jueves, 17 de junio de 2021

LEY, REGLAMENTACIÓN Y DESPUÉS: ¿CUÁNDO HABRÁ EN LOS LOCALES PRENDAS CON LOS TALLES REALES DE LOS ARGENTINOS?





La industria estima que la implementación se concretará en 2023. Las ONGs que promueven la diversidad corporal y el derecho a vestirse celebran la reglamentación y reflexionan: “Es un cambio social enorme que lleva tiempo”

Hace una semana se aprobó la tan ansiada reglamentación de la Ley de Talles, sancionada hace 18 meses, en noviembre de 2019. Pero todo indica que habrá que esperar un tiempo más para que los consumidores observen cambios en las prendas, etiquetas y cartelería de los locales comerciales y canales de venta online.

¿Por qué? Es que primero se necesita contar con la tabla de talles, resultado del estudio antropométrico -técnicamente se llama Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (SUNITI)- a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), está frenado por la pandemia de coronavirus. Ahora, el nuevo plazo es de 240 días -hasta febrero de 2022- si el contexto no obliga a nuevas prórrogas por restricciones a la presencialidad. Luego vendrá la etapa de implementación que, paulatinamente, se irá acomodando a los tiempos de preparación de las colecciones. Por eso, el sector productivo estima que se concretará recién en el año 2023.

Las asociaciones de consumidores y organizaciones que promueven la diversidad de los cuerpos y la lucha contra los estereotipos celebran la reglamentación que debía hacerse antes de mayo de 2020, según el plazo de 6 meses que fijó originalmente la ley. Ahora, sostienen que la buena noticia necesita ser acompañada por otra cuota de paciencia porque se trata de “un cambio social estructural cuyo proceso lleva mucho tiempo”.

“No salgan con antorchas a quemar ninguna marca porque todavía falta”, bromeó en las redes sociales la modelo y activista por la diversidad corporal, Brenda Mato, antes de explicar los alcances de la medida que en todo el país miles de personas anhelan para desterrar la escala de talles únicos o estándar small, medium y large. Y al final del posteo resumió: “Hagamos de cuenta que esto es una carrera y nos tuvieron más de un año y medio en la largada esperando que nos den la orden de salida. Ahora sí, ya largamos, pero nos queda mucho para llegar a la meta”.

“Esto es paso a paso. Son cambios sociales que cuestan y tardan años, como el del matrimonio igualitario o la identidad de género. El primer paso, el más importante, es una ley que acompañe el cambio, que el Estado reconozca, en este caso, que los consumidores tienen derecho a una industria de la indumentaria más justa”, afirma  Mercedes Estruch, integrante de AnyBody, la ONG que promueve una moda inclusiva y sin estereotipos. “Ahora que ya salió la reglamentación, el próximo paso es que el INTI obtenga financiamiento para sumar un escáner más al que compraron en 2013 y así poder avanzar con el estudio antropométrico, siempre que las condiciones sanitarias lo permitan”.

 Representantes de los distintos sectores que intervienen en el tema para conocer más en detalle cuáles son los próximos pasos de la puesta en marcha del sistema único de talles: cuándo, cómo y dónde se reanudará el estudio del INTI, cómo será la tabla de talles, cuántos talles deben ofrecer los comercios y dónde se podrán denunciar los incumplimientos, entre otras cuestiones ya especificadas en la reglamentación.

El primer dato a tener en cuenta es que el reciente Decreto 375/2021 publicado el 9 de junio en el Boletín Oficial, que reglamenta la Ley 27.521establece que la norma debe ser cumplida por fabricantes, importadores y comercializadores de indumentaria nacional o importada, de manera presencial, a distancia o por medios digitales, modalidad de significativa importancia para la agenda nacional, sobre todo con el auge del comercio electrónico evidenciado en el transcurso de la pandemia.

¿Qué incluye? La indumentaria, los uniformes de trabajo y se agrega el calzado, rubro que no había sido mencionado en el texto de la norma aprobada hace un año y medio. 

¿Qué prendas quedan exceptuadas? Las de alta costura o de diseño de autor, las confeccionadas a medida y aquellas que se realicen de manera personalizada a pedido de los consumidores. También se excluyen los accesorios de vestir como corbatas, bufandas, pañuelos, medias, guantes y sombreros, entre otros, y los implementos destinados a la protección personal en tareas laborales.

