sábado, 14 de mayo de 2022

LA CRISIS DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD Y LA PÉRDIDA DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA




Diferentes organizaciones de padres con niños con discapacidad advierten sobre los problemas para encontrar escuelas y una educación verdaderamente inclusiva para sus hijos e hijas


Hay mucha preocupación entre los padres de niños con discapacidad, por los problemas que deben sortear a diario para encontrar escuelas y una educación realmente inclusiva para sus hijos. Desde la Asociación para la Inclusión de las personas con Síndrome de Down de Rosario (Aisdro), están haciendo oír con cada vez más fuerza el reclamo por lo que está sucediendo en varias instituciones educativas de Rosario y en diferentes localidades de Santa Fe.

Son numerosas las familias que día a día se ponen en contacto con esta organización de la sociedad civil, para consultar cómo proceder ante la discriminación sufrida por sus hijos en establecimientos escolares.

Relataron  con mucha angustia y desasosiego situaciones que son todas discriminatorias -a su entender-, ya que en las escuelas públicas y privadas sus niños sufren "recortes injustificados de horarios, prácticas de segregación, como estar en otras aulas o solo asistir a determinadas horas de cátedras o con acompañamiento adulto obligatorio, imposibilidad de asistir a campamentos, talleres, encuentros recreativos, salidas grupales, etc".  

"Lo injusto es que dichas prácticas son aplicadas con el argumento de que se realizan pensando en el chico, es lo mejor para el niño, como si salir del aula o de la escuela fuese una estrategia de enseñanza, incluso para algunas instituciones, en ocasiones la mejor o la única estrategia a aplicar", advierte un comunicado elaborado por los padres y madres de Aisdro.   

"Lo preocupante también es que muchas veces esta disposición es reflexionada y diseñada conjuntamente con la escuela especial, quien supuestamente debería realizar una tarea de acompañamiento en el aula común, como modalidad, con aportes de herramientas para sortear impedimentos, desde su especialización en discapacidad, trabajando en conjunto con los padres y equipos y/o maestros de apoyos", continúa el texto. 

Luego afirma: "Esto no llega a concretarse, y se convierte en un agente de obstáculos que agrega angustia al grupo familiar, ejerciendo, muchas veces, presiones para la toma de decisiones con límites de tiempo y bajo supuestas consecuencias negativas para el niño". 

"Particularmente difícil son los casos en que aludiendo a dificultades en la conducta del niño, o su supuesto cansancio, o porque no asiste su maestra de apoyo, son directamente excluidos, impidiéndose su permanencia en el establecimiento, ya que llaman a los padres, casi como una urgencia y estos, estén donde estén, no importa sus circunstancias de vida, deben dejar todo e ir a retirar a sus hijos de la escuela, permaneciendo, mientras tanto, los niños en el patio u otro lugar de la escuela, fuera de su aula. Situación altamente discriminatoria", continúa. 

Desde Aisdro aseguran que "otros casos de los que se ha tomado conocimiento son aquellos en que concurren a la escuela especial para la mayoría de las materias curriculares y solo se les permite asistir a la escuela común para las llamadas no curriculares como Educación Física o Música o Tecnología (el llamado sistema mixto). 

Desde el año 2008 Argentina se comprometió a cumplir los derechos de las personas con discapacidad plasmadas en La Convención Internacional mediante la Ley 26.378. El art. 24 dice: Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles, así como la enseñanza a lo largo de la vida, con miras a: 

a) Desarrollar plenamente el potencial humano y el sentido de la dignidad y la autoestima y reforzar el respeto por los derechos humanos, las libertades fundamentales y la diversidad humana; 

b) Desarrollar al máximo la personalidad, los talentos y la creatividad de las personas con discapacidad, así como sus aptitudes mentales y físicas; 

c) Hacer posible que las personas con discapacidad participen de manera efectiva en una sociedad libre. 

2. Al hacer efectivo este derecho, los Estados Partes asegurarán que: 

a) Las personas con discapacidad no queden excluidas del sistema general de educación por motivos de discapacidad, y que los niños y las niñas con discapacidad no queden excluidos de la enseñanza primaria gratuita y obligatoria ni de la enseñanza secundaria por motivos de discapacidad; 

b) Las personas con discapacidad puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan; 

c) Se hagan ajustes razonables en función de las necesidades individuales; 

d) Se preste el apoyo necesario a las personas con discapacidad, en el marco del sistema general de educación, para facilitar su formación efectiva; 

e) Se faciliten medidas de apoyo personalizadas y efectivas en entornos que fomenten al máximo el desarrollo académico y social, de conformidad con el objetivo de la plena inclusión. 

Los padres consideran que continúan existiendo barreras de todo tipo que impiden que las personas con discapacidad accedan al sistema educativo en condiciones de igualdad y no discriminación con el resto de los estudiantes, en especial las que llaman barreras actitudinales, que definitivamente no están siendo revisadas y ajustadas adecuadamente, permitiéndose aún hoy los discursos: “no estamos preparados”, “evalúen papis, si esta es la mejor escuela para su hijo”, “acá las cosas son así, si el niño no se adapta, habrá que buscar un lugar más adecuado para sus “condiciones”, son los argumentos que deben escuchar los padres.

"La falta de fiscalización efectiva y eficaz del Estado, nos lleva a pensar que esta población no está entre sus prioridades, abriendo más la brecha de las diferencias", remarcan desde Aisdro. 

Afirman desde esta ONG que apuesta a "los cambios, a mejorar, a las buenas prácticas, al diálogo, a la escucha sincera y respetuosa de los padres y los niños, en definitiva, la gestación de comunidades colaborativas que conduzcan hacia un aula para todos, pero para ello se necesitan políticas públicas claras y contundentes en torno al respeto a la diversidad funcional y la inclusión de los niños con discapacidad, en particular con Síndrome de Down". 

