futuro cuando ya no estén aquellos que ahora lo cuidan en exceso. La sobreprotección, además, limita a uno o más miembros de la familia, que no pueden prestar la debida atención a sus propias necesidades y a la de los otros integrantes de la misma. Es probable, por ejemplo, que la madre o el padre sobreprotector no puedan brindar a su cónyuge o a sus demás hijos lo que éstos precisan.
Pero no basta con compartir la información: también hay que compartir las cargas y las responsabilidades.
La familia es una fuente muy grande de recursos humanos, en el cual todos están llamados a poner el hombro en la medida de sus posibili-dades: esta solidaridad permite el crecimiento de cada uno de sus miem-bros.
Frente a una crisis, la familia está generalmente provista de me-dios para hacerle frente, siempre que las nuevas cargas sean repartidas equitativamente entre sus miembros. Cuando uno de ellos está mental-mente discapacitado, las tareas familiares aumentan y es necesaria una serena reflexión en común –a veces el asesoramiento de un profesional- para distribuirlas adecuadamente.
No es justo ni sano que uno de los miembros asuma la totalidad o gran parte de las tareas relacionadas con la persona con discapacidad mental, mientras los otros permanecen indiferentes. Seguramente a este desequilibrio se sumarán otros: el miembro recargado sacrificará legítimas aspiraciones que hubiera podido satisfacer; sus hermanos, o los ancianos de la familia, serán sobreexigidos o descuidados, etc.
La adecuada distribución de las tareas redunda generalmente en beneficio de una sana relación fraterna entre la persona con un padeci-miento mental y sus hermanos. Al ver protegido su crecimiento con una atención suficiente de sus padres, estarán dispuestos, el día de mañana, cuando éstos falten, a asumir responsabilidades con respecto al hermano con un padecimiento mental.
Y esto que se dice de las tareas, vale también para la autoridad que sea necesario ejercer sobre la persona con discapacidad mental. Los miembros adultos responsables han de fijar los límites de común acuerdo, evitando las delegaciones y los mensajes contradictorios.
La letra B Justicia colabora en la integración de la persona con  padecimiento mental, protegiéndola con medidas que la familia no puede tomar sola.
Hacer un juicio de insania a un ser querido es muy doloroso, pero es imprescindible en muchos casos. Alguno de ellos son los siguientes:
 Si es probable que viva más que las personas que lo cuidaron des-de chico (habitualmente sus padres) y se quiere tener alguna ga-rantía sobre su futuro y el de los bienes que herede.
 Si para imponerle decisiones que lo protejan es necesario adicionar a la autoridad familiar la judicial o inclusive el uso de la fuerza pública.
 Si está expuesto a que personas inescrupulosas capten su mente y su voluntad y le produzcan daños personales o patrimoniales.
 Si él mismo podría dañar a otros si no estuviese sometido a la auto-ridad legal de un curador.La ley y aquellos que están encargados de aplicarla – los jueces, los defensores o asesores y los abogados - buscan ante todo que la per-sona con discapacidad mental, en la medida de sus posibilidades, se val-ga por sus propios medios y se incluya, con el apoyo de su familia, en la sociedad. Lo dice expresamente el Código Civil: “La obligación principal del curador del incapaz será que recobre su capacidad” (art. 481).
Debe desterrarse, pues, el prejuicio de que la intervención del juez es para sancionar, para segregar o para internar a la persona con discapacidad.
Ahora bien, para favorecer la integración, la ley ha elaborado for-mas de protección y de cuidado que la familia sola no puede dar y que son básicamente las que se exponen a continuación:
La declaración judicial de incapacidad (Insania) -art. 141 del Código Ci vil-
La situación de mayor injerencia del servicio de justicia en la fami-lia con un miembro con padecimientos mentales es la motivada por este proceso, que incluye obligatoriamente el dictamen de médicos especiali-zados y se encamina a comprobar la concurrencia de las siguientes cir-cunstancias:
 Que la persona tenga catorce años o más.
