viernes, 9 de abril de 2010

Qué es un Taller Protegido?

Los Talleres Protegidos son entidades estatales o privadas bajo dependencia de asociaciones con personería jurídica y reconocidas como de bien público y sin fines de lucro, que tienen como finalidad la producción de bienes y/o servicios cuya planta está integrada por personas con discapacidad física y/o mental.
LEGISLACION: LEY 24147
En ese contexto social y político, este nuevo espacio, constituyó un avance hacia la construcción de una nueva concepción de la persona con discapacidad. Y aunque resulte paradójico (teniendo en cuenta la etapa en la que es creada) se comenzó a hablar de la necesidad de que “el discapacitado” trabaje, más no del derecho, se le reconocía el espacio por su diagnóstico, más no como trabajador. Transcurrieron más de 30 años de cambios culturales, políticos y sociales que llevaron a que la sociedad alcanzara la madurez y crecimiento suficiente para comenzar a hablar del concepto de persona sobre el de discapacidad. Se avanzó en la ruptura de los límites impuestos a este colectivo. El diagnóstico ya no cumple el papel de ser la medida de exclusión de las personas, sino que es el punto de inicio de un proceso de construcción de la persona en su relación con otros, en un contexto y dentro de una cultura determinada. Así, en este proceso de construcción de nuevos paradigmas, la educación está en proceso de cambio.
La modalidad especial continúa su lucha para que sea entendida como una parte más del sistema educativo nacional. Cada día se integran más contenidos a las asignaturas, se desarrollan proyectos, talleres, actividades donde el actor principal es la persona con discapacidad. La función ya no es de mera contención, es un espacio educativo que brinda a los alumnos herramientas para su propia integración social. En la actualidad algunas escuelas especiales desarrollan estrategias de alianzas con empresas desde una óptica de compromiso social, aportando una mirada fresca a la idea de la Responsabilidad Social Empresaria, no ya como donación, sino como la posibilidad concreta de brindar igualdad de oportunidades a personas que estén en situación de vulnerabilidad. El trabajo se convierte en una realidad para personas con discapacidad intelectual, Pero hay un espacio antes considerado ocupacional que todavía está construyendo su identidad. Esos son los Talleres Protegidos.
Esta construcción depende en gran medida de la formación y mirada de las profesionales, y personas que en general están involucrados en este tipo de proyectos. El límite entre lo ocupacional y lo laboral productivo no está definido. Si bien es complejo definir que implica la modalidad taller, más lo es el concepto de Protegido. ¿Protegidos para quien? Como están dadas las condiciones quien es protegido es el Estado. Asiste a los operarios con subsidios que ni siquiera contemplan el monto mínimo que una persona debe acceder para llegar a la línea de indigencia (en la actualidad $400). No ejerce la función de control de las propuestas dentro de las organizaciones y por ende tampoco aporta a este tipo de espacio propuestas o aportes para la adquisición de máquinas, insumos o demás aspectos que signifiquen generar mejores condiciones de trabajo en los talleres. También las organizaciones son parte de esta protección. Tienen talleres donde grupos de personas con discapacidad realizan actividades, en general de índole artesanal, abonándoles incentivos. Esta es una realidad no un juicio de valor. Hoy, dadas la situación económica del país, es casi imposible brindar a los operarios un sueldo digno, aportes jubilatorios, entre otros beneficios. A la vez si pudieran brindar esos beneficios dejarían de ser Talleres Protegidos y se convertirían en otro tipo de espacio, de índole comercial, que probablemente no tendrían la función social que cumplen hoy los talleres. Todo un debate a enfrentar. Ahora bien, si se mantuviera la figura de los TP y se decidiera encararlos con la decisión de incrementar los pagos, solo se podría hacer reduciendo drásticamente la cantidad de operarios, incrementando el trabajo al grupo y perdiendo de vista el objetivo final: el proyecto social que implica este espacio. Suena sumamente contradictorio. Pero la realidad es que los talleres no son empresas de por si, ni PYMES. No tienen, ni logran acceder a esa estructura. En general las personas con discapacidad son los menos protegidos en el área, aunque sean las más asistidas por el Estado o por organizaciones y familias.
El gran desafío para los talleres protegidos es convertirse en proyectos sociales colectivos, donde la dignidad de la persona, de cada integrante en, igualdad de condiciones se construya desde el concepto de trabajo. Suena utópico, parece más deseo que realidad. Pero las realidades se construyen asumiendo el impacto de los cambios, dejando de ver las diferencias como un problema y sobre todo cuando se ve en el otro a la persona que tiene un proyecto para desarrollar. Y esa conveniencia algunas veces se trasluce en el tipo de proyectos que se generan, en la toma de decisiones y hasta en la selección de objetivos que tienen los talleres. Los profesionales del área nos debemos una gran autocrítica sobre varios temas: concepto de trabajo, derecho, diversidad, perfil profesional. Mientras tanto la existencia de talleres protegidos nos exigen pensarlo como espacios de trabajo acordes a la población que asiste, generando condiciones creativas para que los operarios no solo desarrollen una tarea productiva significativa en el desarrollo personal de cada uno, sino que ésta se vea acompañado de una remuneración cada día mas acorde con la realidad económica.
Hacia una nueva concepción de Talleres Protegidos. Los talleres protegidos, hoy, son ámbitos laborales donde personas con discapacidad se incluyen en equipos de trabajo cuya tarea, ritmo y escala de producción son planificadas de acuerdo a la suma de capacidades y competencias del grupo. Paralelo a la producción en gran medida artesanal (valor agregado al producto final) se realiza un proceso de capacitación y formación que apunta a generar mayores competencias individuales como paso previo a una futura elección. La elección, para cada persona, significa valorar lo adquirido desde la confianza del conocimiento y poder proyectar en que espacio se desea desarrollar una actividad, laboral o no, en relación a sus propios intereses y vocación. Aquí se plantean una serie de incógnitas y posicionamientos donde las pautas culturales del contexto, prioritariamente familiares, definen el lugar del “valor” que se le asignan a los espacios de participación social. La toma de una posición es una acción compleja, ya que implica asumir el deseo de concretar ciertas metas y por ende desechar o posponer otras. En el área de la discapacidad, muchas veces, las personas son “invisibles” (al decir de Carlos Eroles).
