jueves, 26 de abril de 2012

¿Es posible una escuela que no etiquete ni estigmatice?


Descripción de la imagen: Niños y niñas en una clase escolar
Como cada año, el comienzo del ciclo escolar ubica a padres, alumnos y docentes de cara a nuevas expectativas e ilusiones, y también los lleva a confrontar con los desafíos y los límites de una institución que se encuentra atravesando una de las crisis más profundas de su historia. Prestigiosos críticos, filósofos y pedagogos hablan de la necesidad urgente de dar con alternativas a las formas tradicionales de enseñanza, que a su entender están atascadas y sólo son capaces de juzgar a los alumnos por su capacidad para retener y repetir los conocimientos, estigmatizando y etiquetándolos bajo la consigna de que “si el niño no encaja en la escuela, el problema es el niño”. Frente a este panorama, muchos son los impulsos renovadores que, lejos de segregar a los niños con dificultades para el aprendizaje, abren nuevas fronteras en sus propias capacidades pedagógicas para adaptarse en función de los niños, sus particularidades y necesidades.
 El profesor y filósofo francés Robert Redeker asegura que “no es tanto la sociedad lo que está en crisis, sino la vida. Una crisis de la vida humana, una crisis del hombre. No vida social, no vida biológica, sino vida humana. Dicho de otra manera: es el hombre, en la humanidad de su vida, lo que está en cuestión, en la triple crisis, crisis de la enseñanza, crisis de la escuela, crisis de la educación. Es porque ya no sabemos qué es un hombre, qué es la vida humana, por lo que ya no sabemos qué es la escuela, qué es la educación”.
Es precisamente en el marco de esta crisis humana, donde se debaten los conflictos de un sistema educativo acusado de no representar las verdaderas necesidades humanas, el desarrollo integral del ser y de promover la marginación de millones de niños que no logran adaptarse a un sistema que no los contempla y quedan expuestos a la estigmatización y la exclusión social.
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno Negativista Desafiante (TND), Trastorno Disocial (TD), Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP), Trastorno Afectivo Bipolar (TAB)… muchas de estas etiquetas, cuestionadas y resistidas por especialistas y psicólogos de todo el mundo, comienzan a rotular la experiencia de la infancia en el corazón del sistema educativo, donde la mayoría de los docentes ya no sabe cómo lidiar con la efervescencia, la demanda y la falta de entusiasmo y concentración de los niños ante un formato al que ya no pueden adaptarse y no terminan de comprender, y donde el lema imperante es “si el niño no encaja en la escuela, el problema es el niño”.
Tironeada entre expectativas y objetivos que no se pueden alcanzar, sin un apoyo contundente del Estado y frente a una realidad social colmada de urgencias, la escuela se encuentra atrapada entre diferentes luchas ideológicas, epistemológicas, de modelo y las distintas miradas que no logran concretar el cambio profundo que tanto docentes como alumnos están necesitando desde hace décadas.
“En muchos países industrializados estamos atascados en las formas tradicionales de enseñanza, en las que sólo se juzga a los alumnos por su capacidad para retener y repetir los conocimientos”, afirma el experto británico Richard Gerver, uno de los principales referentes mundiales de la nueva educación, quien además sostiene la importancia de devolver la pasión por la enseñanza a los profesores y en fomentar el placer del aprendizaje a los alumnos. “El actual sistema se diseñó hace 150 años. Apenas ha cambiado, mientras que la sociedad lo ha hecho y mucho. Todos deben aprender lo mismo y obtener los mismos resultados en la misma velocidad y forma. Los seres humanos somos complejos. La responsabilidad moral de un educador es descubrir los intereses y capacidades de cada niño. Obligamos a que todos sean iguales. Impedimos que cada uno florezca según sus posibilidades”.
