lunes, 13 de junio de 2016

Juguetes inclusivos protagonizaron un encuentro entre diseñadores y profesionales




En una juguetería inclusiva se puede encontrar una pareja de muñecos con los rasgos típicos de los niños con síndrome de Down, otro que posibilita aprender Braille o un metegol que se juega con la boca, opciones lúdicas que se mostraron hoy en un encuentro entre diseñadores y profesionales que trabajan en discapacidad.
Terapistas ocupacionales, docentes, kinesiólogos, psicomotricistas, fonoaudiólogos, enfermeras, fisiatras y familiares de niñas y niños con discapacidad participaron de un workshop de juguetes diseñados para quienes conviven con una discapacidad.
La iniciativa de la Fundación de Clínica Alcla (Fundalc) y Juguetes Universales fue "tender un puente de inclusión", dice a Télam, Carina Cavallo, coordinadora de la ONG.
En la sede de la entidad está Braillín, diseñado por la argentina Virginia Pérez que pensó el primer muñeco para enseñar Braille.
"Braillín permite que los mas pequeños incorporen a través de pelotas que tiene en su cuerpo, puntitos que simbolizan letras en Braille. Además, tiene todos los rasgos de una persona: nariz, dedos, pera, orejas, ropa con texturas y calza alpargatas", detalla Ana Siro, diseñadora industrial de Juguetes Universales.
Su emprendimiento es el primero en Argentina en pensar este tipo de juguetes. Algunos diseñados por ella y su equipo, y otros desarrollados por profesionales del país.
Entre las 700 opciones pensadas para las distintas discapacidades, también se tiene en cuenta "a cada persona, personalidad, porque dentro de la discapacidad hay un abanico", aclara la especialista.
Su desafió es innovar, escuchar las necesidades de los niños, de sus padres, hermanos, de docentes y profesionales que trabajan en la temática.
Así surgió, por ejemplo, un metegol que se juega con pajitas de bebidas, pensado luego de una charla de la diseñadora con una fonoaudióloga que necesitaba un juego de soplo.
Para niñas y niños con considerados dentro del espectro autista (TEA)hay opciones que van desde pizarras con pictogramas que detallan actividades, comidas o emociones, hasta ropa adaptada.
"Los chicos con TEA tienden a ser muy visuales y la pizarra les sirve para organizar el antes y después de una actividad, para saber qué va a pasar, porque los tranquiliza", destacó Siro.
Pero un producto "pensado para TEA lo usa también un niño que necesita organizarse por una cuestión de personalidad, por un momento que está pasando en su vida, porque necesita estructura. Lo inclusivo hace que no sea exclusivo, sirve para todos los niños", resume la diseñadora. También hay chalecos de matelasse que resaltan porque son como cualquiera de los que se pueden encontrar en una casa de ropa para niños.
La profesional cuenta que se llaman "chalecos de peso o con lastre. Algunos chicos del espectro autista necesitan bajar sus niveles de alerta, lo que en general se logra con peso. Por ejemplo, con el estímulo que tienen en el colegio por los ruidos, colores, la gente. Esto les ayuda a transitar e incluirse".
Y agrega: "Los que hay en el mercado son chalecos ortopédicos que convierten en 'el raro' al niño que lo usa. Por eso se trata de una prenda que esconde el peso, que es lindo y canchero, y que ayuda a los niños con trastornos sensoriales a mantenerse calmados y concentrados".
Estas opciones y muchas mas son las que impulsan que Fundalc esté preparando un concurso para jóvenes profesionales "que tengan el primer vinculo con la discapacidad y que ideen juguetes para las distintas realidades", comenta Cavallo.
La iniciativa se complementa con la colección de libros 'Todos a Jugar' que cuenta historias de niños con discapacidad, las que suceden en la plaza, "espacio publico donde conviven todos los niños que no discriminan", destaca.
En el camino de no hacer diferencias son importantes la autoestima y la empatía que ofrecen Santiago y Emilia, dos muñecos con rasgos de síndrome Down, que muestran la riqueza de la diversidad.
Si la opción es un libro, la juguetería inclusiva ofrece uno hecho en tela que, jugando e interactuando, colabora a que los mas pequeños aprendan a atarse los cordones o cerrarse los botones, entro otras acciones cotidianas.
Otro muñeco que se destaca en la improvisada vitrina del workshop es Pachucho, un muñeco que tiene muletas, vendas y viene con un kit quirúrgico.
"Está pensado para trabajar la sanación a través del juego. Ayuda al niño a prepararse para la visita al médico o una cirugía", relata Siro.
Destaca que en Argentina la industria del juguete "es importante" por los que se convierte "en una gran oportunidad el hacer crecer la cantidad y calidad de productos inclusivos" para niños con y sin discapacidad.
 Fuente: Telam

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