martes, 4 de enero de 2011

Nuevos enfoques sobre esclerosis múltiple

Es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes, que afecta a personas jóvenes en casi todo el mundo. Esta enfermedad se dispara cuando el propio sistema inmune del organismo provoca daños en el sistema nervioso interfiriendo con la transmisión de mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo, lo que produce trastornos en el control muscular, la vista, el oído y la memoria. A lo largo de este año se han divulgado nuevos enfoques y la esperanza de distintos tratamientos que podrían resultar efectivos.
La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad neurológica del Sistema Nervioso Central, desmielinizante y crónica, cuyas causas aún se desconocen.
La EM ataca la vaina de mielina que envuelve al nervio trasmisor de las sensaciones al cerebro y a la médula espinal. En aquellas regiones donde la mielina fue destruida aparecen placas de tejido cicatricial endurecido y los impulsos nerviosos que pasan por esos sitios se ven interrumpidos o totalmente bloqueados.
Como consecuencia de estos trastornos las personas afectadas pueden presentar un complejo abanico de síntomas que mayormente se presentan en simultáneo y que varían entre leves, moderados o severos. Entre ellos podemos mencionar fatiga, cansancio, hormigueos, tras-tornos en la sensibilidad, alteraciones del equilibrio, temblor involuntario, rigidez, espasticidad, debilidad en las extremidades, alteraciones en la vista o en el funcionamiento de la vejiga o intestinos. También pueden manifestarse cambios en las funciones mentales como desorientación, olvidos o confusión.
La EM puede manifestarse desde la juventud y con una incidencia estimada en 1 cada 1.000 occidentales. Esta dolencia es además una de las más estudiadas en el campo de la neurología y en los últimos años han comenzado a divulgarse investigaciones sobre posibles orígenes, tratamientos y abordajes para la remisión o control de síntomas.
En la actualidad no existe una cura para la EM y sólo puede tratarse de forma sintomática, lo cual puede mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes.
Entre los medicamentos y tratamientos más utilizados se encuentran distintas drogas que alivian la sintomatología (espasticidad, fatiga, etc), relajantes musculares para tratar los espasmos, terapias conductuales del estrés, terapia física y rehabilitación, programas de ejercicios, dieta balanceada y un adecuado programa descanso para el ahorro de energía, todo supervisado por médicos especialistas y según las necesidades de cada paciente y la etapa y grado de la enfermedad.
Más allá de la frontera de estos tratamientos, distintas investigaciones se están llevando adelante para dar con alternativas que permitan contener y aliviar los síntomas, como también poder remitir la enfermedad.
A continuación describiremos algunas de los estudios y experiencias más notables divulgadas a lo largo de este año.
EM e insuficiencia venosa
Uno de los estudios que viene despertando más controversias es el que une a la EM con la Insuficiencia Venosa o CCSVI (iniciales del inglés de Chronic Cerebrospinal Venous Insufficiency). Esta teoría, propagada principalmente por el Dr. Paolo Zamboni, Director del Centro de Enfermedades Vasculares de la Universidad de Ferrara (Italia), establece una posible relación entre una disfunción del drenaje venoso del cerebro y la EM.
En enero de este año, la fundación italiana SMuovilavita, organizó en la ciudad italiana de Vicenza, la primera conferencia pública en la que el Dr. Zamboni, el Dr. Salvi y varios de sus colaboradores explicaron la relación existente entre la CCSVI y la esclerosis múltiple.
A finales del año pasado y en un informe de la BBC, el Dr. Zamboni argumentó que el 90% de los casos de EM son causados por el estrechamiento de las venas y que “esta restricción en el drenaje cerebral, que es visible en escáneres, provoca daños en el cerebro que conducen a la enfermedad”.
Según informó la BBC en tal oportunidad “La teoría del doctor Zamboni plantea que los bloqueos venosos son la causa y no la consecuencia de la EM y que estos provocan que el hierro de la sangre se escape hacia el tejido cerebral provocando daños. El investigador afirma que llevó a cabo procedimientos similares a la angioplastia para desbloquear las venas y lograr que la sangre continúe fluyendo normalmente. Este ‘procedimiento de liberación’, dice el doctor Zamboni, puede aliviar muchos de los síntomas de la EM”.
