lunes, 15 de octubre de 2012

Homeschooling: ¿la nueva alternativa para el TDHA y los trastornos del aprendizaje?



Descripción de la imagen madre e hija adolescente leyendo un libro
Los sistemas de Homeschooling (educación en casa) para niños y jóvenes con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastornos del aprendizaje es un fenómeno que aumenta año a año en todo el mundo. Solamente en los Estados Unidos ya son alrededor de dos millones los chicos que fueron retirados de las escuelas y actualmente estudian en sus hogares. El bullying, la falta de contención de la escuela convencional, la deficitaria capacitación de los docentes que no logran satisfacer sus necesidades y reconocer sus potencialidades y los programas de estudio que no contemplan la diversidad, son las principales causas de esta nueva tendencia. Adherentes y detractores de esta modalidad exponen sus argumentos y experiencias
Sucede a menudo que padres y especialistas descubren que muchos niños que han sido diagnosticados con problemas de aprendizaje son sumamente talentosos en las más diversas áreas, pero no logran llevar adelante el mismo desempeño en un ambiente escolar formal. Precisamente debido a este síntoma y a que la escuela no logra adaptarse a las necesidades y potencialidades de estos alumnos, sino que les exige insertarse y adaptarse ellos a la institución, los padres de estos niños comenzaron a optar por llevar adelante la educación en el hogar.
A partir de esta creciente experiencia, las redes de Homeschooling abrieron una amplia gama de programas centrados en las necesidades especiales de niños con trastornos como ADD, ADHD, dislexia, Asperger y diversas condiciones que no logran encontrar su espacio dentro de las instituciones educativas convencionales.
El Homeschooling se ha convertido en todo un fenómeno educativo que resguarda y promueve la educación integral por parte de los padres, ya sea de manera individual o a través de redes de padres que trabajan de manera comunitaria. El movimiento surgió en los Estados Unidos durante los ochenta, y de a poco fue sumando adherentes en todo el mundo.
Esta práctica es ejercida por padres de niños con y sin dificultades de aprendizaje. Debido a  la falta de contención de las escuelas ante los diferentes desafíos que presentan los niños “problemáticos”, las familias encuentran en esta nueva modalidad una manera de trascender los prejuicios y concepciones morales, religiosas, filosóficas o políticas impuestas por el sistema y que se opongan o contradigan su proyecto de vida, tendiendo a una educación más libre y que incorpore dinámicas y vivencias que no levanten una barrara entre el conocimiento y la vida misma.
Quienes llevan adelante esta modalidad aseguran que si bien el Homeschooling brinda un proceso que se opone al modelo normativizador, inflexible y autoritario que puede suponer la escolarización formal, integrando a lo pedagógico el juego, la organicidad y un enfoque verdaderamente holístico, es necesario que los padres asuman un fuerte y constante compromiso.
Desde la perspectiva opuesta, los teóricos de la educación temen que este movimiento atente contra la posibilidad de que los niños interactúen socialmente y se críen en un ambiente de cierta “irrealidad”, condicionados por la unilateralidad de los criterios paternos y donde no puedan vivenciar las diversas experiencias de socialización que implica relacionarse con la diversidad presente en el aula tipo.
Lo cierto es que quienes han optado por la educación en el hogar aseguran que sus hijos tienden incluso a ampliar el rango de interacción social y que han logrado encontrar el ambiente adecuado para desplegar sus potencialidades y mejorar su autoestima y rendimiento, relacionándose con facetas del aprendizaje que jamás podrían encontrar en la enseñanza formal. 

Introducción
En la década de 1970, los norteamericanos Ray y Dorothy Moore, quienes más tarde serían reconocidos como los impulsores de la educación en el hogar, investigaron la influencia que la educación de la primera infancia tenía sobre el desarrollo físico y mental de los niños entre 8 a 12 años de edad. A través de estos estudios, los Moore presentaron pruebas demostrando que la educación formal podría dañar el saludable desarrollo de los niños, siendo a su vez la causa de algunos problemas de comportamiento de los niños en edad escolar.
Según sus investigaciones, los hijos de madres analfabetas tribales de África eran social y emocionalmente más avanzados que los niños del mundo occidental, debido principalmente a que la unión entre los padres y sus hijos no se rompía debido a la institucionalización en los sistemas escolares.
