domingo, 16 de diciembre de 2018

Unidad Penitenciaria 40 En la cárcel de Budge los presos fabrican prótesis para gente que no puede caminar

Unidad Penitenciaria 40
Los presos de la Unidad N° 40 de Lomas de Zamora diseñan y fabrican prótesis.

 La torneada en madera de una de las prótesis. También usan plástico y lana de vidrio.
En la cárcel de Budge los presos fabrican prótesis para gente que no puede caminar
Fabrican prótesis ortopédicas, bastones y arreglan de sillas de ruedas. Esas son algunas de las actividades que 16 presos de la Unidad Penitenciaria N° 40 de Lomas de Zamora, en el barrio de Ingeniero Budge, realizan en el marco del programa Inclusión para la Discapacidad.
Esta cadena solidaria, que se da en condiciones tan particulares, comienza con Nicolás, un joven de 25 años que desde hace tres está privado de su libertad. 

Es el primer eslabón y se encarga de diseñar las prótesis que sus compañeros más tarde fabrican con madera, plástico, lana de vidrio, tornillos y resortes.

Se trata de un trabajo muy cuidadoso, en el que deben tener en cuenta el peso, la altura y hasta si la persona que la recibirá tiene pie plano. Atendiendo todas estas variables, idean una prótesis lo más eficiente posible. 

Nicolás tenía un taller mecánico y vivía en Glew. Usó su base de conocimientos en trabajos manuales para desarrollar artefactos que permiten a personas con discapacidad volver a una vida normal.


Algunas de las prótesis que realizan las hacen para otros internos que tienen problemas para movilizarse, pero el proyecto también excede los muros del penal y está pensado para prestarle un servicio a otras personas que lo necesiten.

Es el caso de Héctor Pereyra, un remisero de 58 años que va a recibir dos piernas ortopédicas elaboradas por los internos. Cuando se enteró del taller de prótesis que estaban desarrollando en el penal, se acercó para averiguar si podían ayudarlo a recuperar su movilidad. “Estoy más que feliz. No camino desde hace 17 años y ahora voy a poder movilizarme mejor”, afirmó Héctor. Tuvo la oportunidad de encontrarse con los internos, llevarles su necesidad y que ellos pusieran manos a la obra.

“Propiciamos proyectos de integración con la comunidad a través del desarrollo de acciones de responsabilidad social donde se prestan servicios o se elaborarán diversos bienes destinados a sectores de la sociedad e instituciones destinadas al bien común”, resaltó Gustavo Ferrari, ministro de Justicia de la Provincia.

Otro de los beneficiaros de las primeras piezas elaboradas en este taller es Federico, un joven de 25 años que también cumple una condena en el penal. Hace poco recibió una pierna ortopédica fabricada por sus compañeros y desde ese momento pudo dejar de usar muletas y caminar con más comodidad. “Cada vez camino mejor. Al principio me dolía un poco, pero ya se me hizo el callo, y ahora me movilizo casi naturalmente”, cuenta mientras posa orgulloso junto a sus compañeros y muestra los resultados del trabajo en su propio cuerpo
Maximiliano Correa es policía y coordinador general del taller. Cuenta que durante un curso de capacitación comprendió que “los internos tienen que hacer algo por la sociedad” y así fue cobrando forma la idea del taller. “Trabajan con empeño y responsabilidad al saber que su labor sirve para tender puentes con la comunidad, a la que de alguna manera han dañado”, afirma Correa

Una de las tareas que sumaron en los últimos días y que esperan tenga mucha demanda, es la reparación de sillas de ruedas, especialmente apuntada a personas de bajos recursos que necesitan el mantenimiento de sus sillas pero no tienen dinero para hacerlo.


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