viernes, 30 de agosto de 2013

Niños autistas rechazan la voz humana


Es bien sabido que los niños con autismo tienen dificultades para leer, interpretar gestos y tener conversaciones. Incluso los niños con autismo más severo pueden ser completamente indiferentes ante el sonido de la voz humana. Un nuevo estudio de imágenes cerebrales podría ayudar a explicar por qué estos niños tienen dificultades con la comunicación verbal: según sus resultados, este problema estaría relacionado con que la voz humana no les resulta un sonido placentero.

Los investigadores encontraron que las personas con este trastorno del desarrollo poseen conexiones cerebrales débiles entre las áreas de procesamiento de la voz y en los centros de “recompensa”, en comparación con los niños de desarrollo típico.
“Cuando hablamos, no sólo transmitimos información, expresamos emociones y códigos sociales”, comentó Daniel Abrams, investigador de la Universidad de Stanford en Palo Alto, California, quien dirigió el estudio.
Abrams asegura que hasta el momento no existían muchas teorías acerca de por qué los niños con autismo son indiferentes a la voz humana. “Una hipótesis es que, a pesar de que estos niños tienen una audición normal, tampoco se trata de un problema en el procesamiento de sonido en el cerebro”, explicó.
Otra teoría sugiere que “las señales sociales”, incluyendo el habla de otras personas, no llegan hasta el sistema de recompensa del cerebro en la forma típica. “Nuestros resultados apoyan esta idea”, dijo Abrams. “Puede haber algún déficit en los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa en las actividades sociales”.
Los hallazgos de su investigación, publicados recientemente online en las “Actas de la Academia Nacional de Ciencias”, se basan en un tipo de imágenes cerebrales llamadas “MRI”, que permiten a los investigadores medir la actividad cerebral al observar los cambios en el flujo sanguíneo.
Los investigadores realizaron escáneres de 20 niños con autismo de alto funcionamiento con un promedio de 10 años de edad: todos tenían un coeficiente intelectual normal y habilidades de habla y lectura, pero manifestaron problemas para conversar y comprender “las señales emocionales” en las voces de otras personas. Además, los investigadores escanearon 19 niños sin autismo que estaban en el mismo rango de edad y coeficiente intelectual.
Los investigadores encontraron que los niños con autismo mostraban una relación débil entre un área del cerebro que responde a la voz humana y otras dos regiones del cerebro que liberan dopamina (la hormona del bienestar) en respuesta a recompensas.
Además de eso, había una relación más débil entre los procesadores de voz del cerebro y la amígdala (una región del cerebro implicada en la emoción, incluyendo la capacidad de percibir las señales emocionales de los demás).
Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico “Alexandra Cohen” de Nueva York, aseguró que los resultados dan una visión más clara de los fundamentos de autismo. Se espera que los estudios en el área continúen revelando nuevos hallazgos.

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