viernes, 13 de mayo de 2022

EMPATÍA HACIA LOS VIAJEROS CON AUTISMO




Este proyecto de ley contempla a un universo importante de personas que, a la hora de embarcar, desembarcar o transitar su viaje a través de distintas modalidades de transporte, sufren.

Decidí elaborarlo y presentarlo cuando advertí que había muchas manifestaciones en notas y redes, de padres o madres que habían vivido situaciones difíciles en los embarques a causa de las esperas, o el desconocimiento del personal acerca de este tema, lo cual dificulta su contención y ayuda.


Las personas con autismo padecen situaciones de mucho estrés ante cambios en su rutina o lugares con mucho ruido, personas y estímulos, como lo son los aeropuertos, terminales de micros y estaciones de trenes.

El paso por las terminales de transporte en general es complicado, son lugares nuevos, con muchos sonidos, caminos complicados, mucha gente; lo que puede generar en ellos y sus familiares un caos.

Las personas con cualquier grado de autismo sufren mucho en las esperas porque no saben cuánto tiempo va a pasar, fundamentalmente para ellos, pero también para sus padres o cuidadores representa un gran estrés.

El presente proyecto pretende dar cobertura a esta situación que afecta a numerosos conciudadanos y sus familias. Las estadísticas nos enseñan que uno de cada 68 niños se ve afectado por algún trastorno del espectro autista. Se estima que en la Argentina más de 500 mil personas presentan algún grado de TEA.

Este proyecto crea un sistema de prioridad y contención para personas con trastorno del espectro autista y síndromes relacionados, en los sistemas de transporte terrestre, ferroviario, aéreo y fluvial. El mismo sería de aplicación obligatoria para el Estado, los concesionarios, licenciatarios o prestatarios de los servicios de transporte público de pasajeros interjurisdiccional o internacional, que se encuentren sujetos a la competencia nacional.

Se obliga a dar prioridad en los embarques, desembarques y egresos, y contención a través de la capacitación obligatoria del personal que se relaciona con los viajeros/as para que puedan facilitar el transcurrir de la persona con autismo en su tránsito por la terminal.

Se pretende que toda persona con autismo o en su caso, toda persona acompañante de una persona que presenta trastorno del espectro autista, que deba embarcar o desembarcar en una estación terminal aérea, fluvial, terrestre y/o ferroviaria, tenga derecho de prioridad para realizar todas las tramitaciones necesarias desde el ingreso, la permanencia y el efectivo embarque, así como a la inversa, incluyendo su salida de la terminal.

Se establece también una capacitación obligatoria para los sujetos obligados (públicos y privados), para todas las personas que se desempeñan en el sistema nacional del transporte como proceso de formación integral, que contenga como mínimo conocimientos relativos a: definiciones de espectro autista; el trato que debe recibir la persona con TEA como su grupo familiar; los efectos del estrés; medidas aptas para reducir todo impacto negativo que pueda generar en una persona con Trastorno del Espectro Autista el tránsito dentro del Sistema Nacional del Transporte; medidas de prevención y contención para las Personas con Trastorno del Espectro Autista, acompañante y familia.

También estamos trabajando junto al Observatorio de Discapacidad de la Cámara de Diputados y Diputadas (AFIL), y a la Fundación Calidad Inclusiva de Mar del Plata, en un Congreso que seguramente se realizará a fines de mayo, para todo público y transmitido por medios digitales, en donde de la mano de especialistas se aborden temas relacionados al autismo, como el diagnóstico, el abordaje inclusivo en la educación formal, el autismo en la adultez y adolescencia, entre otros.

El rol del Estado en el abordaje de estas temáticas que afectan a la vida cotidiana de miles de personas en la Argentina es fundamental para que podamos ser cada día un país más justo. La capacitación debe ser nuestra aliada estratégica para proponer acciones efectivas que tiendan a ese fin.

Asimismo, creo profundamente que hay que legislar desde un lugar en donde la mirada hacia el otro/a cargue con la empatía necesaria para comprender su realidad. Sólo así lograremos redactar leyes que puedan mejorar la calidad de vida de quienes nos necesitan. Este proyecto de ley va por ese camino.

Por Marcela Passo

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