Previamente a estos estudios, John Holt, profesor de la “Harvard School”, escribió su primer libro titulado “El porqué del fracaso escolar” (1964) basándose en su experiencia docente, convirtiéndose en una valiosa guía para las familias que comenzaron a organizar la educación de sus hijos en el hogar. 
“Yo no creo en los planes de estudios formales fijos. Mi consejo es siempre dejar que los intereses y las inclinaciones de los niños determinen lo que ocurre y dar a los niños el acceso a la mayor cantidad de vida de los padres y el mundo alrededor de ellos como sea posible, teniendo en cuenta sus propias circunstancias, por lo que los niños tienen la mayor participación y variedad de cosas para ver y pensar. Ver las cosas que interesan a la mayoría les ayuda a ir por su camino particular”, afirmaba Holt en un reportaje en 19801.
Para Holt, el “animal humano” es un animal de aprendizaje; nos gusta aprender y no es necesario que se nos muestre cómo hacerlo. “Lo que mata el proceso es la gente que interfiere con él o trata de regularlo o controlarlo”. 
Desde esta perspectiva, el Homeschooling basa su propuesta en el principio de que cualquier niño tiene la capacidad intrínseca de aprender, y que es él mismo el más indicado en descubrir sus potencialidades.
En cuanto a la ausencia de un entorno escolar, los precursores de este movimiento afirman que la enseñanza en el hogar representa un ámbito más parecido al “mundo real”, posibilitando una interacción social que va más allá del grupo de niños nacidos en el mismo año y que esta disminución de la consciencia acerca de la edad tiende a ayudar a la educación en casa de los niños “tardíos”, evitando que sean estigmatizados. Por otra parte, estadísticas de los Estados Unidos reflejan que el rendimiento escolar de los niños educados en casa presenta una puntuación de 30 a 37 puntos porcentuales más altos que los estudiantes de escuelas convencionales.
Respecto a los criterios pedagógicos utilizados, existen tantas formas de homeschooling como las distintas maneras en que los niños aprendan. Quizás en un comienzo los padres trasladan a la casa las formas de la escuela convencional, importando el currículum oficial, incluso recibiendo tutorías o exámenes por parte de una institución; sería una modalidad similar a rendir como alumnos libres. 
Puede suceder que este escalón sea una forma de generar una transición a una posterior “enseñanza libre”, donde la metodología nacerá de los propios intereses del niño o de las experiencias cosechadas en conjunto con los padres. En las distintas plataformas virtuales y redes de intercambio en Homeschooling, los padres involucrados intercambian sus distintas experiencias y comparten los programas de estudio que están llevando a cabo.
Por otra parte, se considera que la integración en la sociedad a través de esta modalidad se hace de forma mucho más natural viviendo en ella, que apartado en las aulas escolares, el “homeschooler” tendría una socialización basada en la comunidad, en lugar de una socialización basada en el aula. Los especialistas en Homeschooling aseguran que la educación en casa lleva una experiencia demostrada que contiene el aprendizaje de varias generaciones “desescolarizadas” en condiciones de perfecta legalidad en países como Gran Bretaña, Francia, Australia, Canadá o los Estados Unidos, lo que le otorga absoluta validez y desafía los prejuicios que rondan sobre ella.
Ahora bien, ¿pueden todos los padres estar capacitados para hacerse cargo de la educación de sus hijos? Para John Holt la respuesta es muy simple: “Yo diría que tienen (los padres) una ventaja muy grande. Porque la persona que se capacitó en educación tiene que desaprender todo”.
Por su parte, Mary Pride, consejera del portal Home-school World, asegura que un padre “no necesita un impresionante bagaje educativo o un montón de dinero para tener éxito en la educación en el hogar. La investigación ha demostrado que los padres con educación secundaria o menos se pueden hacer con un trabajo tan bueno como los que tienen grados avanzados, o grados de la educación”2.
Para Pride, el positivo nivel de rendimiento y los beneficios académicos, sociales, emocionales y espirituales del Homeschooling ya no son ningún secreto, afirmando que “toda la investigación muestra que los niños educados en el hogar superan a los pares tanto de las escuelas públicas como privadas”. Además de contar con beneficios como:
- Acompañar lo que los hijos aprenden y cuando y cómo lo aprenden.
- Enseñar a los niños que el aprendizaje no es aburrido, sino que está ligado a las variadas y dinámicas actividades del día a día.
