martes, 30 de agosto de 2016

Un taller protegido en Mendoza da trabajo a personas con discapacidades y les devuelve su dignidad



Uno de los logos de 'Rañatela', como se llama el taller ubicado en la ciudad mendocina de Maipú, dice `Ensamblando habilidades, tejiendo oportunidades´ que es justamente lo que mejor saben hacer los jóvenes y supervisores que trabajan allí a diario.
“Todos tenemos capacidades diferentes” afirmó Lorena Coria, mentora del proyecto y directora de la empresa, quien aclaró que quienes trabajan allí tienen discapacidades intelectuales, hipoacusia o déficit motor y se dedican de lunes a viernes a la producción de bolsas de polipropileno, bolsas ecológicas de friselina o papel, o a la impresión de telas para distintos artículos en serigrafía.
En plena tarea de entrega de 40.000 impresiones en tela para almohadones que venderá una cadena nacional de hipermercados, Coria recordó cuando en 2008 fue ella misma quien aterrizó con la idea en Mendoza desde Italia, “donde está la hermana mayor de Rañatela” que le enseñó a seguir los pasos aquí, a su regreso al país.
“Empezamos en un taller más chico y luego el municipio de Maipú nos apoyó y nos cedió este lugar en comodato donde empezamos con la confección de artesanías en cuero y madera con la idea de venderlos en Europa, aunque fracasamos”, explicó.
Pero no bajaron los brazos, y en el empeño por obtener una fuente de trabajo digna ganaron “un proyecto del municipio y compramos unas máquinas de serigrafía usadas que un señor nos las vendió con su cartera de clientes”, recordó Coria.
Marcos Rodríguez (41), hace muchos años trabaja en el taller. Aprendió de otro compañero y ahora es él quien le enseña a los nuevos “porque se hace de todo”.
Tiene amigos, una novia en el turno tarde y ganas de seguir allí “hasta jubilarme”, afirmó.
Todos tienen una tarea, Alberto (25) en cambio va solo al turno mañana, y mientras escucha rock nacional ayuda a doblar las telas que recibirán las costureras. Luego almuerza con su madre y hermana para reencontrarse con sus amigos al día siguiente.
Coria recordó que en Italia las cooperativas pueden incluir a personas con discapacidad, “pero en Argentina aún esperamos que se reglamente la Ley de Talleres Protegidos que, aunque está aprobada, no está reglamentada”.
La emprendedora recordó que de reglamentarse y poder poner en práctica la ley “podríamos crecer y aumentarles la pensión a los trabajadores de $ 900 mensuales al 40% del salario vital y móvil”.
“Gracias a Dios tenemos clientes grandes como Falabella, Farmacity, Wallmart, o Carrefour que conseguimos a través de la Asociación Redactivos, que desde Buenos Aires fomenta la autonomía social y económica de los trabajadores con discapacidad, generando -al mismo tiempo- auto-sostenibilidad para los programas de la Usina Asociación Civil.
“Ellos consiguen los clientes, nosotros les mandamos el pedido y luego esas bolsas vuelven a Mendoza a través de los hipermercados. Nuestro gran crecimiento y ventas a gran escala tuvo que ver con ellos”, recordaron desde el Taller.
Su experiencia e inserción en el mercado laboral los llevó a ganar varias licitaciones como las del municipio de Godoy Cruz, que les encargó 65.000 bolsas; la Universidad Nacional de Cuyo, con 82.000 bolsas de polipropileno; y otro convenio cerrado con Carrefour para elaborar almohadones de tela que saldrán pronto al mercado en todo el país con distintos mensajes impresos.

Rañatela también se compone de un equipo de supervisores y una red de costureras independientes que elaboran los productos a pedido desde sus hogares.
Además de su trabajo específico, esta organización mendocina es guía y modelo para una decena de empresas que surgen en el mercado con la misma consigna de integración y responsabilidad social empresaria dado que es el taller con más experiencia en la provincia de Mendoza.
Cajas de cartón para deliveris y rotiserías, ecobolsas para organismos y eventos, bolsas de papel, impresiones a color y fotocopiado son parte de la oferta laboral que estos jóvenes ofrecen y que ven en la organización el espacio de resguardo laboral y crecimiento.
“Dios nos ayuda a cumplir nuestros objetivos como el de seguir creciendo, llegar a otros clientes y cuando las bolsas pasen de moda poder tener otros productos que nos permitan perdurar en el tiempo”, explicó la directora.
Desde sus páginas de Internet, Facebook y demás redes sociales donde se los puede contactar ellos dicen “Todo empieza con una buena idea ¡Nosotros nos encargamos de hacerla realidad!”. Y verlos trabajar juntos en el taller con una sonrisa lo confirma.
 http://www.unidiversidad.com.ar/la-rana-tela



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