jueves, 9 de mayo de 2013

Un medicamento que promete erradicar los síntomas sociales del X frágil y del autismo



Se sospecha desde hace mucho tiempo que, además de factores sociológicos y psicológicos, etc., existen otros de orden genético que llevan a que la interacción social de estas personas resulte altamente problemática. En ese sentido, un nuevo trabajo de un grupo de estudiosos abre una esperanza: que un medicamento sea capaz de atenuar o de eliminar ese síntoma tan molesto que afecta a quienes los sufren y a aquellos que los rodean.

Como ha sucedido en tantas oportunidades a lo largo de la historia de la ciencia, a veces las investigaciones que se despliegan en busca de la solución para un determinado problema no llegan a buen puerto en ese sentido, pero resultan útiles para otros.
En esta ocasión, un grupo de científicos buscaba una forma de reducir la irritabilidad característica de las personas con X Frágil, lo que no ha dado los resultados esperados, aunque afirman haber hallado, en cambio, un prometedor paliativo para mejorar otra de las improntas que se encuentran en esta patología: la dificultad de la interrelación social.
X frágil.

Breve descripción
Se sabe que este síndrome genético es la segunda causa de deficiencia mental, detrás del síndrome de Down.
Es más frecuente en varones que en mujeres (1 en 1.200 contra 1 en 2.500), lo que se explica porque los primeros solo poseen un cromosoma X (XY), mientras que ellas tienen dos X, por lo que, en caso de defecto en él, la mujer puede suplir la deficiencia (total o parcialmente) de uno con el otro, pero no sucede lo mismo con los varones.
El cromosoma va más allá de la expresión genética de la sexualidad, sino que también regula, entre otras funciones, la expresión de una proteína (FMR1) que interviene en la producción de algunos síntomas tales como el retraso mental, las conductas repetitivas y los problemas relacionados con la interacción social. Respecto de esta última, su participación se ve afectada porque suelen mostrarse tímidos, evasivos, agresivos, hiperactivos, retraídos, rechazantes de situaciones y personas que les resulen desconocidas y con algunos rasgos que suelen confundirse con el autismo. En muchos de ellos se da la alternancia periódica entre estados de hiperactividad e hiperreacción con otros en los cuales se manifiestan casi abúlicos.
Si bien el grado de afectación varía desde efectos sintomáticos leves hasta los más extremos, de todas maneras la inmensa mayoría experimenta problemas de aprendizaje, de lenguaje, de comprensión, de respuesta a los estímulos sensoriales, frecuentemente asociados con otros cuadros, que pueden incluir demencia, ansiedad, déficit atencional, ecolalia y otros.
Entre las características físicas, más pronunciadas en los varones que en las mujeres y aun con grandes diferencias de expresión entre ellos, las más notables son: rostro alargado, macrocefalismo, frente amplia, orejas alargadas y con inserción baja, prognatismo, maxilar agrandado, escoliosis, laxitud en las articulaciones, tono muscular disminuido, pie plano y pecho deprimido.
El estudio
Tras haber pasado con éxito la etapa de experimentación con animales de laboratorio, cuyos resultados con ratones a los que se les había afectado el cromosoma X en forma similar a la humana tuvieron un altísimo grado de efectividad, se continuó con aquella otra mucho más crítica como es el suministro de la droga a seres humanos.
La investigación se llevó a cabo conjuntamente por científicos del Instituto de Investigación Médica de Trastornos del Neurodesarrollo de UC Davis (MIND, por sus siglas en inglés), de California, y del Centro Médico de la Universidad Rush, de Chicago, bajo la dirección de Elizabeth Berry-Kravis, de la primera institución, y Randi Hagerman, de la segunda.
Berry-Kravis es química, bioquímica y médica, profesora de Pediatría, Neurología y Bioquímica en el Centro Médico de la Universidad de Rush y se dedica a investigar y tratar pacientes con X Frágil desde 1992.
Hagerman, por su parte, es la Directora Médica de MIND, profesora del Departamento de Pediatría de la sede de Davis de la Universidad de California, cofundadora de la Fundación Nacional X Frágil en Colorado, en 1984, y se la reconoce internacionalmente como investigadora sobre este síndrome.
Estos dos centros de investigación, con el apoyo de Seaside Therapeutics, un laboratorio de especialidades medicinales que se dedica a la producción de medicamentos para tratar el Autismo, el Síndrome de X Frágil y otros trastornos relativos al neurodesarrollo, se basa en un compuesto denominado STX 209.
Para evitar resultados sesgados por influencias de los investigadores y de los propios investigados, se recurrió al método “doble ciego”, en el cual ni los tratantes ni los pacientes conocen, hasta que se completa la experimentación, a quiénes se les administró el medicamento y a quiénes se les dio un placebo.
Para ello, se realizó un reclutamiento inicial de 63 varones en 12 centros diferentes de los EE.UU., cuyas edades fueron de entre 6 y 39 años, de los cuales 56 completaron el procedimiento, el que se desarrolló entre diciembre de 2008 y marzo de 2010.
Para la elaboración del compuesto, se consideró la hipótesis de que las anomalías conductuales observadas en los pacientes con X Frágil se corresponden con las que se dan en un neurotransmisor denominado ácido gama aminobutírico, las alteraciones del cual, además de los efectos sobre el síndrome, también juegan un rol importante en otras patologías, tales como la Corea de Huntington, la enfermedad de Parkinson, la demencia senil, el Alzheimer y la esquizofrenia.