 Que la persona presente un padecimiento o discapacidad mental (no importa si congénito o no, ni su naturaleza).
 Que esta discapacidad le impida dirigir su persona o administrar sus bienes.
 Que este impedimento sea habitual, de modo que constituya el estado ordinario, casi normal, del sujeto, aunque no sea continuo.
Una vez determinada la concurrencia de estas cuatro circunstan-cias, el juez dicta la sentencia de incapacidad, la que tiene un doble efec-to:
 Privar de validez a los actos mediante los cuales e la persona con pa-decimiento mental puede comprometer su persona o su patrimonio (contratos, reconocimiento de hijos, matrimonio, etc.) .
 Designar un curador que cumple varias funciones:
a) es el responsable principal de establecer las condiciones en que se desenvolverá la vida cotidiana de la persona con discapacidad mental y su inserción en la familia y en la sociedad y
b) lo representa legalmente en la celebración de contratos y otros ac-tos jurídicos (salvo los personalísimos que, como el matrimonio o el testamento, no puede otorgar ni la persona con padecimiento men-tal ni nadie a su nombre).
El nombramiento de curador generalmente recae en algún miembro idóneo de la familia, y su gestión está controlada por el Defensor o Asesor de Menores e Incapaces y por el Juez.
La aceptación del cargo de curador no significa excluir a los demás miem-bros de la familia de la parte que les corresponde en las responsabilidades que la persona con discapacidad mental no puede asumir.
Inhabilitación -art. 152 bis del Código Ci vil -
Otra forma de protección que no llega a la declaración de incapaci-dad es la inhabilitación.
En este caso, la disminución de las facultades de la persona no re-viste tanta gravedad, y puede ser por:
 Embriaguez habitual.
 Drogadicción.
 Disminución en las facultades mentales sin llegar a la demencia.
 Prodigalidad (dilapidar bienes).
Se trata de un proceso similar al de incapacidad, donde también se deben elaborar dictámenes médicos especializados (salvo en caso de prodigalidad que no siempre es imprescindible) y se dicta una sentencia de inhabilitación, en la que se establece qué actos puede realizar la per-sona por sí y cuáles no. Para estos últimos, se le nombre un asistente que controla y completa la manifestación de voluntad del inhabilitado y hace que cobre efectividad.
Tanto la sentencia de incapacidad como la de inhabilitación pueden revertirse mediante otro fallo judicial fundado en un dictamen médico, si la persona con discapacidad se rehabilita lo suficiente como para no precisar ya de esa protección jurídica en su vida de relación.
En ambos tipos de procesos, el juez que va a entender es el que corresponde al domicilio del presunto incapaz o inhabilitado y, si carece de éste, el de su residencia o el del lugar donde se encuentre.
La internación -art. 482 del Código Ci vil y ley 22.914-
Una consulta hecha a tiempo a veces permite controlar un brote psicótico sin internación. Sobre todo si antes no ha habido ninguno. Claro que para evitar una internación no hay que sacrificar a los demás miembros de la familia.
La internación temporal, o incluso definitiva, de la persona con discapacidad mental es necesaria cuando la familia no puede darle la asistencia que precisa, o cuando sea necesario evitar que la persona cause daños para sí misma o para terceros.
La internación psiquiátrica puede ser voluntaria o involuntaria. En caso de que la persona esté con condiciones de dar su consentimiento, éste es imprescindible y debe mantenerse tanto tiempo como se manten-ga su internación.
En la hipótesis opuesta –internación compulsiva-, no basta el consentimiento prestado por el representante legal o pariente del internado, porque se trata de una medida que priva a la persona del ejercicio de su libertad. Por este motivo la ley dispone que –aun cuando haya sentencia de incapacidad o inhabilitación- la internación debe ser expresamente autorizada por un juez. Y si la urgencia impide esperarla, en el más breve lapso posible un juez debe ratificar la internación. De lo contrario, existe una privación ilegítima de la libertad.
