miércoles, 24 de julio de 2013

Homeopatía y autismo


Al cúmulo de alternativas respecto del tratamiento del autismo se suma la Homeopatía, disciplina con más de 200 años de existencia y resistida por la medicina tradicional. Algunos de sus cultores afirman que un puñado de sus preparados son capaces no solamente de mejorar la sintomatología sino que es posible que curen, puesto que, por la concepción holística del ser humano, son capaces de sanar todas, o buena parte, de sus afecciones, no solamente las relacionadas con el cuerpo.

Introducción
Ciertamente que las campañas de concientización sobre el autismo han logrado no solamente que se visibilice la problemática, sino que, al mismo tiempo, parece haber estimulado a investigadores de diversas disciplinas, desde las tradicionales hasta las alternativas, en la búsqueda de posibles soluciones para mejorar el desempeño de los afectados.
Dietas, procedimientos, medicamentos y terapias se multiplican, con profusión de casos en los cuales se han obtenido éxitos remarcables.
Hace algún tiempo que la Homeopatía se suma a las disciplinas que aportan su bagaje de conocimientos para tratar de detener la expansión explosiva de casos que parecen sacudir al mundo entero.
Qué es la Homeopatía
Quien más, quien menos, la gran mayoría de nosotros ha recurrido a esta rama alternativa de la Medicina para intentar remediar aquello que la tradición médica no ha podido desentrañar.
Nacida en hacia finales del siglo XVIII, de la concepción del médico alemán Samuel Hahnemann como respuesta a los cruentos tratamientos de su época, lleva algo más de dos siglos de desarrollo y, lejos de extinguirse, ha logrado cierto reconocimiento académico, aunque este está lejos de ser unánime.
Su principio general es la ley de similitud, según la cual aquello que produce una dolencia es lo indicado para subsanarla.
De acuerdo con esta teoría, la sustancia que provoca un desequilibrio vital, en dosis infinitesimales (es decir, en una concentración tendiente a 0), restaura el equilibrio.
Para ello, se realiza una serie de diluciones y sacudimientos del preparado hasta que, en el mejor de los casos, subsiste una muy pequeña cantidad del ingrediente primigenio tóxico.
En algunos análisis de laboratorio se ha comprobado que prácticamente no queda nada de aquel. El poder curativo que reivindican los homeópatas de estas dosis filtradas al extremo radica en lo que denominan la memoria vital del agua, en la que, pese a que no hay trazos de lo diluido, sin embargo sus efectos resultarían igualmente plenos.
Se piensa que el organismo es un sistema que tiende a la armonía naturalmente y lo que hacen estas medicinas es simplemente ayudarlo a que la recobre, estimulando sus reacciones defensivas en lo que hace al sistema inmunitario y con una tendencia a regular los desórdenes nerviosos que pueden incidir acentuando los desequilibrios. Según los cultores de esta disciplina, los remedios homeopáticos aceleran y coadyuvan en los procesos naturales de sanación.
Existen dos corrientes básicas en el seno de la práctica homeopática, denominadas unicista y pluralista.
La primera, que pretende ser la más fiel a las teorías de su fundador, indica que el terapeuta debe hallar y suministrar un solo medicamento que dé cuenta del cuadro clínico completo del paciente y que permita su curación o, al menos, su mejoría.
Por su parte, los pluralistas sostienen que, sobre todo en patologías complejas, hallar el elemento magistral que pueda poner fin a las dolencias de un sujeto es poco menos que imposible, por lo que postulan que debe recurrirse a más de uno, aunque recomiendan no excederse en el número, por lo que usualmente prescriben entre dos y cinco, que se suministran por separado, teniendo en cuenta la diversidad de los síntomas y la etiología de la/s enfermedad/es.
A contramano de lo que suele suceder con los alópatas (los médicos tradicionales), los practicantes de la Homeopatía tienen una concepción holística del ser humano, por lo cual, sobre todo en las primeras consultas, realizan una anamnesis (recolección de datos) profunda, para tener una visión completa del consultante.
Es por ello que las entrevistas pueden durar una hora o más, puesto que la compilación de información suele comprender no solamente los aspectos mórbidos de la persona, sino que también resulta de interés primordial todo lo que el sujeto es y hace.
En la actualidad, existen alrededor de 3.000 sustancias identificadas por la Homeopatía como sanadoras de diversas dolencias, aunque las que usualmente se utilizan se hallan en el orden de las 150, que se corresponden con las patologías más comunes. Todas ellas se encuentran en la Naturaleza, es decir, no se recurre a procedimientos sintéticos de producción ni se obtienen por medios industriales.
