martes, 21 de junio de 2016

Alteraciones del Neurodesarrollo


Cuando se habla de estas alteraciones, se hace referencia a un crecido número de problemáticas de distinto orden y gravedad que impactan sobre la calidad de vida de las personas implicadas. Se trata, en general, de desviaciones importantes respecto de lo que se espera en lo que hace al desarrollo del sistema nervioso central. Las estimaciones hablan de que entre el 10 y el 20% de los niños en edad escolar se hallan afectados por alguna de ellas. Si bien muchas son crónicas, otras remiten con el tratamiento adecuado.

Introducción

El primer concepto que hay que tener en claro es que el cerebro del niño no es una réplica en miniatura del de los adultos, sino que se encuentra en pleno desarrollo.
Su formación comienza desde el momento mismo de la vida, diferenciándose sus células de las demás, que cumplirán otras funciones, y ya alrededor de los 42 días de la gestación empiezan a formarse las primeras neuronas corticales, las que continuarán proliferando hasta 120 días después a un ritmo vertiginoso, para completarse hacia mediados del último tercio del período gestacional.
Las neuronas van migrando para ubicarse en su posición final, estableciendo conexiones sinápticas, construyendo los circuitos nerviosos y formando los distintos sistemas funcionales.
Tanto las células nerviosas como las musculares tienen la capacidad de ser excitables, esto es, reaccionan ante los estímulos. En el caso de las primeras, son capaces de reaccionar, aprender y transmitir.
El sistema nervioso es el que se halla menos maduro en el momento del nacimiento, al extremo de que todavía no se completó la dotación de neuronas, así como tampoco la red neuronal está consumada, sino que apenas ha logrado establecer los mecanismos reflejos indispensables para la vida vegetativa y un atisbo de conexión con el mundo circundante, fundamentalmente con la madre.
Es entonces cuando comienza un proceso que implica al crecimiento, a los estímulos externos e internos y a la experiencia, que van completando y madurando el cerebro, perfeccionándolo, lo que se logra aproximadamente a los dos años de edad, aunque no se detiene allí, sino que los más recientes estudios señalan que se extiende incluso hasta después de los 30 años.
Es para destacar que el ritmo de crecimiento, el establecimiento de las redes y la maduración cerebral es inversamente proporcional a la edad, esto es, se va enlenteciendo con el transcurso del tiempo.
Es por esta circunstancia que el niño va adquiriendo habilidades a medida en que madura y completa las distintas áreas del cerebro, lo que hace que sea capaz de lograr motricidad fina, de caminar, de hablar, de iniciar un aprendizaje sistemático, etc.
Como el sistema nervioso es excitable y aprende de aquello que lo incentiva, la estimulación cumple un papel fundamental a partir del nacimiento.
En este sentido, aquellos niños a los que se los estimula poco usualmente demoran más en lograr las competencias esperables para su edad cronológica, aunque también la sobre-estimulación puede resultar perjudicial ante un sistema nervioso inmaduro que recibe demasiadas señales que no puede procesar.
En un desarrollo típico, las etapas se cumplen sin inconvenientes, con desviaciones no significativas de la media. Pero hay distintas situaciones que pueden provocar las Alteraciones del Neurodesarrollo.

Las alteraciones
El neurodesarrollo puede verse alterado por múltiples factores que afectan el desenvolvimiento normal del sistema nervioso central y sus funciones y que son capaces de implicar a las emociones, el aprendizaje, el autocontrol y la memoria.
Se ha descubierto que la organización y el desenvolvimiento del cerebro se hallan orquestados, regulados y codificados genéticamente, pero que también el ambiente cumple un rol fundamental para que ello se realice correctamente.
Respecto de las cuestiones genéticas, cuanto más temprano se verifique alguna anomalía, la tendencia es a que los problemas asociados sean más profundos. Ello se debe a que, a causa de la división celular, si el error se produce en las etapas más tempranas, a su vez más células contendrán la información incorrecta.
Las causas más usuales por las que se producen las alteraciones pueden obedecer tanto a la genética, sea por herencia o por mutaciones espontáneas, sea por elementos exteriores que actúan sobre el sistema nervioso. Entre ellas pueden hallarse enfermedades genéticas, metabólicas, desórdenes inmunológicos, infecciones, factores nutricionales, traumas físicos, problemas sensoriales, exposición a sustancias tóxicas y muchos otros. En algunos casos, las alteraciones se producen por la combinación de dos o más de ellos, en las que es posible que se combinen las de distinta clase.
El rango de cuestiones que implica la denominación Alteraciones del Neurodesarrollo es muy amplio, y abarca desde pequeñas disfunciones hasta problemáticas de extrema gravedad.
Aunque no existen estadísticas confiables a nivel mundial, algunas estimaciones que circulan hablan de que entre el 10 y el 20% de los niños en edad escolar portarían alguna alteración.
En ese sentido, un trabajo desarrollado por el Grupo de Investigación en Neurociencias de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, de Bogotá, Colombia, en el que se tomó una población infantil entre 5 y 12 años compuesta por 3.608 sujetos, llegó a un resultado similar, aunque utilizando categorías diferentes.
Las discusiones sobre qué engloba esta categoría y qué no resultan arduas y hacen más a los campos teórico y diagnóstico, que intentan clasificar los conjuntos de síntomas, que a la realidad de los pacientes, quienes lo que desean es curar o, cuando menos, mejorar su condición, sin que importen las etiquetas.
A continuación, se cita una manera de clasificarlas en varias categorías, más allá de que algunas de ellas tengan, por su importancia, entidad propia.

