sábado, 28 de junio de 2014

Cuando la elección de un proyecto de vida no admite barreras


Ezequiel Pérez tiene 25 años, vive en Casilda y es el primer joven del país con discapacidad mental en estudiar el profesorado de tenis. El desafío de acompañar a los jóvenes.
Ezequiel Pérez siente pasión por el tenis. Lo aprende, lo practica y ha ganado importantes torneos. Tiene 25 años, vive en Casilda y es el primer joven con discapacidad intelectual del país en estudiar un profesorado de este deporte. Se trata de una experiencia novedosa a nivel nacional. El logro es el resultado de su esfuerzo y del trabajo de profesionales de la salud y la educación que escucharon su deseo y lo ayudaron a construir un proyecto de vida. También colaboraron otras organizaciones, en este caso la Asociación Rosarina de Tenis, que no dudó en sumarse a esta iniciativa de inclusión diferente.
Ezequiel cursó la primaria en la Escuela Sargento Cabral y los dos primeros años del secundario en la Agrotécnica (UNR). Su integración a la llamada escolaridad común siempre estuvo acompañada por su familia y especialistas. En 2004 se incorpora al Centro Educativo Terapéutico (CET) El Puente, también de Casilda. Una de las directoras de esta institución, Ivana Bongiorno, repasa que fue uno de los primeros en asistir. Admite que si bien hay leyes que garantizan el derecho de todos los chicos a ser considerados por igual, sin diferencias, en el sistema educativo y en avanzar en la concepción de una sola escuela inclusiva, hay más logros en el nivel primario que en el secundario. Todavía es un desafío pensar cómo acompañar a los jóvenes que al egresar de la escuela obligatoria no saben qué hacer con su futuro.
Futuro. La directora también es psicóloga, y dice que por lo general son los familiares, los padres o alguien del entorno más cercano a las personas con discapacidad las que se ocupan de encontrarles una tarea. Es aquí donde hace hincapié en calificar como una experiencia diferente a las conocidas la que encabezan desde el centro: en lugar de ofrecerles una salida preestablecida, se comienza a trabajar sobre los deseos, las preferencias de estos jóvenes. En ese proyecto se inscribe la experiencia de integración laboral y de formación de Ezequiel.
El psicólogo Marcelo Rocha trabaja en El Puente desde hace 4 años. Formó una escuela de tenis adaptado en conjunto con Fundación Estar Eduardo Schwank y al tiempo que crea, dentro de este centro terapeútico, el taller de orientación vocacional al que asiste Ezequiel. "En estos años se dio un vuelco importante en cuanto a su postura ante la vida. Salió campeón en el torneo nacional de la Fundación Baccigalupo y viajó a varias experiencias en Copa Davis como observador", comparte el profesional. Suma que también a partir de este taller el joven casildense realizó experiencias prelaborales en un maxikiosco.
Proyecto. Este proyecto de inclusión creció a la par de los logros de Ezequiel. Por eso desde este año el joven comenzó a cursar el profesorado de tenis. Es una formación de tres años con la particularidad de que al final de cada año se obtiene un título intermedio: en el primero es de auxiliar, en el segundo de profesor y en el tercero de profesor nivel dos. Tienen materias prácticas y teóricas, como psicología, educación física, marketing, entre otras, donde se realizan las adaptaciones curriculares pertinentes. Rocha resalta que se trata de la primera experiencia a nivel nacional de tenis adaptado para una persona con discapacidad mental (hay otras para discapacidad motriz).
Sumar espacios. La charla transcurre en la sede de El Puente, mientras llegan otros jóvenes al taller de orientación vocacional. El espacio para esta propuesta está armado como un simulacro de diferentes alternativas laborales, según los intereses que van manifestando los alumnos: desde ser asistente en un pelotero hasta atender en una librería, por ejemplo. Ya en el Club Casilda, ubicado a la salida de la localidad, donde cursa su profesorado, es donde Ezequiel se siente más cómodo para conversar. Cuenta que desde chico le gusta el tenis, que su mamá lo juega, y que le permite compartir otros espacios con otros jóvenes, como una cena con amigos. "Siempre me gustó el tenis, también trabajar en el maxikiosco", se expresa muy confiado.
"Desde el momento que planteamos la orientación vocacional lo hacemos pensando que los jóvenes pueden construir un proyecto de vida. Esa es una palabra fundamental. Lo que sucedió con Ezequiel tiene que ver con esto: que no solo tenga una actividad sino un proyecto a construir, cimentado desde el tenis, porque es su deseo, desde donde empezó una experiencia prelaboral y ahora el profesorado de tenis que es algo que pocos podrían haberlo llegado a imaginar", precisa Rocha.
El psicólogo profundiza que para que este proyecto crezca con éxito es fundamental el trabajo de un equipo que acompañe desde el vamos al joven en su elección: "Por lo general los planes de inclusión laboral fracasan porque no hay equipo ni un proyecto armado que acompañe".
María Laura Espejo es psicóloga en El Puente, trabaja en el área de orientación vocacional. Apunta que a diferencia de cualquier otro adolescente que está por terminar el secundario, donde la pregunta qué hacer con el futuro, qué estudiar o en qué trabajar, que aparece casi naturalmente, como una continuidad del fin del paso por la escuela, en los jóvenes discapacitados "no hay un momento, ese ritual de qué hacer después". Dice que ese interrogante aparece más bien desde los padres y con mucho temor, y por eso es necesario instalar la pregunta también en los jóvenes con discapacidad, para que puedan expresar su deseo.
Compromiso. Otro de los profesionales clave en el acompañamiento de Ezequiel es el psicólogo Andrés Boffelli, que además es profesor de tenis. Cada lunes el joven hace de asistente de este docente, trabaja en las clases de tenis. Boffelli considera que junto al seguimiento que se realiza desde el centro terapéutico es igual de importante la apertura dada por el profesorado de tenis. Opina que realizan un montón de trabajos que escapan a su responsabilidad más inmediata, mostrando flexibilidad y compromiso. En otras palabras: ofrecen las condiciones físicas para que el proyecto de Ezequiel se concrete. Es aquí donde una vez más se menciona la gratitud a la Asociación Rosarina de Tenis, de donde depende esta formación, y entre otros nombres los de los profesores Daniel Tramontini, Jorge Capella y Carlos Castelán.
Todos coindicen en que este desafío tiene una meta final que es la de "mejorar la calidad de vida de las personas discapacitadas". "Nosotros queremos romper con estos circuitos discapacitantes que tienen que ver con eso de ir de la casa al centro terapéutico. Pensamos que diversificar más este tipo de experiencias nos permite generar otros lazos, tener otras amistades, algo fundamental para cualquier ser humano", dice Marcelo Rocha.
Según analiza el psicólogo, por lo general los programas de inclusión laboral que se ofrecen a las personas con dicapacidad son para ingresar directamente con una pasantía, donde a veces ni siquiera en las propias empresas saben muy bien cómo integrarlas.
Por eso otra mirada diferente sobre qué proponer para el futuro de los jóvenes discapacitados es desarrollar un plan anterior, basado en experiencias, en visitas, recorridos que permitan descubrir qué les interesa hacer, por dónde pasan sus preferencias. "Nada de esto se puede hacer desde la lástima o la caridad, sino desde lo que cada joven puede demostrar que es capaz de hacer", advierte Marcelo Rocha afirmando su clara concepción de derecho sobre esta problemática.
Fuente: Diario la capital

www.velascoestudio.com.ar

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