jueves, 16 de enero de 2014

Quirofonética, una terapia desde el habla hacia el ser


La Quirofonética es una terapia basada en el habla, que trabaja en combinación con el toque terapéutico manual. Creado por el Dr. Alfred Baur (pedagogo curativo y logopeda) junto a su esposa la Dra. Ilse Baur (médica), este abordaje ha demostrado ser de gran ayuda para el tratamiento de trastornos generales del habla como también frente a dificultades del aprendizaje, TDAH, autismo, parálisis cerebral, epilepsia y asma, entre otras condiciones. En Diálogo con El Cisne, la quirofonetista Cecilia Ottonello nos introduce en esta disciplina que ha comenzado a desarrollarse recientemente en Argentina.

Son numerosos los mitos cosmológicos que vinculan la palabra como fuerza creadora. Desde “En el principio era el Verbo” del Génesis, pasando por el Popol Vuh, libro sagrado de los maya-quichés (“¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío!”) y hasta el resonar de la voz vivificante de Ñande Ru Tenonde, divinidad suprema y demiurgo de los pueblos guaraníes, la palabra ha sido intuitivamente percibida como una potencia fundante. Tal es este reconocimiento, que el pueblo Tupí-guaraní para representar al ser humano utiliza la expresión “Sonido en pie” (tupí) y para nombrar a su Dios “Sonido que se expande” (Tupá). 

“Pero existe algo anterior a la palabra, sin la cual ésta resulta impensable: la misma voz que la sustenta. La voz transportó a la palabra como un carro sagrado”, advierte el antropólogo y ensayista argentino Adolfo Colombres. “Es que la voz, en tanto sonido, no puede dejar de registrar la estructura interna del cuerpo que la produce. Al juzgar esta transmutación, conviene tener presente que la aventura humana no se funda en la escritura, que es un mero artificio exaltado por la civilización occidental, la más grafocéntrica de todas, sino en la palabra, que es fuego nombrador, poder generador y normativo”. 
Es entonces, sobre y dentro de esa potencia sonora, logos primigenio, bostezo sagrado y viento ígneo, que el imaginario y la sensibilidad humana supieron reconocer en distintos rincones del planeta como su axis mundi personal, el eje que sustenta y vitaliza su organización tanto interna (aliento de vida) como externa (verbo modelador).  
Fuera del campo de lo mítico/antropológico y de lo poético, no son pocas las terapias que han partido de profundas investigaciones sobre la palabra y el sonido para poder abordar los diferentes trastornos del habla y otras tantas diversas dolencias. ¿Acaso podríamos aislar el habla, lo sonoro del resto de la configuración humana? ¿No es la palabra la modulación de un fenómeno estrechamente ligado con el respirar y los aspectos más íntimos del organismo?
Una de estas disciplinas es la Quirofonética (del alemán Chirophonetik), creada por el Dr. phil. Alfred Baur (pedagogo curativo y Logopeda) junto a su esposa, la Dra. med. Ilse Baur en Austria, a mediados de la década del ‘70.
El nombre de esta terapia  deviene de las palabras griegas “cheir” (mano) y “phoné” (voz, sonido, tono). 
Esta terapia  comenzó como un medio de expresión estimulante enfocada en niños con problemas del habla, pero poco a poco, en la medida en que Baur ampliaba sus investigaciones y comprobaba sus amplios beneficios, se fue extendiendo para abarcar muchos tipos de condiciones médicas y del desarrollo.
En 1975 Alfred Baur llevaba adelante junto con su esposa un consultorio de Logopedia y Terapia Pedagógica de orientación antroposófica en Linz (Austria). Atendía también a pacientes de una clínica Neuropsiquiátrica. En la primavera de 1972 empezó a tratar allí a un niño de 3 años con parálisis cerebral que no hablaba ni pronunciaba ningún sonido, a pesar de que sus dotes auditivas eran buenas y que entendía suficientemente bien lo que se le decía. La causa de las dificultades era una lesión cerebral. Por ello había que acompañar al niño y enseñarle la utilización de su aparato fonador.
La dificultad de este procedimiento radica en que cualquier movimiento de brazos o piernas se puede observar, guiar e imitar, pero los movimientos del aparato fonador, en cambio, ocurren escondidos en la cavidad bucal. Aprendemos el habla por imitación de lo que escuchamos. Esto requiere una elevada atención de la percepción auditiva y fuertes impulsos para la imitación. Para Bauer fue evidente que, en el caso de este niño, estas dos funciones no estaban suficientemente desarrolladas. Por eso tomó la decisión de “escribirle” el devenir de la formación del sonido en la espalda. El sabía a partir de su vasta experiencia en la educación especial para niños con discapacidad auditiva que la audición periférica se puede impulsar a través de la sensibilidad cutánea de la espalda. Siguiendo esta posibilidad comenzó a ejecutar con sus manos en la espalda del niño las formas de los flujos de aire tal como fluyen en la boca al pronunciar un fonema. A la vez, él pronunciaba el fonema correspondiente. De esta manera el niño podía percibir el sonido, no sólo escuchando sino también como experiencia táctil. Como resultado de esta práctica, a las pocas semanas aparecieron los primeros éxitos. El niño empezó a hablar y su comportamiento presentó sorprendentes mejorías.
Alfred Baur trató en su consulta varios casos parecidos y comenzó a sistematizar sus prácticas hasta desarrollar un nuevo método. Así, en el año 1976 la quirofonética fue presentada ante sus colegas del ámbito de la Pedagogía Curativa, donde comenzó a trabajar con distintos tipos de discapacidades, especialmente del desarrollo. La quirofonética causó recuperaciones en muchos casos, y aunque no siempre se logró que los niños comenzaran a hablar, los éxitos obtenidos consiguieron gran resonancia, y esta disciplina se esparció por Europa y a otros países. 
Desde entonces esta terapia ha demostrado excelentes resultados con discapacidades del desarrollo, trastornos de comportamiento, recuperación de pacientes que sufrieron accidentes cerebrovasculares, entre otras diferentes dolencias y condiciones.
Actualmente, es practicada en países como Suiza, Holanda, Alemania, Italia, España, Portugal, Finlandia, Inglaterra, Irlanda, República Checa,  Australia, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Brasil y Argentina. 