Si bien muchos pacientes sometidos a estas intervenciones manifestaron no haber sufrido brotes de su enfermedad en los meses siguientes, diversos especialistas salieron al cruce señalando que esta teoría y sus posibles tratamientos deben considerarse aún en etapa experimental y que pueden acarrear serios riesgos para la salud de los pacientes.
En agosto último, la Dra. María Adelita Reyes-Velarde, consultora para proyectos especiales en español de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple (EE.UU.) publicó en su blog un extracto de una revisión literaria realizada por médicos canadienses intervensionistas (especializados en cirugía endovascular), donde se explica “que hasta que la teoría presentada por Zamboni se evalué, se debe ser cauteloso ya que la angioplastia o el stent de las venas yugulares y/o ácigos no se puede considerar una terapia segura o sin riesgo. Recomiendan que si la investigación prueba que hay un papel para la intervención venosa en la EM, debido al alto índice de re-estenosis luego de la cirugía, entonces será necesario que se realicen también investigaciones para dispositivos mejores que no se desplacen o provoquen el cierre posterior de las venas”.
Anteriormente, la Dra. Reyes-Velarde había divulgado las opiniones de un grupo de científicos que estudió las evidencias clínicas presentadas hasta la fecha acerca de CCSVI, llegando a la conclusión “que los procedimientos vasculares invasores son potencialmente peligrosos como terapia para los pacientes con la EM y deben ser desalentados hasta que estudios clínicos rigurosamente controlados se hayan terminado, analizado, y discutido en la arena científica”.
Uno de los espacios donde puede encontrarse mayor información en español acerca de estas investigaciones es el blog www.creoeneldoctor zamboni.blogspot.com, donde se reúnen las últimas noticias sobre recientes avances y testimonios de personas intervenidas en distintos países.
Las “células T”
Según publicó el pasado septiembre el periódico español el Mundo, un reciente estudio llevado a cabo en Alemania señaló como posible culpable de la EM a un tipo de células del sistema inmune que se unirían a las células nerviosas provocando su degeneración.
Realizado por investigadores de varias instituciones alemanas, entre ellas la Universidad Johannes Gutemberg y el Instituto de Neurobiología Max Planck, el estudio se centró, a través de observaciones con microscopio láser, en la actividad de las neuronas de ratones que sufrían una enfermedad similar a la EM.
La disfunción del sistema inmunitario en estos casos provocaría que el organismo ataque a su propio tejido nervioso. Este daño es inducido por determinadas células defensivas, llamadas “linfocitos T”. Cuando estos linfocitos se activan, pueden penetrar en el cerebro y en las neuronas y ser estimulados para atacarlas. Como resultado de este ataque, la mielina quedaría seriamente dañada.
Los científicos alemanes observaron que las “células T” entraban directamente en contacto con los cuerpos neuronales, indicando que la comunicación entre las “células T” y las neuronas “se produce a lo largo de toda la célula nerviosa y no sólo en el lugar de la desmielinización".
Luego de un análisis “in Vitro”, los investigadores pudieron establecer que serían los “linfocitos Th17” los responsables de esta neurotoxicidad. “Lo que observaron en el laboratorio fue a los Th17 estableciendo sinapsis con las células del sistema nervioso central. Ese contacto tenía como consecuencia un aumento de las concentraciones de calcio en el interior de las neuronas que alcanzaban niveles críticos cuando éste era de larga duración. Esta alteración iónica causada por los linfocitos está relacionada con la aparición de daños irreversibles en las células nerviosas, subrayan los autores”.
Actualmente y a la luz de esta investigación se está trabajando en una posible acción terapéutica para frenar este proceso utilizando las moléculas adecuadas.
Primeros farmacológicos en pastillas
También hace escasos meses y a través del New England Journal of Medicine (Revista de Medicina de Nueva Inglaterra) supimos que luego de auspiciosos ensayos clínicos se dieron a conocer los dos primeros tratamientos orales para tratar la EM que podrían estar disponibles en varios países para 2011. No se trataría de curas, pero si de la posibilidad de aliviar graves síntomas de la enfermedad. Se trata de los fármacos conocidos como cladribine y fingolimod, presentados en tabletas y que fueron testeados con 1.000 pacientes en 18 países.
