martes, 23 de octubre de 2012

Buceo adaptado, una experiencia inigualable y terapéutica


Descripción de la imagen: buceo adaptado en  una pileta de natación

Se conoce con el nombre de buceo adaptado al conjunto de actividades subacuáticas que realizan las personas con discapacidad física, mental o sensorial. Más allá de los beneficios recreativos y de participación social, para las personas con limitaciones físicas esta práctica suma un beneficio adicional: el sentido de libertad e independencia que se siente bajo el agua. En este informe especial dialogamos con Martin Taylor, instructor de buceo especializado con una amplia experiencia en el mágico y particular universo subacuático.

La sensación de ser capaz de flotar, de sentirse fuera de las leyes de la gravedad ha fascinado a la humanidad desde siempre.
A lo largo de la historia y a través de los distintos avances tecnológicos, los seres humanos pudieron satisfacer en gran medida este deseo a través de las distintas prácticas de buceo, sumergiéndose en ese ámbito reparador y mágico de las aguas.
Gracias a la vocación solidaria y el ingenio de profesionales e instructores en todo el mundo, esta disciplina, tanto deportiva como recreativa, ha podido abrirse para las personas con discapacidad, a través de la modalidad conocida como buceo adaptado. 
El buceo puede dar a las personas con discapacidad física la oportunidad de participar en un deporte activo más allá de la condición que los limite física o sensorialmente. El desafío y el estímulo que plantea esta actividad son factores que tienen el potencial de eliminar las barreras y aumentar la integración de las personas con discapacidad en todos los aspectos, además de brindar una experiencia lúdica y reconfortante que aporta muchos beneficios tanto en lo físico como en lo emocional. 
Sumada a la sensación de ingravidez, los practicantes de buceo coinciden en destacar la paz y la libertad que se experimenta al sumergirse, una sensación de armonía consigo mismo y con el entorno difícil de comparar con otras vivencias. 
El agua,  que siempre se ha utilizado en fisioterapia y en tratamientos de recuperación, es un medio maravilloso para las personas con discapacidad porque permite descubrir no sólo un nuevo mundo, sino nuevas posibilidades de propiocepción.
Por otra parte, el ambiente subacuático crea un clima de igualdad e interconexión entre los practicantes. Al no ser el medio natural del ser humano, el agua impone sus propias leyes y límites de manera igualitaria para todos, se tenga o no una discapacidad, lo que por otra parte genera dinámicas de mutuo cuidado,  de interdependencia,  ideales para una experiencia inclusiva. 
En cuanto a su potencial inclusivo, el buceo adaptado puede mejorar las habilidades de comunicación y ayudar a superar la falta de autoconfianza, ofreciendo una fuerte inyección de estímulo. 
Para que la experiencia sea provechosa y segura, las personas con discapacidad que deciden experimentar este deporte necesitan de determinadas adaptaciones  tanto en el material utilizado como en la técnica de buceo, la logística y la supervisión de profesionales certificados. 
En la actualidad, el buceo adaptado en los principales centros de rehabilitación de todo el mundo, es cada vez más aceptado por organizaciones y grupos de trabajo médico,  dejando atrás la imagen de deporte “extremo”.
A lo largo de este informe nos adentraremos en esta maravillosa disciplina y veremos en qué medida puede ampliar el horizonte y ayudar a las personas con discapacidad a conquistar nuevas fronteras.

