martes, 30 de agosto de 2016

Éstas son las piernas robóticas que quieren poner fin a las discapacidades



Con solo diecisiete años de edad, Hugh Herr ya era considerado uno de los mejores escaladores de Estados Unidos. Nacido en 1964 en el seno de una familia de Lancaster, Pennsylvania, Herr parecía haber nacido para la escalada de roca. Con solo ocho años, había conquistado la cima del Monte Temple en las Montañas Rocosas de Canadá, a 3,544 metros de altitud.
Sin embargo, en enero de 1982, mientras escalaba el nevado Barranco de Huntington en el Monte Washington, Herr fue alcanzado por una extraordinaria ventisca y se vio obligado a descender hasta un glaciar donde permaneció tres días a temperaturas de casi -30ºC. Herr fue rescatado finalmente, pero el congelamiento severo de sus extremidades obligó a los cirujanos a amputar sus piernas por debajo de las rodillas.
A pesar de que Herr había perdido la parte más importante de su cuerpo para escalar, la que le había convertido en una celebridad en su especialidad, empezó a concentrarse en sus estudios con un único objetivo en mente: volver a escalar como lo hacía antes.
Tras graduarse en Física por la Universidad de Millersville, ingeniería mecánica en el MIT, y un doctorado en biomecánica en la Universidad de Harvard, Herr diseñó sus propias prótesis para piernas, lo que le permitió no solo volver a escalar, sino a hacerlo mejor que nunca.
La historia de Herr parece el guión de una superproducción de Hollywood que trata de inspirar la capacidad de autosuperación con una fanfarria épica de fondo, pero es completamente real. Lo que había inspirado a Herr es que la tecnología podía ir mucho más allá de lo que había ido en el campo de las prótesis.
Y su confianza depositada en la tecnología no es exagerada, tal y como explica en el vídeo-entrevista que podéis ver un poco más arriba, pues aquellas prótesis especiales diseñadas por él mismo le permitieron apoyarse incluso entre rocas que tenían el ancho de una moneda. Las puntas de titanio de las piernas también le permitían ascender por paredes verticales congeladas:
Mi misión es contribuir en la misión mundial global de acabar con la discapacidad por medio de la innovación tecnológica.
Las habilidades motrices de Herr regresaron como si nunca antes se hubieran perdido, y además lo hicieron hasta el punto de que logró escalar a una altura mayor de la que había alcanzado antes de su accidente, llevando a cabo escaladas con deportistas de élite sin discapacidades.
Así pues, de resultas de su desagradable accidente, Herr no solo había sacado fuerzas de flaqueza para continuar adelante y encontrar una solución a su discapacidad, sino que se había interesado por los estudios, un aspecto de su vida que siempre había descuidado.
Gracias a su especialización en un campo relativamente nuevo de la ingeniería, que hace uso de principios en biomecánica y control neural, sus dispositivos de rehabilitación y mejora de las capacidades motrices llegarán a mejorar la vida de las personas con discapacidades, y también, incluso, podrá mejorar las capacidades de las personas sanas.
Hoy una extremidad biónica cuesta lo mismo que un buen coche. Con todas las tecnologías conforme crece el volumen hay una economía de escala que bajará los precios, y ese mismo efecto ocurrirá también en la biónica.
Fuente: http://www.xataka.com/

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