martes, 13 de marzo de 2018

Empezar de cero: la argentina que dejó todo para ir a trabajar a Estados Unidos con chicos autistas

Mariana vive hoy en Michigan, junto a su marido y sus dos hijos

Mariana Fraga Del Rio es psicopedagoga y decidió darle un giro a su carrera. La historia detrás del sueño, entre guardias, visas y sacrificio.

Con varios años cumplidos como expatriados, Mariana y Luis María decidieron ser papás. Tuvieron dificultades y recurrieron a tratamientos de fertilidad. "Una vez que terminamos de pagar los estudios, afrontamos el costo de los tratamientos, -cuenta Mariana-. La medicina acá es carísima y tenés que elegir por qué vas al médico".
Hoy, estos dos argentinos son papás de Tobías, de cuatro años y de Benjamín, de nueve meses. Aunque cumplieron también el sueño de la casa propia (en un buen distrito escolar), la distancia y las diferencias culturales imponen otros desafíos. "Acá te dan doce semanas de licencia por maternidad y no son pagas. La ley te protege en tanto que no le van a dar tu trabajo a otro. Pero después de la semana doce, si no vas a trabajar, la empresa te puede echar y vos no podés decir nada, -aclara Mariana-. Hoy para nosotros el desafío es criar a nuestros hijos sin contar con la ayuda de nuestras familias, porque están lejos".
¿Planes a futuro? La pregunta parece responderse sola para esta psicopedagoga que encontró, en un país muy distinto (e imperfecto, como todos), la vida que siempre quiso. "Yo los voy a criar acá. Quiero que mis hijos sean hijos del mundo y nuestro objetivo es darles las mejores oportunidades de educación para que ellos vuelen. En este momento de mi vida, éste es mi lugar en el mundo", dice, convencida.
Peso a eso, en el relato también se cuela un dejo de nostalgia cuando piensa en todo lo que extraña del país que dejó atrás. "En la vida de un inmigrante es un antes y un después del momento en que tenés hijos. Por eso, la familia, indudablemente, es lo que más se extraña. La calidez argentina también. Es algo que noto siempre que voy. ¡Ah! ¡Y la comida! La gente no se da cuenta de lo rica que es la comida allá".
Si bien la experiencia de cada expatriado es singular, Mariana tiene sus propias recomendaciones para quienes quieran buscar su destino en Estados Unidos. "Que hablen con alguien que haya hecho la experiencia, -destaca-. Yo lo hice y me ayudó muchísimo. Muchas veces uno idealiza y así es como mucha gente viene y después no la termina pasando tan bien". En cuanto a los contrastes culturales, hay uno que se destaca entre todo un catálogo: "Acá está muy presente el tema del espacio personal. No podés acercarte mucho físicamente a alguien porque está visto como una falta de respeto".
En unos días, y después de tres años sin venir, Mariana estará viajando a Buenos Aires para reencontrarse con su familia. A su regreso, cargará la valija de golosinas y libros en español, para que sus hijos estudien su idioma. Eso y sólo algunos pocos símbolos de su argentinidad alcanzarán para hacerla sentir más cerca cuando el frío de Michigan le ceda paso a la nostalgia.
Fuente TN
https://tn.com.ar/sociedad/dejo-todo-para-irse-estados-unidos-trabajar-con-chicos-autistas-nueve-anos-despues-vive-su-propio_856192

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