martes, 28 de junio de 2022

EL PADRE AUSENTE CUBRE EL TRATAMIENTO



La Justicia de Córdoba ordenó a una obra social afiliar y brindar cobertura inmediata a un niño, de 4 años, que tiene un diagnóstico de cáncer Sarcoma de Ewings.  El progenitor contaba con cobertura de salud, pero nunca afilió a su hijo y la madre no puede afrontar los costos del tratamiento.

En los autos “T., A. M. y otro - Solicita homologación - Ley 10.305”, el Juzgado de Familia de 2° Nominación de la ciudad de Córdoba dispuso que una obra social afilie y brinde cobertura inmediata a un niño, de 4 años, que tiene un diagnóstico de cáncer Sarcoma de Ewings.

 El menor debe recibe varios medicamentos y el tratamiento es muy costoso, según se desprende de la causa. El progenitor contaba con cobertura de salud, pero nunca afilió a su hijo.

En la demanda, patrocinada por la Asesoría de Familia de Quinto Turno, a cargo del defensor Sebastián Mastai, la madre del niño aseguró que, aunque reconoció su paternidad, el progenitor “no tiene contacto alguno con su hijo ni ha contribuido con monto alguno en concepto de alimentos”. También manifestó que el padre tiene trabajo registrado y obra social; mientras que ella actualmente está desocupada y dedica la mayor parte del tiempo al cuidado de la salud del menor.

“Considero que todas estas necesidades resultan impostergables y urgentes; por lo que requieren ser atendidas de manera inmediata, de forma tal de lograr la efectivización del derecho a la salud de M. y evitar los daños irreparables que se podrían ocasionar”, sostuvo el juez Gabriel Tavip.

Para el magistrado, “la falta de colaboración por parte de su progenitor y los escasos recursos de su progenitora, determina que sea su madre quien actualmente se encuentra sumiendo en forma exclusiva los cuidados pertinentes que demanda la atención de su hijo”.

De este modo, el sentenciante concluyó que someter “el tratamiento de esta cuestión a un procedimiento más amplio, importaría retardar en el tiempo un derecho actual y presente del niño, por lo que entiendo que se encuentran debidamente acreditados los presupuestos que ameritan la procedencia de la medida solicitada” en la causa.

Fuente diario judicial


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lunes, 20 de junio de 2022

NIÑOS HIPERACTIVOS: LOS MEDICAMENTOS, ¿AYUDAN O SOLAMENTE ENMASCARAN SÍNTOMAS?



Los niños tienden a ser normalmente hiperactivos. Cuando esa condición es exagerada, se prolonga en el tiempo y tiene efectos negativos sobre el propio niño y su entorno, es necesario corregirla. Existen diferentes líneas de intervención posibles. Una de ellas son los medicamentos. Hay cuadros que no presentan dudas y se acepta universalmente su utilización, mientras que en otros se sugiere que, lejos de aportar soluciones, ocultan la raíz del problema.

La hiperactividad y los niños
Los niños, sobre todo los de menor edad, suelen tener mucha energía para gastar, lo que los lleva moverse, a explorar, a trepar, correr, gritar, a estar en un movimiento constante durante tiempos relativamente prolongados. Al menos muchos de ellos son así, mientras que otros tal vez no sean tan expansivos. También es posible que sean desobedientes y que, de alguna manera, aparezcan como desafiantes, buscando averiguar qué es lo que está prohibido y qué permitido y hasta dónde se puede llegar. Todas estas conductas son perfectamente normales, ya que hacen al desarrollo de los infantes. Lo que determina que sean consideradas como problemáticas es que se prolonguen en el tiempo, que resulten exageradas, que sean excesivamente frecuentes y que alteren la convivencia con otros, sea en el hogar, con los amigos o en la escuela.
El caso típico de estas conductas desajustadas es el del denominado Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), fenómeno que ha adquirido relevancia en los últimos tiempos y que, en una suerte de pandemia no declarada, afecta, según algunos especialistas, a entre el 3 y el 5% de la población infantil en países como los EE.UU., pero que, aunque se carezca de estadísticas precisas en otros lugares del mundo (como en América Latina, por ejemplo), también crece y llama la atención en otras latitudes. Asimismo, se señala que es mucho más corriente entre varones que en mujeres, aunque se sospecha que la diferencia proviene más de los roles sociales, según los cuales, sobre todo en las sociedades más patriarcales, ellas suelen ser más tranquilas y pasivas, mientras ellos son todo lo contrario.
Respecto de sus causas, se habla de problemas genéticos hereditarios, ya que diversos estudios explican que es muy común que aquellos diagnosticados tengan antecedentes en sus padres o en otros integrantes de la familia extensa; de la exposición al plomo, que todavía se halla en pinturas antiguas y en viejas instalaciones de cañerías, entre otros lugares; de la mayor tendencia a TDAH cuando la madre es fumadora y/o bebe alcohol durante el embarazo. También se sospecha de algunos aditivos y conservantes alimentarios, algunos de cuyos componentes podrían llevar a disparar o a agravar el cuadro.
Se han descartado algunas teorías peregrinas que atribuyen la producción a otros muchos elementos, como, por ejemplo, el azúcar refinado, porque las investigaciones que han buscado evidencias al respecto no han confirmado las sospechas.
En realidad, no se sabe bien por qué se produce, ya que, aunque se tienen en mira las bases genéticas, no se han identificado mutaciones en genes a las que se pueda atribuir el Trastorno, y el señalamiento como causa de este tipo de hiperactividad de los otros factores se comparte con muchas otras enfermedades y síndromes.
Los síntomas más comunes propios del TDAH son: distracciones y olvidos muy frecuentes; saltar de una actividad a otra sin pausa; tener inconvenientes para seguir instrucciones; ser muy fantasioso; problemas para terminar acciones emprendidas, por ejemplo, la tarea escolar o las actividades domésticas; perder objetos con cierta frecuencia; mostrar inquietud y moverse constantemente; hablar en demasía e interrumpir a los demás cuando se hallan en uso de la palabra; tocar y juguetear con lo que se encuentre a su alcance; mostrarse muy impaciente, no poder respetar turnos; hacer comentarios inoportunos o inadecuados; tener problemas para controlar las emociones, entre otros.
Es necesario apuntar que no todos esos signos han de estar presentes todo el tiempo ni con igual intensidad, sino que lo corriente es que varios de ellos sean los predominantes y algunos otros pueden aparecer más esporádicamente.
El diagnóstico lo hace un médico o un especialista en salud mental, quienes constatarán a través de la observación y por medio de un cuestionario a los padres sobre los síntomas que presente el niño o niña. No existen pruebas de laboratorio capaces de brindar un basamento objetivo. A su vez, debe descartarse que las conductas similares a las del TDAH se deban a otras causas, tales como tumores, enfermedades neurológicas, contusiones craneanas, etc., o que sean consecuencia de algún síndrome o enfermedad, como pueden ser algunas formas de Autismo, aunque para el tratamiento se sigan pasos parecidos, en la medida en que la condición del paciente lo amerite. También es necesario descartar que situaciones puntuales y determinables, tales como duelos ante el fallecimiento de algún ser querido, el nacimiento de algún hermano, situaciones de bullying, mudanzas, cambios de escuela, abuso, etc., estén influyendo para que se altere la conducta. Asimismo, también es posible que existan disrupciones por breves períodos de tiempo sin que exista causa alguna, por lo que uno de los requisitos para lograr el diagnóstico es que los síntomas persistan durante al menos seis meses.
No existe cura para el TDAH, sino que los tratamientos disponibles se siguen para atenuar la incidencia de los síntomas.
Existen tres líneas de intervención posibles: la que recurre solamente a la medicación, la que se basa únicamente en tratamientos psicológicos y la que combina ambas clases.
Esta última forma es la que, según muchos expertos en la temática, produce los mejores resultados. De todas maneras, la combinatoria entre este abordaje y el que se realiza solamente por medio de fármacos marca que la gran mayoría de los niños diagnosticados con este Trastorno se halla bajo los efectos de drogas para estabilizar su conducta, lo cual, si bien es lo correcto, desde una perspectiva, desde otra no solamente la medicación sería excesiva sino que, al enmascarar síntomas, no tendría efecto terapéutico alguno.

