viernes, 29 de julio de 2011

Devotee y wannabe: el nuevo tabú sexual


Se conoce con el término de devotee a aquella persona que disfruta y siente placer relacionándose sexual o indirectamente con personas con discapacidad física. La discapacidad o la amputación son objetos de su deseo y muchas veces su obsesión. Para el wannabe la fuente de placer se encuentra en el deseo de llegar a ser discapacitado, al punto de simular serlo, y en casos extremos, de autolesionarse.
A pesar de estar documentados y estudiados hace más de un siglo, los fenómenos wannabe y devotee, llegaron recientemente a la sociedad abriendo interrogantes y estrechando las fronteras entre una libre y conciente elección sexual y una forma de parafilia o trastorno psicosexual.
Para aquellos que se sienten identificados con estas elecciones, encuentran en ellas una expresión más, de la variada sexualidad humana.
Si bien estas conductas están documentadas y estigmatizadas hace más de un siglo (1882), la abierta manifestación de sus practicantes y la divulgación detallada y específica de estas prácticas es algo muy reciente que pone en jaque a los especialistas y se opone al culto de la imagen perfecta, impuesto y aceptado por la sociedad actual.
La proliferación y concurrencia activa a través de Internet, en foros, portales y grupos de intercambio relacionados con los fenómenos devotee, pretender y wannabe (DPW), están convirtiéndose en un suceso que mueve al análisis de profesionales e investigadores vinculados a la sexualidad y a la discapacidad.
Luego de tantos años de estudio no existe aún una clara comprensión del origen de estas atracciones, de los deseos y de los comportamientos de los devotees, de los pretenders y de los wannabes (DPW). Existen distintas miradas y las definiciones se reformulan continuamente. El gran desafío es, sin dudas, trascender el concepto de parafilia y alcanzar una definición sensible que contemple todos los grados y alternativas que ofrecen estas prácticas.
Según los propios foros y los comentarios de los pocos especialistas vinculados al tema, los devotos (devotees) son personas sin discapacidad ni lesiones que se ven sexualmente atraídos por personas con discapacidad, lesiones importantes o amputaciones; la discapacidad o la amputación son para los devotos objetos de deseo, seducción y consecuente placer. Los pretenders (en inglés: simulador) son personas sin discapacidad que actúan como si portaran algún tipo de lesión o discapacidad usando, por ejemplo, dispositivos ortopédicos, muletas, yesos, o sillas de ruedas. Y los wannabes conforman un universo propio, y quizás el más extremo, ya que realmente desean llegar a ser lisiados, a veces yendo a zonas ilimitadas al punto de amputarse un miembro y otras autolesiones.
Si nos dejáramos guiar por ciertas interpretaciones de la psicología o el psicoanálisis sólo estaríamos hablando de perversiones o desviaciones. Para profundizar y desestigmatizar estas elecciones debemos acceder de la mano de la sexología y el concepto de parafilia que trasciende por completo una mera denominación diagnóstica.
La etimología de la palabra parafilia alude a un amor paralelo a la forma convencional. Para la sociedad en su mayoría, el sexo convencional tiene las características de heterosexual, coital, con finalidad procreativa y bajo determinadas posturas y hábitos. Para la sexología es necesario evitar estas convenciones y no estigmatizar imponiendo sobre temas tan controvertidos como la sexualidad humana una marca discriminatoria.
Según la Dra. Isabel Boschi, sexóloga: “El empleo del término ‘parafilias’ para reemplazar el concepto de ‘perversiones’ es un hallazgo de la sexología del siglo XX. No se trata meramente de una nueva denominación diagnóstica. Presupone un enfoque humanístico científico que integra desde los descubrimientos del funcionamiento cerebral, según quiere la neurociencia, hasta las maniobras sistémicas de los terapeutas que tratamos la conducta sexual humana. Conocer las variantes del erotismo en sus diversas formas de estimulación y su expresión comportamental acrecienta el conocimiento de la sexualidad llamada ‘normal’ ”.
Los términos precisos que esgrimen diversas corrientes dentro de la sexología para hablar de devotos y wannabes es el de “apotemnofilia”, donde el deseo o excitación sexo-erótica depende de tener (o desear tener) un miembro amputado y donde el apotemnófilo puede obsesionarse con autoinflingirse una amputación o conseguir una en el hospital. Y con el de acrotomofilia, a aquellos devotos de las personas que sufren amputaciones o discapacidad sin llegar a pretender serlo o lesionarse.
