domingo, 8 de febrero de 2015

Hay que dejar a los niños con autismo hacer las cosas por sí mismo

 
En reunión con personal de la Facultad de Psicología de la Uady, la investigadora Temple Gradin subraya que se debe estimular, no sobreproteger.
Uno de los errores más comunes de los padres de un niño con autismo es pretender realizar todas las actividades por él, cuando lo adecuado es ayudarlos a aprender, afirmó la investigadora estadunidense, Temple Gradin.

La multipremiada académica de la Universidad Estatal de Colorado, por sus investigaciones en autismo, enfermedad que padece, destacó que una de las mejores estrategias de apoyo a los niños con autismo es ofrecerles mucha estimulación y “dejar que aprendan cosas”.
Durante un encuentro con estudiantes y académicos de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), señaló que es importante enseñarles a “socializar” y también a desarrollar actividades comunes, publica Notimex.
En el encuentro de preguntas y respuestas, explicó que una de las estrategias maternas que le permitieron realizarse se basó en generar en ella habilidades sociales, como por ejemplo servir botanas en una reunión familiar, y argumentó que por el contrario la sobreprotección le hubiera llevado a crearle más miedos.
“Creo que lo importante es que los niños aprendan cosas nuevas, pero también que tengan opciones; no les vamos a permitir que se queden encerrados”, reiteró.

Límites 

Otro de los errores es no poner límites, pues una de las cosas que con mayor frecuencia pasa es que cuando un niño con autismo insulta creen que es muy divertido y lo festejan en lugar de reprenderlo; “no lo ayudamos a corregir un mal comportamiento”, dijo.
Es importante, resaltó, que padres y maestros estén de acuerdo en la sanción de un mal comportamiento, que haya reglas y que sepa que si hace algo indebido en la escuela, en la casa podrá convivir con la familia pero no ver la televisión, por ejemplo.
La también artista pictórica refirió que mucho del rechazo de sus compañeros de salón que la consideraban “rara”, pues clínicamente no se definía el autismo como tal, los superó mostrando sus dibujos que realizaba y que le ayudaron a frenar las agresiones.
Al respecto, Gradin comentó que muchas veces los menores de entre dos a tres años no son diagnosticados con autismo, aun cuando presenta las características de la enfermedad, por lo que es deber de los padres empezar a trabajar mediante estrategias de estímulo.
Un buen método para apoyarlos, explicó, es la práctica de juegos por turnos o todo aquel que le permita trabaja entre varias personas.

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