- Construir relaciones íntimas y significativas con los hijos a través de un mutuo proceso de aprendizaje.
- Adaptar la enseñanza al estilo de aprendizaje que necesita cada niño.
- La atención personalizada que recibe cada niño.
- La creación de un programa semanal que se adapte a sus necesidades y le permita a los padres realizar sus quehaceres diarios sin las limitaciones de un programa de aula tradicional.
- La transferencia de valores y creencias.
- La protección frente a influencias y acciones negativas (Bullying).
- Separar el saber de lo competitivo y del consumo.
En los cientos de sitios con testimonios de padres que se encuentran experimentando esta posibilidad, podremos ver que otro de los aspectos más destacados es el factor tiempo. Las familias celebran contar con el necesario para investigar un tema interesante en profundidad, unir las clases con paseos y excursiones, extenderse en los temas de interés o visitar museos: “La infancia es una etapa fugaz, y yo quiero que mis hijos la disfruten. La educación en casa les da el tiempo y el espacio para vivirla en plenitud”, menciona un padre.
El aprendizaje nunca se detiene en la educación en casa. A las actividades puramente pedagógicas, el Homeschooling suma aquellas otras de la “vida real” como una parte importante en la construcción de saberes: cocina, mantenimiento de la biblioteca, refacciones y limpieza de la casa, manualidades, jardinería, huerta, cuidado de las mascotas, paseos, todo puede tomarse como elementos que ayuden a mantener el aprendizaje fresco e interesante y desarrollar en los niños la sensación anímica de sentirse integrados y partícipes activos de la realidad, experimentando una profunda curiosidad y el deseo de conocer y entender el mundo que les rodea.
Cabe destacar que además de la enseñanza limitada a la coordinación paterna, existen las modalidades de homeschooling cooperativo, de hecho, la mayoría de las familias participan en alguna forma de cooperativa donde se agrupan de manera microcomunitaria y donde lo social juega un rol central.
Estos proyectos se basan en los ideales de las antiguas comunas libertarias o de las más recientes experiencias de comunidades ecológicas. 
Algunas cooperativas en Estados Unidos comprenden más de 100 familias asociadas. Estas permiten a las familias compartir la carga de la enseñanza, liberando el tiempo para que los padres puedan cumplir con sus obligaciones laborales.
Las cooperativas también mejoran la experiencia educativa en casa, promoviendo la participación de los niños en la comunidad y expone ante ellos una mayor variedad de temas y actividades académicas. 

Transición y educación de niños con dificultades de aprendizaje en el hogar
Hacer la transición de la escuela a la educación en el hogar necesita de una profunda planificación y el respaldo de una decisión previamente madurada. 
Luego de establecer prioridades e informarse sobre los aspectos legales, los especialistas aconsejan capacitarse y definir una metodología de base, como también establecer los objetivos necesarios de acuerdo a las capacidades y necesidades de cada niño. 
También será necesario realizar una amplia evaluación del carácter del niño y de sus problemáticas específicas, trabajando en toda una serie de estrategias a partir de los resultados cosechados por la experiencia escolar formal. 
Otra de las acciones preliminares está relacionada en el trabajo con el niño para que éste no sienta que fue “sacado” de la escuela debido a su fracaso escolar, sino que realmente se está trabajando con un proyecto que involucra a toda la familia por igual, desde el deseo. En este punto quizá sea necesario contar con el apoyo de un profesional o del círculo de otros padres y proyectos de Homeschooling, que colaboren con sus experiencias para que todo pueda ser percibido con entusiasmo y confianza.  
Según testimonian los especialistas, es muy importante tener bien visibilizada la estructura desde donde se proyectarán las dinámicas de aprendizaje. Un niño con necesidades educativas especiales puede cargar con el miedo de que sus padres “descubran” las “falencias” señaladas por la escuela y ya no los quieran, por lo tanto es necesario que el proceso sea gradual y paciente. Del mismo modo se necesita que se mantengan ciertas demandas académicas, para que el niño no forme la idea equivocada de que ya no se tienen expectativas académicas sobre él.  “Desescolarizar” es mucho más que una “ausencia de la escuela”.
De hecho muchos estudiantes con discapacidades de aprendizaje o problemas de atención necesitan más estructura que otros, porque si no pueden perder las habilidades cuando no las están practicando. 
