domingo, 2 de octubre de 2016

6 Temores comunes de padres de hijos con discapacidad cuando sus hijos comienzan la escuela


La mayoría de los padres cruzan el temor de ver iniciar a sus niños la escuela. De cierto modo esta experiencia tan natural marca el inicio de algo nuevo, y principalmente si los niños se han quedado en casa durante sus primeros años, es normal que se viva todavía con mayor intensidad este desprendimiento.
Este sentimiento es aún mayor en quienes tienen hijos con discapacidad y viven la realidad y el reto de enviarlos a la escuela a una edad todavía muy joven. En los Estados Unidos los niños con necesidades especiales comienzan el pre-escolar el mismo día que cumplen sus 3 años; y lo paradójico de la experiencia es que mientras muchos padres de hijos típicos estarían felices de contar con este servicio gratuito, la mayoría de los padres de hijos con discapacidad enfrentan temores y preocupaciones naturales en este momento.
No puedo creer que mi hijo Emir esté a punto de empezar 2do grado. Todavía me acuerdo su primer día de escuela hace más de 6 años atrás. Era muy pequeño y ante mis ojos totalmente indefenso e inmaduro para comenzar este gran reto. No sabía comer solo y en su vocabulario sólo había una palabra clara: mamá.
Esta mágica palabra le funcionaba para todo. Como su mamá yo nunca tuve problemas entendiendo sus diferentes usos. Sabía exactamente cuando “mamá” significaba hambre, sueño, sed, pañal sucio u hora del juego. Sin embargo, mi problema comenzó el día que supe que empezaría la escuela. No me lo imaginaba subiendo a ese autobús gigantezco, tampoco lo creía capaz de soportar una mañana entera lejos de mí, aunque eventualmente comprendí que era yo la que no me imaginaba sin él, y él se adaptaría mucho más rápido de lo que yo pensaba.
Estos son 6 temores comunes que muchos padres de hijos con discapacidad enfrentan cuando sus niños empiezan la escuela, yo los sentí, y a través de los años los he vuelto a ver reflejados en muchos nuevos padres que también los viven y buscan apoyo para sobreponerse a ellos.

1) No sabe hablar todavía. Nadie lo entenderá.
La mayoría de los niños con necesidades especiales que empiezan la escuela, todavía no pueden hablar. Algunos de ellos nunca lo harán dependiendo de su discapacidad. La cosa más importante de entender es que hay métodos alternativos para abrir la comunicación para el niño. Trae a la escuela todas las herramientas necesarias para facilitar su comunicación. Comparte con la maestra señales o gestos que tu hijo hace para comunicarse. Figuras o fotos que pueden ayudarlo a apuntar las cosas que todavía no puede decir, o cualquier cosa que consideres útil y de apoyo para él y la maestra. Los maestros son profesionales capacitados, pero sin duda la interacción y trabajo en equipo junto a las familias hace todo más sencillo.

2) Mi hijo tiene problemas de comportamiento. Hace berrinches constantemente. Yo soy la única que puede calmarlo y entenderlo.
Muchas veces, nostros (los padres) nos sentimos irremplazables y que nadie más puede entender o cuidar a nuestros hijos, pero cuando los hijos salen a la vida, necesitan y merecen tener opciones y ser entendidos y aceptados por los demás. Estos comienza desde que son pequeños y asisten a la escuela. Compartir toda la información disponible acerca de cómo controlar su comportamiento, como calmarlo y ayudarlo, es una necesidad y obligación que tenemos con la maestra. Juntos podemos encontrar el modo de hacer de esta experiencia la mejor para el niño, y conseguir que se sienta seguro y entendido. Una gran enseñanza que la escuela trae a la vida de los pequeños, es enseñarles a confiar en los demás para poder crecer y ganar 
3) Todavía no está entrenado para ir al baño o no sabe comer sólo.
Las clases de educación especial e incluso las clases integradoras adaptadas deberían tener estos temores cubiertos. Todo niño con necesidades especiales tiene un plan individualizado formal o informal que incluye apoyo en estas y otras tareas. La comunicación entre la escuela y el hogar, y el desarrollo de un plan que siga su ritmo en ambos lugares es de vital importancia para alcanzar el éxito.

4) Tengo miedo de que sea abusado en la escuela y no pueda dejármelo saber por su falta de comunicación.
Esta es una preocupación muy delicada y totalmente comprensible. No queremos que nuestros hijos sufran de abuso o acoso en la escuela y muchas veces nos sentimos desamparados a la hora de dejarlos ir a la escuela sabiendo que no serán capaces de contarnos lo que les pasa cuando no estamos presentes.
Las fotografías con muy útiles en todo momento. Solicitar a la maestra que nos deje tomar fotografías de la clase para mostrarle y poder crear comunicación por señas es una buena idea. También solicitar un calendrio de las actividades que realizarán durante cada semana, nos permitirá tener más oportunidad de hacer preguntas básicas a las que él puede responder si o no. Todos estos pequeños pasos nos harán identificar si hay cambios en su comportamiento o reacciones de nerviosismo o temor ante ciertas preguntas o fotografías.

5) Si el niño toma el autobús. Siento que es todavia muy pequeño y considero que puede ser peligroso para él.
Aunque este no es un servicio disponible en todo el mundo, en los Estados Unidos es parte del sistema de educación especial y lo que los padres necesitan entender es que el autobús de educación especial tiene adaptaciones individuales para cada estudiante. Dependiendo del tamaño, peso y discapacidad del niño, será acomodado en un asiento de seguridad apropiado. Es también importante saber que el autobús escolar para niños con discapacidad está supuesto a ofrecer mayor flexibilidad y tiempo considerando que los niños pueden necesitar más tiempo para abordarlo.

6) Toma diferentes medicinas durante el día. Temo a que no le sean suministradas adecuadamente.
Eso es algo que tabiém debe ser conversado pacientemente con la maestra, asistente o enfermera a cargo. La mejor manera de asegurarse que el niño reciba todas sus medicinas, es solicitar que se lleve control en un calendario visual que deberá ser marcado cada que el niño reciba la medicina. Funciona como un buen recordatorio para la maestra o enfermera, y es un modo de sentirnos más tranquilos como padres. No hay método infalible pero es importante hacer nuestro mejor esfuerzo por involucrar a los demás de manera positiva.
 La escuela es una oportunidad para que nuestros hijos aprendan, crezcan y alcancen sus máximas habilidades. No hay método perfecto y en el camino uno se golpe muchas veces, pero lo primordial es entender que es una responsabilidad compartida y que el éxito se da únicamente cuando aprendemos a trabajar en equipo  entre aula y hogar. Como padres es nuestra obligación la de involucrarnos y demostrar con nuestro ejemplo nuestro deseo de sacarle el máximo provecho a esta experiencia. Los maestros pueden ser muy buenos, o no, pero definitivamente como padres tenemos en nuestras manos la posibilidad del cambio.
 Fuente: Elianatardio.com

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