miércoles, 30 de marzo de 2011

El Equipo Hoyt

 Esta es una increíble historia de amor y superación personal. Un claro ejemplo de que no hay nada que una persona no pueda hacer con la dosis suficiente de motivación.
El Equipo Hoyt son un padre (Dick Hoyt de 65 años) e hijo (Rick Hoyt, nacido en 1962 en Massachusetts) que compiten juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos. Rick tiene una discapacidad adquirida en el momento de nacer por falta de oxígeno a su cerebro ya que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello lo que le originó una parálisis cerebral. Dick lo lleva en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, lo arrastra en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas adaptada cuando ellos corren.
Cuando nació Rick, en 1962, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello y cortó el flojo de oxígeno a su cerebro. A Dick y a su esposa, Judy, se les dijo que no había esperanza de que su hijo se desarrollara. “Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, dijo Dick. “Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas. Bueno, esos doctores ya no están vivos ahora, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.
La pareja llevó a su hijo a casa con la determinación de criarlo de la manera más “normal” posible. En cinco años, Rick tuvo dos hermanos menores, y los Hoyt estaban convencidos de que Rick era tan inteligente como sus hermanos. Dick recuerda su lucha para hacer que las autoridades de la escuela local lo entendieran: “Como no podía hablar, pensaron que no sería capaz de entender, pero eso no era cierto”. Estos padres dedicados le enseñaron a Rick el alfabeto. “Siempre quisimos incluir a Rick en todo, por eso quisimos que fuese a la escuela pública”.
Un grupo de ingenieros de la universidad de Tufts llegaron al rescate, una vez que vieron algunas pruebas claras de las habilidades de comprensión de Rick. “Le contaron un chiste y Rick se mató de la risa” cuenta Dick, “¡ellos entendieron que podía comunicarse!”. Los ingenieros entonces iniciaron la construcción de una computadora interactiva que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando los ligeros movimientos de su cabeza que podía dominar (para esto gastaron 5.000 US$ que la familia logró juntar en 1972). Un cursor se movía por una pantalla llena de filas de letras, y cuando el cursor alumbraba la letra que Rick quería, él apretaba un switch con la parte lateral de su cabeza. Cuando trajeron la computadora por primera vez a casa, Rick sorprendió a su familia con su primera “palabra hablada”. Ellos esperaban un “Hola Papá” u “Hola mamá”, pero Rick escribió “Vamos Bruins!”. Los Boston Bruins de la NHL de Hockey sobre hielo estaban en las finales de la Copa Stanley esa temporada, y la familia se dio cuenta de que él había estado siguiendo la temporada de la NHL, al igual que el resto. “Así aprendimos que a Rick le gustaban los deportes”, cuenta Dick.
En 1975, con 13 años, Rick fue finalmente admitido en una escuela pública. Dos años después, le dijo a su padre que quería participar en una carrera benéfica de 5 millas que pretendía obtener ingresos que se iban a donar a un jugador de Lacrosse (deporte muy popular en USA) local que se había quedado paralítico en un accidente. Dick, quien definitivamente no era un corredor de distancias, aceptó empujar a Rick en su silla de ruedas. Terminaron la carrera al lado del último, pero sintieron que habían logrado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que no se había sentido como un discapacitado mientras competía”.
Este descubrimiento de Rick se transformó en un nuevo horizonte abierto para él y su familia, y así el “Equipo Hoyt” empezó a competir en más y más eventos. Rick comentó sobre el proceso de transformación, utilizando su ya familiar, pero dolorosa, técnica de seleccionar letras del alfabeto: “Lo que quiero decir cuando digo que no me siento discapacitado cuando compito es que soy como cualquier otro atleta, y creo que muchos otros atletas se sienten de la misma manera. Al inicio nadie me hablaba. Sin embargo, después de unas cuantas carreras, algunos atletas se me acercaban y empezaban a hablarme. Durante los primeros días, un corredor, Pete Wisnewski, hacía una apuesta conmigo en cada carrera sobre quien de los dos ganaría. El perdedor colgaría el número del ganador en su cuarto hasta la siguiente carrera. Ahora muchos atletas se me acercan antes de las carreras o triatlones para desearme suerte”
Es difícil imaginar la resistencia que encontraron los Hoyt al inicio, pero la actitud cambió cuando participaron en la Maratón de Boston en 1981, y la terminaron. ”Nadie quería a Rick en una carrera de caminos. Todos nos miraban, nadie nos hablaba, nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no esta educada, y nunca habían visto a nadie como nosotros. Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que era una persona como cualquier otra. Además, él tiene un gran sentido del humor.”