Quirofonética y campos terapéuticos
Al igual que muchos grandes médicos y especialistas de la salud que brindaron invaluables aportes a la medicina y el cuidado de las personas con discapacidad (Ita Wegman, Eugen Kolisko, Karl König, por sólo nombrar algunos), Alfred Baur abrevó de la visión ampliada de las ciencias de la salud expuesta por Rudolf Steiner.
Estos impulsos científicos vienen desarrollándose en nuestro país desde hace ya varias décadas. Y precisamente la quirofonética es una de las terapias que más recientemente ha comenzado a establecerse en Argentina, aunque en Brasil se haya extendido tempranamente, contando además con una formación académica. 
Cecilia Ottonello es una especialista residente en Buenos Aires que ha desarrollado una amplia experiencia en el abordaje de diferentes trastornos desde la Quirofonética. Comenzó sus estudios en el año 1997 en la Escuela de Quirofonética de Brasil donde realizó 6 módulos de la formación. En el año 2000 viajó a Austria donde conoció y  trabajó junto al Dr. Baur y su equipo de profesionales asistiendo a sus cursos. En el año 2001 presentó su Tesis en Gallneukirchen (Austria) sobre un caso de Disfasia. A partir de esa fecha ha concurrido a Cursos llevados a cabo en Austria, una o dos veces al año. Desde el año 2002 al 2009 trabajó en el Centro médico San Rafael bajo la derivación y supervisión de un médico.
Ottonello nos introduce así a uno de los principios fundantes de la quirofonética acuñados por Baur: “ el deslizar de los flujos aéreos en la espalda de un paciente  no podía ser arbitrario, esto llevó al Dr. Baur a un profundo estudio para poder responder a la pregunta: ¿existe alguna relación entre el aparato fonador y el organismo todo? Para ello se  fundó en la obra científica de Goethe. Como amante de la ciencia y de la naturaleza, Goethe encontró una ley: observando las plantas descubrió que la hoja, la floración y el fruto eran transformaciones de un mismo tema: la hoja. La forma arquetípica reaparece transformada en los diferentes órganos de la planta. Esta misma ley es retomada por Rudolf Steiner, quien la despliega en el ámbito de sus propias investigaciones en diversos campos. En esto hace pie Baur para encontrar la metamorfosis del organismo todo -cabeza, tronco, miembros- en el organismo fonador. Y a partir de allí desarrolla las bases de la quirofonética”.   
En su concepción epigenética (factores no genéticos que intervienen en el desarrollo de un organismo), Goethe forjó su teoría de los cambios orgánicos o metamorfosis que aplicó al estudio de plantas y animales. En “La metamorfosis de las plantas” el gran pensador alemán sugiere que los cambios se originan a partir de una estructura primigenia o arquetipo, es decir una “hoja primordial”. Göethe llegó a afirmar que “la misma ley se podría aplicar a todas las otras criaturas vivientes”. Sus estudios sobre la metamorfosis fueron revolucionarios para su época y de gran influencia en los siglos siguientes en las más diversas ciencias, incluso en la filosofía (Nietzsche). 
Es importante señalar que cada quirofonetista trabaja en conjunto y bajo las directivas del médico, quien es el que sugiere esta terapia como complemento para un tratamiento en particular.     