Las obras sociales también están siendo parte de este conflicto y de la "desidia que está atravesando el área de discapacidad". Denuncian que ciertas rechazan y abiertamente incumplen el Art 24 de la convención

Dicho artículo prevé que si el estudiante requiere personal de apoyo a la inclusión tiene derecho a contar con el mismo durante su trayectoria educativa. "Esperando solución, las infancias de los niños con discapacidad se ven atravesadas por problemas burocráticos totalmente innecesarios", apuntaron. 

La falta de respuesta al derecho al diálogo 

 

Las Organizaciones de la Sociedad Civil de y para Personas con Discapacidad de la ciudad de Rosario e integrantes de la Asamblea de Organizaciones denuncian en este último tiempo que no son "escuchados". 

“No tenemos respuesta sobre el no cumplimiento de la Ordenanza n.º 9524/2016, que es de la Asamblea de Organizaciones que trabajan con personas con discapacidad, con el estado, con la dirección de discapacidad”, dicen los referentes de las Organizaciones.

“Queremos que nos reciba el intendente en una audiencia para explicar las problemáticas. Sentimos que la discapacidad no está en agenda”, agregaron.

“Atravesamos una situación difícil en donde la vulnerabilidad de las personas con discapacidad, requieren de nuestra inmediata intervención y el cumplimiento de las políticas públicas establecidas. Consideramos que al no poder brindarles lo que solicitan se están cercenando sus derechos”, citan en la carta abierta. 

Por último, el comunicado de Aisdro remarca que "lamentablemente también se suma a la angustia de las familias el incumplimiento de la obra social Iapos, que operativamente rechaza y abiertamente incumple el Art. 24 de la Convención. 

Fuente Rosario3


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viernes, 13 de mayo de 2022

CÓMO HACER SOLUCIONES TECNOLÓGICAS PARA PERSONAS CON DISCAPACIDADES MÁS SOSTENIBLES Y CON MAYOR IMPACTO






Aplicaciones, dispositivos, programas de inclusión: los emprendimientos que brindan servicios para personas con discapacidades ya no son iniciativas aisladas sino todo un ecosistema con un camino recorrido. Para dar un salto de calidad y escala, una universidad formó una mesa de trabajo con cinco emprendedores exitosos en el rubro. Trabajar en forma colaborativa es clave para difundir innovación, avanzar en las regulaciones y conseguir inversores


Si lo que cuenta este texto fuera una película, la escena de inicio podría ser cualquiera de las siguientes:

La de Manuel Díaz Ferreiro y otros tres amigos sentados en un bar de la Universidad Nacional de Córdoba y preguntándose, con sincera curiosidad, cómo hacen las personas ciegas o con discapacidad visual para estudiar.

O la de Alejandro Bisi ―ayudante de la cátedra Química y estudiante de Ingeniería en la Universidad Nacional de Entre Ríos― al conocer a Facundo, un chico con atrofia muscular espinal, hijo de la docente titular con la que trabaja, y empieza a pensar en un dispositivo que lo ayude a estar parado una hora al día como parte de su rehabilitación.

Quizás la de Ezequiel Escobar ―estudiante de Ingeniería en Informática, en Jujuy―, cuando conoce a Ariel, un compañero con discapacidad auditiva que debe dejar la carrera porque no puede acceder a un audífono.

O la de Gabriel Marcolongo al prometerse hacer algo para atenuar el desempleo entre las personas con discapacidad.

El guion de esta historia, que son varias historias, seguiría con narraciones en paralelo: contaría que los estudiantes se convirtieron en profesionales y que cada una de estas inquietudes iniciales mutó en distintos proyectos con un fuerte sello inclusivo. Primero pequeños, luego empresas rentables.

Díaz Ferreiro es uno de los fundadores de PROCER, una empresa dedicada al desarrollo de soluciones tecnológicas para personas con discapacidad visual que, a través del uso de la tecnología, ofrece herramientas para la inclusión laboral y educativa.

Bisi desarrolló GiveMove, una empresa de tecnología médica que provee soluciones innovadoras de movilidad y autonomía para niños, adolescentes y adultos con discapacidades motrices de miembros inferiores.

Escobar creó uSound, que busca mejorar la calidad de la audición con productos y servicios basados en tecnología.

Y Marcolongo armó Inclúyeme.com, una empresa con certificación B —que alude a su misión de brindar soluciones a problemas sociales y ambientales— que desde 2013 trabaja en apoyar a organizaciones en el desarrollo de programas integrales de diversidad con énfasis en la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad.

Al igual que ellos, Mateo Salvatto, otro emprendedor comprometido con la inclusión, desarrolló Háblalo, una app que asiste a personas con discapacidades o dificultades que afectan su comunicación.

Las tramas paralelas de estos proyectos se cruzaron el último jueves de abril: estos cinco emprendedores fueron convocados a una charla y una posterior mesa de trabajo por el EmprendeIAE, el centro de entrepreneurship del IAE (la escuela de negocios de la Universidad Austral). “Impulsamos este encuentro porque nos parece importante poner luz sobre lo que representa emprender para el bien. En este caso, convocamos a emprendedores que pasaron por el IAE y hoy trabajan desarrollando soluciones en torno a la inclusión de personas con discapacidad, con un modelo rentable, sostenible, buscando crecimiento y expansión”, explica Silvia Torres Carbonell, directora del centro, sobre el evento que contó con 40 personas en forma presencial y 70 que lo siguieron en línea.

Y destaca: “A su vez, queremos ayudarlos a fortalecer sus redes, a que trabajen en equipo y de forma colaborativa, asociándose, complementándose e incluso siendo más eficientes compartiendo recursos y aprendizajes comunes”.