Después de 4 años de maratones, el equipo Hoyt intentó su primera triatlón, por lo que Dick tuvo que aprender a nadar. “Me hundí como piedra al inicio”, recuerda Dick sonriendo, “y no me había subido a una bicicleta desde que tenía 6 años.” Con una bicicleta adaptada para cargar a Rick, y un bote atado a la cintura de Dick mientras nadaba, los Hoyt acabaron el triatlón –penúltimos pero eso no importa- en una competición que se llevó a cabo el día del Padre en 1985. “Ese fue mi regalo de Día del Padre de Rick”, dijo Dick.
Desde ese día continúan compitiendo, en casa y en el extranjero. Generalmente tratan de mejorar sus tiempos de llegada. “Rick es el que me inspira y motiva por la manera en que ama competir y los deportes”. Rick contesta diciendo: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez que se decide a hacer algo, hace lo posible por lograrlo, no importa que sea. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, papá entrenó hasta 5 horas al día, 5 veces a la semana, incluso cuando estaba trabajando”.
Hasta enero de 2008, el Equipo Hoyt ha participado en un total de 958 eventos:
-224 Triatlones
-6 Triatlones Ironman
-5 Media Triatlon Ironman
-20 Duatlones
-65 Maratones (25 Maratones de Boston)
-818,6 Carreras de milla
-81 Medias Maratón
De todas las pruebas, sin duda la más dura es el Ironman, la disciplina más dura de este deporte y seguramente la competición deportiva más exigente del mundo. En el caso del Equipo Hoyt, padre e hijo deben asumir esta supercompetición con sus limitaciones físicas. Primero, tienen que recorrer a nado en aguas abiertas una distancia de 3,8 kilómetros, en este caso Dick nada y tira de un “bote”, donde va Rick, que lleva atado a la cintura. Una vez fuera del agua, deben emprender la carrera en bicicleta (Dick ha adaptado su maquina para poder situar a su primogénito sentado justo delante del manillar). La distancia es de 180 kilómetros, una buena etapa del Tour de Francia con 50 kilos extra, casi nada. Seguramente llevarán más de doce horas de actividad física después de concluir el “paseo” en bici, y para terminar les espera una maratón, sí, 42,195 kilómetros de recorrido a pie. En este caso Dick corre empujando la silla de ruedas en la que permanece Rick. ¡¡Impresionante!!.
Los Hoyt pueden ver el efecto que causan en discapacitados, por las actitudes de las personas hacia los discapacitados físicos y mentales. “Eso es grandioso” dice Dick, “la gente tan sólo necesita ser educada. Rick esta ayudando a muchas otras familias en su lucha por ser incluidas en la sociedad”. Claro que no todos los obstáculos han desaparecido para los Hoyt. A Dick aún le “molesta” cuando la gente se incomoda porque Rick no puede controlar completamente su lengua cuando come. “En los restaurantes, básicamente la gente mayor, se retiran cuando ven la comida de Rick salir por su boca, o se cambian de mesa. Pero debo decir que ese tipo de intolerancia está siendo vencida gradualmente”.
Otros logros de Dick, además de los deportivos, incluyen su ingreso en la Universidad de Boston, donde se graduó en 1993 con un título en educación especial. A eso le siguió, unas semanas después, su participación en otra maratón en Boston. El día de la maratón de Boston, en el camino había gente con letreros que decían: “Felicidades por tu graduación!!!”
Rick ahora trabaja en el laboratorio de computación de la escuela de Boston ayudando a desarrollar un sistema llamado “Ojos de Águila” mediante el cual objetos mecánicos (como una silla de ruedas) podrán ser controlados por una persona paralítica mediante el movimiento de sus ojos.
Juntos, los Hoyt no sólo compiten en maratones, sino que también acuden a tours de charlas motivacionales, difundiendo su inspiración a todo tipo de audiencias en todo el país. Rick confía en que su visión - y la dedicación de su padre - son una fuerza a valorar en un mundo que muchas veces divide y excluye. En una de esas charlas, Rick dijo: “El mensaje del equipo Hoyt es que cada uno debe ser incluido en la vida diaria”.
La proeza de Dick Hoyt no está en haber superado el Ironman o haber recorrido miles de kilómetros junto a su hijo, sino en su tesón, superación y amor como padre. En la sociedad actual, donde el hedonismo y el egoísmo se han convertido en sinónimos de bienestar y progreso, Dick Hoyt es todo un ejemplo de cómo el sacrificio puede llegar a conllevar la más plena felicidad.

Link : http://www.edeporte.com/no-te-lo-pierdas/ique-fuerte/la-historia-de/el-equipo-hoyt.html
 
 
 

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