Los medicamentos
En general, prácticamente todos los que se dedican al estudio y/o tratamiento de la hiperactividad en niños coinciden en que existen casos en los que la utilización de medicamentos para el alivio de la intensidad de los síntomas es ineludible, por ejemplo, en aquellos cuya condición se deriva de un desbalance genético comprobado o cuando otro tipo de intervenciones no brindan resultados positivos.
Aquellos que defienden su utilización masiva aseguran que los medicamentos ayudan a los niños a enfocar con mayor intensidad su pensamiento y a prestar menos atención a las distracciones, al tiempo que también estabilizan el comportamiento.
Como es posible apreciar en el cuadro adjunto, los hay de liberación inmediata y efecto rápido, pero con menor persistencia (se toman cada 4 horas, aproximadamente, o cuando se cree necesario), y están aquellos cuya acción persiste en el tiempo (8, 12 o 24 horas), incluso algunos de ellos tienen un efecto acumulativo.
Según las investigaciones que avalan su utilización, no menos del 80% de aquellos niños sometidos a estos fármacos mejoran notablemente su capacidad de atención y su conducta, mientras que el resto es refractario.
A su vez, generalmente son los estimulantes los que se prescriben, variando la dosis no solamente según el peso del paciente, sino también respecto de la intensidad de sus síntomas, la tolerancia al medicamento y siempre, como ocurre con cualquier otro cuadro, teniendo en cuenta la interacción con otros fármacos que se estén consumiendo.
En algunos casos, los estimulantes no brindan los resultados esperados, o, incluso, es posible que produzcan algún efecto no deseado y contrario, por lo que en esos casos suele recurrirse a otros que no produzcan estimulación.
En ciertos síntomas tales como los tics, que son notables en algunos síndromes como el de Tourette, la eficacia de los estimulantes no es segura, aunque pueden utilizarse sin que aumenten los riesgos que la ingesta de fármacos a largo plazo puede implicar.
También en aquellos casos en que la hiperactividad aparece concurriendo o como efecto secundario de algunos tipos de Autismo se aprecian resultados positivos.
Se señala que aunque muchos de los pacientes comienzan a recibir estos medicamentos desde edades muy tempranas, las acusaciones respecto de la dependencia hacia ellos no tienen fundamento. Sí se destaca que algunos de estos no pueden ser suprimidos intempestivamente, sino siguiendo un cierto plan a desarrollar por un médico durante un lapso más o menos extenso, haciéndolo paulatinamente.
Respecto de los efectos secundarios, los profesionales que defienden su utilización universal para tratar la hiperactividad, explican que los más corrientes son dolor de cabeza, problemas de sueño, inquietud (efecto rebote), pérdida de peso y problemas cardíacos menores, todos los cuales se atenúan o desaparecen al ajustar la dosis o, a lo sumo, obligan a cambiar el medicamento prescripto. Aseguran, además, que estas derivaciones suelen ser tolerables y que no implican riesgos serios para la salud de quienes los ingieren.

¿Ayudan o enmascaran?
Si bien, insistimos, existe un acuerdo universal para la medicación en ciertos tipos de hiperactividad, existe una corriente cada vez más numerosa que se resiste a la universalización de los fármacos como tratamiento de la hiperactividad.
Además de señalar que la falta de rigurosidad diagnóstica crea niños hiperactivos donde no los hay, solamente por el peso que implica cargar con un diagnóstico, ubicando desde muy pequeña a una persona en un lugar del que resulta muy arduo salir, se apuntan algunas cuestiones que ponen en duda la efectividad de los medicamentos como opción terapéutica universal.
Una primera cuestión que se destaca es que la medicación no solamente modifica aquellas conductas que aparecen como problemáticas, sino que la propia personalidad del sujeto se ve afectada, su participación social, sus intereses, sus deseos, etc., lo que se ve muy patentemente, por ejemplo, en los casos en los que va disminuyendo el efecto del fármaco entre el suministro de dosis, donde se pueden apreciar dos personalidades distintas en el mismo ser humano.
El problema es, según esta corriente, que lo que hacen estos medicamentos en muchos casos es ocultar la raíz, lo que causa la hiperactividad, haciendo invisibles los síntomas, los que en muchas oportunidades vuelven a reaparecer bajo otras formas o regresan los mismos al poco tiempo de suspenderse la medicación. Sostienen que raramente los buenos resultados se mantienen más allá de los dos años de tratamiento, por lo que es necesario acudir a dosis mayores o al cambio del fármaco.
Detrás de estas afirmaciones está la sospecha que tienen muchos profesionales de que la hiperactividad se debe más a cuestiones socioambientales que a problemas genéticos o a exposición o consumo de sustancias, etc. La mayoría de ellos no descarta valerse de alguna medicación, sobre todo en el corto plazo, pero sostienen que es imprescindible que se recurra a otros tipos de terapias que vayan al nudo de la problemática, en lugar de transformar a aquellos niños con problemas en dóciles y fáciles de conducir, haciendo invisible la problemática de fondo.
También algunos profesionales como la psicóloga y psicoanalista Beatriz Janin señalan que se está en presencia de un proceso de medicalización y psiquiatrización de la infancia, que lleva a que los conflictos conductuales tiendan a resolverse a través del suministro de alguna píldora que restablezca rápidamente al niño a la “normalidad”, en un contexto en el cual todo tiene que ser inmediato y sin esfuerzo.
De hecho, si bien no hay evidencias fuertes de que los pacientes que comienzan a depender de ciertos fármacos en la infancia para estabilizar su conducta se hagan adictos a los mismos, sí existe una cierta evidencia de que ellos son mucho más proclives a la ingesta de alcohol, a fumar y al consumo de drogas legales e ilegales.
Otro problema muy serio que advierten aquellos que tienen reparos en el uso masivo de la medicación para la hiperactividad es que, si bien los efectos secundarios de los medicamentos que se prescriben raramente son mortales, sin embargo son mucho más intensos de lo que se admite y que muchos individuos pueden presentar importantes cuadros de ansiedad, trastornos de pánico y sufrir de aislamiento social.
También se apunta a que existe un crecimiento enorme en los últimos años de medicamentos dedicados a la estabilización de la conducta, producto de la presión de los laboratorios de especialidades medicinales que los fabrican, los que, además, patrocinan la mayor parte de las investigaciones en las cuales se concluye en la necesidad de la medicación. Asimismo, existen algunas voces que ponen en duda algunas de las herramientas diagnósticas, sobre todo del DSM 5 de la American Psychiatric Association, porque se denuncia que no menos del 70% de quienes participaron activamente en su elaboración tendrían relaciones de tipo económico con las empresas que producen los fármacos.