Durante el encuentro se habló de cómo debe ser una mirada integral de la discapacidad, cómo la tecnología y la innovación son herramientas para la inclusión y la importancia de elegir aliados (inversores) para el desarrollo de proyectos.

El ecosistema

Tras la charla abierta al público, los emprendedores participaron de una mesa de trabajo, un primer encuentro promovido por la IAE que ya proyecta otros espacios similares. “Cada emprendimiento tiene un camino distinto recorrido y aspectos más y menos desarrollados. Es importante que trabajen en conjunto para ayudar a ‘acortar distancias’ con el resto de los emprendedores, inspirando a quienes quieren iniciar este camino de emprender con impacto (siendo sustentables y rentables). También que compartan información, redes, contactos que puedan servir entre ellos”, explican desde la universidad.

Los emprendedores no solo coinciden en entender la tecnología como una poderosa herramienta de inclusión: también creen que el trabajo en equipo los potencia.

“Desde hace tiempo trabajamos con el ecosistema de emprendedores de discapacidad y hacemos alianzas con ellos. Entendemos que el tema no lo puede resolver una sola organización: necesitamos trabajar todos juntos”, señala Marcolongo.

Para Escobar, “emprender con impacto social lleva una complejidad diferente en términos de captación de fondos de inversión, procesos regulatorios y sobre todo cuando se trata de productos de innovación, porque normalmente las regulaciones están un paso antes y se hace todo un poco más cuesta arriba”. Por eso, considera que al reunirse con emprendedores “que están en la misma” ayuda “a generar una sinergia, intercambiar experiencias, facilitar contactos y recursos para acelerar tiempos y canales para llegar a los usuarios”.

En esa línea, Díaz Ferreiro señala: “El intercambio consiste en organizar mesas de trabajo para contar experiencias que permitan ‘acortar’ caminos a la hora de desarrollar nuestros emprendimientos, compartir contactos para llegar más fácil y rápidamente a lugares que otros emprendedores han recorrido. Es una experiencia completamente enriquecedora porque hablamos el mismo idioma en cuanto a nuestra misión como empresas, las dificultades son similares y la gratificación del trabajo realizado también. Por otra parte, me encontré con personas muy generosas dispuestas a ayudar y eso siempre es un plus”.

El fundador de PROCER ejemplifica cómo este trabajo colaborativo se materializa en oportunidades concretas: “Inclúyeme.com tiene su eje en la inclusión laboral de personas con discapacidad. En PROCER tenemos dispositivos que ayudan a las personas ciegas a trabajar de manera independiente. Desde Inclúyeme.com nos ayudan a llegar más rápido a las empresas en las que PROCER puede ser de utilidad. O, por ejemplo, nosotros tenemos sede social en Chile y ayudamos a que otro emprendimiento que aún no tiene operaciones en ese país pueda hacerlo de manera más fácil y amigable”.

Bisi suma ejemplos de cómo trabajar en conjunto abre puertas: “Siempre que un emprendimiento alcanza un logro (como que una obra social ahora dé la cobertura de un dispositivo) compartimos la información sobre cómo logramos ese objetivo. O cuando hacemos una presentación en un centro de rehabilitación, convocamos a los demás emprendedores del área de manera que el esfuerzo individual de cada uno sirva de manera colectiva”.

Muchas veces sucede que al divulgar en un centro de rehabilitación la tarea de otros emprendimientos, las personas que trabajan ahí se sorprenden, porque no los conocían. “Es fundamental que, adonde vayamos, no solo hablemos de lo que hacemos, sino de las soluciones que ofrecen otros colegas”, remarca.

Las claves de un negocio inclusivo

Los distintos emprendedores también señalan que si lo que se quiere es resolver un problema que enfrentan personas con discapacidad, entonces la clave pasa por escucharlas, más allá de lo mucho que se conozca sobre tecnología aplicada.

“Hay que incorporar a las personas con discapacidad en todo el proceso de creación de la solución”, sintetiza Marcolongo, quien destaca que en Inclúyeme.com cuentan con varias personas con discapacidad en el equipo. Y que el trabajo con ellas lo ha llevado a aprender que “la discapacidad es una condición más de la persona, pero no podés encasillar a la persona en la discapacidad”.

Bisi refuerza la idea de hacer partícipes del proceso a las personas con discapacidad. “Si no, nos podemos equivocar y feo”, advierte. También destaca que “hay que saber entender el problema y decidir si es momento de usar una tecnología u otra”.

“Es importante escuchar al usuario, medir su satisfacción, hacer encuestas, etc. En definitiva, estar cerca y afinar cada vez más la propuesta de valor para que sea una que realmente resuelva el problema del usuario”, agrega Escobar.

Además de esto, Díaz Ferreiro considera que “es importante siempre pensar en la sustentabilidad del proyecto: he visto muchos emprendedores con ideas increíbles quedarse en el camino por no tener en cuenta la necesidad de tener una empresa rentable que permita desarrollar el producto con escala y visión global”.

“Tener o no rentabilidad va a depender de entender bien cuál es el problema que estás tratando de solucionar y una vez que lo enfocaste, trabajar por una solución que ayude a la mayor cantidad posible de personas. Eso es lo que te va a permitir escalar”, resume Marcolongo.

En este sentido, Díaz Ferreiro aclara que hay que identificar bien al cliente, pero que este no necesariamente es el usuario: en el caso de PROCER, además de los usuarios, son clientes universidades, bibliotecas, gobiernos, empresas y obras sociales.

Es posible, entonces, aunar en un proyecto el impacto social y la rentabilidad.