En la prueba con ratones de laboratorio, se constató que aquellos con X Frágil inducido presentaban niveles menores de este ácido frente a los normales, y que sus conductas mostraban dificultades en la interacción con otros y rasgos de marcada ansiedad. Ello condujo a que se continuara la exploración sobre los efectos de esta carencia. Para ello, se administró el citado compuesto STX 209, observándose una marcada mejoría en prácticamente la totalidad de los especímenes.
En la prueba con humanos, se utilizó Arbaclofen, un derivado del Baclofeno, que es, básicamente, un relajante muscular que se utiliza para aliviar los espasmos musculares en algunas enfermedades que afectan al sistema nervioso como la esclerosis múltiple, enfermedad de la neurona motora, parálisis cerebral y meningitis, y para aquellas otras derivadas de accidentes vasculares cerebrales y de las que se producen como consecuencia de traumatismos en la cabeza y en la columna vertebral.
La administración de este medicamento, en dosis de 10 miligramos por ingesta, tres veces por día para los adultos y dos para los menores, fue supervisada, además de por los profesionales intervinientes, por los propios tutores de los pacientes, para evitar que se produjeran errores que sesgaran los resultados y, sobre todo, para evitar los efectos secundarios de la droga, que pueden resultar molestos (cansancio, somnolencia, náuseas, dolores de cabeza, inconvenientes gastrointestinales, etc.) o de cierta gravedad (aunque más raramente, es posible que se experimente aumento del espasticismo, trastornos del habla, alteraciones hepáticas, hipotensión, problemas oculares y otros).
Cada dos a cuatro semanas se evaluó el estado de los pacientes, no solamente en lo relativo a la salud (únicamente el 8% de ellos sufrieron molestias menores) sino en lo que hacía a sus progresos respecto de lo que se estaba evaluando.
Para ello, se recurrió a una fuente primaria objetiva, la Lista de Comprobación de Comportamiento Aberrante, que es un instrumento psicométrico compuesto por 58 ítems, que se utiliza normalmente para medir comportamientos agresivos asociados a discapacidades en el aprendizaje. En cada uno de ellos se aplica una escala que va de 0 (ningún problema) a 3 (problema grave). Esos 58 puntos se hallan agrupados en 5 subescalas o factores: I, irritabilidad, agitación y llanto; II, letargia y extroversión social; III, comportamiento estereotipado; IV, hiperactividad y desobediencia y V, habla inapropiada.
La fuente secundaria de recolección de datos fueron los propios padres o tutores de los pacientes, a quienes se les pidió que observaran el comportamiento de ellos y que señalaran cómo era la evolución, si la había.
Tras casi quince meses de seguir el tratamiento, al igual que ocurriera con el estudio en ratones, la totalidad de los pacientes que se sometieron a la experiencia habían mejorado notoriamente sus habilidades en lo que hace a su interacción social, aunque no ocurrió lo mismo respecto de la irritabilidad, una de las metas del trabajo.
La propia Elizabeth Berry-Kravis asegura: “No se trata de una cura, pero es el primer ejemplo exitoso de un ensayo clínico moderadamente extenso que ha sido desarrollado con base en el estudio de ratones inducidos en el X Frágil y que, en teoría, corrige el déficit a nivel neuronal”.
Ello es así porque, pese a que revierte algunos de los síntomas propios de esta afección sin importar el estadio en que se halle el individuo, su acción es precisamente sintomática, es decir, mejora los efectos que produce el desbalance de esa sustancia que interviene en los problemas de interacción, pero no ataca a las causas de la propia enfermedad, ni es capaz de restituir las funciones perdidas o comprometidas, ni tampoco actúa como un medicamento preventivo o correctivo, aunque se diagnostique tempranamente.
También se cree que esta droga probablemente pueda resultar benéfica para pacientes con distintos tipos de Autismo, dado que muchos de ellos experimentan una hiperreacción respecto de la interacción social, la cual les resulta particularmente difícil tolerar. Esta investigación abre la puerta para continuar en este sentido, puesto que sus resultados refuerzan la idea de que el Arbaclofen podría restablecer el balance del glutamato, una de las causas de los problemas de integración social para estas personas.
También se sugiere que podría resultar beneficioso para el tema de las adicciones (alcohol y otras sustancias), aunque ello es solamente una presunción teórica, puesto que no existen, al menos hasta el momento, estudios que avalen tal conjetura.
Berry-Kravis afirma: “Arbaclofen reduce la sobre-respuesta hacia el entorno social, de manera que ahora les resulta posible a estos pacientes tolerala”.
Pero no solamente quienes participaron de la investigación resaltan las bondades de su descubrimiento, sino que otros especialistas también lo ponderan, como el Dr. Eric Hollander, director del Programa sobre Autismo y del Espectro del Desorden Obsesivo Compulsivo en la Escuela de Medicina Montefiore/Alber Einstein de Nueva York, quien asevera: “Este es un estudio muy importante, de sumo interés en el campo de los desórdenes del neurodesarrollo”.
Es para destacar que este medicamento todavía no se halla a la venta, sino que los investigadores, junto con el laboratorio que lo produce, se hallan implementando una serie de estudios complementarios con el objeto de aportar la documentación necesaria ante las autoridades norteamericanas correspondientes (la FDA, U.S. Food and Drug Administration) para que autoricen su elaboración y su liberación a la venta.