El nivel de insatisfacción y enojo que predomina en todos los actores del sistema educativo ha alcanzado niveles verdaderamente elevados y esto quizá tenga que ver con la observación de Gerver, ya que las escuelas de hoy se organizan en torno a las ideas de ayer, las necesidades de ayer y los recursos de ayer. El viejo esquema donde encontramos a un profesor o una maestra de pie, delante de una treintena de niños con distintas potencialidades y necesidades, tratando de conseguir la atención de cada uno de manera pasiva e inmóvil. Esta postal de la escuela va en contra de todo lo que los científicos han descubierto acerca de los niños y los mecanismos naturales de aprendizaje, que son principalmente la experimentación, la vivencia y la reflexión, en otras palabras: aprender haciendo. ¿Por qué seguir entonces construyendo sobre estos cimientos incapaces de contener la estructura viva, dinámica, que tendría que ser la escuela?
Ante esta impotencia o esta incapacidad para transformarse, el sistema educativo se cierra sobre sí mismo y se desentiende de las reales necesidades de los niños y los adolescentes a través de una “psicopatologización de las conductas y de los comportamientos”. Alertados por este fenómeno, docentes españoles pertenecientes a la red de profesores IRES (Investigación y Renovación Escolar), redactaron el manifiesto titulado “No es verdad”, donde compartieron uno de los análisis más duros y agudos sobre el sistema educativo convencional y los desafíos de cara a un futuro de renovación. “La escuela tradicional es uno de los ámbitos más importantes de aprendizaje de las pautas de sumisión. En ella se aprende a actuar bajo el principio de la obediencia ciega y del miedo al poder. Se abandonan los lenguajes y los significados propios de la edad, de la cultura de clase y del espacio al que se pertenece. Se aprende a infravalorar el saber y el interés propio, a mutilar la curiosidad innata y a abandonar las iniciativas personales y colectivas. Se aprende, por último, a considerar que el conocimiento es un producto externo a nosotros mismos y no el resultado del esfuerzo y la producción individual y colectiva”, expresó en una columna Rafael Porlán, coordinador de la campaña de difusión del Manifiesto*.
“Los niños, niñas y jóvenes de hoy, y los de antes, son el producto de la sociedad en la que viven. Juzgarlos negativamente como colectivo es un ejercicio simplista y una forma de ocultar la responsabilidad de la sociedad adulta. La incitación permanente al consumo, la diseminación continua de la cultura del éxito, del triunfo y de la superficialidad, la conversión de los niños, niñas y adolescentes en objetivos permanentes del mercado y la forma de vida acelerada y estresante propia de los adultos con los que viven son, entre otras, realidades que influyen poderosamente en su desarrollo”, afirma el manifiesto.
Para los docentes e investigadores de la red IRES, con la estigmatización de las conductas de muchos niños la sociedad manifiesta una actitud hipócrita: se ve reflejada en el espejo de estos niños y jóvenes y, como no le gusta lo que ve, en vez de analizar las causas, arremete contra la imagen que se proyecta en ellos. El manifiesto señala además que el desinterés que muchos alumnos sienten frente a los contendidos pedagógicos o el modo en que son comunicados no obedece a sus limitaciones o problemas frente al aprendizaje sino que son una consecuencia de la incapacidad del sistema para actualizarse. En este sentido, los investigadores advierten que el fracaso escolar no sólo se manifestaría en los alumnos más expuestos, es decir los que desertan por diversas causas, sino también en aquellos que aprueban sin haber conseguido un aprendizaje duradero y de calidad.
“No es verdad” concluye que no es posible que un cambio positivo se geste de la mano del modelo tradicional, a su entender responsable del fracaso actual. “El cambio ha de venir de la recuperación y actualización de aquellas ideas y experiencias que han demostrado su capacidad transformadora”.
Con semejante diagnóstico, distintos especialistas en todo el mundo han volcado sus expectativas en los diferentes métodos pedagógicos alternativos que desde comienzos del siglo XX se vienen desarrollando con muy buenos resultados. Elegidos cada vez más por los padres y contando con un lento pero creciente respaldo y reconocimiento por parte del Estado, los nuevos sistemas como la Pedagogía de la Diversidad, la Educación Emocional, el Método Montessori, las Pedagogías 3000, Etievan y Waldorf, la Escuela Logosófica, la Educación Popular, las Escuelas Libres y las iniciativas de Homeschooling integran a los niños que fueron expulsados o etiquetados por el sistema escolar convencional, dándole la bienvenida a sus particularidades, desafíos y potencialidades como parte esencial del proceso de mutuo enriquecimiento entre pedagogos y alumnos, en un marco donde cada niño es especial, más allá de sus características biológicas, motoras, sensoriales o cognitivas y percibiendo sus diferencias no desde la perspectiva del error sino como un disparador para transitar el camino del aprendizaje desde un estímulo y acompañamiento individualizados.
