miércoles, 22 de junio de 2011

Signos de alerta en TGD

Existen ciertas áreas, como la atención, el lenguaje y la socialización, que brindan elementos típicos de posible existencia de alguno de los Trastornos Generalizados del Desarrollo. Tenerlos presentes puede ayudar a realizar una detección temprana de ellos.
IntroducciónCuando nos referimos a TGD, es necesario tener en cuenta que estamos hablando de un amplio espectro de síntomas, que, además, son variables en cuanto a su intensidad para cada sujeto.
Ello genera cierta confusión no sólo entre los familiares, sino que ella abarca también a los profesionales de la salud y, en general, a todos los que están en contacto con las personas (sobre todo con niños) que manifiestan conductas “extrañas”. Así, se producen disputas de larga data entre los que afirman que existe una sobrediagnosticación y aquellos otros que, por el contrario, aseveran que, sea por desconocimiento o por desestimación de los casos leves, no se diagnostica todo lo que debería.
Por otro lado, que tanto el manual psiquiátrico DSM IV, de la American Psychological Association y el CIE 10, su similar de la Organización Mundial de la Salud, incluyan como subcategoría a los trastornos no específicos, ciertamente tampoco brinda precisión a la hora de aportar certezas. Es que cuando un corpus instrumental diagnóstico que pretende englobar todo el herramental de diagnosis respecto de los problemas psiquiátricos deja abierta la clasificación, la inespecificidad permite que existan malentendidos y que, probablemente, se rotule equivocadamente, sobre todo los casos fronterizos, con las consecuencias que trae la estigmatización en estructuras sociales que se encuentran muy lejos de ser inclusivas, pese a los avances que se producen cotidianamente en el sentido de aceptar las diferencias, y que se cause un efecto de demostración, por el cual el sujeto en cuestión, a fuerza de una etiquetación errónea, termine por manifestar los síntomas de lo que se asegura que padece.
Si bien algunos cuadros infantiles de TGD pueden parecer psicóticos (de hecho, el DSM III los asimilaba a ellos), es para destacar que no se reportan casos de psicosis hasta los 5 años y que los que se producen entre los 5 y los 10 son extremadamente raros. En esa afirmación sí existe pleno acuerdo.
Quizás cuando se descubra fehacientemente cuál es el origen de estos trastornos pueda llegarse a un consenso sobre qué, cuándo y cómo diagnosticar. Mientras tanto, casi cotidianamente se afirman diversas etiologías que, al menos hasta la fecha, nunca terminan de confirmarse plenamente, quedando en aseveraciones genéricas (neurológicas, genéticas, psicológicas, etc.) que no terminan de resolver la cuestión.
Sea, como se afirma, que al menos 1 de cada 500 niños portan TGD o que el número resultante sea mucho mayor (o menor), lo cierto es que en el mundo profesional de la salud prácticamente nadie niega que los Trastornos Generalizados del Desarrollo existan como tales.
Qué se entiende por TGDPese a que se cuenta con abundante información acerca de los TGD y que en los últimos años la difusión de sus características ha alcanzado no solamente una amplia cobertura en los medios especializados, sino que es frecuente su aparición en los masivos (a partir de la progresión casi geométrica con que se expande), transcribiremos la caracterización que hace OMS al respecto.
Esta última explica que se trata de un “grupo de trastornos caracterizados por alteraciones cualitativas de las interacciones sociales recíprocas y modalidades de comunicación, así como por un repertorio de intereses y de actividades restringido, estereotipado y repetitivo. Estas anomalías cualitativas constituyen una característica pervasiva del funcionamiento del sujeto, en todas las situaciones”.
Usualmente, y siguiendo a la APA y a la OMS, el espectro de lo que se conoce como TGD abarca cinco categorías:
1. Síndrome autista (trastorno autista, según el DSM IV; autismo infantil en el CIE 10).
2. Síndrome de Rett (trastorno de Rett, DSM IV; síndrome de Rett, CIE 10).
3. Trastorno desintegrativo infantil (DSM IV; otros trastornos desintegrativos de la infancia, CIE 10).
4. Síndrome de Asperger (CIE 10; trastorno, para el DSM IV).
5. Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (DSM IV; otros trastornos generalizados del desarrollo, CIE 10).
