lunes, 1 de junio de 2020

LA FIGURA DEL ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO Y SU ENCUADRE


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Diferencia entre Terapia Ocupacional y Acompañamiento Terapéutico ...
Presentaron en Córdoba la carrera de Acompañante Terapéutico


¿Qué se hace con los pacientes graves que no son institucionalizados en los distintos tipos de establecimientos, pero que tampoco, pueden sostenerse por sí mismos?
Muchos son los recursos humanos que intervienen en los distintos tipos de tratamientos, cuya finalidad es rehabilitar y/o habilitar capacidades residuales en un individuo, sea a consecuencia de una patología congénita como eventos traumáticos sobrevinientes, como por ejemplo, los accidentes, las enfermedades profesionales, etcétera. La figura del "Acompañante Terapéutico" ha surgido para dar respuesta al problema que plantean aquellas patologías mentales más severas.
Así pues, el A.T. está junto al paciente día a día en su entorno habitual, escuchando sus preocupaciones, conteniendo su angustia, ayudándolo a desenvolverse en tareas cotidianas, proporcionándole con todo ello, una mayor adherencia a los correspondientes tratamientos. Es un agente de salud entrenado para sostener a pacientes crónicos y agudos.
Sin perjuicio de ello, la función del A.T. siempre es complementaria a la actuación de otros profesionales como la del Psicólogo o el Psiquiatra, formando por tanto parte de un abordaje multidisciplinario que se debe aplicar en aquellos pacientes graves con tendencia a la interrupción de su tratamiento.
Entre las funciones que el A.T. tiene a su cargo pueden mencionarse las siguientes: a- Contener al paciente: el A.T. se ofrece como sostén, auxiliando al paciente, acompañándolo y amparándolo en su desvalimiento, su angustia, sus miedos y su desesperanza, b- Se ofrece como referente: el A.T. trabaja en un nivel dramático vivencial, no interpretativo, es decir le muestra al paciente en cada situación, diferentes maneras de actuar y reaccionar frente a las dificultades de la vida diaria, c- El A.T. actúa como organizador psíquico, colaborando con el paciente para la toma de decisiones que a él solo le cuesta tomar, d- Alentar el desarrollo de las capacidades más organizadas de la personalidad del paciente, ayudándole a desplegar sus capacidades creativas e incentivándolo para probar y realizar tareas acordes a sus propios intereses, e- Facilitar la autonomía del paciente, ayudándolo a sostener o restablecer los vínculos con su entorno familiar, social y/o laboral. La finalidad es crear una red normalizada de apoyos que puedan contener al paciente, evitando de ese modo, la cronificacion y la recurrente estigmatización de aquel.
Este recurso humano, puede incorporarse en todas aquellas facetas de la vida del paciente, donde este necesite un sostén. Así pues, podrá ser en el ámbito de la salud, el social, el laboral, el del ocio, y el tiempo libre. Algunos ejemplos: acompañamiento a consultas médicas y tratamientos, control de la medicación, re direccionamiento hacia los recursos necesarios en caso de crisis; acompañamiento en el domicilio, ayuda para comprender y solucionar problemas cotidianos, apoyo para realizar trámites administrativos, colaboración para la organización domestica; acompañamiento a recursos que ofrezcan empleo y/o formación laboral adecuados a la característica del usuario, acompañamiento en entrevistas laborales así como el seguimiento y apoyo en caso de obtenerlo; realización de actividades de ocio y recreativas en función de las preferencias del usuario, acompañamiento en las actividades deportivas y culturales, etc.
Como regla general, para todas aquellas enfermedades graves como las crisis psicóticas, esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, trastorno de personalidad, autismo, TGD, trastornos de alimentación, y trastornos de conducta y violencia intrafamiliar.
¿Quién puede solicitar la prestación de acompañamiento terapéutico? 
En principio, los profesionales de la salud mental y los propios familiares del paciente.
Debe señalarse, que un acompañante es aquella persona que acompaña brindando su compañía y apoyo. Terapéutico por su parte, es lo vinculado al tratamiento de una afección, una enfermedad o un malestar. Por ende, se trata de un personal que actúa como un auxiliar de salud, colaborando con una persona que se encuentra bajo tratamiento médico. De allí se desprende, que su rol podrá variar ante cada paciente. Ahora bien, en presencia de un trastorno de tipo invalidante, como ser por ejemplo falta de movilidad en gran parte del cuerpo a causa de un accidente, es muy frecuente que los pacientes se manifiesten reacios a llevar adelante los ejercicios que los médicos les indican. Si pensáramos en el caso de una bailarina, que de pronto se ve confinada en una silla de rueda, viéndose privada de sus actividades físicas, las que solía realizar a diario motivada por su vocación, no será difícil imaginar cual es el impacto negativo que tal cambio puede provocar en su ánimo. Justamente para luchar contra este tipo de inconvenientes, contamos con la figura del "acompañante terapéutico" quien deberá encontrar los vestigios de fuerza de voluntad que le quedaren a ese paciente.
Así, como en cualquier otra relación profesional vinculada a la psicología, el A.T. debe acercarse a su acompañado, llegar a conocerlo, sentir empatía por aquel, para recién poder encontrar la mejor manera para motivarlo a cumplir con su tratamiento. Otra de sus funciones fundamentales, será la potenciación de las relaciones sociales del paciente. Para ello, podrá impulsarlo a llevar a cabo juegos, e incluso tareas laborales, brindándole su compañía en ese marco.
Vale soslayar, que una de las consecuencias más frecuentes de las enfermedades y trastornos que requieren el auxilio del A.T., es el aislamiento y el rechazo de cualquier tipo de ayuda procedente de amigos y/o familiares. Por ende, será función del A.T. disipar el mal humor y el desgano para desbloquear al paciente e incentivarlo para que se acerque nuevamente a sus afectos.
No obstante lo descripto, debe sindicarse que no todos los tratamientos conducen a la recuperación total. Por el contrario, muchos de los usuarios simplemente apuntan a mejorar su calidad de vida o en ciertos casos, a superar algunos síntomas. Por tal razón, el acompañante terapéutico debe preparar a sus pacientes para que aprendan a llevar adelante una vida plena y feliz a pesar de sus limitaciones, en lugar de prometerles una curación a sus dolencias, la que quizás nunca llegue. En definitiva, es muy importante conseguir que las personas recuperen las ganas de vivir, evitando la dependencia con su A.T.
Finalmente resta decir que el A.T. podrá desempeñarse como un co-participante con disciplinas como la psiquiatría, psicología, terapia ocupacional, asistencia social, y podrá desarrollar su labor tanto en el domicilio del paciente como en instituciones públicas o privadas, como hospitales, clínicas, residencias, hogares, geriátricos, e institutos de rehabilitación.

Por último, debe recordarse que si bien esta prestación no está específicamente nomenclador en el ámbito de la discapacidad, la misma deberá tener cobertura total e integral a cargo de los efectores sanitarios obligados conforme ley 24.901, en la medida que su prescripción este debida y pormenorizadamente fundada por el galeno tratante. Por todo lo antedicho, vuelvo a invitarlos a que "Ejerzan sus Derechos porque su Ejercicio no constituye meros Privilegios".

Fuente: Por Silvina Cotignola / Abogada especializada en discapacidad, salud y familia / smlcoti@hotmail.com


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