lunes, 15 de abril de 2013

Identificar la dislexia antes de comenzar la escuela





Actualmente muchos autores ya no hablan de dislexia sino de trastorno específico de la lectoescritura. En los principales centros de investigación del mundo se encuentran abocados a la tarea de desmitificar la condición y desarrollar recursos para disminuir los riesgos de frustración y deserción escolar. Un reciente estudio destaca la importancia de identificar la condición, sobre todo en niños con antecedentes familiares, por medio del estudio de la actividad cerebral observada a través de la resonancia magnética (RM). Según los indicios recabados, diagnosticar a individuos con riesgo de desarrollar la dolencia antes o durante la etapa pre-escolar puede ayudar notablemente a disminuir futuras dificultades de aprendizaje. Las nuevas tecnologías juegan un rol fundamental y abren la posibilidad de crear nuevos paradigmas en torno a la dislexia.

La dislexia es un tipo específico de dificultad de aprendizaje que afecta principalmente el área de la lectoescritura, interfiriendo en la adquisición y el procesamiento del lenguaje y que puede convertirse en un causante de sufrimiento para muchos niños y adolescentes que viven su condición de manera solitaria y silenciosa, bajo el peso de los preconceptos sociales y la desinformación. 
Aunque cada año surgen nuevas hipótesis sobre su naturaleza y origen, se sabe que se manifiesta a través de toda una serie de dificultades en el lenguaje receptivo y expresivo, incluidos el procesamiento fonológico, la lectura, la escritura, la ortografía, la caligrafía y en ocasiones la aritmética. Es un problema de índole cognitivo, que afecta a aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la modalidad escrita, particularmente el paso de la codificación visual a verbal, la memoria a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación.
Sin embargo, existen tantas definiciones del término como puntos de vista al respecto y de ahí la gran confusión que esto ocasiona en padres, educadores y en el imaginario de la sociedad.
Por ello las asociaciones de personas con dislexia prefieren no perderse en rodeos, para ellas no sería ni más ni menos que una discapacidad oculta que afecta en diversos grados a aproximadamente el 10% de la población mundial.
Esta condición se produce en toda la gama de capacidades intelectuales y no es una indicación de déficit en el área. Su impacto sobre la calidad de vida puede ser muy amplio: si se manifiesta de manera profunda interfiriendo en el proceso de aprender a leer, afectará sin dudas el proceso de aprendizaje, marcando negativamente tanto el paso por la etapa escolar como el desempeño en las tareas de la vida que nos obligan a desarrollar habilidades para leer e interpretar textos con fluidez y precisión. Pero más allá de las dificultades y los obstáculos que presenta la dislexia en estos aspectos, la baja autoestima que genera es una de las consecuencias más devastadoras.
Antes de que los padres y los docentes puedan comenzar a sospechar la presencia del trastorno, es el propio niño quien ya se siente diferente de sus pares. A partir de esta sensación comenzará a sentirse por debajo de sus compañeros, juzgándose como menos capaz o menos inteligente. 
De allí la importancia de los profesionales para ayudar a las familias, los docentes y los propios niños a desmitificar la dislexia y comprender que nada tiene que ver con ser más o menos inteligente.
Recientes estudios han revelado sólidos indicios de que los primeros signos de la dislexia pueden comenzar incluso antes de que el niño comience sus primeros intentos para leer, señalando además que es de suma importancia que pueda ser diagnosticado durante este periodo preescolar y de esta manera reciba la estimulación y el tratamiento adecuados para desarrollar habilidades que le ayuden a sortear dificultades. 
Los signos de dislexia antes de la escuela
Investigadores especializados de Estados Unidos llegaron a la conclusión de que los niños con riesgo de desarrollar dislexia presentan diferencias en la actividad cerebral al ser observados a través de imágenes de resonancia magnética. 
En dicho país, la dislexia es la causa más común de problemas de lecto-escritura y de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, su incidencia podría afectar al 15% de la población, un índice más alto que el de otros países y que los obliga a desarrollar constantes estudios y estrategias de abordaje.
En este caso, un equipo de investigadores del Children's Hospital de Boston, en colaboración con profesionales de la Universidad de Harvard, publicaron los resultados de sus investigaciones en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sugiriendo que las diferencias en la actividad cerebral en niños con riesgo de desarrollar la condición pueden ser identificadas en etapas muy tempranas, incluso antes de que puedan comenzar a leer. 
Debido a que la dislexia evolutiva, es decir, la que proviene de un origen genético y no adquirido, responde a la intervención precoz, los especialistas aseguran que alcanzar un diagnóstico temprano antes o durante la etapa preescolar puede ayudar a disminuir futuras dificultades de aprendizaje. 