Algo muy importante sobre lo cual existe confusión en la opinión pública es que esta ley y su reglamentación no dicen que los comercios tienen la obligación de vender todos los talles de la tabla que surja del estudio antropométrico. Sólo se les exige adecuarse a la tabla brindada por el SUNITI, cuyo objetivo es definir cada talle en base a las medidas reales de los argentinos. De esta manera, cuando un consumidor compre determinado talle, por ejemplo, el 44, encontrará esas mismas medidas en el talle 44 de todas las marcas y negocios.

Estruch de AnyBody resalta que la reglamentación considera “acto discriminatorio cualquier práctica abusiva, vejatoria o estigmatizante referida al aspecto físico, género, orientación sexual, identidad de género u otra característica de las consumidoras y los consumidores”.

“Quiere decir -indica Estruch- que no cumplir con la ley será considerado como un acto discriminatorio que se podrá denunciar como tal ante Defensa del Consumidor y el INADI.

 La reglamentación también dispone la realización de campañas de información, sensibilización y capacitación para la difusión y concientización contra la discriminación y estigmatización por cuestiones de talla”.

“Son medidas necesarias para hacer frente a la problemática que entendemos que la ley reconoce, es decir, que el mercado no ofrece productos para la mayoría de las personas porque produce en serie en base a estereotipos de belleza hegemónicos, razón por la cual las encuestas realizadas por AnyBody muestran que 7 de cada 10 argentinos tienen problemas para conseguir talle”.

Protocolos listos para “escanear” cuerpos

El primer paso es contar con la tabla de talles que surgirá como resultado del primer estudio antropométrico que técnicamente se llama Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (SUNITI), un trabajo clave para la implementación de la norma, cuyos resultados tendrán validez en todo el país por los próximos 10 años.

 La encargada del estudio, referente del Centro INTI-Textiles, Sandra Jung, cuenta que “falta relevar un 40% de la población argentina con la tecnología de escaneo corporal 3D. Ese porcentaje corresponde a la región del AMBA, la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, y las provincias de la Patagonia”. Y adelanta: “Los protocolos ya están confeccionados; falta la aprobación final por parte de las autoridades sanitarias”.


En 2014, el equipo del INTI -integrado por 12 profesionales y técnicos- comenzó a trabajar para establecer medidas estandarizadas y coherentes con las necesidades de los argentinos. El estudio tiene que reunir cerca de 15.000 muestras de personas mayores de 12 años provenientes de las cinco regiones representativas del país (NOA, NEA, Centro, Cuyo y Patagonia) y hasta ahora se completó en un 60%, lo que representa unas 9.000 muestras. El estudio tiene que ser representativo y lo más azaroso posible. La participación es anónima y voluntaria. El INTI no elige a los participantes, sino que se acercan al lugar de la ciudad donde se monta el escáner corporal difundido a través de los medios o bien convocados el mismo día en la vía pública por empleados del Instituto.

El procedimiento consta de tres etapas: se toman los datos personales (sexo, edad, región, alimentación y condiciones socioeconómicas); se mide la altura, sin calzado, y se toma el peso en la balanza; por último, la persona pasa a un escáner corporal 3D, que en 10 a 15 segundos hace un paneo con sensores infrarrojos que captan de 300 a 400 puntos del cuerpo, como el contorno de la cintura, los bíceps y las rodillas, incluyendo el largo y ancho de los pies.

“La medición corporal a nivel nacional es fundamental para adecuar la vestimenta a la población, además de que cada persona puede ir a un negocio y conseguir ropa sin importar el tamaño de su cuerpo, también es útil para los que fabrican prendas, porque se trata de una estandarización para el mercado interno”, señala Jung 

 “El estudio antropométrico es muy importante para la región -informa-. En América Latina solo lo tiene México. Hace poco nos han consultado de Chile porque quieren hacer uno similar. Argentina está en la vanguardia”.

Ahora resta esperar la autorización en el contexto de la pandemia y la situación epidemiológica y sanitaria del AMBA y la Patagonia, para viajar con todos los recaudos necesarios y poder relevar las 6.000 muestras que faltan. “En cada lugar se montan dos cabinas que cuentan con ventilación superior, la del escáner y un vestidor. Calculamos que todo el procedimiento con cada persona lleva un promedio de 10 minutos y al retirarse se deberán destinar otro tanto para sanitizar todo”, explica Jung.

Fuente Infobae

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