Beneficios y particularidades
Aquella persona que pueda cumplir con ciertas condiciones básicas de salud, puede experimentar la sensación de ingravidez absoluta que ofrece el buceo. Los participantes de esta actividad no deberían tener problemas de salud como trastornos cardíacos o problemas en su aparato circulatorio, vías respiratorias, senos nasales y oídos. Estas son, sin embargo las mismas condiciones básicas de salud que deben ser cumplidas por los buceadores sin discapacidad. Luego de realizado el chequeo médico, se estará listo para la aventura. 
 “El buceo ha demostrado tener no sólo un alto valor en el aspecto físico sino también en el psicológico. La ingravidez que experimentamos en el agua proporciona un medio ideal para empujar las fronteras de lo que la persona con discapacidad puede hacer, eliminando muchas de las barreras que impone el mundo de la superficie”, afirma Martin “Kiwi” Taylor, instructor de buceo de PADI, organización líder a nivel mundial de entrenamiento en buceo. 
Martin lleva adelante la escuela Scuba Ranch junto a su esposa y también instructora, Ana, y juntos decidieron especializarse en el buceo integrado, formándose además como instructores de buceo adaptado con Daniel Zuber, representante regional de la certificadora IAHD (International Association for Handicap Divers) y fundador y director de Buceo sin barreras .
Consultado sobre las diferentes experiencias vividas en sus bautismos de buceo por personas con y sin discapacidad, Taylor destaca el impacto que la ingravidez genera en una persona que viene de un accidente o que se encuentra afectada en el plano motriz: “También realizo bautismos con personas sin limitaciones, que están acostumbradas a moverse sin tener que lidiar con la gravedad, sin tener que estar auxiliadas por otras personas y generalmente la experiencia es increíble porque están descubriendo un mundo nuevo. El mundo subacuático es muy diferente al que estamos acostumbrados en tierra. Pero cuando uno hace un bautismo con una persona con discapacidad, que fuera del agua está lidiando con un cuerpo que no le responde, con dificultades motrices o que necesita de asistencia mecánica o de otras personas, la sensación es mayúscula porque bajo el agua somos iguales. El buceo los abre a un mundo de ‘yo puedo’ frente a un mundo que insiste todo el tiempo con un ‘no puede’. Sin dudas la experiencia más increíble que vivimos con las personas con discapacidad es su primera vivencia en el agua”. 
Dentro de la serie de beneficios que el buceo ofrece para las personas con limitaciones físicas, sensoriales o mentales, los especialistas resaltan la mejoría de la fuerza muscular, la respiración, el movimiento, la energía y la autoestima, ya que esta práctica también desafía y estimula sus capacidades físicas y de resistencia. Según se ha comprobado, el buceo es el deporte que más grupos musculares ejercita, ampliando la capacidad pulmonar, estimulando las habilidades psicomotrices.
El medio acuático de por sí aporta grandes beneficios, disminuyendo ampliamente la presión sobre las articulaciones en general, la columna vertebral y la cadera, mejorando la actividad articular. A su vez, la acción térmica del agua sobre el cuerpo produce una activación del sistema circulatorio, como también la resistencia ofrecida por el agua promueve el desarrollo muscular, aliviando dolores reumáticos, desviaciones de columna, lumbalgias, hernias, asma y malestares relacionados con la hemiplejia. 
El británico Fraser Bathgate, Asesor de adaptación de PADI y Vice-director e instructor de la IAHD, es uno de los ejemplos más impactantes de la superación que es capaz de promover este deporte. Bathgate sufrió un accidente de escalada en 1986 que dañó su columna y lo dejó parapléjico, amante del deporte y de los desafíos, no tardó mucho en buscar nuevos horizontes para continuar degustando las intensidades de la vida a pesar de su impedimento físico. El buceo fue entonces la nueva actividad con la que pudo darle un nuevo sentido a sus búsquedas y convertirse en la primera persona en silla de ruedas en calificar como un instructor de buceo. Más tarde también se convirtió en el primer buzo parapléjico en el mundo en lograr la certificación del Director de Entrenamiento. “Me gustaría correr la voz y animar a cualquier persona con discapacidad física a involucrarse con el buceo. Esto también se aplica si usted tiene un amigo o familiar con discapacidad. ¿Por qué no les cuentan acerca del buceo, y viven la experiencia juntos? El buceo puede ser accesible para todo aquel que estando interesado sea capaz de obtener la aprobación médica. Y los beneficios de buceo para las personas con discapacidad son infinitos: en primer lugar, una actividad física como el buceo reduce sustancialmente los efectos secundarios de estar en una silla de ruedas. Emocionalmente, la libertad de moverse bajo el agua permite dar vida a todo aquello que en la superficie se encuentra restringido. Por otra parte, la vida social que gira en torno al buceo y la oportunidad de hablar con otros buceadores con y sin discapacidad puede tener un efecto sustancial para una persona, especialmente después de un accidente incapacitante. De hecho, más y más personas con discapacidad están reconociendo estas posibilidades que ofrece el buceo. Todos debemos hacer todo lo posible para promover y apoyar su desarrollo”, comentó Bathgate en un congreso especializado. 
Se trata entonces de una actividad que mejora la salud tanto en lo físico como en lo  psicosocial, con el plus de transformarse en una intensa aventura capaz de ofrecer una gran cantidad de emociones positivas y un fuerte empuje para un “volver a empezar”.