El deseo es impuesto desde afuera, negando así toda posibilidad de pensarse como persona de derechos, con poder de desición. Cuando realmente una persona con discapacidad, entre varias opciones, elige permanecer en un taller protegido (como espacio de trabajo y no de contención), capacitarse en un área, desarrollarse personalmente, integrarse al empleo abierto o salir del sistema productivo es cuando se ejercen los derechos innatos de la condición humana. Los talleres protegidos deberían dejar de ser el último espacio productivo de cualquier persona para convertirse en una etapa significativa de la vida de un adulto. Esto hoy es una realidad que se está transformando. En la sociedad en la que participamos activamente aportamos al cambio cuando somos parte de los cambios, y eso significa ser activos, creativos y comprometidos. La realidad no cambia ni mágica ni rápidamente. Quienes conformamos las comunidades a diario introducimos cambios que repercuten en el futuro. Algunos son imperceptibles otros serán profundos, ambos dependerán de los núcleos de debate y del compromiso que estemos dispuestos a asumir. Somos parte de la historia social, nadie es mero espectador, porque somos esencia de la trama social.
Cuando los talleres comienzan a producir objetos, productos o hasta situaciones sin tener como centro el antiguo concepto de discapacidad y lo hacen fundado en un concepto integral de persona, comienzan a entrar en un lento proceso de cambio social donde muchos actores se ven involucrados y afectados. Analizando el fenómeno concomitante de un producto realizado dentro de los talleres protegidos, cualquiera y de cualquier tipo, refleja una combinación de hechos y de ideologías que lo moldearon hasta su presentación final. Seguir ese proceso puede ser una tarea fascinante, con múltiples caminos y opciones, con discursos ricos y contradictorios, con signos y significados de cotidianeidades. El comprador no suele, y no tiene por que, ver la trama del proceso; pero quienes participan de él sí. Eso puede ser la diferencia de elección al encarar los proyectos. Cada accionar siempre repercute en el otro. Históricamente las personas con discapacidad fueron receptores pasivos de la desición de sus necesidades y de su futuro. Hoy las cosas están cambiando, la participación tiende a ser real y dinámica. Como contrapartida los profesionales que trabajan en el área experimentan un proceso proporcional al del operario, ya que debe asumir un rol emprendedor que contemple mercado y competencias. Es hacer real lo posible, es creer que la suma de habilidades generará un espacio de trabajo rico para la construcción de nuevas instancias personales y laborales.
Es pensar que lo que se produce está enmarcado en normas de calidad que rigen las leyes del mercado. Ser profesional no significa ser dueño del conocimiento, ni autor solitario de estrategias de impacto. Mucho más importante es posicionarse de otra manera dentro de un equipo, escuchando y evaluando lo que cada uno puede aportar al grupo. Desde el saber lo que generalmente se plantea como certezas a lo largo del tiempo y en confrontación con los resultados deberían ser planteados como hipótesis. Pensar el conocimiento desde una óptica dinámica y condicionada por los tiempos de desarrollo y los históricos. Sólo así se pueden construir saberes que estén al servicio del crecimiento de las personas. En los talleres hay que ser claro se trabaja con personas. Esto que parece obvio algunas veces no es tenido en cuenta cuando se piensan actividades, perfiles de ingreso y trabajo diario. Cada uno trae una serie de aptitudes y dificultades que se ponen en juego a la hora del trabajo. Y su relación está vinculada a las metas del espacio productivo y de quienes lo planifican. El que está enfrente es un par, un compañero de trabajo que tiene asignado un rol, con más o menos responsabilidades, donde los afectos entrecruzan relaciones pero no condicionan el sentido laboral. Las dificultades que presentan los operarios marcan el tipo de estrategias que se deberán poner en juego para facilitar el acceso al trabajo y a la participación.
Las actividades que se planifican en los espacios de trabajo de los talleres tienen un sentido, el cual debe ser coherente con el del proyecto, el cual no está centrado en los aspectos económicos. Si bien trabajo y economía están íntimamente ligados, esta última no debe ser el eje vertebrador de la actividad. El sentido debe ser reflexionado y construido desde la trama social en el que está inserto. Los Talleres protegidos pueden convertirse en puentes de integración con la comunidad, en espacios que generen cambios de mirada sobre el concepto de discapacidad y hasta en puntos de cambio en las políticas de Estado. Pero para que esto pueda darse son los integrantes de los equipos de trabajo quienes deben realmente creer en ello e involucrarse desde un perfil profesional, desarrollando una propuesta de trabajo apropiada. Los cambios no se dan solo con discursos, sino que se logran cuando la creencia que los promueve va acompañada de acciones concretas. Esto implica congruencia, adaptación a los cambios, espera de los tiempos políticos y posicionamiento profesional. El tiempo político generalmente no coincide con el tiempo de las personas y de los proyectos, lo importante es tener la suficiente claridad para que ambos en un determinado momento coincidan y se concreten los objetivos planteados. Las personas transitan etapas evolutivas a medida que crecen, interactúan con la comunidad, participan acorde a intereses, demandan en función de necesidades, generan espacios acordes a los tiempos de desarrollo. Los Talleres Protegidos son en definitiva un espacio social de promoción de la persona a partir de la propuesta laboral
Lic. Ester Frola.(Directora de la Escuela de Formación Integral y Capacitación Laboral y de la Red de Talleres Protegidos de APADIM Córdoba. )