Para concluir
Es difícil concluir en uno u otro sentido. Cada uno debe sacar sus propias conclusiones.
Lo que sí parece perentorio es buscar una forma de diagnóstico que pueda brindar seguridad a los pacientes, ya que uno mal realizado implica crear una forma patológica allí donde no existía.
De todas maneras, sea cual fuere el camino terapéutico que se elija, la recurrencia a medicamentos que van a prescribirse de por vida debiera ser la última opción, cuando todo lo demás falla.

Fuentes:
– http://dxsummit.org/archives/1774
– https://elcisne.org/patologizacion-y-medicalizacion-de-la-infancia/
– http://nepsa.es/medicar-ninos-tdah/
– https://medlineplus.gov/spanish/attentiondeficithyperactivitydisorder.html
Fuente : El cisne

SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD: LA IMPORTANCIA DE LA PRÁCTICA PROFESIONAL CON ENFOQUE DE GÉNERO Y RESPETO POR LA DIVERSIDAD SEXUAL



Actualmente el conjunto de profesionales de la salud y de la educación nos encontramos en nuestros ámbitos de intervención con una realidad social y cultural que tiene sus marcas de época, no solo en relación a la dimensión personal de nuestros pacientes o alumnos, sino también en lo que respecta a los vínculos interpersonales, las novedosas configuraciones amorosas, los modelos sociales, como también las nuevas configuraciones familiares. Adentrarnos en estos temas es fundamental para poder intervenir de manera respetuosa de la pluralidad de las conformaciones sociales y familiares actuales como la diversidad de los modos de ser en el mundo.

Según estudios de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2006) existen cuatro tendencias que han generado cambios en la estructura y el comportamiento en la familia:
a) La diversificación de las formas familiares (unipersonal, nuclear biparental y monoparental, extendidas, ensambladas).
b) La transformación de la figura del “hombre proveedor”, que se está reformando por la inclusión de la mujer en el mercado laboral, generando una transición a la forma de “familias de doble ingreso”.
c) La tendencia creciente de las familias con jefatura femenina, las que generalmente son nucleares monoparentales.
d) La reducción del tamaño promedio de las familias y hogares: está asociada a la disminución de la tasa de fecundidad total de la población.
Estas nuevas condiciones económicas, junto a las realidades sociales, han generado profundos cambios en la concepción tradicional de familias, que a semejanza de las leyes de la naturaleza nos da la idea de parentesco fundamentada en un padre y una madre, es decir, de un progenitor y una progenitora, el cual prevalecen en el modelo nuclear del concepto.
La realidad muestra la diversidad familiar que reconoce familias posnucleares, las cuales pueden ser de hecho monoparentales, ensambladas, multiétnicas, adoptivas, de acogida, homoparental y de co-parentalidad. Todos los cambios en las organizaciones familiares no son un obstáculo para reconocer que, en esa familia, el niño o niña puede desarrollarse sanamente y construir su identidad, siempre y cuando haya adultos que garanticen su cuidado, su sostén y la implementación de normas.
Para que un niño sea criado en un clima saludable, es necesario contar con la salud emocional y mental del adulto o de la pareja y la misma no depende de su orientación sexual (Sociedad Argentina de Pediatría, 2010).
En cuanto a la aceptación de las diversas formas familiares constituidas y funcionantes en nuestro medio, es tarea de todo profesional de la salud y educación colaborar en el conocimiento y la difusión de los derechos de las mismas a desarrollarse en un ámbito de legalidad, libertad y tolerancia en igualdad de derechos.
Como profesionales tenemos que contribuir gestando ámbitos de reflexión que abran interrogantes y contribuyan a la posibilidad de seguir pensando acerca de las nuevas organizaciones familiares.
A pesar de la diversificación de las formas familiares en el contexto sociocultural Latinoamericano, el ideal de familia continúa siendo el modelo de familia tradicional nuclear biparental compuesto por padre, madre e hijos(as), el cual responde al paradigma social patriarcal en el que la heterosexualidad se adscribe como un ideal de construcción identitaria y una norma socialmente aceptada. Por ello la orientación sexual no heterosexual o la identidad de género no binaria / trans, es vivenciada por las familias como un elemento que causa disrupción y quiebres en su relacionamiento, alterando el vínculo y la comunicación familiar.
Bajo el modelo tradicional, las familias operan en la conformación y funciones, construyendo expectativas frente a su relación con el entorno (sistemas sociales) y a sus hijos(as), en donde se establecen ideales de crianza y del desarrollo de su proyecto de vida, de su interacción con la sociedad, de la construcción de su sexualidad, identidad y orientación sexual, en donde de acuerdo al mismo modelo patriarcal el ideal es que se identifique como hombre o mujer de acuerdo al cuerpo con el que nació y que tenga una construcción de la orientación heterosexual (Alfonso y Rodríguez, 2007).
La perspectiva de género constituye entonces una herramienta teórica que no depende de que el o la profesional se considere a sí mismo/a como respetuoso de la diversidad sexo genérica, sino que requiere de formación teórica, de nuevas herramientas conceptuales que en principio permitan poner luz sobre las antiguas teorías que respondieron a otros momentos históricos y sociales y con las cuales nos manejamos a la hora, no solo de intervenir terapéuticamente en el paciente, sino a través del modo en que lo configuramos como sujeto deseante, desarrollando una serie de expectativas sobre sus comportamientos y roles.
El psicoanalista Jorge Reitter dice: “No ser homofóbico en la vida privada no garantiza no ser heteronormativo en el ejercicio profesional”.
¿Por qué? Porque las teorías poseen un fuerte sesgo cis heteronormativo que en general no es percibido y muchas veces no es reconocido por gran parte de los profesionales que intervienen en los ámbitos de la salud y de la educación.
Por lo tanto, siguiendo a la Dra. M. Gabriela Córdoba en su libro “Ser Varón en tiempos feministas”:
La perspectiva de género nos aporta los lentes para “develar lo invisible” en el discurso social y analizar las prácticas cotidianas como puerta de entrada a la configuración subjetiva, teniendo como marco el paradigma de la complejidad, que implica trabajar con nociones de pluralidad, diversidad y heterogeneidad. Ello involucra interrogar cómo opera este entramado sociocultural en la constitución subjetiva, pesquisando cómo y por qué se invisten y negocian, posiciones y sentidos singulares que combinan lo novedoso con lo tradicional”.
La perspectiva de género pone en evidencia que debemos observar al sujeto en su contexto, en la trama, el sistema que evidencia la dependencia que tiene del otro ( determinadas relaciones de poder y condiciones histórico sociales) que promueven las particularidades de los vínculos, el lenguaje, la estructura familiar, lo micro y macro de las estructuras sociales; en síntesis, las representaciones que la sociedad instaura para la conformación de sujetos y las maneras en las que cada sujeto constituirá su singularidad, lo que determinará luego en él/ella la organización de su identidad, el tipo de elección de objeto y de sexualidad y deseo erótico (Bleichmar, 2005).
Como profesionales que trabajamos con niñeces y adolescencias debemos centrar la atención en el sistema familiar, entendiendo que el paciente es parte de un tejido de vínculos y relaciones que lo instituyen, y que a su vez el sistema familiar es parte de un sistema mayor: lo social, por lo que cada sistema: individual, familiar y social, sostendrá en sí mismo las expectativas (es decir hacia donde se espera/necesita que fluya ese sistema), por lo que en el caso del sistema familiar será criar hijos e hijas para la producción y reproducción simbólica y material de significados que respondan a una sociedad cis -hetero- normada. Es decir que los padres y las madres suponen que sus hijos e hijas serán heterosexuales y probablemente conformarán su propia familia tradicional.
De este modo se espera que la familia, como parte de sus funciones, cumpla con la labor de “instalar al niño(a) en el orden simbólico” (Scott, 1996) que construya la identidad de género según los valores y comportamientos de lo masculino o de lo femenino y que esos comportamientos y valores correspondan al sexo biológico de nacimiento.
¿Entonces qué pasa cuando un hijo o hija expresa una identidad transgénero?
La familia vive una situación de extrema tensión que se percibe como un choque: por un lado las expectativas en relación al sexo/género sobre ese niño/a, y por el otro la función primordial de las familias que es “formar a la persona para que se integre en el sistema social de acuerdo al modelo binario de los géneros”, por ello las figuras parentales pueden no comprender lo que les está sucediendo a su hijo o hija, otros llegan con mucha culpa, ya que han realizado sanciones sobre el niño/a sobre sus acciones o actitudes que son leídas como “no correctas” o “anormales”, dado que estas actitudes son rechazadas por el modelo social.
Esta confrontación que causa ese “choque” es lo que Morín (1995) expresa como una “perturbación”, un evento, un acontecimiento o un accidente que tiene los elementos potencializadores para desencadenar una posible crisis.
Como profesionales de niñeces y adolescencias, que trabajamos con las familias, debemos ser conscientes que si no poseemos formación teórica sobre estos temas, es muy probable que nuestras intervenciones se conviertan en iatrogénicas, dado que favorecerán la desinformación y la reproducción de prejuicios.
En conclusión, en términos conceptuales, la sexualidad en las personas con discapacidad constituye dos campos amplios y diversos, que nos enfrentan a la infinidad de variedad de personas y situaciones, por lo que pensar la perspectiva de género como herramienta de intervención nos proporcionará un abordaje más abierto, profundo y sincero de la sexualidad como un valor en la vida de las personas con diversidad funcional.