Para facilitar la planificación y poder evaluar y realizar ajustes sobre la estructura, se aconseja llevar a cabo un cuaderno que registre diariamente los progresos y los desafíos pendientes. Mantener una buena cartera de proyectos y tareas es otra posibilidad que ayuda a una mejor planificación de los objetivos y las prioridades que se han establecido. Este punto es de especial consideración para los niños con trastornos de aprendizaje.
En los diversos espacios de difusión de Homeschooling dedicados a la enseñanza en particular de esta franja de niños, se resalta la eficacia del sistema, señalando que las capacidades del niño que logra desenvolverse a su propio ritmo, fuera de las presiones y frustraciones del ámbito escolar, comienzan a aflorar en poco tiempo. 
A comienzos de la década de los 80, Howard Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, dio a conocer su revolucionaria teoría de las inteligencias múltiples, que desde entonces se transformó en disparadora de distintas estrategias educativas alternativas que supieron beneficiar a la población estudiantil en general y especialmente ayudar a comprender el universo de los niños con discapacidad de aprendizaje. Según Gardner, son ocho las inteligencias mediante las cuales toda persona se de-sempeña ante desafíos y en su propia inventiva.  
Gardner señaló que, aunque estas inteligencias no dependen entre sí, raramente funcionan de manera aislada y que toda persona posee en algún grado las distintas  inteligencias, pero que la forma en que éstas se combinan es absolutamente única e irrepetible. Las ocho inteligencias se desempeñan en las áreas: lingüística, lógico/matemática, musical, espacial, kinestésica/corporal, interpersonal, intrapersonal y natural.
A partir de este enfoque, los individuos podrían desarrollar diferentes talentos gracias a la modalidad de aprendizaje destinada para cada cual, teniendo en cuenta sus capacidades y el medio adecuado para desplegarlas. Lamentablemente el sistema educativo formal contemplaría la enseñanza desde modalidades de evaluación estandarizadas y que sólo contemplan apenas dos de estas inteligencias: la lingüística y la lógico/matemática. De allí que al ampliar el enfoque y la valoración sobre sus capacidades y crear un ambiente con actividades donde puedan de-sempeñarse de manera integral, ellos mismos puedan ir manifestando su potencial “oculto”, que muchas veces se manifiesta en forma de  “problemas” por no encontrar el medio adecuado para canalizarse creativamente. 
La educación en el hogar de los niños con dificultades de aprendizaje requeriría pues de un profundo conocimiento por parte de los padres de los estilos de aprendizaje que necesita su hijo. ¿Puede aprender mejor de manera visual, auditiva o kinestésica táctil? A veces los niños necesitan incluso una combinación de estrategias que involucren distintos estilos de aprender. 
Al igual que con los niños que no fueron etiquetados como problemáticos, los padres deberán contar con una evaluación periódica que les permita determinar los progresos y también sus posibles limitaciones, para ajustar las estrategias y conocer más sobre sus habilidades académicas, ya que muchas no habrán podido salir a la luz en el ámbito académico. 
Los homeschoolers especializados en estas dinámicas puntuales recomiendan además la confección de un plan de estudios adaptado (en las propias redes y sites de Homeschooling los padres intercambian los mismos) y unirse a e-groups, foros e incluso grupos físicos de apoyo e intercambio. En este mismo sentido invitan a no perder el contacto con terapeutas académicos profesionales con quienes poder coordinar estrategias y recursos pedagógicos. 
Es importante tener en cuenta que algunos padres de niños con discapacidad esperan hasta que su hijo sea mayor para empezar la educación en el hogar, es decir, cuando ya ha establecido las suficientes habilidades sociales y haya alcanzado patrones de aprendizaje óptimo.
En todos los casos los padres experimentados insisten en no dar un salto, sino en planificar cuidadosamente cada paso, formándose, investigando y contando con todo el debido apoyo profesional. 

Críticas y contracríticas
No son pocas las voces que no ven con buena cara esta tendencia que de a poco avanza en nuestro país. 
Quienes desaconsejan o se oponen abiertamente a este sistema, aseguran que todo niño debería ser educado desde pequeño junto a otros niños de su edad, dado que la modalidad típica presencial es una fase ineludible en la educación de cualquier persona. Además sugieren que el Homeschooling trae aparejadas toda una serie de gastos extra y una fuerte inversión de tiempo y atención por parte de los padres. También se permiten desconfiar de la capacidad que puedan tener los padres para brindar una educación correcta a los hijos en sus casas. 
