miércoles, 7 de noviembre de 2018

Alteraciones en el neurodesarrollo en niños

Resultado de imagen para neurodesarrollo en niños
Imagen relacionada
Se denomina estimulación sensorial y técnicas en el desarrollo psiconeuromotor, a todas aquellas disciplinas que actúan estimulando, equilibrando, o fortaleciendo las vías informacionales neurológicas necesarias para una correcta funcionalidad de las capacidades neuromotoras, funcionales, psicológicas y cognitivas del niño.
Este artículo está dedicado a entender cómo avanza el desarrollo del niño en los primeros años de vida, y a partir de esa comprensión poder ampliar nuestra visión cuando se presentan alteraciones en el neurodesarrollo. Por ello iniciaremos presentando una disciplina comprometida con ese propósito, la psicología del Desarrollo Humano, que estudia al ser humano desde el momento de la concepción pasando por todos los procesos de cambios que se suscitan a lo largo de la vida, tanto en el desarrollo físico, como el desarrollo cognoscitivo y el psicosocial.
A lo largo del ciclo vital, el ser humano, desde su nacimiento hasta la vejez, va consolidando una serie de características que se constituyen en las habilidades que le permitirán alcanzar las destrezas en cada una de estas áreas.
De esta manera, el desarrollo es concebido como un proceso que ocurre durante toda la vida, desde la existencia a la muerte, en función de la interacción entre la persona y el ambiente (León, 2008; Lombardo y Krzeiem, 2008). Cuando pensamos en el desarrollo infantil, especialmente hasta los 6 años de edad cronológica, se engloban tres periodos, que serán descritos a continuación, a saber, el periodo prenatal (desde la concepción hasta el nacimiento), la infancia (abarca desde los primeros meses de vida hasta los 3 años de edad) y la niñez temprana (desde los 3 años hasta los 6 años de edad) (Ramos, 2009).
El período prenatal comienza con la concepción, un proceso casi mágico donde se forma el “cigoto” (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978). A partir de este momento se inicia la gestación durante aproximadamente 266 días, en los cuales, a través de la morfogénesis, los genes comienzan los procesos de división y migración que originarán los órganos y partes del cuerpo.
Así, dentro de este periodo se puede describir el desarrollo del feto en una serie de etapas, a saber, la primera, etapa germinal, que va desde la concepción hasta las dos primeras semanas, y se encuentra fundamentalmente caracterizada por la división celular del cigoto (mitosis), lo que aumenta su complejidad y diferenciación y culmina cuando se implanta en la pared del óvulo, ya convertido en blastocito. En esta fase, el blastocito comienza, a su vez, a diferenciarse, dando origen al ectodermo (del cual se desprenderán la piel, uñas, cabello, dientes, órganos y el sistema nervioso central), el endodermo (sistema digestivo, hígado, páncreas, glándulas salivales y sistema respiratorio). Posteriormente, surgirá el mesodermo (capa interna de la piel, músculos, esqueleto, sistema excretor y circulatorio) y otras partes se convertirán en la placenta, cordón umbilical y el saco amniótico (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978; Moreno, 2009).
La segunda, etapa embrionaria, se da entre la segunda y la octava semana de gestación, caracterizada por el “rápido crecimiento y desarrollo de los principales órganos y sistemas corporales” (p. 98, Papalia, Olds y Feldman, 2004), por lo que en esta fase el embrión se encuentra más vulnerable ante la acción de los factores teratógenos, tales como la nutrición, la actividad física, el consumo de drogas u otros medicamentos, el alcohol, condición de salud de la madre, la edad de los padres.
En este punto es menester señalar ontogénicamente el desarrollo del sistema nervioso, el cual, como se señaló, proviene de la capa ectodérmica del blastocito, que va a diferenciarse, originando la placa neural de la que se desprenderán el tubo neural (se forman los hemisferios cerebrales, el cerebelo y el tallo cerebral) y las crestas neurales (donde se forma el sistema nervioso periférico). De manera que durante los tres primeros meses se forman las estructuras del sistema nervioso central, y hacia la segunda mitad de la gesta, se da el proceso de organización y maduración del sistema nervioso que da inicio cuando se produce la mielinización (proceso que cubre de mielina las fibras nerviosas, lo cual acelera la transmisión del impulso nervioso optimizando la comunicación intercelular) y organización de la citoarquitectura de la corteza cerebral (Lopera, 1992; Moreno, 2009).
Finalmente, la etapa fetal, sucede entre la octava semana y hasta el momento del alumbramiento, en la cual la principal característica es el aumento del tamaño corporal del feto (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978). Durante todo el embarazo, y en especial en la fase embrionaria, es importante tomar en consideración aquellos factores que pudiesen incidir en la integridad del desarrollo del embrión y luego del feto, por lo cual el control y atención prenatal, así como la promoción de un clima familiar agradable, contribuyen positivamente al desarrollo óptimo del feto.
