sábado, 26 de julio de 2014

Sus pies lo hacen todo: lavar, planchar y hasta tejer sombreros



La historia de Odalis, una artesana sin brazos y desplazada por paras, que lucha por sus dos hijos.

Para hacer un sombrero vueltiao los artesanos del valle del Sinú emplean un solo día. Odalis Morales, en cambio, gasta cinco. Nació sin brazos y cuando tenía ocho años su madre tomó la rotunda determinación de enseñarle a tejer, para garantizar que el oficio de sus ancestros cumpliera con un cometido: dar de comer a su descendencia. 
"Dure dos meses para aprender. Es muy duro, porque trabajar con los pies no es igual. Con los pies me demoro 5 días para hacer uno solo. Con las manos, ya en un día estaría", cuenta.

A Bogotá llegó en los años 90 desplazada por los paramilitares. Vivía en Tuchín (Córdoba), donde logró terminar el bachillerato en las clases de la nocturna. Y alcanzó a cursar cinco semestres de psicología.

Pero prefiere no hablar del pasado ni escudarse en el testimonio trágico o lastimero. Mejor, habla del futuro y sus posibilidades con sus dos hijos, a quienes les quiere enseñar su oficio.
"La más pequeña tiene tres años y siempre me pregunta sobre mi trabajo. Se interesa por eso y me mira como si le fuera a gustar", dice con orgullo.
Odalis trabaja en un diminuto local del centro comercial Fortaleza en San Victorino, uno de los lugares más convulsionados de Bogotá. El lugar huele a químicos. El olor es molesto, penetrante, pestilente.
Sus pies están curtidos y fortalecidos por el trabajo. Son macizos, con un empeine corpulento y parecería no calzar más de 38. De vez en cuando, siente las punzadas de la caña de flecha en sus dedos.
El sombrero se hace, paso a paso, por todo el grupo familiar. Está compuesto por cuatro partes: el ribete, el ala, la copa dura y la plantilla. Los extranjeros llegan a pagar hasta 500 mil pesos por una pieza que es considerada patrimonio cultural de la Nación.
Ese esfuerzo, del que dice nunca se ha quejado, ya la ha merecido reconocimientos: fue homenajeada en la edición XVIII del Festival Artesanal y Cultural del Sombrero Fino Vueltiao, que organiza todos los años la comunidad zenú.
Y en el 2008 fue reconocida como la Mujer Cafam en el departamento de Córdoba. Sus pies, que son sus manos, lo hacen todo: cocinar, lavar, planchar e, incluso, saben ofrecer una caricia justa.
"Todo se lo debo a mi madre, que me enseñó a los ocho años a tejer…estas cosas-dice- se llevan en la sangre".
Si quiere apoyar el trabajo de Odalis, su local queda en el centro comercial Fortaleza, en San Victorino. La dirección es calle 13 A # 12- 13, local 02.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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