En 1983, el especialista Dixon, de Estados Unidos, publicó resultados del primer examen realizado a un grupo de acrotomófilos, todos hombres, clientes de Ampix, una compañía que proporcionaba relatos e historietas sobre amputados. Los 195 acrotomófilos eran estudiantes universitarios, profesionales y caucásicos; el 75% mantenía el interés en personas amputadas desde los 15 años. Y, aunque el 55% de los consultados se habían relacionado con amputados, sólo el 40% habían tenido relaciones sexuales y sólo el 5% se habían casado.
Uno de los datos más significativos aseguraba que el 53% de los consultados habían fingido alguna vez ser amputados o una discapacidad física: el 11% lo había hecho en público y el 71% fantaseó alguna vez sobre ser amputado, indicando que la mayoría de devotos eran también pretendientes y wannabes.
En un estudio reciente realizado por Nattress sobre 50 acrotomófilos, se repitieron ciertos patrones. Una vez más los entrevistados eran personas con estudios universitarios, profesionales, varones blancos y el 96% descubrió su interés por personas amputadas en su adolescencia. Pero en este caso, el 41% se habían casado o convivido con una pareja amputada, más del 43% habían fingido ser amputados y el 22% había deseado convertirse en tal.
En la prueba psicométrica, los 50 acrotomófilos denotaron un alto promedio de autoestima y pensamiento intuitivo, pero porcentajes bajos en interés social, estabilidad emocional y relaciones interpersonales.
Matices y diferencias
Dentro de la “cultura” devotee nos encontramos con una amplia diversidad de relaciones y de formas de llevar adelante esta atracción especial hacia las personas con discapacidad.
En los propios foros y portales de internet, donde los devotos han encontrado un lugar de encuentro y refugio respecto a la mirada condenatoria social, podemos hallar desde espacios de amistad y búsqueda de relaciones formales, literatura devotee, merchandising, hasta sitios de pornografía sobre personas con discapacidad o espacios donde personas con discapacidad ofrecen servicios sexuales.
Aquí es donde se abre otro punto de debate: ¿Es censurable el sentimiento de devoción que expresan los devotos que se ven movidos afectivamente hacia las personas con discapacidad o minusvalía? ¿Podemos ubicar en el mismo plano psíquico y emocional a una persona con predilección estética o afectiva por las personas que no entran en la norma de lo bello respecto de aquellos que sólo buscan obtener un placer “fetichista” a partir de tomar contacto con una persona mutilada o discapacitada, centrándose únicamente en el muñón o la silla de ruedas como objeto de deseo y dejando detrás a la persona como totalidad?
Junto con este interrogante llegan otros que también involucran a las personas con discapacidad. Es habitual encontrar en los foros personas con discapacidad que aún sabiendo que sólo son tomadas parcialmente, acceden de igual manera a relacionarse con devotees extremos, ya que al sufrir discapacidades severas o al tener su autoestima baja, ven en los devotees una oportunidad de obtener una relación que les permita experimentar el placer sexual y el acompañamiento que el común de las personas no puede brindarles. ¿Realmente podemos sancionar esta necesidad o este acuerdo?
Si embargo para Nattress, la mayoría de los devotos presentan “tendencias problemáticas del comportamiento”. Tales tendencias se han convertido en una preocupación de muchas personas con discapacidad que han comenzado una relación formal con ellos. Puesto que muchos devotos demostrarían comportamientos problemáticos que se manifiestan a corto plazo en actitudes tales como compilar nombres, direcciones y números de teléfono de personas lisiadas de manera compulsiva, en realizar llamadas telefónicas obsesivas e intrusas, lo mismo con cartas y e-mails, en colaborar con organizaciones de discapacidad sólo para estar en contacto o al acecho, para mirar, para tomar fotografías en forma secreta y para hablar y entrar en contacto físico con otras personas lisiadas. En los estudios de Nattress el 85% de los encuestados convino con la declaración: “si veo un mujer amputada en un shopping la seguiré”; y 57% asintió con la afirmación: “si veo una mujer amputada en un negocio seguro intentaré hablar con ella”.
Más allá de la discapacidadEn una sociedad que recién comienza a vencer prejuicios y a ampliar su mirada respecto a la vida sexual de las personas con discapacidad, hablar de devotee o wannabe es sin dudas un proceso espinoso. Proceso que también divide aguas entre profesionales de la salud, la psicología y la sexualidad. “Solemos emplear criterios estadísticos o ideológicos para clasificar las formas del deseo, la excitación y el orgasmo humano”. Havelock Ellis, el eminente médico inglés, se refiere a las alternativas o variantes sexuales cuando expresa: ‘Todo el mundo no es como usted, ni como sus amigos y vecinos. Incluso sus amigos y vecinos puede que no sean tan semejantes a usted como usted supone’. Comprender las parafilias implica saber hasta dónde los hechos del desarrollo del sexo y sus emociones pueden ser uniformes y constantes”, analiza la Dra. Isabel Boschi.