En estas apuestas conviven el pensamiento y las experiencias de grandes pedagogos e investigadores como Paulo Freire, Humberto Maturana, Celestin Freinet, María Montessori, Rudolf Steiner, Rosa Sensat, Piaget, Vygotsky y Hermenegildo Giner de los Ríos, entre otros muchos.
A continuación veremos un panorama introductorio a estos métodos y luego profundizaremos en algunas de las más destacadas apuestas por una ecuación libre e integral.
La educación prohibidaLatinoamérica ha sabido darle al mundo grandes renovadores y pensadores sobre los procesos pedagógicos vitales, transformadores. Muchas de estas experiencias integrales y verdaderamente inclusivas han quedado retratadas en el film audiovisual argentino “La educación prohibida”, un documental del realizador Germán Doin Campos que se estrenará este año y que expone los cuestionamientos hacia el sistema tradicional, como también los enfoques de las nuevas prácticas pedagógicas nacidas en nuestro continente y del mundo entero.
El equipo del documental, al igual que Robert Redeker, sostiene que la escuela es el espejo de la sociedad. “La educación tiene objetivos maravillosos, pero lo que sucede en las aulas no coincide con lo que se espera de los alumnos. Esta incongruencia se puede ver en su estructura rígida, en la imposición de ideas, en la competencia feroz, en la falta de vínculos emocionales, en el poco respeto hacia los niños, en los conocimientos absolutos, en la falta de experiencias vivenciales, en la necesidad de cumplir plazos”.
“La Educación Prohibida”, a través de una investigación consciente sobre metodologías, teorías, enfoques pedagógicos e instituciones educativas, se embarca en este viaje al descubrimiento de las ideas que conforman a una nueva educación consciente, en la búsqueda del pleno desarrollo de las facultades humanas y de un mundo mejor.
El disparador inicial de este documental es la propia experiencia escolar del director. “Lo primero que recuerdo en mi paso por el sistema educativo, los problemas que todos hemos tenido. Si bien no era de los alumnos que ‘fallaban’, al contrario, pero así y todo yo veía, porque convivimos en una comunidad, que muchos de mis compañeros tenían muchísimas habilidades en áreas que no eran valoradas. Yo tenía justo la capacidad de poder entender lo que me estaban pidiendo y darlo rápidamente pero no todos tenían esa capacidad y veía que las otras distintas capacidades que yo no tenía pero que los otros muchachos sí, no eran ni siquiera consideradas. Después comencé a ver la cantidad de cosas que aprendíamos y que en definitiva no terminaban siendo demasiado útiles y que aquellas que sí podían resultar útiles eran adquiridas de manera estricta y memorística, a tal punto que también se perdían. En definitiva, había un problema muy grande entre lo que la escuela quería que aprendamos nosotros y lo que nosotros queríamos aprender. Desde chico quise buscar la solución para esto y parte de este camino fue entender que había distintas soluciones porque existen distintos problemas y todos somos diferentes, y esto fue lo que me llevó a crear esta película”, comentó Doin Campos a El Cisne.
El realizador asegura que fue tan fuerte la presencia durante las diferentes entrevistas de temas como las etiquetas de TDAH y otros trastornos de conducta y aprendizaje que podría realizar un film aparte dedicado exclusivamente al tema; prácticamente no hubo pedagogo, investigador o especialista consultado que no haya hecho mención a las dramáticas experiencias vividas por los niños que sufren de estos estigmas.