Analía Lacquaniti*

* Analía Lacquaniti es Lic. en Psicología, Sexóloga clínica y educadora sexual. Terapeuta sistémico familiar. Vicepresidenta de AASES (Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual). Co-coordinadora General de SOMOS (Centro de Investigaciones en Géneros, Masculinidades y Diversidad del NOA).

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ALIMENTACIÓN EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Nuestro cuerpo es el “envase” que nos acompañará durante toda nuestra vida…, y “somos lo que comemos”, y de alguna manera también “nos sentimos según lo que comemos…”; “nos desempeñamos, movilizamos, conformamos, desarrollamos (varios etcéteras), según lo que comemos. Entonces, deberíamos preguntarnos respecto de qué se considera alimentación saludable para luego analizar si realmente la cumplimos, en qué medida y de qué modos.

Quisiera empezar este artículo con una mención de cierto “Marco Regulatorio LEGAL”. En este sentido me parece oportuno tomar lo que indica como “derecho a la salud”, la Constitución de la C.A.B.A., en su artículo 20 versa sobre el tema:
“Se garantiza el derecho a la salud integral que está directamente vinculada con la satisfacción de necesidades de alimentación, vivienda, trabajo, educación, vestido, cultura y ambiente”.
“El gasto público en salud es una inversión social prioritaria. Se aseguran a través del área estatal de salud, las acciones colectivas e individuales de promoción, protección, Prevención, atención y rehabilitación, gratuitas, con criterio de accesibilidad, equidad, integralidad, solidaridad, universalidad y oportunidad…”.
De allí se desprende el tema “¿Qué comprende llevar una vida sana?”. Básicamente:
• Alimentación.
• Vivienda digna.
• Educación.
• Actividad física (y/o deportes).
• Descanso.
• Trabajo.

Pero les propongo que retomemos el tema de la convocatoria: la alimentación. Entonces, deberíamos preguntarnos respecto de qué se considera alimentación saludable para luego analizar si realmente la cumplimos y en qué medida y de qué modos (no es poca cosa, ni sencillo, aunque tal vez en principio lo parezca). Nuestro cuerpo es el “envase” que nos acompañará durante toda nuestra vida…, y “somos lo que comemos”, y de alguna manera también “nos sentimos según lo que comemos…”; “nos desempeñamos, movilizamos, conformamos, desarrollamos (varios etcéteras), según lo que comemos.
No pretendo con esto caer en lugares de cierto “dogmatismo”, pero sí pensar sobre la temática; proponernos reflexionar juntos sobre aquellas “sanas costumbres” (las de nuestras abuelas, las del campo?) que tal vez en nuestra infancia tuvimos y luego por el trajín de la vida cotidiana, el consumismo, las publicidades o las facilidades… dejamos de tener (y es que comer sano no es más caro, sí es más “trabajoso”).

Leyes de la Alimentación
El Dr. Pedro Escudero creó las Leyes de la Alimentación para conocer la normalidad de un plan alimentario. Estas normas se denominan:
• Ley de la Cantidad: todo plan debe cubrir las necesidades calóricas de cada organismo. Por ello, debemos estimar el gasto energético del individuo para mantener su balance energético.
• Ley de la Calidad: todo plan debe ser completo en su composición, esto es, que debe aportar hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. El valor calórico total debe tener una distribución adecuada y tener en cuenta, además, los alimentos protectores.
• Ley de la Armonía: esta ley se refiere a la relación de proporcionalidad entre los distintos nutrientes. Por ejemplo, cuando relacionamos el post-train con la adecuada relación de hidratos y proteínas.
• Ley de la Adecuación: la alimentación se debe adecuar al momento biológico, a los gustos y hábitos de las personas, a su situación socio-económica y a la/s patología/s que pueda presentar.