Según la publicación médica, estas drogas habrían logrado reducir el deterioro causado por la enfermedad y la reincidencia de forma contundente: entre un 50 y 60% durante dos años.
Básicamente los nuevos medicamentos funcionan suprimiendo el sistema inmune para frenar su capacidad de atacar al sistema nervioso central pero con menos efectos secundarios que los actuales y sin la necesidad de ser inyectados.
Según manifestó a la cadena BBC el doctor Doug Brown, investigador médico de la organización MS Society en Inglaterra, “Es una noticia fantástica que cientos de miles de personas alrededor del mundo puedan potencialmente contar con una píldora para tratar la enfermedad (…) Ambos medicamentos mostraron excelentes resultados en la reducción del número de ataques de EM y poder contar con terapias orales para tratar la enfermedad será un gran alivio para los pacientes”.
La FDA (Agencia del medicamento de los EE.UU.) aprobó al Fingolimod (de nombre comercial “Gilenya”) para tratar la EM recurrente-remitente.
El Fingolimod fue catalogado como medicamento de primera línea, lo que significa que los pacientes que lo tomen no tienen que haber usado otra terapia de primera línea antes de acceder a este tratamiento.
Este fármaco lograría forzar a ciertas células inmunes a permanecer en los nódulos linfáticos, impidiendo que emigren al cerebro y la médula espinal.
Si bien en Estados Unidos se han obtenido resultados positivos en los ensayos clínicos de fase III a gran escala demostrando su efectividad para reducir el número de recaídas en la esclerosis múltiple y la actividad de la enfermedad, el tratamiento podría implicar serios riesgos potenciales que deben ser evaluados por los médicos especialistas en cada caso.
Del mismo modo, todavía no se ha investigado la seguridad del fármaco en menores de 18 años de edad, pero se espera que en breve la compañía farmacéutica realice un estudio clínico en pacientes pediátricos.
Derivados del Cannabis
Si bien ya se venían desarrollando estudios desde hace varios años, fue a comienzos del corriente que las últimas investigaciones con los receptores de los cannabinoides han logrado aportar resultados relacionados al tratamiento para el dolor en la EM.
Y fue por los buenos resultados obtenidos que en julio pasado las autoridades sanitarias españolas y de distintos países europeos autorizaron la comercialización de Sativex, un medicamento derivado del cannabis para el tratamiento de la espasticidad y el dolor en pacientes con EM.
Sativex es un fármaco elaborado por los laboratorios noerteamericanos GW Pharmaceuticals y entre sus ingredientes contiene cannabinoides extraídos de plantas de cannabis (marihuana) cultivadas y procesadas “en condiciones estrictamente controladas” que lo convierten en un neuromodulador del sistema endocannabinoide, que se administra en una pulverización bucal a través de un spray.
Como ya eran conocidos a nivel popular los supuestos beneficios de estos componentes de la marihuana, muchos pacientes con EM recurrían al cultivo casero para fumar la planta o realizar infusiones. José Tomás Ruiz, portador de EM y presidente de la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM-COCEMFE), afirmó que “el porro es siempre de lo primero que nos consultan cuando les diagnostican”, y aunque la asociación recibió con entusiasmo la aprobación de este fármaco, advirtió que la enfermedad se comporta de manera diferentes en cada paciente y es posible que no funcione en todos los casos: “Como todos los avances, éste es un paso muy importante y es importante que el cannabis haya pasado todos los filtros necesarios para demostrar sus beneficios”.
El Multiple Sclerosis Portal afirma que aunque la distribución y posesión de cannabis son ilegales en la mayoría de los países, se calcula que más del 1% de los pacientes con EM la consumen. Según afirma en un pequeño informe publicado, algunos ensayos realizados con el componente psicoactivo (THC), han demostrado que es eficaz en determinados pacientes para reducir los espasmos y el dolor crónico. Sin embargo, un estudio reciente realizado en Holanda con 16 personas con EM progresiva ha demostrado que el extracto de la planta y las cápsulas de THC no fueron más eficaces que el placebo. Los autores afirman que en los resultados puede haber influido el modo en el que se administró la sustancia (por vía oral en lugar de fumada).