“Muchas de estas escuelas alternativas o no convencionales reciben muchos niños que en otras escuelas son considerados con capacidades especiales. Es un tema que está todo el tiempo, presente en la mayoría de las entrevistas, ya sea en cuanto a capacidades especiales a niveles físico, motriz o sensoriales o en niveles cognitivos o emocionales. El sistema no está pensado para ningún niño, sino que está pensado para adaptar a todos los niños a un formato de enseñanza, a un ideal, un modelo. Entonces, ya partiendo desde esta idea, cualquier persona que no acepte ser moldeada desde esta perspectiva, ya sea por sus condiciones físicas, emocionales, intelectuales, o porque no lo desea, va a ser excluido, discriminado, rechazado. La escuela no está pensada para que se respete a todos los niños, y dentro de estos métodos alternativos encontramos el común denominador del respeto por la vida y eso también implica respetar los procesos biológicos. Al respetar la vida en su diversidad no estamos pensando en qué queremos que este niño sea, sino en ver quién es este niño y cómo lo podemos ayudar para que pueda llegar a donde quiera, cómo podemos acompañarlo y cuidar su espacio para que pueda desarrollarse sin la necesidad de sentirse obligado a aprender de determinada manera o forzado para hacer o no hacer determinada cosa”, asegura el director.
Para Germán Doin Campos, uno de los aspectos a destacar de los métodos y escuelas alternativas que participan del documental es el hecho de que en ellas no hay comparación entre los niños, y la filosofía en torno a las diferencias es positiva: somos iguales porque somos igualmente importantes desde nuestras diferencias.
Este cambio de perspectiva desdramatiza y relativiza las etiquetas o la psicopatologización de las conductas y comportamientos. “Si nos guiamos por las descripciones de etiquetas como la hiperactividad, son en realidad las descripciones de un niño que está con muchísimas ganas de aprender. Si leemos el análisis realizado por María Montessori, donde describe las vivencias de los niños a la edad de cinco o seis años, estaría describiendo a un niño hiperactivo. ¿Hasta qué punto eso que llamamos enfermedad, síndrome o desorden no es la naturaleza misma de un niño que busca expresarse?”.
“Una de las personas que entrevistamos ejemplificó la situación con un cuento de Borges donde un cartógrafo es impulsado por la obsesión de hacer un mapa perfecto, y tan detallado que al concretarlo termina tapando el territorio que pretendía describir. Esto mismo sería aplicable a la escuela donde la verdadera educación fue tapada por el ideal, entonces cuando algo del territorio invade el mapa, porque es natural, porque no se lo puede interrumpir, lo consideramos un problema, una enfermedad, una traba. Y creo que lo peor de todo es que tratamos de moldearlos para que se adapten a ese mapa que ni siquiera sabemos a dónde conduce porque ya es muy viejo”, ilustra Doin Campos.
En búsqueda de una pedagogía integral y humana El proceso que fue gestando las nuevas pedagogías comenzó a finales del siglo XIX de la mano de distintas corrientes innovadoras que fueron el germen de los grandes cambios iniciados a comienzos del siglo siguiente. Además de oponerse a las estructuras tradicionales, estas nuevas pedagogías integrales entienden el aprendizaje desde la acción, desde el autodescubrimiento y el humanismo, incluyendo la diversidad, sin desplazar a los alumnos que por determinadas características o dificultades para adaptarse al ideal esperado son derivados a escuelas de integración o especiales.
En las aulas de la nueva escuela encontraremos entonces heterogeneidad y diversidad, compartiendo una experiencia humana comunitaria, la unión de lo individual en lo colectivo. Este proceso implica además la participación activa y creativa de toda la comunidad: padres, docentes, alumnos que se animan a asumir el gran desafío de a resignificar y transformar sus roles y su accionar. Estos procesos cooperativos que invitan a una presencia plena y activa, permiten a su vez consolidar distintos modelos donde el aprendizaje no queda supeditado a la escuela, sino que permanece integrado y continúa a lo largo de la vida.
Entre las principales corrientes vigentes en Latinoamérica podemos mencionar los siguientes métodos y escuelas:
Método MontessoriEs un método pedagógico creado por la italiana María Montessori en el año 1907.
Se trata de una pedagogía que provee de entornos que favorezcan el cumplimiento de su máximo potencial de los niños tanto a nivel espiritual, emocional, físico e intelectual.