“Nosotros comenzamos siendo cuatro compañeros de la universidad, sin un peso, y hoy somos un equipo de más de cuarenta personas enfocadas en el propósito de mejorar la calidad de vida de usuarios con pérdida auditiva”, ilustra Escobar.

Y aunque lo económico es importante, Bisi explica la esencia que tienen este tipo de emprendimientos: “Perseguimos el lucro, somos empresas, pero hacemos lo que hacemos porque nos motiva algo más que la plata. Nos motiva generar un cambio, la felicidad en cada familia, el abrazo que recibís al entregar un producto, la alegría del niño, de la mamá, del papá, de la persona”.

Fuente Infobae

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DESCUBRE CÓMO VEN LAS PERSONAS CON MIOPÍA

Ensayo sobre la Miopía” es una serie de fotografías captadas por Layana Leonardo. La obra exhibe al mundo a través de una persona con miopía y la forma en que los lentes cambian su visión.

En las imágenes de la artista brasileña, se aprecian paisajes borrosos de fondo, los cuales se aclaran mediante el vidrio de un anteojo. Layana asegura que la fotografía es una actividad que interpreta la vida, enfatizando lo que generalmente la gente no percibe diariamente.

Bajo este concepto nace el Ensayo sobre la Miopía, donde todo lo que se observa en el interior del lente es claro, en contraste con lo que está fuera de su alcance. Ésto “representa una vida más nítida y hermosa”, explica la autora en la Revista Design.

Por otra parte, las fotos también han llevado a la reflexión sobre la posibilidad de si se padece miopía y no se ha advertido la situación. En estas personas, la primera vez que utilizan lentes se dan cuenta de cómo realmente es el mundo y de la mala visión que sufren.



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EMPATÍA HACIA LOS VIAJEROS CON AUTISMO




Este proyecto de ley contempla a un universo importante de personas que, a la hora de embarcar, desembarcar o transitar su viaje a través de distintas modalidades de transporte, sufren.

Decidí elaborarlo y presentarlo cuando advertí que había muchas manifestaciones en notas y redes, de padres o madres que habían vivido situaciones difíciles en los embarques a causa de las esperas, o el desconocimiento del personal acerca de este tema, lo cual dificulta su contención y ayuda.


Las personas con autismo padecen situaciones de mucho estrés ante cambios en su rutina o lugares con mucho ruido, personas y estímulos, como lo son los aeropuertos, terminales de micros y estaciones de trenes.

El paso por las terminales de transporte en general es complicado, son lugares nuevos, con muchos sonidos, caminos complicados, mucha gente; lo que puede generar en ellos y sus familiares un caos.

Las personas con cualquier grado de autismo sufren mucho en las esperas porque no saben cuánto tiempo va a pasar, fundamentalmente para ellos, pero también para sus padres o cuidadores representa un gran estrés.

El presente proyecto pretende dar cobertura a esta situación que afecta a numerosos conciudadanos y sus familias. Las estadísticas nos enseñan que uno de cada 68 niños se ve afectado por algún trastorno del espectro autista. Se estima que en la Argentina más de 500 mil personas presentan algún grado de TEA.

Este proyecto crea un sistema de prioridad y contención para personas con trastorno del espectro autista y síndromes relacionados, en los sistemas de transporte terrestre, ferroviario, aéreo y fluvial. El mismo sería de aplicación obligatoria para el Estado, los concesionarios, licenciatarios o prestatarios de los servicios de transporte público de pasajeros interjurisdiccional o internacional, que se encuentren sujetos a la competencia nacional.

Se obliga a dar prioridad en los embarques, desembarques y egresos, y contención a través de la capacitación obligatoria del personal que se relaciona con los viajeros/as para que puedan facilitar el transcurrir de la persona con autismo en su tránsito por la terminal.

Se pretende que toda persona con autismo o en su caso, toda persona acompañante de una persona que presenta trastorno del espectro autista, que deba embarcar o desembarcar en una estación terminal aérea, fluvial, terrestre y/o ferroviaria, tenga derecho de prioridad para realizar todas las tramitaciones necesarias desde el ingreso, la permanencia y el efectivo embarque, así como a la inversa, incluyendo su salida de la terminal.

Se establece también una capacitación obligatoria para los sujetos obligados (públicos y privados), para todas las personas que se desempeñan en el sistema nacional del transporte como proceso de formación integral, que contenga como mínimo conocimientos relativos a: definiciones de espectro autista; el trato que debe recibir la persona con TEA como su grupo familiar; los efectos del estrés; medidas aptas para reducir todo impacto negativo que pueda generar en una persona con Trastorno del Espectro Autista el tránsito dentro del Sistema Nacional del Transporte; medidas de prevención y contención para las Personas con Trastorno del Espectro Autista, acompañante y familia.

También estamos trabajando junto al Observatorio de Discapacidad de la Cámara de Diputados y Diputadas (AFIL), y a la Fundación Calidad Inclusiva de Mar del Plata, en un Congreso que seguramente se realizará a fines de mayo, para todo público y transmitido por medios digitales, en donde de la mano de especialistas se aborden temas relacionados al autismo, como el diagnóstico, el abordaje inclusivo en la educación formal, el autismo en la adultez y adolescencia, entre otros.

El rol del Estado en el abordaje de estas temáticas que afectan a la vida cotidiana de miles de personas en la Argentina es fundamental para que podamos ser cada día un país más justo. La capacitación debe ser nuestra aliada estratégica para proponer acciones efectivas que tiendan a ese fin.

Asimismo, creo profundamente que hay que legislar desde un lugar en donde la mirada hacia el otro/a cargue con la empatía necesaria para comprender su realidad. Sólo así lograremos redactar leyes que puedan mejorar la calidad de vida de quienes nos necesitan. Este proyecto de ley va por ese camino.

