sábado, 23 de abril de 2016

Sinfónica de ciegos en Argentina: única en el mundo


“La música no pasa por la vista, sino por la satisfacción de expresarse”, declararon los integrantes
Los músicos de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos Pascual Grisolía, un organismo profesional único en el mundo desde hace 69 años, consideran que la “música no pasa por ver o no ver, sino por la satisfacción de expresarse”, y así lo demuestran en cada una de sus presentaciones con un amplio repertorio (habilitado por la musicografía braill)- que va desde "Pink Floyd hasta Beethoven”.
“Cuando nací veía de un solo ojo, mientras que del otro tenía un resto visual. Así estuve hasta los siete años cuando perdí la vista por completo”, contó Cristian Alderete, formado en el Conservatorio de Morón y segundo trombonista en la sinfónica desde hace 20 años. Alderete relató que con la música se empezó vincular a los ocho años y así lo recordó: "en un evento que se hizo en una plaza de mi localidad (Rafael Castillo, partido de La Matanza), sorteaban instrumentos musicales. Entonces mi abuela, se compró casi todos los números de la rifa, se ganó la guitarra y me la regaló”. A los 13 años conoció a Rodolfo Fernández, uno de los integrantes de la sinfónica, quien le enseñó la musicografía braille: “no son pentagramas en relieve, sino un sistema práctico de lectura y escritura de la música con una escritura lineal, donde cada signo tiene en sí mismo la nota y la duración”, explicó el trombonista. “Las partituras las estudiamos de memoria en su totalidad, y como no nos es posible tocar y leer porque esto último lo hacemos a través del tacto, en los ensayos ya traemos toda la obra estudiada y la ensamblamos con la dirección del maestro José Luis Cladera”, señaló por su parte, Susana Morello, percusionista de la sinfónica hace 35 años.
Marcos González, programador artístico, destacó que esta sinfónica, que cumplirá 70 años en el 2017, “fue la primera en el mundo y hoy por sus características lo sigue siendo”.
La Banda Sinfónica de Ciegos lleva el Nombre de su fundador (el Maestro Pascual Grisolía) quien inició el dictado de cursos en la Escuela de Instrumentos de vientos para Ciegos en el año 1939. La escuela tuvo lugar en el Patronato Nacional de Ciegos, institución que funcionaba desde 1892. A partir de 1939, durante décadas, generación tras generación, chicos de entre once y catorce años cambiaron sus destinos mediante la música. 

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