9 comentarios:

  1. hola tengo a mi vecina q manda a su hija a un taller protegido.tengo entendido q a la chica el anses ahora le paga todos los meses 300 pesos x 64 horsa de trabajo.pero de la produccion del taller no les dan nada. ¿es legal eso? .tienen q darle una comision de lo q produce? gracias

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  2. me gustaria saber el reglamento q tiene q tener un taller protegido,soy discapacitada motriz,estoy en silla de ruedas tengo 27 años y dsd hace 3 años trabajo en un taller protegido y este año ess un desastre por el cambio de supervisora,soy de tres arroyos
    muchas gracias espero su respuesta pronto.

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  3. Hola!
    Soy docente de una Escuela Especial que recién se inicia. Estamos realizando con mis compañeras un taller para padres y una temática que surgió es la necesidad de crear un taller protegido en la localidad, ya que para las personas con discapacidad no hay oportunidades. Necesito información para asesorar a los padres interesados en la creación del taller.
    Muchas Gracias!! Espero respuesta.

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  4. hola estoy buscando los requisitos para categorizarnos como taller protegido. somos una cooperativa de trabajo,hace tres años que tenemos un invernadero productor de plantines,en el participan 15 adultos con disacapacidad.necesitamos enmarcarlo. desde ya muchas gracias. saludos

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  5. hola quisiera saber como se trabaja en un taller protegido, como se organizan. creo que es un excelente trabajo soy estudiante de terapia ocupacional. muchas gracias.

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  6. hola mellamo gabriel casanova y kisiera saver su direcion y donde queda porque yo tengo uno hermano com dicapacida y megustaria que pueda crabajar en su taller a este es mi correo romerogabrielcgc@yahoo.com.ar

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  7. me llamo Nancy lecomento que en Rivera Pcia de Bs. As. ante la necesidad de lugares para discapacitados.un grupo de personas que trabajamos como voluntarias de caritas creamos hace dos años un taller protegido. donde debo entrar en Internet para conseguir todo para hacer la personería jurídica. gracias.

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  8. HOLA SOY DEL CHACO Y QUISIERA QUE ME MANDES LOS REQUISITO PARA INICIAR CON UN TALLER PROTEGIDO EN MI LOCALIDAD, YA QUE EN EL LUGAR QUE VIVO NO EXISTE OPORTUNIDAD DE TRABAJO PARA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD. MUCHAS GRACIAS

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  9. Hola soy maestra especial y tengo la intención de crear un taller protegido en mi localidad ya q para jóvenes y adultos con discapacidad no hay nada , me podrías mandar información como empezar?

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