Entre las voces que en los últimos meses se han mostrado más adversas a este sistema se encuentra la periodista española Elvira Lindo, quien en una columna escrita para el diario El País, comparó al Homeschooling con una prisión de cristal. “El padre de Buda, queriendo darle a su hijo la educación más protegida, más exquisita, lo mantenía encerrado en un palacio, rodeado de belleza y juventud. Cuatro veces cuenta la leyenda que el muchacho se escapó, y en esas cuatro excursiones a la vida real pudo ver a un mendigo, a un enfermo, a un viejo y a un muerto. Y ya no quiso volver a su reclusión. Cuando yo era niña, era más fácil que hoy disfrutar de zonas de independencia: la calle, el colegio o los familiares te permitían ir construyendo tu personalidad de manera poliédrica. Si bien en España no es legal educar a los niños en casa, como gustan hacer algunos padres fanáticos americanos que no permiten que sus crías respiren el aire del mundo, sí que se ha impuesto en algunas familias el miedo al contagio. Al contagio de otros seres diferentes”. 
Para Lindo, el miedo y la concepción de los hijos como propiedad son los principales impulsores de estas prácticas. “Me puedo imaginar que para algunos padres debe ser duro aceptar que ellos no son la mejor influencia sobre la tierra para sus hijos, o, al menos, que no debería ser la única. Pero los padres respondemos a una maquinaria que se oxida pronto: de niños, los hijos nos admiran; de adolescentes, nos cuestionan; de adultos, nos toman cariño y nos llevan la contraria. Y qué tranquilizador es que nos discutan sin amargura, sin resentimiento, que sepan que el amor es incondicional y que pueden defender su propio criterio. Cuando así sucede, la relación se vuelve tan dulce como cuando eran niños. En cuanto a la sobreprotección, qué pedagógica resulta esa escena de Psicosis en que Norman Bates afirma: ‘El mejor amigo de un muchacho es su madre’”, argumenta la comunicadora sin escatimar crudeza e ironía. 
Siguiendo esta línea, muchos educadores critican esta metodología argumentando que los homeschoolers toman la educación como bien privado y no como un bien social, lo cual además repercutiría sobre las capacidades de socialización de los niños. 
Por el contrario, los cultores y promotores de esta práctica aseguran que la única desventaja radica en la falta de aceptación y comprensión social que se tiene hacia su elección, lo cual puede acarrear la estigmatización del grupo familiar. Para ellos, quienes esgrimen tales críticas lo hacen desde una visión estereotipada e ignorante de la diversidad al interior del fenómeno homeschool, y esto deriva de la forma en que la práctica fue desarrollada por los grupos conservadores fundamentalistas norteamericanos. 
“Creo que los aspectos de la socialización dentro de la escuela, tienen diez veces más probabilidades de ser perjudiciales que útiles. Las virtudes humanas (amabilidad, paciencia, generosidad, etc.) son aprendidas por los niños en las relaciones íntimas, tal vez grupos de dos o tres. En general, los seres humanos tienden a comportarse peor en grandes grupos, como pasa en la escuela”, argumenta al respecto el especialista John Holt. Tanto Holt como los padres comprometidos con el movimiento aseguran que sus niños, al no estar restringidos por los vínculos con niños de su misma edad, amplían notablemente el rango de interacción social, además de contar con mayor tiempo para realizar tareas, talleres y actividades recreativas en otros ambientes. El Homeschooling no significaría en ninguna medida un claustro hogareño, incluso en muchos casos algunas familias acuerdan con las escuelas para permitir que sus hijos participen en actividades extracurriculares con sus antiguos compañeros. 
Del mismo modo, en los proyectos de Homeschooling comunitario los padres organizan grupos de apoyo locales para niños con discapacidades de aprendizaje para que puedan reunir recursos y potenciar la enseñanza.