Las cuatro leyes están relacionadas entre sí y se complementan. Por lo tanto, desde el punto de vista biológico, se puede decir que existe una sola ley de la alimentación: la alimentación debe ser suficiente, completa, armónica y adecuada. El plan de alimentación correcto es el que responde a estas cuatro leyes. Se lo denomina también régimen normal. No obstante, desde el punto de vista médico, sólo podrá modificarse con fines terapéuticos, en cuyo caso, el régimen es dietoterápico.
Desde 2005, trabajando en una escuela de educación especial, he visto en varias ocasiones temas de mala alimentación (por exceso en general, pero en ocasiones también por defecto). Muchas veces las escuelas especiales son el lugar donde niños y jóvenes de muy bajos recursos pasan 7 horas o más al día. Se les brindan 3 comidas diarias y en casos, con ciertos alumnos (personas y familias con muchas necesidades), se les envía un “tupper” a la casa para la noche, y luego, el día viernes, para el fin de semana.
Ocurre también a menudo que ciertos “desordenes” de la alimentación se producen por los hábitos de la familia en general (exceso de hidratos, calorías por demás, golosinas o gaseosas sin control, etc.).
Entonces, desde la escuela se acompaña con la nutricionista, con el médico consultor, con los profesores de educación física, el plantel en general, y aparecen las “dietas especiales”, por ejemplo: hipocalórica, hiposódica, hipoalergénica, hiperproteica, celíaca, etc.

Distribución de las comidas en el día
La mejor manera de empezar el día es con un desayuno completo y saludable, ya que desayunar todos los días mejora el rendimiento físico e intelectual.
Un desayuno completo y saludable incluye lácteos, panificados, legumbres, y frutas.
Algunas recomendaciones para el almuerzo y la cena: que al menos la mitad del plato del almuerzo y la cena sean verduras o preparaciones a base de verduras, como budines, revueltos, tartas, etc.
¿Qué elegir de postre? La mejor opción para todos los días es la fruta. Puede ser fresca entera, en ensalada, en compota, asada, etc. Cenar de modo “leve” y en lo posible al menos dos horas antes de irse a dormir.
La merienda es similar al desayuno. Es muy importante todos los días repetir las 4 comidas, evitando las “colaciones intermedias”.

Recomendaciones en general
Lo ideal es comer ensalada al menos una vez al día. La papa, la batata y la mandioca no cuentan. Una porción chica de carne al día es suficiente (hamburguesa casera, bife, presa de pollo sin piel, filet de pescado, etc.).
Como recomendación se podría decir: a la semana 2 veces carne de vaca, 2 veces pollo y 2 veces pescados.
El huevo es un buen reemplazo de la carne y es más económico. Se puede consumir hasta un huevo por día solo o en preparaciones.
El trigo burgol y el mijo son buenas alternativas para variar el tipo de cereales que comemos habitualmente (como el arroz y los fideos) y tener una alimentación más variada. Si preparás tartas, que sean de verduras (acelga, zapallitos, calabaza, brócoli, etc.) y ponerles solo una tapa de base.
Incorporá legumbres, como lentejas, porotos y garbanzos.
El aceite agregalo al final de la cocción o en cada plato de comida para que conserve su calidad.
Disminuí el consumo de sal.
Usala con moderación al cocinar o solo agregala en el plato servido. Además, acordate que la sal no es el único condimento, probá nuevos sabores como pimienta, pimentón, orégano, romero, laurel, comino, etc.
Cociná al horno, a la plancha, al vapor o hervido. Las frituras hasta una vez por semana. Para esto es importante no reutilizar el aceite y que esté bien caliente antes de introducir los alimentos. Comer un plato es suficiente. Eviten repetir.
No llevar la fuente a la mesa puede ayudar. Limitá los fiambres, salchichas, hamburguesas comerciales, patitas de pollo, snacks, etc. Son alimentos que tienen alto contenido de sodio (sal) y de grasas saturadas. Evitá acompañar las comidas con pan o galletitas.
¿Sabías que solo 2 de cada 10 niños consumen verduras o frutas todos los días? Las frutas y las verduras son la base de una alimentación saludable, sin embargo muchas veces nos cuesta comerlas porque no sabemos cómo prepararlas, no tenemos tiempo para hacerlo o no tenemos el hábito de consumirlas. Además, aunque exista una gran variedad de frutas y verduras en general comemos pocas, siempre las mismas y preparadas de la misma manera.
Se recomienda comer 5 porciones de frutas y verduras por día (puede ser medio plato de verduras tanto en el almuerzo como en la cena y 2 o 3 frutas por día.)
Tener verduras y frutas disponibles en el hogar hace que tanto adultos como niños aumenten su consumo.
Tengamos presente que tanto el exceso como la falta de alimentos es un serio problema. La obesidad es un problema complejo de salud pública; además que se convirtió en una epidemia a nivel mundial. Es una enfermedad que predispone y causa muchas otras enfermedades que afectan la salud de la población. En la Ciudad de Buenos Aires el 42,4% de los niños de 5 a 12 años y el 30,4% de los adolescentes presentan exceso de peso.
Nuestro país, como la mayor parte del mundo, se vio afectado en las últimas décadas por profundos cambios sociales y culturales que han ocasionado un importante incremento de la obesidad en la población infantil.
El desarrollo tecnológico y los cambios en los estilos de vida han intervenido modificando nuestros hábitos alimentarios y contribuyen al incremento del sedentarismo.
Adoptar un estilo de vida saludable con eje en la alimentación y la actividad física es fundamental para la prevención del sobrepeso, la obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) vinculadas, como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, entre otras.
Resulta indispensable que los hábitos saludables se adquieran en la familia, porque ahí es donde surgen los primeros aprendizajes y se fijan las costumbres que los niños adoptarán para su vida adulta.
Si generamos un ambiente saludable en casa, vamos a estar haciendo el mejor aporte para la construcción de valores y hábitos saludables de nuestros niños.
La mesa familiar es un espacio privilegiado, no solo para la adopción de conductas saludables sino también porque es una gran oportunidad para compartir con los niños y desarrollar vínculos afectivos más sólidos.
Allí, los niños y jóvenes aprenden interacciones sociales en un ambiente emocionalmente seguro, construyendo hogares más saludables, familias donde se promueva una alimentación adecuada y se fomente una vida más activa.
Y para finalizar, recordar: nuestro cuerpo es el “envase” que nos acompañará durante toda nuestra vida, y “somos lo que comemos”, y de alguna manera también “nos sentimos según lo que comemos”, “nos desempeñamos, movilizamos, conformamos, desarrollamos según lo que comemos.
Cuidemos lo que comemos, cuidemos nuestro cuerpo.

Prof. Ing. Pablo Crespo
Ingeniero (UBA). Profesor (Ciclo Pedagógico USAL). Posgrado en Discapacidad (ISALUD). Guardavidas (AMGAA).
E-mail de contacto: pcrespo@institutosuyay.com.ar

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AUTISMO: GHOSTING, EL ENEMIGO SILENCIOSO


No se los invita a cumpleaños, ni a actividades, ni se responde a sus mensajes en las redes sociales, se evita su compañía, se los aparta, no se los tiene en cuenta. Todo ello repercute en forma negativa no solamente en la autoestima de estas personas que, a causa de sus síntomas autistas, son discriminadas, sino que tiene una incidencia en su comportamiento y hasta en su salud física. Es un problema que impacta en los propios sujetos pero también lo hace en sus familias, que también sufren las consecuencias. ¿Qué puede hacerse al respecto?

