viernes, 9 de marzo de 2018

Ropa adaptada para personas con discapacidad

Ropa adaptada para personas con discapacidad
Se trata de indumentaria diseñada en función de la propia experiencia de la emprendedora.
Miriam Nujimovich vivía en los Estados Unidos en 2010, cuando sufrió un ACV. Estuvo dos meses en un hospital allí y en cuanto le dieron el alta se volvió a Buenos Aires, a seguir recuperándose. Durante cuatro meses hizo tratamiento ambulatorio, de 7 a 13 horas; y contrató a profesionales para que al regresar a su casa siguieran rehabilitándola allí. Todo esto sin contar varias operaciones a las que tuvo que someterse.
“Necesitás toda la vida para rehabilitarte”, dice Nujimovich, en cuyo aspecto personal nada denota este periplo; apenas habla con un poquito de ‘delay’. “Mientras estuve en el hospital no sufrí, porque me puse una especie de coraza psicológica”, añade. La ficha terminó de caerle cuando pudo retomar una vida cotidiana con cierta normalidad. Concretamente, en las primeras vacaciones que se tomó, hace cinco años, con su hijo, que entonces tenía doce.
“Como una tonta, me fui a un lugar donde hacía frío. Pero en los interiores la calefacción estaba muy alta; y volví loco a mi hijo pidiéndole que me abrochara y desabrochara la campera continuamente, porque yo no podía manipular el cierre por mí misma”, cuenta Nujimovich.
“Terminamos agotados, así que en cuanto aterricé de las vacaciones, llamé a una modista”, sigue la emprendedora. Es que se había formado el propósito de hacer ropa para gente como ella. “Yo estuve en silla de ruedas, con yeso, después con el bastón de tres patitas y luego con el bastón normal hasta que volví a caminar; aún tengo una limitación motriz en un brazo”, repasa para indicar que sabe bien qué “arreglos” necesita la ropa “normal” para resultarle funcional a personas que están en cada una de esas situaciones.
Primero con la modista y luego con una diseñadora textil y una gráfica, Nujimovich fue diseñando jeans, remeras y camperas que tienen velcro y cierres para que el usuario pueda ponérselos, abrochárselos o desabrochárselos estando sentado. Pero no son sólo para quienes estén en silla de ruedas, sino también para quienes estén limitados en el uso de sus extremidades superiores o, incluso, para la comodidad de las personas que los ayudan: que las prendas puedan abrirse y cerrarse sin pedir ayuda.
Por ejemplo, un pantalón de mujer viene con la cintura adaptada en la espalda y tiro alto, para dar mayor comodidad en la pose sentada. Tiene elástico para mayor ajuste; un sistema de cierre fácil con acceso en la cintura y bragueta con velcro extra largo; un orificio para uso de sonda; bolsillos accesibles en la parte delantera y presillas interiores reforzadas, que brindan más independencia.
El concepto de Handy Inclusiva —tal la marca que lanzó en 2016 con su socio, Oscar Kaplan— incluye la “dignidad”, en dos acepciones. Una, que las prendas tengan un diseño a la moda, urbano y agradable; que no se note que están adaptadas para personas con discapacidad motora o visual. La otra, que las telas son “las mejores que se consiguen en el país”, y los talleres donde se confeccionan son “dignos” respecto de las condiciones laborales de sus empleados.
Un indicador de los precios es el del jean, confeccionado en telas de Alpargatas, que cuesta $790 (niños) a $890 (para adultos). Handy comercializa online a través de su propio portal o de los sitios web de subastas; pero además, desde diciembre está presente con un stand en el Carrefour de Vicente López, de viernes a domingo. Allí se hacen ventas pero también hay promotoras que explican la propuesta de la marca (como también en hospitales y otras instituciones afines). “Carrefour nos ayuda mucho”, agradece Nujimovich.

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