lunes, 3 de marzo de 2014

El chico que rompió un mito




“Hay que romper con el mito social que sostiene que las personas que padecen síndrome de Down sólo son buenas y simpáticas. Es un pensamiento que no los ayuda para nada.” Con esta filosofía, la directora de un instituto polimodal de Mendoza permitió hace cuatro años el ingreso de Valentín, un chico con síndrome de Down que pudo demostrar allí que es mucho más que un adolescente simpático. Entró con el sueño de convertirse en abanderado de la escuela y lo logró esta semana: al finalizar el ciclo lectivo, fue elegido abanderado del instituto tras alcanzar un promedio de 9,67. 
“Es muy esperanzador para los padres que tienen hijos con síndrome de Down. Y es un ejemplo para los chicos que quieran realizar este tipo de desafío. El síndrome de Down no es una discapacidad profunda, depende mucho de cada chico y de la estimulación que reciba”, señaló a Página/12 Laura Fortuny, la directora del Instituto Esperanza, donde Valentín cursó el cuarto año del polimodal. 
Valentín Rojas tiene 23 años y vive rodeado de montañas, en la ciudad de Godoy Cruz, muy cerca de la capital mendocina. Allí también está la escuela, la única en la zona para “niños de frontera”, es decir para chicos que tienen problemas de aprendizaje y un coeficiente intelectual de 65 a 75, alejado del normal que es de 85. En el instituto se estudia nivel de enseñanza inicial, polimodal y posee ciclo de capacitación con salida laboral. Nunca antes se había admitido allí a un chico con síndrome de Down.
La directora del instituto consideró que “la sociedad tiene un mito con esta enfermedad, ve a los chicos como pobrecitos, cariñosos y dulces. Yo creo que Valentín ha reivindicado al síndrome de Down. A los chicos, sólo hay que darles la oportunidad”.
Con entusiasmo y preparado para las vacaciones, Valentín contó a Página/12: “Estoy muy contento, todos me felicitaron. Ahora, mi próxima meta es seguir con mi amor, que es mi novia Luli. Ella también tiene síndrome de Down y juntos hacemos patín artístico. Creo que el esfuerzo es importante, pero más importante es el amor y el interior de cada uno”. 
La familia del abanderado está compuesta por sus padres, María Rosa y Luis, su hermana Cecilia, de 28, y su sobrino de 3 años. “Cuando supimos la enfermedad de Valentín sufrimos mucho. Pero luchamos para salir adelante. Yo creo que él va a terminar armando algo grande”, destacó el padre.
Producción: Silvia Marchant
Fuente: pagina 12

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