jueves, 15 de septiembre de 2016


Increíble representación de la tristeza y el amor en el arte.

Cuando los padres pierden un hijo, no hay nada en el mundo que pueda compensarlo. Este padre concentró todas sus energías para crear una obra de arte.

Para él fue muy difícil despedirse de su hijo de once años. En memoria de él, decidió crear una lápida para recordar por siempre toda la alegría que su hijo le había dado en la vida. El niño no podía caminar, por eso el padre creó una escultura de un niño que tira su silla de ruedas y se va a volar al cielo.

Mathew, su hijo, tuvo una vida corta y con parálisis, pues al nacer sufrió una falta de oxígeno. Él tuvo parálisis, ceguera y sólo podía hablar algunas palabras. Fueron tiempos muy difíciles para los padres del niño pues dedicaban todo su tiempo al cuidado del niño.

El monumento fue instalado en la lápida del niño en el año 2000. Hoy se ha convertido en un símbolo de cada uno de esos niños que día a día luchan contra sus enfermedades.

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