Estas soluciones se administran en forma sublingual, dejando caer la cantidad de gotas prescriptas en esa zona, puesto que, al tratarse de una región profusamente irrigada, permite la rápida absorción en el torrente sanguíneo.
Los medicamentos no deben tocarse ni exponerse innecesariamente al medio ambiente, puesto que ello derivará en su contaminación y, en el mejor de los casos, reducirá sus cualidades terapéuticas.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es que un mismo preparado puede ser efectivo para diversas enfermedades, siempre que los síntomas se correspondan.
Según sus cultores, además de que la Homeopatía no solo puede utilizarse con seres humanos sino también con animales, su actuación no se encuentra confinada únicamente para el tratamiento de las dolencias netamente corporales, sino que resulta apropiada para tratar trastornos anímicos, espirituales, conductuales, etc.
Los más suministrados entre los 150 medicamentos más corrientes son:
Thuja: Se utiliza para el tratamiento de verrugas y de personalidades introvertidas y en casos de obsesiones concretas. Se trata de un arbusto de la familia de los cipreses, cuyo aceite se trataba para afecciones de la piel, pero que tenía una toxicidad peligrosa.
Aurum Metallicum: No es otra cosa que el oro, que se prescribe en casos de personas que se autoexigen en forma desmedida y a quienes les cuesta expresar sus sentimientos.
Silicea: Es un derivado del mineral conocido como sílice. Se lo recomienda para los casos de artrosis y para preparados de belleza. Los pacientes que requieren esta medicación suelen ser muy sensibles, inteligentes y con gran temor al rechazo.
Lachesis: Se extrae del veneno de una víbora sudamericana. Se suministra en casos de celos extremos y para aquellos que son implacables ante las ofensas. Puede derivar en paranoia, depresión, ansiedad y hasta esquizofrenia, en casos extremos, sin tratamiento.
Graphites: O grafito, trata los eccemas y granos supurantes y otros trastornos de piel que pueden conducir a la psoriasis.
Sulphur: Se obtiene del azufre y sirve para problemas de piel y digestivos y para algunos tipos de personas iracundas.
Hepar Sulphur: Mezcla de caparazón de ostra y azufre. Se utiliza ante sinusitis, acné,  algunos dolores y las infecciones. Suelen ser personas coléricas, que pierden fácilmente el control.
Argentum Nitricum: Nitrato de plata. Trata problemas nerviosos y digestivos, que conducen a que estas personas sean inseguras y muy emocionales.
Lycopodium: También conocida como Polvo de Gato. Se receta a pacientes que presentan problemas hepáticos, digestiones lentas, saciedad con poca ingesta, hipertensión, acidez, migrañas, prostatismo y problemas de piel, entre otros. Suelen ser personas con un ego notable, que esconde su inseguridad interior.
Phosphorus: Fósforo. Se utiliza en pacientes con problemas circulatorios, digestivos y respiratorios cuyos dolores son agudos. También para los ciclotímicos.
Arsenicum Album: Se extrae de la arsenopirita y combate ansiedad, desórdenes digestivos, alergias y asma.
Pulsatilla: Se obtiene de la plana homónima. Se indica para casos de problemas digestivos con las grasas, falta de concentración, celos y conjuntivitis.
Sepia: Se prepara a partir de la tinta de un molusco. Es un remedio para la depresión, para problemas hormonales como el síndrome premenstrual, para la frigidez, para el agotamiento para el cansancio, el desgano, la irritabilidad y para la flacidez en general.
Nux Vomica: Se extrae de la pepita de la planta de igual nombre. Sirve para el insomnio, los problemas digestivos, resfriados nasales y mal carácter.
Calcarea Carbonica: Se obtiene de la cáscara de la ostra. Compensa los problemas de metabolismo del Calcio, la ansiedad y la falta de concentración.
Ignatia: La semilla del Haba de San Ignacio es su fuente. Se recomienda su uso para quienes sufren de depresión, el duelo con cambio de humor, la histeria, la inestabilidad nerviosa y el insomnio.
La pequeña lista que antecede resulta esquemática, puesto que las descripciones sobre su utilización son mucho más completas, dado que incluyen descripciones físicas y caracterológicas de los sujetos a tratar con los específicos pertinentes.
Al mismo tiempo, puede apreciarse la concepción subyacente en la Homeopatía según la que se correlacionan diversas dolencias en el plano físico con otras provenientes del mental, espiritual o como quiera llamarse.
 