Por Marcela Passo

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CONDENAN A OBRA SOCIAL A COBERTURA DE MAESTRA DE APOYO E INTEGRACIÓN ESCOLAR A NIÑO CON AUTISMO LEVE



En un amparo, la Corte de Justicia de Salta ordenó a una obra social otorgar la cobertura total de los módulos de maestra de apoyo e integración escolar en favor de un niño con retraso madurativo leve.

En los autos “Acción de Amparo presentada por la Sra. B. L. C. vs. Instituto Provincial de Salud de Salta – Amparo - Recurso De Apelación”, la Corte de Justicia de Salta revocó de grado y, en consecuencia, hizo lugar a una acción de amparo ordenando a una obra social otorgar la cobertura del el 100 por ciento de las prestaciones correspondientes a los módulos de maestra de apoyo e integración escolar en favor de un niño con retraso madurativo leve.

Según consta en la causa, el menor fue diagnosticado con retraso mental leve y requiere de la intervención de un equipo multidisciplinario para estimular sus habilidades y lograr su integración a la escolaridad, para lo cual se solicitó la asistencia de una maestra de apoyo e integración de lunes a viernes, dos horas por día, de mayo a diciembre.

La Junta de Admisión del Instituto Provincial de Salud de Salta otorgó, sin embargo, la cobertura de los módulos de apoyo -por 4 horas mensuales- y de apoyo a la integración -por 12 horas mensuales-, con el reconocimiento al 100% y por vía de reintegro a valores de su propio nomenclador.

“El derecho a la preservación de la salud es una obligación impostergable que tiene la autoridad pública, quien debe garantizar ese derecho con acciones positivas, sin perjuicio de las obligaciones que deban asumir en su cumplimiento las jurisdicciones locales, las obras sociales o las entidades de la llamada medicina prepaga”, advirtió el Alto Tribunal provincial.

Asimismo, los jueces resaltaron “la discordancia entre la prestación médica indicada para el niño y la efectivamente reconocida” por la obra social.

Y así concluyeron que “la finalidad de este instituto, como se tiene dicho es la concretización de los derechos humanos fundamentales cuando resultan arbitrariamente conculcados, tal como ocurre en la especie”.

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Fuente : Diario Judicial

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sábado, 7 de mayo de 2022

EL MUSEO CASTAGNINO+MACRO DE ROSARIO CREA VERSIONES EN 3D DE OBRAS DE BERNI PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL





Cinco obras del artista rosarino, que forman parte de la serie Juanito Laguna y que son de las más emblemáticas de la colección permanente del museo, tendrán sus versiones 3D, táctiles, en junio. Esta producción es parte de un proyecto de accesibilidad que el Área Educativa de la institución lleva adelante con distintos colectivos de personas con discapacidades.


El Área Educativa del Museo Castagnino+Macro de Rosario lleva adelante un proyecto de sensibilización artística para personas ciegas en el marco de una serie de actividades inclusivas como la producción de audioguías, videos con lenguajes de señas y subtitulado y otras propuestas de accesibilidad en las dos sedes de la institución. Uno de los objetivos es la producción de prototipos e impresión 3D de los xilocollages de Antonio Berni pertenecientes a la colección del museo. El plan es tener para junio estas obras en 3D, palpables y táctiles. Para eso, el museo trabaja con el Movimiento de Unidad de Ciegos y Ambliopes de Rosario (MUCAR).

Adaptar obras para los diferentes colectivos que visitan el museo —entre ellos, personas ciegas y con otras discapacidades visuales, sordas o con discapacidad intelectual— es desde hace tiempo uno de los objetivos del Área Educativa.

Siempre nos interesó la inclusión. Comenzamos a sensibilizarnos con una obra muy importante de nuestra colección que se exhibe mucho en sala. Tanto para los rosarinos como para todos los argentinos, Berni es un artista importantísimo”, sostiene Ángela Ríos, integrante de esa área.

“Recibimos una respuesta hermosa de parte de todos los visitantes. Estamos muy agradecidos y disfrutamos mucho los encuentros con ellos, los recorridos por las salas, las charlas y los debates posteriores”, agrega.Los cinco xilocollages que tendrán su versión 3D son Juanito pescando (1962), Juanito pesca con red (1961), Juanito con pescado (1961), Juanito cazando pajaritos (1961) y Juanito bañándose (1961). En 1962 el artista obtuvo el Gran Premio de Grabado y Dibujo en la XXXI Bienal de Venecia con estas obras y otros diez collages.


La obra del artista que nació en Rosario en 1905 y realizó sus primeros estudios de dibujo en la Academia de Arte del Centre Catalá forma parte del patrimonio de la institución gracias a la donación de Domingo Minetti y Gonzalo Martínez Carbonell, dos coleccionistas de arte de la ciudad. 

La participación de cada colectivo

El programa de accesibilidad del museo tiene diferentes actividades y dispositivos. Para conocer y abordar adecuadamente la singularidad de cada colectivo se desarrollaron capacitaciones con profesionales e instituciones idóneas como la Dirección de Discapacidad Municipal, el Círculo de Sordos, la Biblioteca Argentina y el ya mencionado MUCAR.

De esta forma, el abordaje siempre es interdisciplinario. A través de los años se generó una red colaborativa para pensar, planificar y diseñar metodologías de trabajo de acuerdo a las necesidades de cada grupo.

“Si bien ya teníamos textos en braille y audio descripciones de las obras, nos faltaba este acercamiento sensible que tiene que ver con el recorrido táctil”, dice Ríos. “Todo este trabajo no puede realizarse solo desde la institución, hay que hacerlo en conjunto, necesitamos la percepción del colectivo”, explica Juliana Tomatis, también del Área Educativa del museo.