El control judicial se prolonga durante el tiempo que dura la inter-nación y tiene como principal objetivo, una vez más, la protección de la persona para lograr su reinserción en la familia y en la sociedad. En otras palabras, debe cuidar que:
 La persona esté internada en el lugar más adecuado posible.
 La internación no dure ni más ni menos que el tiempo necesario.
 La internación sea sustituida, si es aconsejable, por otra medida terap-éutica menos drástica.
 La persona reciba durante la misma un tratamiento adecuado.
 Se informe a la persona internada sobre el programa terapéutico que se le propone y que, en lo posible, pueda opinar sobre éste.
 Se favorezca la comunicación del internado con las personas significativas para él, restringiendo ese contacto lo menos posible y nunca en forma total.
 Su patrimonio no sea menoscabado, y que su lugar de trabajo y su vivienda se mantengan intactos mientras dure la internación, si no se tiene la certeza que ésta sea definitiva.
Los directores de los establecimientos de salud mental de la Ciudad de Buenos Aires, por su parte, deben comunicar en un plazo breve -que varía de 24 a 72 horas según el caso, las internaciones manifiesta o presuntamente involuntarias al Defensor Público de Menores e Incapaces, quien si lo considera necesario promoverá el correspondiente proceso judicial de control de la internación.
Marco legal de referencia
Además de los artículos citados del Código Civil, estos procesos judiciales se encuentran regidos por la siguiente normativa: los arts 624 a 637 quinter del Código de Procedimiento Civil y Comercial, la ley 22.914 sobre internaciones psiquiátricas, la ley 448 de la Ciudad de Buenos Aires sobre Salud Mental y los tratados internacionales sobre derechos humanos, que tienen jerarquía constitucional.
En especial, el art. 3 de la ley 448 de la Ciudad de Buenos Aires establece expresamente que "son derechos de todas las personas en su relación con el Sistema de Salud Mental; los establecidos por la Constitu-ción Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás trata-dos internacionales, la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, y la ley 153 de la Ciudad de Buenos Aires...".
La letra C comunidad pone recursos a disposición de la familia de la persona con discapacidad mental que puede apro-vechar si se informa adecuadamente
Tanto a nivel nacional como en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, se pueden encontrar algunos recursos sociales, ya sea de índole privado como oficial, a disposición de la familia de la persona con discapacidad mental para ayudarle a lograr la integración de éste. Vale la pena conocerlos y recurrir a ellos.
Muchas veces, la diferencia entre lo que logra una familia y otra no está originada en sus posibilidades económicas, sino en la capacidad de sus miembros para informarse y aprovechar los recursos que están a su disposición. Es más, buena parte de las asociaciones y fundaciones que existen en el sector han surgido del esfuerzo mancomunado de las mismas familias de las personas con discapacidad.
A nivel privado se puede recurrir a lugares de tratamiento, educa-ción y rehabilitación; aprendizaje de oficios, talleres protegidos, etc. Mu-chos de ellos están cubiertos por obras sociales; otros trabajan con pre-cios módicos; algunos otorgan becas, etc.
El sector público, tanto en la órbita de la Nación como del Gobier-no de la ciudad de Buenos Aires, cuenta con una serie de recursos, ente los que se cuentan:
 Establecimientos donde se ofrece tratamiento ambulatorio, educa-ción diferenciada y enseñanza de oficios.
 Sistema de Talleres Protegidos.
 Hospitales de Día.
 Centros de Salud Mental.
 Sistema de seguridad social previsto en varias leyes;
 Pensiones no contributivas y subsidios gestionables ante la Comi-sión Nacional de Pensiones Asistenciales dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social de la Presidencia de la Nación (Ver Anexo I).
 Servicio de emergencia.
 Derecho al transporte gratuito en colectivos, subterráneos y ferroca-rriles.