Intervención homeopática en el Autismo
No vamos a describir las características propias del autismo, ya que son bien conocidas, más allá de que no existe un acuerdo pleno sobre ellas.
Sí remarcaremos que existen múltiples teorías acerca de su etiología, que van desde postulados genéticos hasta otros que ponen el acento en cuestiones psíquicas, y que también se incluyen hipótesis de contaminación ambiental (mercurio y metales pesados, por ejemplo), hasta otras emparentadas con el absurdo, como su adjudicación a las vacunas por sus excipientes.
En concreto, no existe una que predomine y que marque con certeza el por qué de esta afección tan extendida.
Los defensores del tratamiento homeopático aseveran que la Medicina tradicional no cura el Autismo, sino que apenas logra controlar algunos de sus síntomas por medio de la medicación. 
Tampoco, siempre desde esta óptica, las terapias conductuales logran más que algunas mejoras, que, por sustantivas que sean, no implican la remisión completa.
Por el contrario, según ellos, la Homeopatía, por su forma de encarar al ser humano como un individuo particular y por contemplar los síntomas que cada uno padece, cuenta con un repertorio de medicinas que pueden intervenir en el Autismo, algunas de las cuales son:
Mercurius Solubilis: O sea, mercurio soluble. Está indicado para aquellos niños que presentan problemas de comunicación, agresivos, que aborrecen los cambios y a los extraños.
Lyssinum: Se extrae de la saliva de un perro rabioso y sirve para aquellos que experimentan fobia a la luz, a las superficies brillantes y otras (por ejemplo, a los perros o al agua), así como para aquellos que exhiben conductas agresivas, tales como golpear o morder a otros niños, o insultan a los adultos.
Helleborus: Es la raíz de una planta. Se utiliza para aquellos que aparecen desconectados, pero sensibles al dolor, a los ruidos y a otras influencias ambientales, así como retraimiento e incapacidad para prestar atención.
Chocolate: Para aquellos que tienen comportamientos animales (sic), necesidad afectiva exagerada y rechazo a determinados alimentos.
Silicea: Se recomienda para niños delicados y obstinados, con dificultades para leer y escribir, pero que pueden poseer habilidades extraordinarias para los temas que resultan de su interés.
Stramonium: Derivado de una planta, se utiliza para quienes presentan miedos y pesadillas extremas, y que son violentos, retraídos y no miran a los ojos.
Por supuesto, existen testimonios en abundancia que afirman haber alcanzado la curación, como postulan los Dres. Banerji, afamados homeópatas de la India, o Amy Laskin, ex investigadora de la NASA, que halló en esta disciplina la solución que no pudo encontrar a través de la Medicina tradicional: la sanación de su hijo Max, de 5 años, diagnosticado con Autismo.
Por otro lado, si bien algunas Facultades de Medicina incluyen entre sus planes de estudio a la Homeopatía (algunas como posgrado y otras como materia) y ciertos sistemas de salud públicos y privados la admiten como prestación, al tiempo que en muchos países se ha regulado su ejercicio solamente por médicos diplomados (requisito que, incluso, las entidades rectoras de la práctica homeopática tienen como premisa), se la acusa de no poseer base científica alguna y que en la mayor parte de los casos se trata apenas de placebos.
Pero las críticas no terminan allí. Hay artículos periodísticos que aseguran que, lejos de resultar cuando mucho inocua, la medicación homeopática tiene efectos secundarios que van desde molestias menores hasta poner en riesgo la vida de sus pacientes, ya sea porque producen efectos directos sobre sus tratados o porque se retrasa el tratamiento de la dolencia con la metodología de la Ciencia Médica instituida.
Curiosamente, esta última afirmación, revertida, también la utilizan los homeópatas cuando se critica la lentitud de su método para producir efectos: como los sujetos se entretienen buscando soluciones en la alopatía, llegan al consultorio homeopático con la dolencia agravada o cronificada.
Conclusiones
Más allá de la polémica sobre qué debe considerarse Autismo y las advertencias sobre los efectos a largo plazo de la temprana medicación de niños con sustancias psicotrópicas y otras, sea cual sea la posición que tomemos al respecto, existe un contexto de sufrimiento que necesita ser atendido.
A los responsables primordiales del tratamiento de estas personas les llueven ofertas de procedimientos terapéuticos que prometen resultados positivos más o menos universales, lo que, lejos de tranquilizar, abre dudas y produce nuevas inquietudes.
Dudar y querer lo mejor no es malo. Pero sí lo es no poder discernir en la maraña de postulaciones que unos afirman y otros desmienten.
Quizás, en ese sentido, la mejor política a seguir es afirmarse en el camino que ha mostrado logros y seguir investigando y sopesando alternativas, consultando con distintos profesionales y con otros que estén en nuestra misma situación.
Es difícil saber dónde hacer pie en un campo minado por intereses económicos, lunáticos e iluminados, sobre todo cuando lo que se pretende es seguir avanzando.
Tal vez el sentido común sea la mejor guía.
 
Ronaldo Pellegrini

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