lunes, 25 de julio de 2016

Los ojos puestos en la ley



Desde la Cátedra de Oftalmología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR se promovió la ley que establece un examen visual obligatorio al nacer, que puede prevenir la ceguera.

Cuando el Dr. Alejo Vercesi estaba cursando su residencia de Oftalmología en el Hospital de Niños Victor J. Vilela tuvo que examinar a una niña de tres años y detectó que su pupila en lugar de ser negra era blanca debido a un retinoblastoma, es decir un cáncer en la retina. En esa oportunidad la paciente fue sometida a una intervención pero al año falleció debido a la metástasis que ya presentaba la enfermedad. 
 
 
“Si se le hubiera hecho antes un examen de reflejo rojo pupilar se podría haber detectado a tiempo la patología”, reflexiona el ahora titular de la cátedra de Oftalmología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, quien considera que esa experiencia lo marcó para impulsar un cambio en la legislación.
 
 
En la provincia de Santa Fe existe una ley de examen médico visual y auditivo al ingreso escolar, sin embargo numerosos diagnósticos de enfermedades en los niños que se pueden realizar a esa edad ya no tienen tratamiento porque el desarrollo visual se produce, principalmente, en los primeros cuatro años de vida, según explica el especialista.
 
 
Por esta razón, promovió un proyecto de ley que finalmente fue sancionado el mes pasado en la Cámara de Diputados de Santa Fe, que establece la obligatoriedad de realización de un examen llamado “pesquisa del reflejo rojo pupilar” para todos los recién nacidos hasta los cuatro años, en el territorio de la provincia. Esta práctica anual podrá realizarse en los establecimientos públicos o privados de salud y deberá constar en un certificado médico expedido por el profesional.
 
 
Se trata de “un test práctico y simple” que harán los neonatólogos como parte del examen pediátrico básico y que no estaba incorporado hasta ahora. Para realizarlo sólo se necesita un oftalmoscopio directo, un instrumento de bajo costo que posee un sistema de observación e iluminación para constatar si el reflejo rojo pupilar está presente o ausente, así como las características de su brillo y color.
 
 
Casos evitables
 
 
De acuerdo a los datos estadísticos, el 80% de los casos de ceguera infantil en nuestro país son evitables, el 20% son prevenibles y el 60% puede tratarse. “Esta práctica puede prevenir la ceguera infantil cuyas causas están asociadas a la pobreza y a la falta de acceso a servicios de atención oftalmológicos”, sostiene el profesor de la UNR, “así como también  una serie de enfermedades oculares que pueden producir pérdida parcial o total de la visión y deben ser detectadas en el nacimiento  y primer año de vida”.
 
 
Entre ellas, el Dr Vercesi enumera la ambliopía, una enfermedad tratable que afecta del 2 al 5% de la población y es la causa más común de pérdida de visión prevenible en los países desarrollados. “Sólo se presenta durante la infancia y puede tratarse efectivamente en este período. Los resultados del tratamiento son buenos si no se sobrepasa la edad en que la vía visual mantiene su plasticidad, de 4 a 6 años de edad”.
 
 
También menciona el estrabismo que afecta aproximadamente del 3 al 6% de la población, de los cuales entre la tercera parte y la mitad desarrollará ambliopía: “Aproximadamente el 20% de los niños de cualquier edad padecen defectos de refracción significativos que si no son tratados con la corrección óptica adecuada dentro de los primeros años de vida, producirán una reducción importante de la agudeza visual”.
 
 
Asimismo, hace referencia a la leucocoria, una alteración del reflejo rojo pupilar que indica una disminución o ausencia de los medios transparentes del ojo y puede ser producida por numerosas enfermedades oculares que amenazan el sentido de la visión en el niño.  Otra es el retinoblastoma, un tumor primario intraocular maligno que aparece en niños sanos entre los 4 y 6 años de edad. “Una de las manifestaciones precoces del mismo es la leucocoria, ya que el menor no refiere disminución de la agudeza visual pero su tratamiento diferido puede ser causa de ceguera o muerte”, expresa.
 
 
Además está la catarata congénita que se detecta durante el primer año de vida. “Su tratamiento quirúrgico precoz es la única posibilidad de impedir que el ojo portador no desarrolle visión adecuada. Detectada y tratada luego de los 4 años de vida, no ofrece los resultados visuales que cuando es tomada precozmente, por el fenómeno conocido como ambliopización (disminución de la agudeza visual que no se corrige con anteojos)”, explica el médico.
 
 
Por otra parte, las facomatosis son un grupo de enfermedades que afectan al sistema nervioso central, la piel y al aparato de la visión. En los primeros años de vida se puede detectar una alteración a través de la realización del fondo de ojo. Y la retinopatía del prematuro “se produce en los niños de pretérmino y/o de bajo peso para su edad gestacional que, a causa de la inmadurez de la retina más factores externos, desarrolla esta patología ocular que no tratada precozmente, puede conducir a la ceguera”. 
 
 
Es decir que  poder detectar estas anomalías visuales y diagnosticarlas a tiempo, “permitirá prevenir las enfermedades así como realizar tratamientos más simples y menos costosos que cuando la patología está ya avanzada”, afirma el oftalmólogo.
 
 
Otro beneficio que aportará la realización de este examen dentro de la atención primaria de la salud  será contar con estadística acerca de la cantidad de niños que presentan alteraciones del reflejo rojo y sus causas, lo que posibilitará  implementar prácticas precoces para evitar enfermedades. 

Fuente : http://www.unr.edu.ar/noticia/10411/los-ojos-puestos-en-la-ley

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