Pero si podemos dejar en claro, más allá de abrir un espacio de interrogantes, que lo más importante es que cualquier práctica donde se parcialice a la persona y no se la tome en su totalidad, reviste una problemática concreta. Como del mismo modo, las personas con discapacidad no deben permitir que se las reduzca cuando en realidad son mucho más que la discapacidad que portan.
De todos modos la llegada de estos temas a los medios, y por ende a la sociedad, ayuda a romper barreras en el anquilosado ideario social, permitiendo debatir sobre una gran deuda acarreada contra las personas con discapacidad: el derecho al placer y el reconocimiento y desarrollo de una sexualidad plena.
Fuentes:
Asociación Argentina de Psiquiatras, Lic. Paulina Martínez, Amputee online.
La mirada profesional“Los devotees viven en profunda soledad y sufrimiento”
- ¿Podemos establecer cuál es la frontera que separa al devotee de alguien que la psicología llamaba, y en muchos casos sigue llamando, “perverso”?
Lic. María Elena Villa Abrille*: El primer punto es distinguir, diferenciar los distintos tipos de devotee. El devotee común siente una atracción sexual muy fuerte hacia las personas con discapacidad. Por otro lado encontramos al “admirador”, que no siente ese deseo sexual sino que admira cómo las personas con discapacidad llevan adelante sus vidas. Este tipo de devotees suelen encontrarse trabajando en forma cercana a las personas con discapacidad. También es importante señalar que existen un 20% más de devotees varones que mujeres. Es muy común que los devotees, si bien suelen tener un buen nivel socioeconómico y cultural, vivan en profunda soledad y sufrimiento porque viven sus sentimientos como vergonzantes. Existe un grupo de devotees que puede ser considerado desde lo psicológico como parafilia, como también tenemos otros grupos de personas que de muy chicos sienten atracción por las personas con discapacidad, pero su manera de relacionarse con ellas es global, no fijada en la lesión y pueden llegar a tener relaciones estables.
- ¿Qué características reúnen los devotees que tienen una actitud parafílica?
M.E.B.A: Por lo general son personas que sienten esta atracción desde los 3 a 6 años y que ha dejado una marca. Quienes actúan realmente desde una actitud parafílica, tienden a merodear a la persona discapacitada y su gran deseo compulsivo es tener una relación sexual con dichas personas. El varón suele elegir a la mujer con amputación de una pierna, y la mujer prefiere a hombres en silla de ruedas. El devotee parafílico no se fija en la otra persona ni en el daño que le puede hacer, por lo tanto tiende al engaño o a establecer una relación de poder, conflictiva y problemática.
- ¿Y los devotees no parafílicos?
M.E.B.A: En este caso estamos hablando de un respeto y de una aceptación mutua. Esta persona podría estar encuadrada dentro de las denominadas pseudo parafilias, que siempre y cuando no dañen al otro, que planteen relaciones de común acuerdo, no son patológicas. Lo novedoso, es que más allá de la condena social, en los foros de internet, las personas con discapacidad piden compañía devotee para relación estable o no, cada vez mayor frecuencia. Si a estas personas la sociedad actual no les da su lugar en la búsqueda de la imagen perfecta, la armonía, la belleza, menos cabida tendrán en la expresión sexual. Esto me lleva a pensar ¿qué de malo hay en que una persona tetrapléjica pueda tener una relación sexual sin compromiso con un devotee?
Lo positivo del surgimiento a lo social de estas temáticas resulta de gran ayuda: por un lado a los devotees no parafílicos, para perder el sentimiento de culpa y soledad; a las personas con discapacidad a estar más atentas hacia aquellos que se acerquen a través de una actitud obsesiva y que pueda resultar dañina.
* María Elena Villa Abrille es psicóloga y sexóloga clínica acreditada por la SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana). El día 18 de agosto brindó una conferencia titulada “Fenómenos ‘Devotee y Wannabe’: elecciones sexuales con personas con discapacidad (¿parafilias o simplemente preferencias sexuales?)”, en el Ateneo Científico de la SASH. E-mail: villaabrille@fibertel.com.ar

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