La práctica Montessori se mantiene siempre actualizada y dinámica, porque la observación y la satisfacción de necesidades es continua y específica para cada niño. Según Montessori, cuando las necesidades físicas, mentales, espirituales y emocionales de los niños logran ser percibidas y atendidas, ellos espontáneamente brillan de emoción y sienten deseos de jugar y trabajar con entusiasmo, aprender y crear. A través de estas necesidades de desarrollo, el niño desenvuelve la inteligencia, así como también las capacidades físicas y psicológicas. El método Montessori de enseñanza está diseñado para aprovechar al máximo el deseo infantil de aprender y su capacidad única de desarrollar sus propias capacidades.
Este método alimenta el deseo intrínseco de cada niño para aprender. En un ambiente Montessori, los niños aprenden mediante la exploración y manipulación de materiales especialmente diseñados. Cada material enseña un concepto o una habilidad a la vez, y establece una base desde la cual los alumnos pueden comprender las ideas cada vez más abstractas. Los niños trabajan estos materiales a su propio ritmo a través de la repetición de un ejercicio hasta que logren dominarlo. El profesor suavemente, puede guiar el proceso, pero su objetivo es inspirar en lugar de instruir.
Los niños con necesidades especiales, tales como trastornos del aprendizaje o discapacidades físicas, pueden alcanzar excelentes avances desde esta pedagogía. Los materiales de enseñanza Montessori logran involucrar todos sus sentidos, lo que les permite “aprender haciendo”. Además, cada niño tiene la libertad para aprender a su propio ritmo, sin la presión de cumplir con las normas formales dentro de un esquema de tiempo predeterminado.
Existen centros de formación docente y escuelas Montessori en todos los continentes y trabaja con programas para niños dotados y talentosos, y para los niños con discapacidades del desarrollo de todo tipo. También existen programas especiales para capacitar a los padres para educar a los niños en sus propios hogares.
Escuelas libres
Inspiradas por la pedagogía y el pensamiento de Paulo Freire y las escuelas libertarias europeas y teniendo en cuenta las investigaciones de pensadores como Piaget, Vygotski y Bronfenbrenner, las escuelas libres son organismos sociales donde la enseñanza va de la mano de un proceso autogestivo y libertario donde la práctica de valores como la igualdad, la solidaridad, la justicia, la no violencia, la ayuda mutua, y el respeto, es tan importante como los contenidos pedagógicos, es más, dichos contenidos se encuentran enriquecidos con dichas perspectivas humanas, ya que se trata de acompañar el crecimiento de los niños para que el día de mañana sean adultos autodeterminados que puedan construir un mundo más humano y justo desde sus diferentes vocaciones.
La estructura abierta de una escuela libre se piensa para animar independencia, el sentido crítico, y el desarrollo personal. Desde lo estrictamente pedagógico, en las Escuelas Libres se cree que los niños y jóvenes con dificultades en el aprendizaje están “desactivados” y que necesitan revertir ese proceso. Para eso es necesario que el pedagogo haga un estudio psicopedagógico para conocer cuáles son las causas que originan un mal desempeño estudiantil y conductual para conocer en detalle las características y particularidades de cada alumno en cuanto a nivel de motivación, intereses, necesidades, ritmo de aprendizaje, estado de su autoestima y nivel de frustración.
Existen diversos enfoques que abarcan la pedagogía de las Escuelas Libres, en este sentido cada escuela es autónoma. También existen proyectos de Educación Libre que se realizan en las casas bajo una modalidad llamada Homeschooling. Esta dinámica está inspirada en las investigaciones del norteamericano John Holt, quien pasó de apostar por la reforma de la estructura escolar a las prácticas de la Escuela en Casa.
Pedagogía 3000Nacida en París y residente en Bolivia, la antropóloga Noemí Paymal es la creadora del reciente programa Pedagogía 3000.