A su vez, la clasificación de la Organización Mundial de la Salud incluye algunos otros ítems, tales como “Trastorno hipercinético con retraso mental y movimientos estereotipados”, “Trastorno generalizado del desarrollo sin especificación”, “Otros trastornos del desarrollo psicológico” y “Trastorno del desarrollo psicológico no especificado”, que parecen sobreabundantes, teniendo en cuenta que la quinta categoría es lo suficientemente amplia como para comprender casi cualquier manifestación conductual que se aparte de lo que se considera “normal”.
Los signosHay diversas áreas en las que se manifiesta la sintomatología que se agrupa bajo la denominación de Trastornos Generalizados del Desarrollo que constituyen marcadores de su existencia, a las que hay que prestar atención.
- Conciencia y orientación: la conciencia de sí mismo está muy limitada (no responde a su nombre, no sabe lo que quiere, parece no escuchar, etc.); se desorienta espacial y temporalmente.
- Atención y memoria: se dispersa o, por el contrario, se focaliza excesivamente sólo en áreas de su interés; la memoria funciona irregularmente, atendiendo prioritariamente a aquellas cosas que lo convocan, con escasa capacidad de abstracción.
- Socialización: rehúyen la mirada de otras personas, prestan poca atención a la voz humana. Los más pequeños no buscan el contacto con el entorno (alzar los brazos para ser levantados, por ejemplo). Manifiestan poca o nula afectividad, no son afectos a jugar con otros niños y, aunque puedan llegar a establecer vínculos con las personas de su cotidiano, existe distanciamiento respecto de los pares.
- Lenguaje: se retrasa su aparición según las etapas normales del desarrollo. La comunicación verbal puede estar ausente o presentar alteraciones en lo que hace a tono, volumen, entonación y ritmo. Suele haber ecolalia (repetición involuntaria de palabras) y la emisión se hace en forma plana, impersonal, con alternancia de formas cantarinas. En algunos casos, se utilizan frases excesivamente cortas, y puede acompañarse la emisión con distorsiones fónicas, con confusión de palabras de sonido similar o con la aparición de palabras inventadas.
- Comprensión: algunos no pueden seguir ningún tipo de instrucciones; otros sólo las más sencillas y acompañadas de gestos. También en los casos en que parece que comprenden el lenguaje oral, sin embargo, no llegan a captar las sutilezas de las expresiones, sino que lo hacen en forma textual.
- Percepción sensorial: responden en forma anómala a los estímulos. En ocasiones parecen sordos y/o con problemas de visión, como si los sonidos o los objetos que se les presentan (incluidas las personas) no fueran captados. Por el contrario, algunos ruidos les provocan reacciones muy placenteras y ante otros (a veces incluso los cotidianos) reaccionan con terror o muestras de aversión. Su umbral de dolor tiende a ser muy alto, por lo que raramente se quejarán de dolores tras caídas, accidentes o enfermedades. Respecto de las sensaciones táctiles, pueden pasar larguísimo rato tocando con manos o pies objetos de distinta textura, al punto de realizar estereotipias (acciones repetitivas sin un fin determinado). El sentido del olfato también puede manifestarse en forma extraordinaria, compeliéndoles a tomar el olor de cosas y/o personas.
- Psicomotricidad: suele haber signos de hipermotricidad y, al mismo tiempo, desatención y falta de iniciativa. También denotan posturas o movimientos corporales anómalos, tales como rigidez, aleteos, desplazarse en puntas de pies, etc. Lo que la define es la falta de motivo aparente en la actividad. Muchos alternan períodos de tranquilidad motora (en los que, de todos modos se presentifican las estereotipias) con otros de gran agitación sin que existan causas visibles, o cuando se altera la rutina a la que están acostumbrados o cuando se los introduce en un espacio que no les resulte familiar.