La mayoría de estos recursos se pueden encontrar en guías de recur-sos sociales que dan cuenta de los lugares, tipo de prestaciones, horarios, requisitos y cualquier otra información al respecto, tanto a nivel público como privado.
Se trata de una herramienta útil a la que tiene acceso las personas que trabajan en el ámbito de la salud mental (trabajadoras sociales de los hospitales, Juzgados, Defensorías; Centros de Salud; O.N.G.; etc.). Estas personas pueden brindan la información y orientación que la familia necesita.
Se recomienda consultar el listado de O.N.G. y demás datos útiles so-bre salud mental compilados en una guía de recursos 2002 elaborada por la Asesoría General de Incapaces del Ministerio Público de la Ciudad de Buenos Aires y la Guía de Recursos de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
EPILOGO Si la familia de la persona con discapacidad mental se organiza bien, las dificultades se abordan mejor y se logran cambios positivos.
Como resumen de lo dicho, la familia con un miembro con disca-pacidad mental debe estar dispuesta a recibir la información adecuada:
 sobre la naturaleza de la discapacidad de sus miembros, sus posi-bilidades de integración y sus límites;
 sobre la mejor forma de distribuir entre los miembros de la familia la sobrecarga y las responsabilidades que la discapacidad genera; y
 sobre los recursos que ofrece la comunidad.
Este asesoramiento es brindado por profesionales de distintas dis-ciplinas: el médico, el rehabilitador, el psicólogo, el asistente social, el abogado. A ellos habrá que dirigirse.
La familia no está sola, sino que se encuentra interactuando con distintos sistemas, cuya adecuada articulación le permitirá contar recursos de diversa índole necesarios para apoyar la vida y desarrollo de la perso-na con padecimiento mental.

Autores:Dr. Eduardo José Cárdenas; el Dr. Ernesto Daniel Julián y la colaboración de la terapeuta familiar Lic. María Teresa Seco y las asistentes sociales Lic. Renata Speyer de Hilb y Lic. María Teresa Pantoja. Actualizado por los Dres. Marisa Herrera y Carlos Carranza Casares en la Asesoría General de Incapaces del Ministerio Público del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

sábado, 21 de agosto de 2010

Curso on line - Discapacidad mental y sexualidad

Prof. Lic.Virginia Martinez Verdier

Inicia: 7 de Septiembre de 2010
Finaliza: 16 de Noviembre de 2010
DIRIGIDO A:
Familiares, docentes, profesionales, cuidadores, asistentes y toda persona interesada en el tema.
OBJETIVOS:
Adquirir conocimientos sobre las temáticas específicas
Reflexionar sobre el propio Sistema de Valores sexuales, la actitud personal y los sentimientos movilizados ante estos temas.
Desarrollar herramientas de abordaje de situaciones problemáticas.
Comprender la interrelación entre la familia, los cuidadores y la institución. Motivar el pasaje del conflicto a la tarea conjunta.
CONTENIDOS:
Qué es la sexualidad. Aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales.
Qué es la discapacidad mental.
Expresión de la sexualidad en los diferentes niveles de discapacidad mental.
La mirada y la actitud del adulto cuidador. Familia, asistentes e institución.
Abuso sexual. Prevención y detección.
Educación sexual de las personas discapacitadas mentales.
METODOLOGÍA:
Casos, ejemplos y situaciones reales. Comprensión y abordajes.
Exposición teórica.
Tareas de reflexión y elaboración personal.
Foros de discusión.
Supervisión de situaciones problemáticas.Podrá realizarse conexión en tiempo real, de acuerdo al interés de los participantes.
DURACION: 3 meses (12 clases) Frecuencia semanal.
CONDICIONES DE APROBACIÓN:
Participar semanalmente de las actividades docentes (contenidos, foros, supervisiones, etc). No es requisito una conexión en tiempo real, cada participante podrá realizar su aporte en sus tiempos disponibles.