De acuerdo con Paymal y según múltiples estudios, los niños nacidos a partir del año 2000 tienen mayor percepción y sensibilidad en los ámbitos fisiológico, afectivo, emocional, ético, conductual, cognitivo, social, psíquico y espiritual. Por lo tanto, es necesario acompañarlos desde una pedagogía acorde a sus capacidades.
Para Paymal la inteligencia emocional es más importante que el coeficiente intelectual y la enseñanza debe basarse en lo visual y en el movimiento más que en lo verbal. De acuerdo con ello lo importante es incentivar actividades ligadas a la creatividad, la imaginación, lo artístico; proponer ejercicios que desarrollen la intuición y el pensamiento ráfaga o flash (extremadamente rápidos); educar en la contención, no en los límites, dando responsabilidad y confianza.
La Pedagogía 3000 se basa en 8 pilares:
Una Educación que estudia, investiga y reconoce las nuevas características y formas de aprender de los niños de hoy. Una Educación que considera, desarrolla y aplica las herramientas pedagógicas bio-inteligentes o bio-lúdicas, bio-reconectadores y bio-mórficas. Una Educación que propulse una educación IPP (Integral, Protagonista y Productiva-activa), donde el niño se siente útil, considerado, feliz y protagonista de su Educación. Una Educación que contribuye activamente al bienestar de los mismos padres y profesores permitiendo que puedan desempeñar su papel sin estrés, con bienestar, alegría y cariño. Una Educación que considere constantemente las 13 Inteligencias Múltiples (Lingüística, Lógico-matemática, Visual-espacial, Corporal-kinestética, Musical, Interpersonal, Intrapersonal, Naturista, Trascendente, Intuitiva o Energética, Emocional, Práctica y Co-Creadora), como también los 10 niveles de desarrollo del ser humano (Físico, Emocional, Cognitivo, Ecológico, Estético-creador, Intuitivo, Espiritual, Social, Multicultural y Ético-solidario). Una Educación que sea incluyente respecto a todas las metodologías y herramientas del pasado, del presente y del futuro, que atiendan a los niños/as de manera holística y con cariño. Una Educación que sea multicultural, honrando y aplicando herramientas pedagógicas y principios de los pueblos originarios y de las tradiciones ancestrales. Una Educación que apunte al Ser, “magnificado” en el Amor, la Sabiduría y la Voluntad.
Pedagogía WaldorfSe trata de una de las prácticas alternativas más extendidas en nuestro país.
Para los alumnos Waldorf, la música, la danza y el teatro, la escritura, la literatura, las narraciones, mitos y cuentos de hadas no son simplemente accesorios respecto de la educación, sino que se transforman en herramientas de aprendizaje que les permiten realizar sus propias experiencias. A través de estas experiencias lograrán cultivar un amor de por vida hacia el aprendizaje, así como las capacidades intelectuales, emocionales, físicas y espirituales para desarrollarse como individuos y estar al servicio de la humanidad.
Desarrollado por Rudolf Steiner en 1919, el método de la Educación Waldorf se basa en una comprensión profunda del desarrollo humano que responde a las necesidades del niño en crecimiento. Los maestros Waldorf se esfuerzan por transformar la educación en un arte integral que enseña a los niños a aprender con el corazón, las manos y la cabeza. Cuando los niños se relacionan con lo que aprenden desde su propia experiencia, están interesados y vivos, y lo que aprenden se convierte en ellos mismos.
El entusiasmo y el compromiso de los maestros se ve reflejado en su interés por los alumnos como individuos. Para ello cada maestro se confronta con las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos establecer, dentro de cada niño a su propio nivel de excelencia académica? ¿Cómo suscitar entusiasmo por el aprendizaje y el trabajo, una sana auto-conciencia, interés y preocupación por otros seres humanos, y un respeto por el mundo? ¿Cómo podemos ayudar a los alumnos a encontrar significado en sus vidas? Los maestros de las escuelas Waldorf se dedican a generar un entusiasmo interno para el aprendizaje en cada niño, para ello incluso los temas aparentemente más duros y académicos se presentan de manera gráfica, artística y dinámica. Esto elimina la necesidad de realizar pruebas competitivas, posicionamiento académico y las recompensas conductistas para motivar el aprendizaje. Permite que la motivación surja desde dentro y ayuda a generar la capacidad para el aprendizaje dinámico y alegre durante toda la vida.