- Problemas de conducta-impulsividad: lo más corriente es que se presenten alteraciones en los ritmos del sueño y que cueste hacerlos dormir. Cuando son muy pequeños, algunos prefieren estar en su cama o su habitación y prácticamente casi ni se los escucha; por el contrario, otros manifiestan inquietud e irritabilidad incausadas. También es frecuente que tengan conductas de autoagresión junto a expresiones de una gran agitación. En lo que respecta a la actitud frente a la alimentación, ésta tiene contornos anómalos: pueden pasar al rechazo de los alimentos hasta la glotonería, o comer cosas no comestibles; asimismo, pueden llegar a aceptar o rechazar distintos alimentos sólo por el color o por la forma.
En lo que hace a la vida cotidiana, las modificaciones a las rutinas diarias suelen producir explosiones de rabietas, que pueden dispararse por cambios mínimos, como, por ejemplo, la alteración del orden de los objetos en una habitación.
Por otro lado, usualmente se aferran a comportamientos de tipo ritualista, que incluyen una colección de conductas que se repiten una y otra vez sin alguna finalidad específica.
Asimismo, es frecuente que se interesen desmedidamente en algunos objetos, manipulándolos o llevándolos consigo durante mucho tiempo, así como otros pueden generarles una aversión injustificada. Otro tanto puede ocurrir respecto de las personas, de los sonidos, etc.
Otra característica importante a tener en cuenta es que, así como se presenta un miedo racional ante situaciones que no lo ameritan, muchas veces no ocurre lo propio con aquellas otras que encierran peligro, como al cruzar una calle, treparse a un lugar inseguro, jugar con fuego, etc.
Las mencionadas son sólo algunas de las características (las más frecuentes y típicas) que suelen presentar las personas que padecen TGD. En general, cualquier tipo de conducta o manifestación extraña o detención/regresión en el desarrollo son señales que debieran despertar inquietud por parte de los padres en el caso de los niños o de quienes rodean a adolescentes o, incluso, personas adultas.
La persistencia en el tiempo es otro factor a considerar, así como la combinatoria de síntomas que definen a estos Trastornos, pero ello solamente en lo que hace al diagnóstico profesional. No cualquier berrinche aislado o cualquier conducta disruptiva o apática conduce necesariamente a que se esté en presencia de un caso de TGD, aunque la intensidad, la repetición o el malestar de todas maneras siempre requieren una consulta con algún profesional de la salud, porque implican la presencia de algún sufrimiento que requiere solución.
FinalSi los casos son muchos más de los detectados o si existe una ligereza provocada por intereses económicos que buscan vender sus específicos; si las personas con TGD deben ser tratados mediante tal o cual método terapéutico, escuela u orientación nosológica; si se trata de una dolencia del campo de la psicología o de la psiquiatría (o de ambas); y el resto de las disputas que se producen en torno a los TGD es necesario que se diluciden, para tranquilidad no sólo de los profesionales sino de los pacientes y de quienes los rodean. El riesgo de iatrogenia está presente en esta dolencia: la etiqueta en muchas oportunidades termina por producir lo que predica (o, al menos, genera problemas serios).
No hay que descartar nada a priori, pero tampoco los preconceptos ayudan. Ante estos u otros signos de que algo no funciona correctamente, la mejor actitud que podemos adoptar es la de consultar con algún facultativo idóneo, quien realizará todas las pruebas y los exámenes necesarios para producir un diagnóstico y derivar al especialista correspondiente para la certificación de cuál es la dolencia y para el tratamiento de rigor. Los síntomas son señales de que algo no está bien, de un padecimiento que es necesario subsanar lo más rápidamente y en la medida en que ello sea posible.
Fuentes:
- http://www.tgd-padres.com.ar/
- http://www.psicopedagogia. com/trastorno-generalizado-del-desarrollo
http://www.psicodiagnosis.es/areaclinica/trastornossocialesintelectuales/tgdcaracteristicas/index.php
- http://www.elcisne.org/ampliada.php?id=825
- http://www.cdc.gov/ncbddd/actearly/index.html
- http://www.ninds.nih.gov/disorders/pdd/pdd.htm
- http://www.psych.org/
- http://www.apa.org/

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