La Quirofonética actúa de distintas formas y en variados campos de aplicación. 
-Fonoaudiología: impulsa la capacidad de percibir el habla y la voluntad para hablar. Por eso ha dado buenos resultados especialmente en la iniciación al habla en niños que no hablaban nada o hablaban muy poco. Como también puede ayudar a pacientes que, debido a un trauma cerebral, tienen dificultades verbales. Asimismo potencia las capacidades de percepción auditivas, como en casos de “capacidades auditivas restringidas”. Además de ayudar a personas con disfluencia.
-Psicopedagogía como en pedagogía curativa: la Quirofonética ayuda en casos de trastornos evolutivos del aprendizaje y del lenguaje, consecuencias derivadas de una parálisis cerebral, autismo, dislexia, hiperactividad, dificultades de memoria o apatía y todo tipo de trastornos de atención y dificultades de lectoescritura.
-Psicología: acompañamiento en las crisis biográficas, síntomas de estrés, síntomas psicosomáticos, disturbios del sueño y de alimentación, acompañamiento del tratamiento de las adicciones, fobias, ansiedad infantil.
-Psiquiatría: complementa el tratamiento de depresión.
-Medicina: acompaña el tratamiento de dolencias respiratorias (asma, bronquitis), trastornos digestivos y metabólicos, cuadros neurológicos, enfermedades crónicas, trastornos degenerativos, deficiencia inmunológica.
En la práctica, la Quirofonética es aplicada como un deslizamiento con las manos en el cuerpo del paciente (en la espalda, brazos y manos, piernas y pies, conforme indicación diagnóstica). Estos deslizamientos se corresponden con dibujos fonéticos de vocales y consonantes, que se relacionan al movimiento que el aire ejecuta para la emisión de los fonemas, mientras que, simultáneamente, el terapeuta entona el sonido correspondiente a los fonemas escogidos. Siempre es aplicado con el paciente despierto, siendo por lo tanto una terapia perceptiva y receptiva. Las fuerzas plasmadoras de los fonemas son acogidas y vivenciadas por el paciente a través del tacto, el calor, la audición y la percepción de movimiento, considerados sentidos básicos para el desarrollo de la calidad humana del ser. La calidad curativa de los fonemas es acogida gracias al proceso de imitación inherente al ser humano.
La persona percibe su cuerpo de forma más intensa debido a las impresiones táctiles y de calor que recibe. Esta reforzada autopercepción hace que se sienta en su cuerpo “como en casa”. Con ello se transmite seguridad y, en muchos aspectos, supone una gran ayuda en el proceso terapéutico.
La terapia puede configurarse de forma que el paciente vivencie una profunda relajación y tranquilidad en su respiración y experimente la fuerza ordenadora del habla. Siendo este aspecto de importancia en diferentes patologías. 
Los fonemas requeridos para una terapia resultan, por una parte, del estudio fenomenológico de los sonidos y, por otra parte, del diagnóstico médico, pedagógico curativo o del diagnóstico hecho desde el punto de vista de un trabajo pedagógico curativo del habla. El orden de los sonidos con los que se trabaja es dispuesto de forma individual para cada paciente.