Problemas de atención (con y sin hiperactividad)
En esta clase, lo que predomina es la desatención, complementada o no con impulsividad e hiperactividad.
En lo que respecta a la falta de atención, sus principales síntomas son, entre otros: falta de atención a los detalles y comisión de errores por descuido; dificultad de mantenerla tanto en las tareas que se emprenden como en las actividades lúdicas; tendencia a la distracción aun ante estímulos mínimos; distracción cuando se les habla directamente, al extremo que pareciera que no escucharan; raramente siguen correctamente las instrucciones y muy frecuentemente no finalizan las tareas emprendidas; presentan inconvenientes para organizar las labores y las actividades; no se comprometen con tareas que requieran un esfuerzo sostenido; existe un evidente descuido en las actividades cotidianas.
Algunos de los que se observan en caso de hiperactividad comprenden: suelen no permanecer quietos cuando están sentados o mueven excesivamente manos y pies; no se quedan en sus asientos cuando deben hacerlo; manifiestan exceso de energía; en los niños, se observa que corren y saltan en situaciones inapropiadas, mientras que en los adultos se verifica inquietud observable en la gesticulación; experimentan dificultades para jugar cuando se trata de juegos que requieren permanecer quietos y/o concentrados; existe una marcada inclinación hacia la verborragia.
Entre los síntomas que se refieren a la impulsividad destacan: la precipitación a responder cuando no se ha completado la pregunta; dificultades para respetar los turnos; interrupciones en el discurso o las actividades de los otros; se inmiscuyen en conversaciones o en acciones de los demás; se lanzan a realizar acciones sin medir las consecuencias; baja tolerancia al estrés y la frustración; en algunos casos, pueden ser agresivos.

Problemas de aprendizaje
Si bien las habilidades cognitivas varían de persona a persona y en cada individuo no son homogéneas (algunas áreas del conocimiento resultan más propicias que otras para cada uno), cuando el rendimiento académico se halla notablemente por debajo de lo esperable, no se condicen con sus aptitudes y no existen impedimentos físicos, emocionales o de otro tipo, se está en presencia de una alteración del neurodesarrollo relacionada con la capacidad de aprender.
Los casos típicos son:
– Dislexia: implica la dificultad para reconocer las palabras, la lectura lenta e insegura y una comprensión escasa.
– Disgrafía y disortografía: marcados inconvenientes en la escritura de las letras o las palabras, que puede manifestarse a través de omisiones, trasposiciones, problemas para relacionar la palabra hablada con su escritura, irregularidades en el trazo, deficiente organización del espacio, letras difusas, etc.
– Discalculia: implica la dificultad de integración de los símbolos numéricos en su correspondencia con las cantidades reales de objetos. Una de las características más notables de ella es que normalmente no se ve afectado el aprendizaje de los conocimientos matemáticos más abstractos, sino que lo que aparece más perjudicado son las operaciones básicas.
Problemas de comunicación
Se dan cuando el desarrollo del lenguaje no sigue los parámetros normales o presentan déficits importantes que entorpecen la capacidad de relacionarse con otras personas.
Existen individuos en los cuales los trastornos se producen en la expresión. En ellos, la capacidad expresiva no se condice con la edad mental. En algunos puede conjugarse con una pobre gestualidad.
Los signos más evidentes suelen ser: vocabulario pobre, habla limitada cuantitativamente, dificultades para incorporar palabras nuevas, tendencia a utilizar frases cortas, errores en la utilización de la expresión oral y/o confusión de palabras, uso simplificado de las estructuras gramaticales, omisiones de partes de la oración, desorden en la utilización de palabras, mal uso de los tiempos verbales y otras formas expresivas incorrectas.
En otras personas lo que se encuentra carenciado es lo relativo a la comprensión, la que, nuevamente, se halla muy por debajo de la media para la edad. Como consecuencia de ello, también existe afectación comprensiva.
Estos individuos tienen problemas para entender frases, palabras o clases de palabras (sustantivos, adjetivos, etc.). También es frecuente que el procesamiento auditivo sea deficitario, lo que lleva a inconvenientes en discriminación de sonidos, asociación de sonidos y símbolos, almacenamiento, rememoración y secuenciación.
La dislalia, esto es, el trastorno fonológico, es otro de los aspectos que se hallan en los déficits comunicacionales. En ella existe un marcado impedimento para la utilización adecuada del habla para una edad y un idioma dados.
Los errores se refieren sobre todo a la producción, la utilización, la representación u organización de los sonidos, siendo su efecto más notable las sustituciones sonoras o las omisiones de ciertos sonidos, lo que hace que la comprensión de estas emisiones sea problemática, sobre todo para aquellos que no se hallan en contacto frecuente con el emisor.
El tartamudeo o disfemia también forma parte de esta subcategorización.
Típicamente, consiste en el entorpecimiento de la fluidez normal del habla y en su estructuración temporal inapropiada, siempre de acuerdo a la edad del sujeto.
Las emisiones de las personas afectadas se caracterizan por repeticiones o prolongaciones de sonidos o sílabas, por pausas sonoras o silenciosas, emisión de interjecciones en medio de las frases, fragmentaciones de las palabras, circunloquios, evidente tensión física para producir el habla y repeticiones de monosílabos.
Se señala que hay situaciones en que la disfemia tiende a no producirse, que es cuando se lee un texto en voz alta, al cantar y cuando se les habla a animales o durante los juegos en solitario.