Presentación de un trabajo de reflexión/elaboración.
SE ENTREGARA CERTIFICADO DE APROBACION.
ARANCELES:
Alumnos residentes en Argentina: $ 600.- al comenzar o 3 cuotas mensuales de $ 250.-Alumnos residentes en el extranjero: U$S 200.-
INFORMES:
cursosexologia@gmail.com

Trabajo y discapacidad - Curso en V.Gob. Galvez, Santa Fe

Curso Básico de Formación - Orientación
Evaluación - Colocación Laboral
Proceso de Rehabilitación Profesional
Viernes 10 de Septiembre
de 9 a 18 hs.
Casa de la Cultura – Municipalidad de Villa Gob. Gálvez - Santa Fe
Eva Perón 2102 (esquina Laprida)
Destinado a:
Profesionales y estudiantes de las carreras de Terapia Ocupacional, Psicología, Educación Especial, Trabajo Social, RRHH y carreras afines, o personas que acrediten experiencia en formación y colocación laboral de personas con discapacidad.
Costo de la Inscripción: $ 120
Se entregarán Certificados de Asistencia
Vacantes Limitadas
Informes e Inscripción:
011-1567609477 (Lic. Julieta Penacino)


jueves, 19 de agosto de 2010

La salud bucal de los niños con trastornos del espectro autista



Los niños suelen ser reacios a visitar al odontólogo. Los autistas, además, suelen no cooperar o molestarse ante la intrusión que implica para ellos. Sin embargo, es necesario que se traten. Para ello, una especialista da pautas sencillas y efectivas acerca de cómo tratarlos.
Los trastornos del espectro autista, “autismo” -del griego autós, que significa uno mismo- remiten a un conjunto heterogéneo de individualidades, con niveles de desarrollo, necesidades educativas y perspectivas vitales diferentes.
Para los odontólogos, un verdadero desafío a la hora de atender su salud bucal y para los padres una dificultad cuando se trata de incorporar hábitos diarios de higiene bucal. Generalmente manifiestan que no pueden cepillarles los dientes, que no se deja, que muerde el cepillo, etc.
Hoy se habla de autismo desde génesis multifactorial del problema y esas alteraciones, en general, plantean desafíos importantes de comprensión, explicación, salud y educación y en especial para el profesional odontólogo que debe trabajar en un sector acotado del cuerpo de ese niño pequeño con trastorno del espectro autista. Resulta difícil entender cómo es el mundo interno de personas con problemas de relación y comunicación, con dificultades para aprender mediante delicados mecanismos de imitación, identificación e intercambio simbólico.
Aparece más en el sexo masculino y en los primeros años de la infancia, caracterizado por:
- relaciones sociales anormales;
- trastornos del lenguaje, con lenguaje ininteligible, ecolalia (repetición de lo que escuchan) y fenómenos de inversión pronominal (particularmente la utilización de “tú” en vez de “yo” o “mí” al referirse a sí mismo);
- fenómenos rituales y compulsivos,
- desarrollo intelectual irregular, en la mayoría de los casos.
Síntomas, signos y diagnósticos
En general, el autismo infantil se manifiesta ya en el primer año de vida; nunca o es rara su aparición después de los 30 meses.
El síndrome se caracteriza por las siguientes alteraciones:
- fuerte rechazo a la compañía (los niños no crean lazos afectivos y evitan los abrazos y mirar a los ojos de los padres);
- resistencia a los cambios, realización de rituales;
- práctica de actos repetitivos;
- trastornos del lenguaje y de la fonación (que varían desde un mutismo total hasta un retraso en el comienzo de la fonación o, incluso, una acusada idiosincrasia en la utilización del lenguaje),
- rendimiento intelectual muy irregular.