En breve, Sativex podrá ser recetado en toda Europa, menos el Reino Unido, a personas con espasticidad moderada o grave que no han respondido previamente a otros medicamentos para su dolencia. Se espera que pronto también pueda ser comercializado en EE.UU.
Terapias alternativas y meditación
Hace apenas dos meses un estudio de la Universidad de Basilea en Suiza publicado en la revista “Neurology”, afirmó que la meditación podría ayudar a pacientes con esclerosis múltiple para afrontar el cansancio, la depresión y otros trastornos asociados a su condición.
Paul Grossman, responsable de la investigación, aseguró que “las personas con esclerosis múltiple deben afrontar retos vitales asociados a su profesión, su seguridad financiera, las actividades recreacionales y sociales y las relaciones personales sin contar los miedos directos asociados con los síntomas actuales y futuros de la enfermedad y la discapacidad. La fatiga, depresión y ansiedad también son consecuencias comunes de tener esclerosis múltiple”.
Siguiendo esta línea, el estudio promovió que un grupo de 150 personas con EM tomaran una clase semanal de meditación durante ocho semanas, demostrando al término de la experiencia y por un lapso superior a los seis meses que habrían reducido notablemente su fatiga y depresión y mejoraron su calidad de vida en más de un 30% en comparación con personas con EM que recibieron sólo el tratamiento clínico convencional.
El programa de entrenamiento que contó con clases semanales de dos horas y media y 40 minutos diarios de ejercicios para realizar en los hogares, se focalizó ejercicios mentales y físicos dirigidos a “desarrollar una conciencia neutral sobre el momento presente o plena conciencia”.
Las mejorías obtenidas por los pacientes que siguieron el programa de meditación fueron especialmente significativas en quienes manifestaban un alto grado de depresión o cansancio al inicio del estudio. “Alrededor del 65% de los participantes mostraron evidencias de niveles graves de depresión, ansiedad o cansancio al inicio del estudio, y este grupo de riesgo se redujo a una tercera parte al final del entrenamiento y seis meses después”, informó la agencia Europa Press.
“La EM es una enfermedad impredecible, las personas pueden estar meses sintiéndose muy bien y luego tener un ataque que podría reducir su capacidad para trabajar o cuidar de su familia. El entrenamiento para la plena conciencia puede ayudar a los pacientes con EM a enfrentarse a estos cambios. Un aumento de la atención plena en la vida diaria podría también contribuir a un sentido más realista de control, así como a una mayor apreciación de las experiencias positivas que forman parte de la vida”, afirmó el Dr. Grossman.
Una experiencia similar ya se había llevado a cabo en los Estados Unidos hace seis años, cuando investigadores de la Oregon Health & Science University evaluaron por primera vez a un grupo de pacientes con EM en un marco científico dentro de un programa de yoga controlado y aleatorio.
La investigación realizó un seguimiento durante seis meses a 69 pacientes con EM que fueron divididos en tres grupos: quienes tomaron una clase semanal de 90 minutos de yoga, quienes tomaron una clase semanal de ejercicios aeróbicos en una bicicleta fija y quienes no realizaron ninguna actividad física.
Cuando concluyó el estudio, ambos grupos activos mostraron una mejora significativa en las mediciones de la fatiga y de la vitalidad en comparación con el grupo de control.
A la luz estos avances y estudios crece la esperanza de dar con la clave para frenar y tratar esta dolencia. La diversidad de las líneas investigativas puede ser quizás una de las claves para dar con un tratamiento integral y poder comprender mejor a la enfermedad y brindar a los pacientes y sus familias mayores esperanzas para llevar adelante sus posibles y complejas consecuencias.
Fuentes:
- Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”.
- Una mirada optimista para la Esclerosis Múltiple/ Pablo Villoslada/Clínica Universitaria y Centro de Investigación Médica Aplicada/ Diario de Navarra.
- Periódico El Mundo.
- Hablemos sobre la EM/ Blog de la Dra. Reyes Velarde.

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