“La participación y la inclusión social se logran no solo eliminando las barreras edilicias impuestas por nuestras sociedades modernas, sino también accesibilizando el patrimonio a través de herramientas y dispositivos centrados en las expectativas y necesidades de los públicos que nos visitan”, define el museo en su página web.

Florencia Cardú, otra de las integrantes del equipo educativo, cree que el mayor cambio de conciencia que debe hacerse es “aprender a entender los distintos modos de acercamiento a las obras de arte”. “No nos pueden ser ajenos esos modos. Es un trabajo minuto a minuto, que requiere mucha escucha”, agrega.

“Cuando hicimos los videos con lenguaje de señas aprendimos, por ejemplo, a trabajar en los fondos, que no se proyecten sombras; tuvimos que encontrar una luz adecuada. Las personas con las que trabajamos, Romina y Eduardo del Círculo de Sordos, nos fueron asesorando. También fuimos trabajando el lenguaje del arte para que fuera comprensible, ya que no existen algunas palabras en lenguaje de señas”, grafica Ríos.

“El trabajo en red es clave, se necesitan las dos patas. Cuando te encontrás con cada una de las comunidades, para nosotros es un aprendizaje entender sus necesidades. Siempre son muy exigentes y eso está muy bien. Necesitamos visibilizar la problemática y que ellos no sean ‘los otros’ sino que formen parte de la sociedad entera”, refuerza Cardú.

El proyecto también cuenta con el apoyo del Área de Derechos Humanos y de la Dirección de Inclusión y Accesibilidad de la UNR, y de docentes y estudiantes de la Escuela de Ingeniería Electrónica y Mecánica de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario.

La obra en tres dimensiones

El proceso de trabajo de impresión en 3D comienza a partir de una foto de la obra original. El primer paso es vectorizar cada imagen. La vectorización consiste en convertir imágenes que están formadas por píxeles en imágenes formadas por vectores. Una imagen vectorial es una imagen digital formada por objetos geométricos (segmentos, polígonos, arcos, muros), cada uno de ellos definido por atributos matemáticos de forma, de posición. Con esta versión, el equipo de ingeniería en sistemas realiza una impresión 3D.

Con la primera versión impresa, se realiza una aproximación táctil en MUCAR: las personas ciegas indican si pueden identificar o no los elementos que aparecen en relieve. Luego, con las sugerencias recibidas, se vuelve a vectorizar limpiando algunos detalles que puedan obstaculizar la correcta identificación. Ya corregida, se imprime la versión final. “Con las planchas 3D de la serie Juanito Laguna, que tiene muchos datos, fue necesario encontrar una narrativa de cada obra. La metáfora de la caña de pescar fue clave”, describe Cardú. “Cuando hay tantos elementos, hay cosas que se tienen que borrar”, agrega.

Juanito Laguna está inspirado en los niños de los barrios pobres de la ciudad. “Juanito es un chico pobre pero no un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir”, describió el artista.

Un símbolo de Rosario

El Museo Castagnino+Macro está compuesto por dos sedes: una histórica, el Museo Municipal de Bellas Artes Juan Castagnino creada en 1937 y otra contemporánea, el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario que abrió sus puertas en 2004, como anexo para contener las obras de arte contemporáneo que formaban parte del patrimonio. Entre ellas, la colección de xilocollages de uno de los artistas emblemáticos de Rosario.

En 1920 Berni realizó su primera muestra individual. En 1925 viajó a Europa gracias a una beca otorgada por el Jockey Club de Rosario. Se interesó por el surrealismo y, al mismo tiempo, se sintió atraído por los artistas del Renacimiento. En 1930 regresó al país con su mujer francesa y su hija. La situación política, social y económica de los años ’30 definió su personalidad plástica, marcada por su identificación con las ideas políticas socialistas. Se instaló en Rosario en 1933, donde dirigió la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos, y alentó a los artistas jóvenes a expresar su disconformidad política y social. Entre ellos, Juan Grela, Leónidas Gambartes y Lino Enea Spilimbergo.

Berni siempre estuvo preocupado por las injusticias sociales y, particularmente, por la vida de los niños pobres. La serie de Juanito Laguna fue realizada en xilocollage, técnica de la disciplina del grabado. El grabado es una técnica artística de impresión que consiste en transferir a un papel una imagen dibujada con instrumentos punzantes (gubias) en una plancha de madera llamada taco, que se entinta y se imprime sobre papel. La particularidad de esta técnica es que, al tratarse de una impresión, le permite al artista repetir tantas veces como quiera la misma imagen.

Berni inventó una nueva técnica de grabado a la que llamó “xilocollage”, que consistía en pegar distintos objetos sobre el taco de madera en el que producía la imagen. De esta manera, cuando entintaba el taco, no solo se imprimía la imagen sino también la huella de los distintos elementos que pegaba en la madera (por ejemplo, trozos de metal, monedas, puntillas y muchas cosas más). En breve, el invento de Berni se transformará en 3D y su obra será táctil e inclusiva.

Por Juan Mascardi

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LA PERIODISTA CIEGA QUE ACABA DE ENTRAR A HARVARD Y CONCIENTIZA SOBRE ACCESIBILIDAD DIGITAL




Milagros Costabel tiene 19 años, es de Colonia, Uruguay y nació sin poder ver. Su discapacidad no le impidió soñar en grande. El año pasado, en plena pandemia, publicó sus notas en medios de habla inglesa. Y, desde agosto, estudiará en la prestigiosa universidad estadounidense. En sus artículos, sus chats con futuros compañeros y en su cuenta de Twitter, aprovecha para enseñarnos cómo podemos hacer nuestros contenidos de internet más inclusivos.