Preliminares
Ghosting proviene de la palabra inglesa “ghost”, que significa “Fantasma”. Suele utilizarse, en estos tiempos de comunicaciones constantes gracias a los celulares y otros aparatos portátiles, para graficar la ruptura de relaciones electrónicas, esto es cuando alguien, sin previo anuncio, deja de contestar mensajes y “desaparece” del radar.
Desde hace unos pocos años, el mismo término se utiliza para una situación que resulta harto frecuente en las personas que se diagnostican con alguno de los trastornos del espectro autista: la invisibilización o el vacío por parte de otros sin la condición.
Algunos autores tienden a justificarlo, dadas las características que presenta, en general, este colectivo, poniéndolo del lado de la propia víctima, cuando en realidad se trata de un problema que atañe a la sociedad y que las personas con autismo comparten con otros muchos conjuntos humanos. Así como existen muy patentes las homofobias, el racismo, las discriminaciones de género y otras tantas formas de marginación de diversos grupos que se salen del concepto de “normalidad”, las personas autistas y portadoras de otras condiciones relacionadas con la discapacidad intelectual y también física, entre otras, son víctimas del ghosting.

Características y consecuencias
No puede negarse que uno de los síntomas más corrientes y evidentes del Autismo es la escasa capacidad de interactuar correctamente con otros, sea por deficiencia como por superabundancia expresiva.
El lenguaje corporal, el facial, las sutilezas del lenguaje y muchas otras pistas y mensajes suelen pasar desapercibidos para las personas portadoras del trastorno, lo que hace muy dificultosa la comunicación.
También los estallidos emocionales, la distinta percepción de sonidos, texturas, colores, etc., ponen barreras que obstaculizan poder mantener relaciones fluidas con las personas cercanas.
Asimismo, existen individuos que tienen una tendencia a aislarse, que no disfrutan de la compañía de otros sino que prefieren realizar tareas solitarias, tales como pasar horas y más horas con computadoras, consolas de juego, etc.
Pero también es cierto que las mayores barreras interactivas que se les presentan a aquellas personas con TEA provienen del entorno, de los prejuicios que acompañan a la falta de información y que en muchas ocasiones derivan en una discriminación silenciosa, cuya manifestación principal es excluir a dichos individuos de las actividades, no tenerlos en cuenta, sin que existan conductas agresivas, aunque, dependiendo de los síntomas, otra cara de la misma situación suele ser el bullying.
Existen numerosos testimonios de las propias víctimas de esta discriminación que dan cuenta de cómo se vive con ella.
Explican que incluso desde la primera infancia comienzan a registrarse hechos aparentemente tan inocentes como no ser invitados a los cumpleaños de los compañeros y que, lejos de solucionarse con el tiempo, se incrementan, señalando que aquel que principia siendo un niño excluido, termina siendo un adulto excluido, con dificultades para hacer y mantener amistades y para lograr, en muchos casos, relaciones sentimentales estables. Se los considera como molestos, incómodos y asexuados.
Ni siquiera las relaciones virtuales (esto es, a través de las redes sociales) escapan al ghosting, sino que, por el contrario, pueden ser una fuente de invisibilización, simplemente cuando se ignoran los mensajes o no se permite acceder a grupos en los que otros pares participan.
En algunos casos, sin quererlo, los padres tienden a aislar a sus niños portadores con la intención de protegerlos de ambientes hostiles, en lugar de alentarlos a que desarrollen relaciones con el mundo circundante. Y también, en menor proporción, ello se hace por no poder lidiar con el trastorno de su hijo o hija. De hecho, los índices de ruptura de las parejas parentales en casos de progenie con discapacidad son mucho mayores que los de la población general, y el Autismo no escapa a ello.
Las consecuencias del ghosting son múltiples. La primera y más evidente es el aislamiento al que se somete a estas personas. Es cierto que no son las únicas, que muchos otros niños, por ejemplo, sufren distintos tipos de marginación, pero en el caso de los sujetos con autismo el problema se potencia por sus escasas habilidades sociales.
Un estudio realizado en el Reino Unido sobre 900 personas autistas reveló que el 79% de los encuestados tiene sentimientos de estar aislados y solitarios y que la mayoría de ellos quisiera tener más amigos. Otro trabajo, por su parte, halló que aquellos en tal condición suelen presentar entre 3 y 4 veces más problemas de salud que otros que llevan una vida social más plena. Se lo llegó a comparar con el deterioro que produce el cigarrillo en el organismo de los fumadores. Incluso, aunque sin evidencias estadísticas, algunos autores afirman que sentirse solo y apartado constantemente puede llevar a ideaciones suicidas.
Ansiedad y depresión son otras de las derivaciones de la discriminación, con lo cual se crea un círculo vicioso del que se va haciendo cada vez más difícil salir.
La propia conducta del sujeto discriminado silenciosamente puede verse afectada, ya que buena parte de ellos es posible que responda agresivamente, no solamente con quienes los hacen aparte, sino también con aquellas personas que sí están cercanas.
Resentimiento y odio hacia los demás frecuentemente son reacciones que se observan en las personas que sufren discriminación, y aquellas con autismo no escapan a ello.
Además, al quedar afuera de las actividades de los grupos de pares, al evitar su presencia y no considerarlos por quienes los rodean, ello también acota dramáticamente las oportunidades de relación.
Todo ello, y otras manifestaciones, por fin, resultan un peso que hace que la autoestima de estos seres tienda a ser muy baja y, por consecuencia, su calidad de vida se resiente. No importa que puedan llegar a la excelencia en algunos campos de su interés, generalmente se sentirán frágiles, invisibles y apartados de los demás.

¿Qué se puede hacer para romper con el ghosting?
Además de efectuar las consultas correspondientes para lograr mejorar las trabas que la propia condición del paciente impone con profesionales idóneos en la materia, es posible realizar ciertas acciones relativamente simples que pueden propiciar una mejor comunicación.
Una de ellas es atenuar el efecto de los lugares desconocidos yendo cada semana a un lugar diferente, previa exploración para evitar sorpresas, sobre todo a lugares donde otros concurren, para minimizar los problemas.
Frecuentar espacios donde puedan conocerse otras personas puede resultar en hacer nuevos amigos, a los que previamente se ha cruzado y con quienes se ha estado en proximidad en varias oportunidades (por ejemplo, una plaza).
Practicar distintas formas de charla social, de acuerdo con la edad del sujeto, para estar prevenido sobre las más frecuentes y reducir los niveles de ansiedad que provocan los encuentros.
Los grupos de apoyo o las actividades que involucren a personas con una condición similar no evitan el problema de la invisibilización, pero sí son capaces de infundir una mayor confianza en los sujetos, no solamente por ver sus diferencias respecto de la población típica reflejadas en otros, sino por el simple hecho de sentirse incluidos y poder participar de la actividad de que se trate.
Los que anteceden son algunos de los consejos que brindan los expertos sobre esta temática, los cuales, como puede apreciarse, se orientan prioritariamente a modificar las conductas de los propios sujetos, lo cual puede resultar importante. Pero lo que parece más significativo y adecuado es, en los ambientes que va a frecuentar el niño, hacer conocer cuál es la situación particular, qué dificultades pueden presentarse, cuáles son los disparadores de conductas disruptivas, hacer saber que los problemas de comunicación no se producen por egoísmo ni por falta de interés y toda otra información que ayude a bajar los muros que suelen levantarse frente a estos sujetos y que llevan a la exclusión no solamente de los pares sino también de los adultos.
Ello es así porque la propia Organización Mundial de la Salud define a las discapacidades de la manera siguiente: “Discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales.
Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”.
Es decir que la discapacidad no es una situación que compromete a un ser humano determinado, sino que involucra a la sociedad, que es la que suele poner barreras y aparta y discrimina a los diferentes. Es cierto: el sujeto tiene sus limitaciones (cualquiera, con o sin discapacidad), pero también el conjunto social que no es capaz de acoger a todos sus integrantes.

