martes, 7 de agosto de 2012

La Musicoterapia en el tratamiento del TGD

Descripcion de la imagen:niño mirando una guitarra
La Musicoterapia es una disciplina que utiliza las “experiencias musicales” y el vínculo que se genera a través de la música como recurso para generar cambios en las personas y así favorecer sus potencialidades y mejorar su calidad de vida. Los hallazgos de investigaciones avaladas por The Cochrane Collaboration (“Musicoterapia para el trastorno de espectro autista”) indican que la Musicoterapia puede ayudar a los niños con Trastorno Generalizado del Desarrollo a mejorar sus habilidades comunicativas.
Según la Federación Mundial de Musicoterapia, la Musicoterapia es “el uso de la música y/o de los elementos musicales, por un musicoterapeuta calificado, con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar y promover la comunicación, la interrelación, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el objeto de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. La musicoterapia apunta a desarrollar potenciales y/o a restablecer funciones del individuo para que éste pueda emprender una mejor integración intrapersonal o interpersonal, y en consecuencia alcanzar una mejor calidad de vida, a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento”.
La Musicoterapia es una disciplina de la salud que cuenta con múltiples metodologías, técnicas e intervenciones posibles de ser utilizadas en los diferentes niveles de atención de la salud y para aportar a los equipos interdisciplinarios una mirada basada en un recurso comunicacional diferente: el de las experiencias musicales.
En este caso, nos detendremos a analizar algunos aspectos del trabajo del musicoterapeuta con personas con diagnóstico de “Trastorno Generalizado del Desarrollo” (TGD).
A pesar de la gran cantidad de investigación acerca del autismo, siguen existiendo grandes debates en relación a su clasificación y sintomatología. Por ese motivo, se emplea la denominación “Trastornos Generalizados del Desarrollo”, que incluye el Trastorno autista, Trastorno de Rett, Trastorno desintegrativo infantil, Trastorno de Asperger y TGD no especificado, para referirse a un amplio conjunto de trastornos que comparten los mismos síntomas básicos propios del autismo, caracterizados por retrasos y alteraciones cualitativas en el desarrollo de las áreas sociales, cognitivas y de comunicación, así como un repertorio de conductas, intereses y actividades repetitivas, estereotipadas y restrictivas. También se utiliza la denominación “Trastornos del espectro autista” (T.E.A.) para referirse a este conjunto de trastornos que comparte una sintomatología nuclear común.
A pesar de que se han identificado muchos factores de riesgo, la etiología de los TGD aún es imprecisa, y es posible que esté determinado por la confluencia de diferentes elementos. El grado en que se combinen dichos factores de riesgo determinará la consecuente sintomatología. Las características de los individuos que presentan esta patología son diversas: pueden observarse alteraciones en la interacción social, en la comunicación, en el juego, déficits atencionales y cognitivos, conductas e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados.
La Musicoterapia es considerada como la primera técnica de acercamiento para el niño con autismo, ya que aborda algunas de sus problemáticas centrales y su encuadre permite establecer una posibilidad diferente de comunicación entre el terapeuta y el paciente. En la mayoría de los casos, se observa que existen mejorías considerables en las habilidades comunicativas a partir del abordaje musicoterapéutico. Durante el mismo, el principal objetivo es romper el aislamiento del paciente y construir gradualmente una alianza, trabajando a un nivel muy básico de comunicación y relación, a través de una actitud de contención sensible por parte del musicoterapeuta (Pedersen, 1999).
El espacio de Musicoterapia posibilita un encuentro entre el arte y la salud, permitiendo que el sujeto pueda expresarse a través del sonido, la música y el cuerpo. Según diversas investigaciones, los procesos que ocurren durante la improvisación musical pueden ayudar a las personas con trastorno de espectro autista a desarrollar habilidades comunicativas y su capacidad de interacción social.
Principalmente, el musicoterapeuta buscará establecer un vínculo a través de las experiencias musicales, las cuales son adaptadas a las necesidades de cada paciente. Las técnicas, tanto activas como receptivas, con un alto nivel de estructuración predominan entre las intervenciones. La estructura musical es considerada un elemento efectivo para brindar seguridad y organizar la conducta.
Es por ello que en el proceso musicoterapéutico aplicado al tratamiento de personas con TGD, se podrían plantear los siguientes objetivos generales: 1) Desarrollar habilidades sociales, 2) Mejorar estrategias de comunicación, 3) Disminuir comportamientos repetitivos, 4) Desarrollar la creatividad, 5) Estimular un vínculo significativo con el medio, 6) Favorecer la actividad lúdica.
En la atención clínica musicoterapéutica de personas con diagnóstico de TGD, las perspectivas suelen ser muy positivas. A través de la escucha sensible y las técnicas propias, el musicoterapeuta es un profesional capacitado para llevar a cabo un trabajo de sostén y resonancia semejante, que permite al paciente desarrollar y reorganizar sus expresiones, a partir del vínculo significativo y la interacción potenciada por el material musical.

Clara Rodríguez
Julieta Rodríguez*

* La Lic. Clara Rodríguez y la Lic. Julieta Rodríguez son miembros de CEMUC, Centro de Musicoterapia Clínica.
www.cemuc.com.ar
contacto@cemuc.com.ar

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