Desde que era chica, Milagros jugaba como cualquier otra niña. Corría carreras a toda velocidad. Se paraba en hamacas altísimas. Agarraba los cangrejos cuando iba a la playa. “Hacía, literalmente, de todo”, recuerda. Tanto que, el resto de los niños y niñas con los que compartía su infancia en Uruguay no reparaba en una realidad: ella nació ciega.

 

Nunca me miraron como pobrecita”, cuenta con 19 años, desde su casa de Colonia, la ciudad en la que nació. “Ni de chica ni de grande vi las cosas como inalcanzables”, dice. Y aunque en otra boca las palabras podrían sonar a frase hecha, en su caso es una realidad: en agosto de 2021 comenzó a estudiar en la Universidad de Harvard.

“En una de esas me gano la lotería y entro”, bromeó con su papá y su mamá en diciembre de 2020, un día antes de que la prestigiosa casa de estudios del nordeste de los Estados Unidos respondiera su aplicación. La analogía con el premio de azar no era desmedida. Porque, aunque siempre soñaba alto, Milagros sabía que sus chances eran mínimas.

 

 “Había postulado antes a unas 20 universidades de Estados Unidos. La mayoría mucho más pequeñas, y no había entrado. Así que Harvard había sido como un juego, una manera de decir: ‘Bueno, que me rechacen acá así le pongo más ganas al resto’”, cuenta. Este año, Harvard aceptó menos de un 4 % de quienes se postularon. La mayoría, además, estadounidenses.

Aplicar había sido complejo y engorroso. Y no pidió ayuda, sino que averiguó y leyó por su cuenta. “Es un proceso larguísimo, muy diferente al de Uruguay o Argentina, en donde se aplica con notas o antecedentes académicos. Allá tenés que hacer ensayos, listar actividades extracurriculares”, detalla.

 

La familia, un apoyo clave

Si Milagros hacía “de todo” cuando era pequeña, al punto de que sus amigos no notaban su ceguera, era en gran parte el por ejemplo de Chloe. Su hermana mayor, con un año más, la impulsaba a vivir la vida pese a las adversidades. Chloe murió a los siete años de cáncer.

“Fue la principal impulsora de que creciera sin límites. Cuando hoy pienso en que no puedo hacer algo, pienso en ella y todo lo que hacíamos juntas de chicas”.

Milagros y  su hermana Chole, quien falleció de cáncer a los 7 años,  en la puerta del jardín de infantes.

“Cuando pasó lo de mi hermana, lo que me hizo seguir adelante fue el empuje de mi familia. Fue clave la forma en la que me criaron”, recuerda Milagros. Especialmente, la sostuvo e impulsó una rutina que se repitió durante cada uno de sus años en la escuela primaria. Milagros escribía en braille aquello que escuchaba de su maestra en el aula o sus deberes asignados. Por la noche, era el turno de María, su madre: ella había aprendido braille y redactaba en tinta el texto que leería la maestra. “Era como mi traductora”, resume Milagros.

Milagros cuenta que viene de un “contexto poco favorecido”. “No somos gente con plata”, dice para hablar de su familia. Pero acaso esa fue la plataforma desde la cual María y Juan (su papá) le legaron el ejemplo del esfuerzo.

María estudió enfermería, pero no terminó. Siempre se la rebuscó. Por ejemplo, vendiendo postres y galletas. Hoy tiene una peluquería. Su papá, quien tampoco completó sus estudios formales, cuenta con un  carrito de comidas.

Esa misma perseverancia para salir adelante económicamente fue la que le transmitieron a su hija. “Hagas lo que hagas, tenés que estudiar y ser autosuficiente”, le aconsejaba María.

“Ella es de enseñarme mucho. A los siete años me decía: ‘Vas a tener que aprender a tender la cama, no voy a estar para vos siempre’. Así como era a los siete años, es hoy”, dice Milagros, todavía con sorpresa por la fortaleza de María para impulsarla

 

 “Estas cosas que hicieron mis padres y quienes estaban alrededor mío me dieron el espacio para pensar más allá y no quedarme en que soy ciega o con la idea de que no puedo. Es fácil quedarse, sobre todo en el interior de Uruguay, donde hay muchos menos recursos para las personas con discapacidad”.

De la primera computadora a medios internacionales y Harvard

Cuando Milagros comenzó el secundario, entendió que aquel ritmo de traducciones desde el braille que llevaba a cabo su mamá no era sostenible. Entonces, le pidió al colegio usar una computadora. Fue, como lo dice ella, “un cambio en la vida”.

“De repente podía hacer todo sola, mi mamá, por primera vez, no tenía ni idea de lo que yo hacía en clases”, dice entre risas.

Eso sí, no era su primer contacto con la tecnología. Milagros tenía siete años cuando su padre y su madre le obsequiaron una pequeña computadora portátil. Fue un año a clases de computación para aprender a tipear. Y con la computadora se le abrió un mundo nuevo: la oportunidad de aprender y conocer.

“Leía un montón, me gustaba ver cómo funcionan las cosas desde chica”.

Milagros, en el centro, junto a su papá (Juan), su mamá (María y su hermano menor

Los lectores de pantalla ―softwares que reproducen en audio (en su caso a una alta velocidad) o braille el texto de la pantalla― son desde hace tiempo aliados fundamentales en su desarrollo.

Su pasión por la lectura la llevó a interesarse por el periodismo desde muy niña. Pero, curiosamente, las puertas de los medios se le abrieron en pleno confinamiento el año pasado.

Milagros estaba a punto de emigrar a España, donde iba a realizar una suerte de transición entre el secundario y la vida universitaria en una institución de educación superior en Getafe. Entonces, llegó la pandemia y el plan quedó trunco.