¿Y los padres?
Sabemos que el autismo, como cualquier otra condición o circunstancia, no solamente afecta al propio sujeto que lo porta, sino que repercute en todo el tejido social y muy particularmente en aquellas personas más cercanas.
Cuando los niños o adolescentes de una familia se sienten invisibilizados y solitarios, es más que probable que los propios padres y otros referentes también sufran lo mismo y que otras cuestiones también los afecten.
Por ello se brindan algunas ideas para que los progenitores puedan lidiar mejor con la problemática de sus hijos.
1. Unirse a un grupo de ayuda. Como en el caso de los niños, saber que hay otros en similares situaciones puede resultar un alivio, así como también resulta en una fuente de información sobre actividades y experiencias que pueden resultar de suma ayuda.
2. Elegir un hobby. Muchos padres terminan “quemados” por la preocupación y la ocupación sobre sus niños, olvidándose de ellos mismos. Por ello es necesario que tengan un tiempo para sí mismos, en el que puedan desarrollar alguna actividad, tarea, pasatiempo, etc., que resulte de su agrado. Ello repercutirá en una mejor salud a todo nivel para la mamá o el papá y también en una mejor relación con el hijo/a.
3. No tener temor o miedo de pedir ayuda o de aceptarla cuando se ofrece. Si bien usualmente no hay nadie que pueda ocuparse de un niño mejor que sus padres, en ocasiones las situaciones pueden desbordarse y/o tocar puntos para los que no se está física o emocionalmente preparado. Si alguien ofrece hacerse cargo de algo (y está preparado para ello) o se necesita, es mejor recurrir a esa persona y aliviar un poco la carga que pesa sobre los progenitores.
4. Buscar a otros en la misma escuela y/o en el barrio que estén en la misma situación. Teniendo en cuenta la cantidad de diagnósticos de autismo que existen, es probable que tanto en el ámbito escolar como en las inmediaciones del hogar haya otros en la misma situación, con quienes se puedan compartir las preocupaciones y lidiar juntamente con las distintas situaciones que se presentan y que implican, entre otras posibilidades, el aislamiento del niño y su familia.
5. Aquellos que están en pareja, no olvidarse del otro. Más allá de los problemas que puedan presentarse, es necesario recordar que hay otro con el cual se comparten la vida y no solamente las preocupaciones y que ese otro es significante y que, además de apoyarse el uno en el otro, también necesita de afecto y consideración y con quien hay que compartir el mayor tiempo posible.
6. Preocuparse para que su niño no sufra el ghosting. Es importante no ahogar al hijo con una presencia omnímoda, pero sí estar atentos a que se relacione, interviniendo en las situaciones en que se requiera y explicando qué es lo que le pasa. Al mismo tiempo, hay que estar atentos a la vida de relación familiar, porque, como ya se expresó, el aislamiento silencioso suele comprender a la familia como tal, más allá de que algunos de sus componentes puedan ser socialmente muy activos.
7. Elegir las amistades correctas. Esto, que parece una verdad de Perogrullo, es, sin embargo, muy importante. Se pueden tener amistades de muchos años que, sin embargo, no merezcan tal apelativo, si es que no se acepta a nuestro niño tal cual es, ni siquiera cuando se explique la condición. Los verdaderos amigos no solamente no discriminan a nuestros hijos sino que se preocupan por su bienestar.

Para terminar
El ghosting no es violento, pero sus consecuencias son igualmente devastadoras y no debe ser tolerado bajo ninguna circunstancia.
Explicar, sacar de la ignorancia a los aisladores, derribar mitos y preconceptos no siempre logra los efectos deseados, precisamente por la falta de campañas de difusión o su insuficiencia respecto de lo que representa la sintomatología autista en general y la forma, entre las muchas posibles, en que la porta cada sujeto individual.
El ghosting es un enemigo solapado muy dañino que mina la confianza en sí mismo de las personas y hasta repercute negativamente en su salud física.
Pero, como tantas otras cuestiones de discriminación, la lucha va abriendo caminos para que todos entendamos que la discapacidad, más allá de las limitaciones personales, es un problema social, que obedece más a las barreras sociales que se anteponen (aunque sean silenciosas) más que a las propias limitaciones de los sujetos.

Fuentes de consulta:
– https://www.disabilityscoop.com/2013/05/08/study-socially-isolated/17905/
– https://link.springer.com/article/10.1007/s10803-013-1833-8
– https://blog.theautismsite.com/isolation-tips/
– https://www.autism.org.uk/about/communication/social-isolation.aspx
– https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/we llbeing/articles/measuringnationalwellbeing/2015-10-01#loneliness-and-well-being
– https://www.sicologiahoy.com/relaciones/razones-comunes-por-la-cuales-se-hace-ghosting/
– https://www.autism.org.uk/get-involved/media-centre/news/20 18-04-25-hidden-crisis-autism-and-loneliness.aspx
– https://queopinasradio.com/2018/04/09/el-ghosting-a-las-personas-tea/
– https://autismodiario.org/2016/01/25/el-asperger-y-la-soledad/
– https://mic.com/articles/117252/the-positive-side-to-dating-with-autism-that-everyone-can-learn-from#.VPCN7KH4r
– https://autismodiario.org/2018/06/18/el-ghosting-y-el-autismo/

FAMILIAS DE NIÑOS CON TEA PUEDEN POSTULARSE PARA TENER UN PERRO DE ASISTENCIA




La iniciativa es de Bocalán Argentina, una asociación dedicada al entrenamiento de perros de asistencia para niños con TEA y personas con movilidad reducida.

Familias de niños con trastornos del espectro autista (TEA) se pueden postular hasta junio para recibir un perro de asistencia, a través de un programa solidaria de una organización social.

La organización recomendó que los niños que se postulen, no tengan más de 10 años, por cuestiones de integración sensorial, y que las personas con movilidad reducida sean mayores de 18, estén en silla de ruedas y que puedan darle al perro indicaciones sobre lo que necesitan.