Se hace hincapié en el historial familiar debido a que uno de cada dos niños con antecedentes de dislexia en la familia puede tener en el futuro problemas de lectura y aprendizaje.  
A menudo, la dislexia afecta a muchas personas en la misma familia, una de las razones por las que muchas personas malinterpretan su naturaleza hereditaria es que muchos padres han experimentado dificultades para escribir, leer o deletrear durante la infancia pero nunca fueron diagnosticados, quedando simplemente como problemas de aprendizaje, distracción o falta de aplicación para el estudio. Además, no es raro que dos o más hijos de una misma familia tengan este tipo de problemas de aprendizaje. Una amplia batería de pruebas psicométricas realizadas en los Estados Unidos con 125 niños con dislexia y 125 familias de control mostraron un alto porcentaje de déficit entre sus hermanos y padres. 
En este reciente proyecto, la Dra. Nora Raschle, líder de la investigación, y su equipo realizaron exámenes de resonancia magnética en treinta y seis niños de alrededor de cinco años de edad mientras ejecutaban actividades de reconocimiento y comparación con palabras y sonidos. Los resultados indicaron que los niños con antecedentes familiares de dislexia manifestaron una actividad metabólica reducida en determinadas regiones del cerebro como las uniones entre los lóbulos occipital y temporal y los lóbulos temporal y parietal.
“Sabíamos que los adultos y niños de mayor edad con dislexia presentan disfunciones en esas mismas regiones cerebrales. Lo que el nuevo estudio indica es que la capacidad del cerebro de procesar sonidos del lenguaje era deficitaria aún antes de que los niños comenzaran a recibir instrucciones para aprender a leer”, comentó Raschle. Por el contrario, quienes presentaban una alta activación en esta región cerebral tenían mejores habilidades lectoras, como la rima, el conocimiento de las letras y sus sonidos.
Algunos especialistas prefrieron mostrarse cautos ante estas evidencias. Para ellos, hasta que no llegue el momento en que el niño deba poner en práctica las habilidades de lectura y comprensión de textos (aproximadamente a los seis años), no se deberían generar intervenciones. Sólo a partir de allí se recomendaría un apoyo continuo en la etapa escolar y trabajos específicos para ayudar al niño.
Para Raschle, sin embargo, el estudio abre nuevas posibilidades para acompañar a los niños en la superación temprana de sus dificultades: “esperamos poder identificar a los niños con riesgo de desarrollar dislexia aun en edad preescolar y ayudarlos a reducir las consecuencias sociales y psicológicas negativas que estos niños frecuentemente tienen que enfrentar”.
Precisamente una gran parte de las estrategias que actualmente están siendo más desarrolladas en Estados Unidos y Gran Bretañan se sirven de las nuevas tecnologías, especialmente las aplicaciones (apps) para smartphones y tablets, creando apoyos completamente novedosos y efectivos para poner a los alumnos con dislexia en igualdad de condiciones respecto a sus compañeros y romper con las barreras lingüísticas de acceso a la información y el conocimiento.  
El apoyo de las nuevas tecnologías
El enfoque multisensorial que facilitan las nuevas tecnologías vinculadas al acceso a la información y el saber posibilitan que muchas personas que históricamente estuvieron marginadas puedan tener una llegada plena y autónoma al mundo del conocimiento. 
El floreciente mercado de aplicaciones informáticas pensadas para personas con dislexia, muchas de ellas de distribución gratuita, están trazando una verdadera revolución y un nuevo paradigma en tanto la manera en que se concebían los recursos didácticos escolares.  
Dichas aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes “tablets” logran facilitar la comprensión y lectura de textos de una novedosa apoyatura visual. 
Este enfoque se centra básicamente en la participación, en tanto que genera marcos de lectura interactivos y divertidos que atraen a los niños y les despiertan el deseo de leer.
“El enfoque multisensorial hace que los libros sean muy interactivos. Si le preguntas a un niño con dislexia si quiere leer un libro, seguro va a decir que no. Pero a través de estas aplicaciones, los niños realmente disfrutan de realizar actividades de lectura. A través de estos recursos, el niño está leyendo sin darse cuenta. Este es el enfoque del desempeño ocupacional en la dislexia. Cuando te das cuenta que te gusta hacer algo, participar en ello es más simple y mejor”, asegura el Prof. Lenin Grajo, instructor de ciencia y terapia ocupacional de la Universidad de Saint Louis.
A su vez, estas aplicaciones permiten que los niños desarrollen rutinas de lectura e interpretación de textos con las que pueden formar una base sólida que les permita desarrollar sus propias estrategias de lectura y escritura a medida que comienzan a gustar de estas actividades. "Una vez que están seguros, sienten que pueden hacer estas tareas sin la ayuda de un padre o un maestro", completa Grajo.