Paralelamente, la cuarentena pegaba fuerte en su casa: su papá y su mamá se quedaron sin trabajo. Ella escribía anuncios publicitarios para una empresa de Estados Unidos, pero la ganancia era mínima. Mientras lo hacía, también envió propuestas periodísticas a editores de medios en inglés de distintos lugares del mundo. Aunque admite que no se sentía “preparada”.

Después de más de 70 respuestas negativas, llegó el primer “sí” en julio. Desde entonces, escribió notas de opinión, entrevistó a políticos e hizo reportajes sobre la pandemia en Uruguay para medios como The Daily Beast, Huffington Post o Foreign Policy.

Publicaciones que no solo la hicieron crecer profesionalmente, sino también le dieron ingresos sustanciales. “En mi ciudad estaba todo parado y esa plata en dólares ayudaba a pagar las cosas de la casa”, cuenta.

“Me veía por el lado del periodismo, pero Harvard me cambió bastante todo, porque se me abren oportunidades que nunca pensé que podría tener”, analiza ahora Milagros.

Milagros recibió en diciembre la confirmación de su cupo en Harvard, donde comenzará las clases en agosto. “No caigo de que en dos meses voy a estar allá”.

Ella pensaba seguir colaborando con medios de afuera. Hoy, visualiza su futuro ligado a la diplomacia y al trabajo en organizaciones internacionales. Aunque admite que nada está cerrado.

Si bien el primero de sus cuatro años en Harvard es más bien exploratorio, con varios cursos optativos y generales, todo apunta a que su carrera será la de Ciencias Políticas. Le interesa especialmente lo que tiene que ver con etnias, derechos humanos y migraciones.

 

La accesibilidad y la divulgación

Aunque busca escribir sobre varios temas y no encasillarse en la discapacidad, uno de los artículos que Milagros publicó en 2020, y que es especialmente relevante en tiempos de aislamiento social, se titula “Being blind in a digital world” (“Ser ciega en un mundo digital”). En el encabezado, se lee: “La diferencia entre incluirme y dejarme en la oscuridad es solo unos segundos de tu tiempo”.

En el texto, publicado en Lacuna Voices, Milagros cuenta que los lectores de pantalla no pueden leer subtítulos de video o interpretar imágenes. A menos que cualquier persona haga uso del texto alternativo: una corta descripción visual que puede cargarse en el gestor de contenidos a la hora de subirlos a la web.

El texto alternativo es una herramienta que cuesta poco, pero cuya ausencia, explica Milagros en el texto, levanta barreras: no solo no puede ver videos, tampoco puede leer esas frases inspiradoras publicadas como imágenes, gráficos o capturas de pantalla.

“Una vez vi un tuit del Ministerio de Salud Pública de Uruguay que no tenía descripción de imagen. Decía ‘comunicado urgente’ y no lo podía leer”, cuenta a modo de ejemplo.

Milagros cree que, aunque se ha avanzado mucho en la inclusión digital, aún hace falta compromiso de las personas y de las instituciones públicas. (Imagen: gentileza)..

Milagros usa su cuenta de Twitter para señalar este tipo de barreras en la accesibilidad. “No para insultar o frustrarme. Es para explicar, contextualizar. Me encanta llevar esta información a un público que es ajeno a los temas de discapacidad, que no está informado de estas cosas”.

Y su trabajo da frutos. Uno de ellos es el trabajo de Rodrigo Laguna, un ingeniero uruguayo que, a partir de los mensajes de Milagros, decidió crear AltBotUY: un bot en Twitter que busca promover el uso de texto alternativo (para esto, se puso en contacto con ella).

Pero Milagros también concientiza sobre el tema en Harvard. En un grupo de chat de más de 700 personas que ingresarán a Harvard este año (la “Generación 2025”), contó su problema habitual: no podía saber de qué eran las fotos compartidas en ese chat. “Desde el día en el cual les expliqué cómo funcionan los lectores de pantalla, empezaron a describir todas las fotos”, se alegra.

Milagros aclara que el tema de la accesibilidad digital es amplio y que no es la persona más informada en la cuestión. Pero, desde su vivencia como persona ciega, opina: “Creo que se está mucho mejor que antes. Que haya empresas que faciliten el uso de texto alternativo, como el propio Twitter, es para destacar. Pero al mismo tiempo, en las redes sociales el 90 % de las fotos no tiene descripción, que es algo básico. Y hay gente que, sabiendo que lo puede hacer, no lo hace”.

También señala que las “administraciones públicas, institutos, los lugares que debieran servirnos” todavía publican muchos contenidos no accesibles.

Perseverancia pese a los obstáculos

Milagros está acostumbrada a perseverar. No solo porque es ciega, sino también porque “en el interior de Uruguay es más difícil”. Apoyos como los del Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis) o cursos para manejar el bastón blanco no llegan. Y los materiales escolares que manda el Centro de Recursos para Alumnos Ciegos y con Baja Visión (CeR) desde Montevideo tardan mucho y no van al  ritmo de las clases.

“Igual, nunca paré por eso”, dice. “Creo que en cierto punto está mal decir que la discapacidad es algo bueno, pero te da ciertas herramientas. O hasta te enseña a desarrollarlas abruptamente. Cuando no ves, tenés que encontrar formas distintas de hacer las cosas. Si dejás que te tire abajo, te tira, pero si no te prepara para seguir intentando, para equivocarte y que te vaya mal e intentar de nuevo”.

De todos modos, Milagros sabe que hay muchas personas con discapacidad, cuyos sueños quedan truncos. Que “tienen ganas de hacer mil cosas, pero hay tantas barreras que eso no es suficiente”. Por eso, anhela: “Me gustaría que mi historia (no por Harvard, sino en general) no fuera solo una excepción”.

Por David Flier

 

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