Trastornos del Espectro Autista
Para muchos autores, los TEA, junto con el retraso mental, deberían tratarse como entidades separadas y no ser incluidas dentro de esta categoría, aunque otros afirman que, si bien se trata de casos especiales, corresponde ubicarlos dentro de ella.
Estos trastornos comprenden, a su vez, un grupo de condiciones numeroso que pueden llevar a inconvenientes muy serios de socialización, comunicación y conducta.
Se sabe que su expresión va desde manifestaciones relativamente leves hasta otras extremas.
Si bien existen trabajos que apuntan a un crecido números de genes que estarían implicados en su producción, las tendencias más actuales los definen como el producto de factores genéticos asociados a otros ambientales.
La forma en que estas personas procesan la información en su cerebro es diferente de como lo hacen las demás personas, lo que da como consecuencia que tengan dificultades significativas y persistentes en la comunicación social, que se caracterizan por problemas serios en la interacción con otros, para desarrollar y mantener la comunicación, a lo que se suman conductas estereotipadas, extremada y desproporcionada sensibilidad a ciertos estímulos, restricción en sus áreas de interés, comportamientos ritualistas, entre un cúmulo de síntomas posibles.

Otros
Existen otras postulaciones que incluyen otras problemáticas, como es el caso de los problemas que atañen a la disminución o pérdida de la audición o de la vista.
También otras clasificaciones que incluyen distintas enfermedades mentales (por ejemplo, la eaquizofrenia) y muchas otras Alteraciones del Neurodesarrollo que conducen a distintos grados de dificultad que tengan consecuencias en los planos mental, emocional o físico e incluso económico, puesto que, además de los costos que significa para la familia afrontar el tratamiento de las distintas condiciones, de no resolverse los problemas, el sujeto afectado puede ver comprometido su futuro laboral.

Conclusiones
Como puede apreciarse, las Alteraciones del Neurodesarrollo implican un conjunto heterogéneo de condiciones y síntomas, por lo cual se hace imposible describir qué cursos de tratamiento pueden emprenderse ante ellos.
Desde medicamentos, pasando por distintas especialidades, tales como las clínicas, las psicopedagógicas, las terapias del lenguaje, las psicológicas, las psiquiátricas, las terapias ocupacionales, las relacionadas con la neurología y muchas otras, la lista es extensa y las que deban intervenir estarán mediadas por las características de cada persona, a quien deberán aplicarse los tratamientos adecuados.
Muchas de estas afecciones pueden revertirse, mientras que otras acompañarán a cada individuo durante el resto de su vida. Pero aun en este último caso, existen cursos de acción que permiten que sus consecuencias disminuyan dramáticamente.

Referencias:
- https://www.neuronup.com/es/neurorehabilitation/disorder
- http://dsm.psychiatryonline.org/doi/abs/10.1176/appi.books.9780890425596.dsm01
- http://www.nature.com/subjects/neurodevelopmental-disorders
- http://www.braininstitute.ca/neurodevelopmental-disorders

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