“For Dyslexia” es actualmente una de las “Startup” (empresas emergentes que asumen riesgos vinculados a la innovación) que genera mayores recursos para apoyar el éxito escolar de niños con dislexia. Kathryn Hart, fundadora y CEO de la compañía, es también madre de una niña con tal condición, y fue a partir de esta experiencia personal que se abocó a la creación de aplicaciones efectivas. 
“Cuando mi hija tenía 5 años, mostraba signos de dislexia. Llegó la navidad en medio de este proceso y recibí de regalo un iPad. Ella lo tomó con mucho interés y un notable entusiasmo. No lo soltaba. Aprendió el alfabeto en dos días”, afirma Hart.
A partir de este hecho fortuito nació la idea de crear aplicaciones especializadas  para ayudar a los menores a leer a través de una herramienta multisensorial. Estas aplicaciones se basan en un método llamada “Orton-Gillingham”, que es un sistema de enseñanza donde la vista, el oído y el tacto están involucrados a un mismo nivel.
“Está comprobado científicamente que los niños con dislexia aprenden mejor si los diferentes sentidos de la vista, el oído y el tacto están involucrados en el proceso. Las pantallas táctiles de las tablets y smartphones son un avance estupendo para niños con dislexia”, completa la desarrolladora. 
Por estos días “For Dyslexia” se encuentra preparando el lanzamiento de “iCAN Alphabetics”, una herramienta aplicativa en inglés y en castellano que ayudará a los padres a enseñar el alfabeto de forma fácil y divertida a sus hijos. 
Hart sostiene que no hay nada irregular en los niños, sino en los sistemas de aprendizaje, que no logran adaptarse a las diferentes formas de aprendizaje de cada niño. “Los niños con dislexia no tienen una falta de inteligencia, de hecho muchos son más inteligentes de lo normal. Lo que pasa es que su cerebro funciona de otra manera. Desde este punto de vista, es obvio que tenemos que encontrar otras formas de enseñar a un niño con dislexia que las que usamos habitualmente. Las nuevas tecnologías hacen más accesibles herramientas de aprendizaje, como las “apps”. Las hacen accesibles en casi cualquier parte del mundo”, completa.
Otro de los grandes recursos disponibles es la revolucionaria “OpenDyslexic”, un nuevo tipo de letra de “código abierto” creado con la finalidad de  aumentar la legibilidad para los lectores con dislexia. 
La tipografía fue desarrollada por Abelardo González, que ganó popularidad en Internet como una opción para facilitar la lectura a personas con dislexia. Está diseñada de manera tal que la base de cada letra tiene “más peso”, con la intención de darle “gravedad” a las letras y así librar la habilidad del cerebro de rotar los caracteres y hacerlos ver como otras letras.
Al ser de “Código abierto”, la tipografía permite que cualquier persona con conocimientos básicos de informática y diseño pueda mejorarla y actualizarla. “OpenDyslexic” también tiene un enfoque diferente de los estilos de cursiva. En general se recomienda a las personas con dislexia evitar la lectura en cursivas, sin embargo, en lugar de tomar el enfoque normal de inclinación para cursiva, estas nuevas fuentes mejoran el ángulo y la legibilidad de los caracteres. Estas pequeñas variantes han logrado un fuerte impacto en la mejora de la habilidad de lectura y comprensión de textos y circula desde hace meses de manera gratuita por Internet, permitiendo que niños y adultos puedan instalarla en sus computadoras y tablets, tanto en sus procesadores de textos como en  programas de lectura.
Igualmente, el especialista Lenin Grajo aconseja que padres y profesores incorporen las artes y la artesanía en las actividades cotidianas de los niños. Según su criterio, la participación en una actividad lúdica, más allá de si el soporte es analógico o digital, anima a los niños a involucrarse en las tareas que les resultan complejas o frustrantes y les permite participar en la construcción de conocimiento, dejando a un lado el rol meramente pasivo. 
Por otra parte, estos procesos de reeducación multisensorial especializada les permiten descubrir sus “áreas fuertes”, quitando el acento de sus limitaciones y desplegando su sensibilidad, creatividad e intuición para convertirse en actores plenamente involucrados en su educación. El descubrimiento de sus potencialidades abrirá a su vez el camino hacia una mayor autoestima y autoconocimiento. 
Poco a poco la consideración general sobre la dislexia encuentra nuevos paradigmas y son tanto el sistema educativo como las familias los que procuran adaptarse a las particularidades del niño y no tanto demandarlos desde la necesidad de encajar en un modelo estandarizado, donde sólo determinadas habilidades son contempladas y valoradas. 
La posibilidad de descubrir tempranamente las condiciones del niño y sus fortalezas ayudará a que dichas estrategias y recursos amplíen su efectividad.
Luis Eduardo Martínez
Publicado por Verónica Velasco
e- mail veronica.velasco@hotmail.com



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Una historia de perseverancia: cómo Isabelle se convirtió en campeona en trampolines sin sus extremidades

La galesa Isabelle Weall, de 14 años, se consagró campeona nacional en trampolín y, a través de las redes sociales, se convirtió en una...