El habla como fuerza social
La Quirofonética desarrolla también un aspecto participativo, posibilitando que la familia asuma un compromiso y un rol activo a la hora de acompañar el tratamiento. Así como el habla une a los hombres, así yace también en la Quirofonética esta fuerza social.
Tras la correspondiente guía y control por parte del profesional, un miembro de la familia que asume este compromiso puede continuar el tratamiento en el hogar. Un terapeuta nunca conseguirá ofrecer tanto como, por ejemplo, una madre que hace el tratamiento a su hijo en su rutina día. 
Los padres que hicieron Quirofonética con sus propios hijos encontraron que la práctica regular diaria ha sido sumamente beneficiosa para los niños y para ellos mismos, mejorando el vínculo y brindando bienestar a la totalidad de la familia.  
De esta manera, la Quirofonética también posibilita un entorno familiar adecuado para el sano desarrollo del niño.
“Afred Bauer dice en su obra, el hombre está hecho por el habla, para el hablar, entonces en los primeros años de vida, el niño vive rodeado del habla, vive rodeado de sanos pensamientos, sanos movimientos que se expresan a través del habla, sanos hábitos, sanos ritmos, porque el habla comienza a percibirse en los movimientos del niño y su relación con el entorno y luego se expresa en los balbuceos. Entonces los adultos tienen que tener presente que con sus hábitos y su moralidad están formando a los niños a su semejanza. Si quiero cuidar a los niños, tengo entonces que cuidar lo que digo delante de ellos y cómo lo digo, y que no haya una dicotomía entre el habla y la gestualidad”, explica Ottonello.  
En este sentido, la Quirofonética, al igual que la pedagogía Waldorf y otros tantos valiosos aportes nacidos a la luz de la antroposofía, puede brindar también toda una serie de cuidados “higiénicos” o preventivos, para lograr que el niño en ciernes pueda tener un saludable encuentro con el habla.
“Cuando hacemos Quirofonetica trabajamos sobre la inversión del organismo del habla, o sea lo llevamos hacia fuera. Las manos del terapeuta se deslizan sobre su cuerpo como el flujo de aire en su interior. Con el sentido del tacto el paciente percibe los movimientos del sonido y siente: ‘Yo soy un ser configurado por el habla’”, ilustra Cecilia Otonello. 
Sin dudas los misterios del habla y del lenguaje guarden aún un infinito caudal de asombro al que nos iremos asomando en el devenir de la humanidad. Lo cierto es que enfoques integrales como éste, donde la ciencia, lo pedagógico y lo artístico conviven en mutua armonía y colaboración, nos ayudan a palpitar posibilidades de ese misterio que se revela en el habla y nos conforma como individuos.  
Roberto Juarroz, poeta, filósofo y Profesor de la Universidad de Buenos Aires, sostenía que “entre quien da y quien recibe, entre quien habla y quien escucha, hay una eternidad”. Y en uno de sus poemas más celebrados abría paso a este vasto paisaje del habla:
No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
De esa esperanza advertida por el poeta, podemos recibir un resplandor cuando comenzamos a comprender que, en la medida personal para cada ser, el lenguaje es una fuerza viva que, además de moldear nuestra interioridad, también moldea nuestra realidad, y que siempre hay en ella un espacio dispuesto a ser ampliado para expandir nuestros límites. 
Luis Eduardo Martínez

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