Otros estudios
Afortunadamente, el X Frágil ha concitado la atención de los investigadores. Por citar los que se hallan en distintas etapas de desarrollo solamente en la Sede Davis de la Universidad de California, podemos mencionar:
- Estudio doble controlado de Ganaxolone en niños con Síndrome de X Frágil, a cargo de Alissa Hamlin, cuyo objetivo es establecer la seguridad, tolerancia y eficacia de este medicamento (anestésico con propiedades sedativas, ansiolíticas y anticonvulsionantes) para el tratamiento de problemas de conducta en niños con X Frágil, incluyendo ansiedad y falta de atención.
- Investigación al azar, con doble ciego, para evaluar AFQ056 (una droga experimental desarrollada por Novartis) en pacientes adultos con X Frágil, como posible solución para las dificultades conductuales. Hay otro en el mismo sentido, pero para adolescentes.
- Otro en el cual se busca complementar el referido sobre Arbaclofen, más específicamente dirigido a adolescentes y adultos. El mismo equipo también lleva a cabo uno similar referido a niños.

Conclusiones
Si bien los resultados aparecen como muy esperanzadores, hay que tener en cuenta que, más allá del hecho de que la totalidad de los tratados lograron avances muy importantes en lo que hace a reducir su ansiedad y mejorar su interacción social, el número de pacientes de la muestra y la falta de confirmación mediante otros estudios independientes hacen que debamos ser cautos.
Así lo entiende la propia Berry-Kravis, quien se halla en plena tarea de implementar un estudio mucho más extenso que aporte mayores datos que ratifiquen la pertinencia de este tratamiento, que si bien no curará a los pacientes afectados por el síndrome, mejorará notablemente la calidad de vida de estas personas y de quienes los rodean al hacerlos más sociables, si es que, como se espera, se confirman los resultados de esta investigación.
Hasta el momento no había más que especulaciones teóricas acerca de la posibilidad de que alguna droga fuese capaz de mejorar la sociabilidad de personas con X Frágil, Autismo y otros desórdenes del neurodesarrollo. Que este medicamento se halle en la etapa final de la investigación y que las predicciones sean auspiciosas es una buena noticia.
Esperamos que se confirmen a la brevedad los resultados y que pronto podamos contar con esta droga.

Ronaldo Pellegrini

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