Los perros de asistencia son una ayuda técnica que colabora para generar mayor autonomía en la vida de las personas con discapacidad, explicó la organización en un comunicado.

En el caso de perros destinados a acompañar a los niños con trastornos del espectro autista (TEA), el entrenamiento está pensado para mejorar su inserción en la vida social, haciendo énfasis en la seguridad vial.

En tanto, los destinados al servicio para personas con discapacidad física se entrenan buscando la colaboración del perro en las actividades de la vida diaria.

La ONG también realiza cursos destinados al público en general, y a estudiantes o profesionales del área de la salud y de la educación que deseen incorporar la presencia de un perro dentro del marco de su práctica profesional.

También, a entrenadores que deseen conocer las características del manejo y entrenamiento para intervenciones asistidas.

El Programa Solidario está destinado a quienes residan en ciudad de Buenos Aires o Área Metropolitana.

NUEVA SEGMENTACIÓN DE TARIFAS DE GAS Y LUZ: HABRÁ QUE REGISTRARSE PARA SEGUIR COBRANDO EL SUBSIDIO




Los usuarios quedarán divididos en tres grupos, de acuerdo a sus niveles de ingresos, que tendrán distintos porcentajes de aumento en sus facturas. El 10% dejará de recibir aportes del Estado
 
EL jueves pasado , el Gobierno publicó el decreto Decreto 332/2022, que pone en marcha a partir de este mes un régimen de segmentación de subsidios. De esta forma, los usuarios de los servicios públicos de gas y de electricidad quedarán divididos en tres grupos, de acuerdo a sus niveles de ingresos, que tendrán distintos porcentajes de aumentos en sus facturas y, en el caso del grupo de más poder adquisitivo (un 10% del total), comenzará a pagar la tarifa plena, sin subsidios del Estado.

Habrá que registrarse y firmar una declaración jurada para seguir cobrando el subsidio.

El Estado cubre hoy más del 75% del costo del gas y de la electricidad que se incluye en las facturas. En el segmento de la generación de energía, por ejemplo, los usuarios solo abonan un parte de este costo, entre el 20% y el 25%, según la estación del año y el Estado cubre la diferencia por medio de transferencias a Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista). De acuerdo a datos oficiales, actualmente el 50% de los usuarios de mayores ingresos recibe el 60% de los subsidios a la energía eléctrica.¿Quiénes se incluirán en los tres grupos de usuarios?

Nivel 1 (mayores ingresos): Son los que van a pagar el costo pleno del componente energía de cada servicio. Estarán incluidos los que tengan al menos una de estas condiciones (se suma a todos los integrantes del hogar):

 Al menos un integrante del hogar con Pensión Vitalicia a Veteranos de Guerra del Atlántico Sur

 Ingresos mensuales netos superiores a 3,5 Canastas Básicas Totales (CBT) para un hogar 2 según el Indec. De acuerdo a los datos de abril, son ingresos por encima de $333.410.

- Tres o más automóviles con antigüedad menor a cinco años.

- Tres o más inmuebles

- Una o más aeronaves o embarcaciones de lujo

- Activos societarios que exterioricen capacidad económica plena.

Nivel 2 (menores ingresos): Este grupo tendrán incrementos de 21,4% en todo 2022 (es un 40% del coeficiente de variación salarial del año anterior). Estarán incluidos los que tengan:

- Ingresos netos menores a un valor equivalente a una Canasta Básica Total (CBT) para un hogar 2 según el Indec. Ese valor equivale a $95.260.

- Certificado de Vivienda del Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP)

- Un domicilio donde funcione un comedor o merendero comunitario registrado

- Al menos un integrante con certificado de discapacidad y cuando todas las personas que viven en el hogar tengan un ingreso neto menor a 1,5 Canastas Básicas Totales, unos $142.890

Nivel 3 (ingresos medios): Son los usuarios que no entran en los los niveles 1 y 2. En todo 2022 tendrán una suba en las facturas de hasta 42,7%. Sin embargo, serán excluidos los propietarios de dos o más inmuebles (entre todos los integrantes del hogar) o de un vehículo de hasta tres años de antigüedad, excepto los hogares donde exista al menos un conviviente con Certificado Único de Discapacidad (CUD).

¿Qué ingresos se tomarán en cuenta para determinar el nivel?

 

Según el texto del decreto, para determinar los ingresos y las propiedades de cada usuario se tomarán en cuenta a todos los integrantes del hogar y no solo al titular del servicio. Para ingresar al Nivel 1 solo es necesario cumplir con uno de las condiciones (ya sea ingresos, cantidad de automóviles o propiedades).


 “A los fines de identificar la capacidad de pago de cada usuario de los servicios, debe mejorarse la información disponible”, prevé el decreto. Para eso se va a crear un Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), con un padrón de beneficiarios.

¿Qué pasará con inquilinos o usuarios que no son titulares del servicio?

 

Se prevé la creación de la figura del “Usuario o Usuaria residencial del Servicio” en el caso que la persona o familia que usa efectivamente el servicio no no coincida con el titular registrado en las empresas distribuidoras. Es el caso de los inquilinos, por ejemplo.

¿La quita de subsidios será automática?

 

De acuerdo con el decreto, los titulares del servicio tendrán que completar una declaración jurada para solicitar los subsidios, en el caso que corresponda. Y dispondrán para eso de una herramienta ágil y gratuita en todo el país. El trámite podrá ser presencial en las empresas prestadoras del servicio público o en las oficinas de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Antes).

 “La información procesada y debidamente clasificada para su implementación será remitida al ENRE, al ENARGAS, a los entes reguladores, autoridades provinciales y a las empresas prestadoras de los servicios públicos de distribución de energía eléctrica y gas natural por red, para su comunicación a los usuarios y las usuarias”, de acuerdo con el decreto. Se consultó fuentes oficiales pero no brindaron información adicional sobre cómo se realizará trámite, los datos que se pedirán y qué pasará con quienes no lo realicen.

¿En qué plazo se aplicaran las subas a los usuarios de más ingresos?

 

Los usuarios del nivel 1 comenzarán a pagar el costo pleno del servicio a partir de junio. Pero la reducción de subsidios será un proceso gradual y se aplicará en tercios bimestrales. Al finalizar el año, este grupo ya estará abonando el costo de la tarifa sin subsidios.

Con todo, en las audiencias públicas, las empresas distribuidoras advirtieron que el proceso de diferenciar tarifas puede llevar al menos dos meses. Además, señalaron que la segmentación requerirá modificaciones necesarias en los sistemas informáticos, con un costo no previsto para la compañías

¿Cuántos usuarios perderán los subsidios?

 

Según los datos presentados en las audiencias públicas, son unos 1,6 millones de clientes del servicio eléctrico y 1,2 millones de usuarios del servicio de gas. Las personas que sean alcanzadas por el recorte de los subsidios podrán reclamar un cambio de nivel en el régimen de segmentación de forma gratuita. El decreto prevé que los organismos públicos y las empresas privadas que presten los respectivos recibirán los reclamos de los usuarios por su categorización.

Fuente Rosario 3

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