Respecto al desempeño académico, la especialista española Laura Mascaró, autora de “Educación y libertad”, disparó en una entrevista para El Blog Alternativo3 diciendo que “es innegable que el sistema educativo no está cumpliendo su función de educar. Sólo hace falta ver los datos sobre el fracaso escolar en nuestro país y ver la falta de valores (y de modales) de nuestros jóvenes. Que la escuela no educa es un hecho. Por supuesto, la educación que pretende ofrecer el sistema educativo es sólo intelectual, académica, y obvia por completo la educación a nivel emocional, espiritual, social e incluso físico. Éste es uno de los motivos por los que algunas familias no contemplan  la escuela como una opción válida para sus hijos”. Para esta ferviente defensora del sistema de educación hogareña, en la escuela los niños “son obligados a estudiar materias que quizás no son de su interés y que, desde luego, no les son de utilidad. Y son obligados a cambiar de materia a golpe de timbre. Lo que el timbre enseña es que no hay nada en la escuela que merezca la atención de ser terminado. Luego están los exámenes. Los exámenes sirven para poner en evidencia lo que el niño no sabe. No importa que, a los cinco minutos, ya haya olvidado toda la materia teóricamente aprendida. Sólo importa dar con la respuesta correcta para conseguir una puntuación suficiente para no tener que volver a dedicar ni un minuto a ese tema. Y lo hacen bien, ésa es la verdad. Los estudiantes se convierten en estrategas, como diría John C. Holt: aprenden las estrategias necesarias para que el profesor les deje en paz. Lo demás, no importa”.
En cuanto a los factores legales, el Homeschooling no se encuentra contemplado como una posibilidad en todo el mundo, existiendo países en donde inluso la práctica no está habilitada.
La “Home School Legal Defense Association”, organización norteamericana sin fines de lucro creada para defender y promover el derecho constitucional de los padres a dirigir la educación de sus hijos y para proteger las libertades de la familia, afirma que en nuestro país no existe una legislación que exprese la prohibición de esta práctica, de acuerdo a los artículos 264 y 265 del Código Civil argentino y del artículo 6 y 128 de la Ley Nacional de Educación los padres y la familia son los agentes primarios en la vida de los niños. Incluso en la Ley 242, creadora del Consejo Provincial de Educación, confirma “la enseñanza obligatoria”, que “podrá ser impartida en las escuelas públicas, privadas o en el hogar, de acuerdo a la elección de los padres”.
Para lograr una mayor difusión de las iniciativas existentes y que la sociedad tenga mayores herramientas para debatir sobre esta tendencia, en todo el mundo han comenzado a celebrarse encuentros donde profesionales, pedagogos y padres se reúnen a evaluar formalmente las posibles mejoras y límites del Homeschooling.
Prueba de ello es el  II Congreso Nacional y I Congreso Internacional de Educación en Familia Homeschooling, llevado a cabo en la Universidad de Navarra, España a finales del año pasado, donde se llegó a la conclusión  de que tanto en la educación en casa como en la escuela, es de suma importancia que las personas que enseñan sean capaces de captar las necesidades y potencialidades de cada niño a su cargo, de forma que éstas se encaucen según los intereses del niño y no sólo según los intereses previos de un sistema educativo que además está en una etapa de evidente necesidad de revisión.
“Está demostrado que la participación de las familias en el proceso educativo de los hijos es beneficiosa para el aprendizaje y el desarrollo de competencias. Se debería contar con el correspondiente apoyo y obtener un adecuado asesoramiento académico, pedagógico y tecnológico que facilite el uso óptimo de los numerosos medios y recursos actualmente disponibles”, afirmaron los participantes en el documento final del encuentro, objetando además que tanto el homeschooling, como las propuestas de escuela flexible y otras pedagogías innovadoras aportan elementos de interés al debate sobre la mejora del conjunto del sistema educativo.
Se lo mire desde el ángulo que sea, lo cierto es que son demasiados los niños con problemas de aprendizaje, TDAH o trastornos de conducta que quedan al margen de la escolaridad convencional debido a que las escuelas formales no logran lidiar con ellos de otro modo que no sea a través de estrategias y etiquetas que provocan exclusión y refuerzan estereotipos nocivos para su futuro; al menos éste es el sentir de las familias que ante la falta de alternativas han encontrado en las redes de educación hogareña la manera de poder educar a sus hijos no solamente como estudiantes sino como personas, involucrándose con la totalidad de sus potencialidades y preparándolos para afrontar las distintas áreas de la vida donde podrán abrirse camino más allá de las aptitudes intelectuales y meramente académicas. 

Luis Eduardo Martínez
martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar

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