A partir del trabajo de parto comienza el segundo periodo descrito, la infancia, con el neonato, que se encuentra en una suerte de transición entre la vida intrauterina y la existencia independiente (se da durante las primeras 4 semanas de vida del bebé), el cual se caracteriza por presentar un ciclo periódico de sueño y vigilia para garantizar su desarrollo (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978).
En este punto, es importante señalar cómo se sucede el desarrollo en esta etapa a la luz de las 3 dimensiones descritas anteriormente, en primer lugar, con respecto al desarrollo físico, siguiendo los principios cefalocaudal, que señala que el desarrollo se da de arriba hacia abajo, lo cual explicaría el tamaño de la cabeza del bebé en relación proporcional al cuerpo, y próximodistal, que indica que cursa desde el interior al exterior, al igual que el proceso de mielinización. En este área se produce un rápido desarrollo de las habilidades motoras (siguiendo una serie de hitos como el control cefálico, rodar, sentarse, gatear, marcha independiente), además, a nivel cerebral, continúan los procesos de migración y diferenciación celular, por lo que en este momento existe un mayor riesgo de susceptibilidad ante factores ambientales (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978; Lopera, 1992; Moreno, 2009).
Con respecto al desarrollo cognoscitivo, se agudizan las habilidades para aprender y recordar, se acelera el desarrollo del lenguaje y la comprensión de lo que sucede en el ambiente del niño y comienza el desarrollo de la simbolización y la capacidad de resolución de problemas. Es importante destacar que han surgido diversas propuestas teóricas para dar cuenta de las habilidades que desarrollan los niños en este área, entre los que se destacan el enfoque conductista, que se enfoca en los mecanismos de aprendizaje, poniendo especial énfasis en el papel del ambiente como elemento reforzador o no de los comportamientos que exhibe el niño, de forma tal que a la luz de esta teoría el niño es un cúmulo de respuestas (Bijou, 1982; Papalia, Olds y Feldman, 2004).
Por su parte, el enfoque piagetiano describe una serie de etapas para el desarrollo del pensamiento en los niños, enfocándose fundamentalmente en la forma en la cual se estructura la actividad mental para adaptarse al medio ambiente (Piaget, 1973). Además, hace referencia a los planteamientos sobre el aspecto genético del conocimiento que estudia el desarrollo de las funciones mentales desde su génesis y no sólo desde el estudio del niño en sí mismo o de los cambios que suceden con el paso del tiempo, tal como reza Fernández (2000): “…es un método para estudiar las leyes que rigen el conocimiento en general, y no sólo el conocimiento del bebé, del niño o del adolescente” (p. 78).
Por otro lado, el desarrollo psicosocial, en los 3 primeros años de vida del niño, se caracteriza por formarse el vínculo de apego con los cuidadores y otros significativos, el desarrollo de la consciencia, según los planteamientos de la teoría de Erick Erikson, el paso de la dependencia hacia la autonomía y un mayor interés por relacionarse con otros niños. Específicamente, con respecto al concepto de apego, López, Etxebarria, Fuentes y Ortiz (1999) plantean que “…la formación del sistema de apego es el resultado de la interacción entre la actividad del niño en cuanto a buscador de contacto y vinculación, y la actividad de los padres, el sistema de cuidados ofrecidos” (p. 47).
En el período de la llamada niñez temprana, que comprende desde los 3 a los 6 años de edad, el desarrollo físico del niño, se caracteriza por presentar un equilibrio en las proporciones corporales, se consolidan destrezas motrices finas y la dominancia manual, se regularizan los ciclos de sueños y vigilia. Con respecto al desarrollo cognoscitivo, siguiendo los planteamientos piagetianos, se manifiestan las características preoperacionales del pensamiento (animismo, egocentrismo, lógica transductiva, entre otras), inicio de la noción de teoría de la mente, y se evidencian mejoras significativas en las habilidades lingüísticas en cuanto a vocabulario, gramática y sintaxis. En relación al desarrollo psicosocial, se reafirma la autoestima, se incrementa la comprensión de emociones, la independencia, iniciativa, el autocontrol y autocuidado, además, el juego se caracteriza por ser más social y cooperativo, se desarrolla la identidad de género, distinguen entre el bien y el mal, aunque juzgan en base a las consecuencias y no considerando las intenciones (Papalia, Olds y Feldman, 2004; Lefrancois, 1978; León, 2008; Lopera, 1992; Ramos, 2009).
Por otro lado, desde la mirada neuropsicológica, el desarrollo ontogénico del sistema nervioso constituye el eje central del funcionamiento ulterior, entendiendo este sistema como un gran director de orquesta, que regulará longitudinal y transversalmente no solo las funciones corporales básicas, sino también las funciones cognitivas superiores. En este sentido, es importante tomar en consideración el avance en el estudio de los factores que puedan producir alteraciones en el proceso de diferenciación neuronal debido a que originan anormalidades en el desarrollo de la corteza cerebral que pueden expresarse de diversas maneras, comprometiendo el desarrollo integral del niño. Por lo tanto, desde mi experiencia, contar con la posibilidad de integrar las visiones del estudio del desarrollo humano con la visión neuropsicológica constituye un complemento invalorable para la intervención y principalmente la estimulación y prevención temprana en estas etapas del ciclo vital.