El autismo aparece aislado o en conjunción con otros trastornos que afectan la función cerebral, tales como infecciones virales, perturbaciones metabólicas y epilepsia. Es importante distinguir el autismo del retraso mental, ya que un diagnóstico inapropiado puede tener como consecuencia un tratamiento inadecuado o ineficaz.
La forma severa del síndrome de autismo puede incluir comportamientos extremadamente autoagresivos, repetitivos y anormalmente agresivos. Se ha comprobado que el tratamiento más eficaz consiste en aplicar programas educativos especiales con métodos de modificación de conducta.
El autismo es tratable. El diagnóstico temprano y la intervención precoz son vitales para el futuro del desarrollo del niño. Y en este punto, la Odontología juega un rol muy importante para la calidad de vida de estos niños.
Pautas diagnósticas a considerar en el abordaje
Para el odontólogo, es útil recurrir a algunos autores que consideran que de las 14 pautas que ahora se enumeran, cuando en un paciente aparecen 7 de ellas podríamos sospechar un síndrome autista y por lo cual recurrir a estrategias facilitadoras de atención odontológica:
1. Dificultad para agruparse y jugar con otros niños.
2. No disfruta de las demostraciones de afecto. Indiferencia o resistencia al abrazo.
3. Parece sordo, no reacciona a la conversación.
4. Marcada hiperactividad física.
5. Resistencia a cualquier aprendizaje.
6. No manifiesta miedo al peligro. Falta de miedo a los peligros reales.
7. Inapropiado apego hacia los objetos.
8. Resistencia al mínimo cambio en la rutina.
9. Hace rodar objetos.
10. Juegos solitarios prolongados. Juegos estereotipados y repetitivos.
11. Risa sin razón aparente.
12. Costumbres solitarias. Conducta retraída, indiferente, aislamiento, incomunicación.
13. Indica con gestos sus necesidades.
14. Rechaza y evita el contacto visual.
Características bucales
- Lesiones dentales por bruxismo.
- Traumatismos dentales por caídas.
- Lesiones de tejidos blandos por autoagresiones.
- Cicatrices por accidentes en convulsiones.
- Hiposialia en aquellos niños que ingieren medicación anticonvulsiva.
- Mala higiene oral por la resistencia que a veces ponen a ser cepillados sus dientes.
- Caries de gran tamaño y enfermedades de las encías debido a la dieta altamente dulce, blanda y la falta o incorrecta higiene.
Atención odontológica del niño
El abordaje es de acuerdo a cada niño, teniendo como meta integrarlo a la familia y los contextos educativos y comunitarios que interrelacionan con él, no olvidando priorizar la autonomía y desarrollo como persona única, con los derechos de cualquier ser humano, uno de ellos a la salud y a la salud bucal de calidad.
Es esencial el apoyo de un equipo multidisciplinario, donde cada profesional sea nuclear en el desarrollo y potenciación de las habilidades y posibilidades del niño, un equipo siempre comunicado, en donde se conozcan y discutan las mejores propuestas para la realidad de cada niño con autismo.
Trabajar con cualquier paciente que tiene algún impedimento puede ser muy difícil para el odontólogo, pero el autista tal vez presenta el mayor desafío, debido a la carencia de comunicación entre él y el profesional. Mu-chos odontólogos prefieren no tratar a personas con autismo, y muchas veces ofrecen la anestesia general como última alternativa. Pero aunque estos pacientes pueden llegar a ser difíciles, existen ciertas estrategias que ayudan a mantener los arrebatos en un grado mínimo.
En el caso que sea un niño, primero debe considerarse que el “niño autista”, antes que nada es un niño y no un problema, debe tratársele con dulzura y respeto.
Luego debe recolectarse toda la información posible mediante la observación del niño, antes que ser intrusivo en su mundo propio y por supuesto antes de invadir su boca.
Posteriormente, debe haber un acercamiento suave, que permita al paciente observar los instrumentos antes que se empleen para examinarlo, lo cual debe hacerse cuando el niño se sienta lo más cómodo posible (sobre el regazo de alguno de sus padres, en el suelo, en el sillón, etc.).