El entorno acuático como ámbito terapéutico
El agua ha servido por mucho tiempo tanto para el tratamiento, curación y rehabilitación de enfermedades como para reducir los niveles de estrés que ocasiona la vida cotidiana. 
En el último medio siglo, más y más profesionales han estado utilizando las actividades acuáticas para ayudar a niños con necesidades especiales a alcanzar sus metas terapéuticas y obtener las habilidades necesarias para la vida. Las distintas formas de hidroterapia son llevadas a cabo por médicos, enfermeras, fisioterapeutas y terapeutas holísticos de todo el mundo. Experiencias terapéuticas con el agua son utilizadas en centros de rehabilitación y hospitales psiquiátricos  para relajar los músculos y articulaciones, aumentar la movilidad y reducir los niveles de ansiedad y tensión. 
Estos beneficios adicionales han sido comprobados por diversos estudios científicos, como el llevado a cabo en Turquía en el año 2008, demostrando que la terapia de natación promueve el bienestar físico, restaura la actividad muscular y nerviosa y mejora las habilidades motoras.
“El mero hecho de que la persona con discapacidad puede llevar adelante la actividad es extremadamente terapéutico. Hemos tenido una experiencia con una niña de diez años a la que le faltaba un brazo y una pierna y que además tenía graves deformaciones corporales y ni bien la metimos en el agua se las arregló para manejarse en el agua y acomodarse. El ejercicio y la experiencia realizados ese día hubieran sido imposibles de experimentar en otro lado. El valor terapéutico más fuerte que tiene esta actividad es espiritual”, asegura Martin Taylor.
En el caso de las personas con discapacidad mental que se encuentran aptas para el buceo, éste puede mejorar notablemente las habilidades de comunicación, coordinación y aportar confianza en su relacionamiento social. “Para una persona esquizofrénica la contención del agua en una pileta climatizada es sumamente reparadora. Hemos tenido una experiencia con un chico con Síndrome de Down para quien respirar por el regulador, antes de sumergirse en el agua, ya fue muy reconfortante, una verdadera terapia”, comparte Taylor. 
EL organismo CDC, “Centers for Disease Control and Prevention”, de los Estados Unidos (Centros para la Prevención y Control de Enfermedades) notificó que la natación puede mejorar el estado anímico de las personas. “Para las personas con fibromialgia la terapia de ejercicios acuáticos en piletas climatizadas puede reducir la ansiedad y la depresión”. 
De acuerdo con el Instituto Terapia Acuática y Rehabilitación de la Florida (EE.UU.), la terapia acuática ha reportado también grandes beneficios para los niños con autismo. "El uso de actividades acuáticas específicamente diseñadas por personal calificado puede ayudar en la restauración, ampliación y mantenimiento de la alta funcionalidad de las personas con autismo. Calma el sistema sensorial del niño (reducción de la hiperactividad, disminución de la sensibilidad táctil, disminución de las conductas de autoestimulación y comportamientos repetitivos, etc.) para que pueda afrontar las demandas cotidianas”. Los profesionales de esta institución afirman que las actividades acuáticas mejoran la capacidad de atención, concentración y la habilidad para seguir instrucciones, volviendo más receptivos a los niños con autismo.
Ahora bien, ¿podrán llevarse estas experiencias de autonomía y bienestar a la superficie, a la vida cotidiana? Para Martin Taylor no hay dudas de que sí. “El buceo genera una confianza en sí mismo -si yo puedo hacer esto, ¿qué más puedo hacer?- Despierta una valentía, una óptica positiva frente a la vida, frente a problemas que se susciten. Sólo basta imaginar la conquista sobre sus miedos que puede experimentar una persona cuadripléjica que es sumergida bajo el agua y debe entregarse por completo a sus monitores y comunicarse a través de un pestañeo. Después de haber vencido sus temores y haber roto esa barrera es otra persona, aprendió a encarar situaciones de una manera diferente y ha descubierto una fuerza interior que claramente la puede aplicar a otras partes de la vida”.
Quizás el mayor inconveniente para una más profunda penetración de estas disciplinas en el colectivo de personas con discapacidad no estaría en la práctica sino en las barreras sociales. “La más grande frustración que experimentamos los instructores de buceo adaptado que no disponemos de pileta propia, es el no poder romper los paradigmas. Todavía hay mucho miedo, muchas trabas y prejuicios”, se lamenta Taylor. Estos prejuicios hacen que muchos clubes e instituciones deportivas no se abran a la presencia de personas con discapacidad en sus recintos. De todos modos, Taylor y otros profesionales se las ingenian para crear alternativas y trabajan ad honorem apoyando proyectos como las actividades de “bautismo masivo” iniciadas por Daniel Zuber y llevadas a cabo en el Servicio Nacional de Rehabilitación.
Sin dudas, el buceo adaptado se trata de una alternativa muy potente y una actividad integral y holística emocionante, llena de desafíos y oportunidades que llevan a explorar los límites personales y fundar nuevas metas a la par que mejora la calidad de vida y el estado de la salud. 
Las experiencias transitadas en el ambiente acogedor y terapéutico del agua servirán a su vez como disparador motivacional para la conquista de metas en la vida cotidiana. Gracias al trabajo sostenido de los pioneros del buceo adaptado en nuestro país, es de esperarse que pronto más personas con discapacidad puedan experimentar y enriquecer sus vidas con esta disciplina.

Luis Eduardo Martínez
martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar
Twitter:@MartinezLuisEdu 

Informes y contacto: 
- Martin “Kiwi” y Ana Taylor: scubaranch@gmail.com/ www.scubaranch.com.ar
- Buceo sin barreras: www.daniel zuber.tripod.com/adaptasports.htm

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