Katherine Goncalves Correia*
* Katherine Goncalves Correia es psicóloga, especialista en desarrollo humano, neuropsicología y trastornos del neurodesarrollo.
E-mail de contacto: psicokathygc@gmail.com

Referencias bibliográficas:
– Bijou, S. Psicología del desarrollo infantil. México: Editorial Trillas.
– Fernández Lópiz, E. (2000). Explicaciones sobre el Desarrollo. Madrid: Pirámide.
– León, C. (2008). Secuencias de desarrollo infantil integral. Caracas: publicaciones UCAB.
– Lefrancois, G. (978). Acerca de los niños, una introducción al desarrollo del niño. México: Fondo de Cultura Económica.
– Lombardo, E. y Krzemien, D. (2008). La psicología del curso de vida en el marco de la psicología del desarrollo. Revista Argentina de Psicología 6 (10) 111-120.
– Lopera, F. (1992). Neurología del comportamiento infantil. En M. Roselli, A. Ardila, D. Pineda y F. Lopera (eds.). Neuropsicología infantil. México: Prensa Creativa.
– López, F., Etxebarria, I., Fuentes, M., y Ortiz, M. (1999). Desarrollo afectivo y social. Madrid: Ediciones Pirámide.
– Moreno, M. (2009). Bases biológicas de la conducta. En G. Peña, Y. Cañoto y Z. Santalla (comps.). Una introducción a la psicología (pp. 99-118). Caracas: Ediciones Ucab.
– Papalia, D., Old, S. y Feldman, R. (2004). Desarrollo humano (9 ed.). México: Mc Graw Hill.
– Piaget, J. (1973). Seis estudios de psicología (5 ed.). España: Seix Barral.
– Ramos, T. (2009). Etapas del ciclo vital. En G. Peña, Y. Cañoto y Z. Santalla (comps.). Una introducción a la psicología (pp. 117-127). Caracas: Ediciones Ucab.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Estudiantes de Bariloche desarrollaron anteojos para Personas con Discapacidad Visual con sensores “antichoque”

Innovador proyecto han desarrollado estudiantes y docentes de la  Escuela Cooperativa Técnica de los Andes , en la Ciudad de Bariloche (R...