Finalmente deben darse las órdenes necesarias para que actúe, pero sólo si ellas forman parte indispensable del examen.
Estrategias que pueden ayudar en la atención
El odontólogo debe saber presentar las instrucciones correctamente, ellas deben ser claras y breves.
Después de una respuesta “correcta” a una orden dada, estimular positivamente inmediatamente para que pueda asociar ambas acciones.
Gratificar las respuestas aproximadas (aunque no del todo correctas) a la conducta deseada. Esto será gradual hasta alcanzar la conducta ideal.
Por ejemplo, haciendo una equivalencia con lo que ocurre en las instituciones educativas y que resultan útiles cuando llegan al consultorio odontológico.
A veces en 1 y 2 es necesario ayudar alcanzándole el libro o mostrándole cómo abrir la boca, pidiéndole a la mamá que lo haga o tocándole suavemente la zona perioral.
El odontólogo debe graduar la complejidad de las prácticas clínicas desde la más sencilla a las más laboriosas, así como también no agrupar aprendizajes nuevos en la misma sesión.
Es importante señalar tres características importantes que debe reunir el odontólogo cuando se trata de atender un paciente con síndrome del espectro autista:
• Debe inspirar confianza.
• Debe tratarlo con paciencia.
• Debe tener habilidad para establecer comunicación con los padres ya que son el nexo y los mediadores de las necesidades de salud bucal.
Motivación
Como estos pacientes tienden a aislarse, interferir en su mundo y en sus actividades constituye un problema; trabajar cerca, que es en definitiva la distancia cercana la que necesita el dentista para hacer su trabajo, y el intentar sustituirlas por otras es todo un obstáculo. En otras disciplinas, cuando se trata de gratificar se utilizan alimentos (reforzadores) como trozos de frutas o gelatinas de colores llamativos que para la práctica odontológica pueden resultar incómodos, por ello se recomiendan suministrarlos al final del tratamiento y en otras oportunidades se realiza el refuerzo positivo con golosinas que empeoran la salud bucal. Otros los reemplazan por otros estímulos sensoriales como la música o el sonido del agua abriendo una canilla del consultorio.
La repetición cuidadosa de la rutina hace que el paciente tenga seguridad y confianza en el odontólogo y en el tratamiento que se sigue.
Generalmente, la atención del paciente se centra en el profesional cuando éste se sienta muy cerca de él pero no tanto que le resulte amenazante. Por ello, tener en cuenta:
No aparecer como invasivo.
No aparecer como amenazador.
Utilizar visitas cortas.
No hacer esperar al paciente.
No cambiar la rutina.
No cambiar el ambiente.
No disfruta de las demostraciones de afecto.
Buscar objetos que establezcan el contacto.
Evitar interferencias.
Realizar pasos pequeños y repetitivos.
Realizar refuerzo positivo para estimular.
Intentar durante varias sesiones el contacto visual con el niño para recién después iniciar el tratamiento odontológico propiamente dicho.
Queridos padres y colegas, no seamos impacientes, esperar no es perder el tiempo, todo lo contrario, las demoras iniciales implicarán establecer poco a poco un vínculo adecuado con el niño para poder atender su salud bucal.
Patricia Di Nasso*
* Patricia Di Nasso es profesora titular efectiva, cátedra Atención Odontológica del Paciente Discapacitado, Ftad. de Odontología, Univ. Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. .Doctora en Salud Publica en la Atlantic International University (EEUU, 2009), Master en Atención Temprana (España, 2008), Magíster en Gestión de Organizaciones Públicas (Especialidad: Educación). Investigadora categoría 3, Especialista en Odontología Preventiva y Social. Especialista en Docencia Universitaria. Directora del Centro de Atención Odontológica al Discapacitado. E-mail: patdin@fodonto.uncu.edu.ar

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