Las escuelas Waldorf tienen una larga tradición de inclusión de niños con necesidades especiales del aprendizaje o discapacidad.
Escuelas LogosóficasFueron creadas en el año 1962 por el educador y humanista argentino Carlos Bernardo González Pecotche.
Desde ese entonces, los Centros Educativos Logosóficos están abocados a brindar una educación humanística sustentada en el cultivo consciente de valores donde se propicia el pleno desarrollo de las aptitudes de niños y jóvenes, con miras a la formación de un ser humano libre, capaz de integrarse con confianza y sentido de responsabilidad a la sociedad actual y futura.
“Se aspira a que dos factores rijan las aulas Logosóficas y fortifiquen la integración moral del alumno: el conocimiento Logosófico, que descubre recónditos aspectos de la psicología humana, y el poder del afecto, que a la vez que ampara la estructura mental y sensible del pequeño y del adolescente, facilita y dulcifica el proceso de aprendizaje, inspirando el gusto por alcanzar progresivamente un dominio cada vez mayor de los conocimientos”.
Según las especialistas Marisa Docampo y Mariana Raquel Paz, este sistema busca favorecer la formación integral del niño, estimulándolo y orientándolo en el de-senvolvimiento de su inteligencia y de la sensibilidad. “Para alcanzar estos aspectos con los niños es esencial, un trabajo de estimulación y cultivo de sus facultades intelectuales tanto como de las sensibles. El desenvolvimiento equilibrado de la mente y de la sensibilidad, favorece a la formación de seres más felices, que se relacionan bien consigo mismos, con los semejantes y con el mundo en que viven. Esta pedagogía trae una especial atención al aspecto sensible, ya que es un punto muy importante de la configuración psicológica humana.”
La educación Logosófica tiene por objetivo propiciar el pleno desarrollo de las aptitudes con miras a formar un ser humano libre, capaz de integrarse con confianza y sentido de responsabilidad a la sociedad, despertando en cada individuo el poder de crear, propiciando en acciones positivas, inteligentes y generosas. Al dictado de los programas oficiales se le suma el cuidado por lograr la capacitación del niño y el joven como individuos, buscando propiciar su superación integral como seres humanos responsables, felices y crecientemente capaces de bastarse a sí mismos y para colaborar con que otros hagan lo mismo.

Éstas son sólo algunas de las propuestas alternativas que buscan transformar y enriquecer la práctica educativa, en pos de un aprendizaje vivo que pueda ligarse con todas las singularidades de la vida misma, sin desentenderse de las características, crisis y desafíos propios de nuestro tiempo, y esto necesariamente implica las problemáticas de aprendizaje y el diseño de estrategias para satisfacer las necesidades de los alumnos “problemáticos”, “con trastornos”, “especiales”.
Es de esperarse que en los años por venir y dado el crecimiento y la aceptación de estos nuevos modelos, estas experiencias logren contagiar con sus logros a la escuela convencional, para que también pueda nutrirse y ampliar sus perspectivas desde estas ricas vivencias.

Luis Eduardo Martínez
Fuentes:
-* Daniel Korinfeld/ Modos del etiquetamiento y estigmatización sobre los niños y adolescentes en las prácticas escolares. Puntuaciones sobre la película elegida para el debate.
-*2 revista Cuadernos de Pedagogía nº 406
-Manifiesto No es Verdad: http://firgoa.usc.es/drupal/node/41302
-www.redires.net/
-Robert Redeker/ La crisis de la escuela, ¿es una crisis de sociedad o una crisis de (la) vida?
Conferencia de Barcelona, 18 de octubre de 2007.
-Entrevista a Richard Gerver/ Periódico La Vanguardia/ 24/02/2011
-www.logosofia.org.ar/
www.inteligenciaemocional-portal.org
-www.pedagooogia3000.info
-www.proyectopv.org
- www.montessoriconnections.com
-http://educalibre.cl/
- http://logosofico.edu.uy
-Tribuna Logosófica

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